Las fallas en la atención, el desabastecimiento y las demoras en servicios y medicamentos explican el aumento de reclamos que golpea tanto al régimen contributivo como al subsidiado.

La crisis del sistema de salud colombiano alcanzó su punto más crítico en 2025. Según cifras del repositorio digital de la Superintendencia Nacional de Salud, los reclamos de los usuarios marcaron un récord histórico: 211.234 quejas solo en julio, lo que equivale a un aumento del 44% frente al mismo mes de 2024 y del 84% en comparación con 2022.

El crecimiento exponencial de los reclamos revela una tendencia sostenida desde 2023. En abril de 2024, la Superintendencia había recibido 154.000 quejas, cifra que escaló a 186.000 en octubre del mismo año. El fenómeno coincide con la crisis financiera que atraviesan las EPS, el incremento de las deudas con hospitales y clínicas y la intervención estatal de las principales aseguradoras.

El 92,4% de los reclamos corresponde a barreras de acceso a tecnologías y servicios de salud, mientras que el resto se relaciona con problemas administrativos, deficiencias en infraestructura y fallas logísticas.

Las quejas aumentaron en casi todas las EPS intervenidas, entre ellas Emssanar, Savia Salud, Asmet Salud, Famisanar, Sanitas, SOS, Coosalud, Capresoca y la Nueva EPS. En esta última, los reclamos del régimen contributivo crecieron 87,7% y los del subsidiado 45,3%, reflejando un deterioro generalizado en la prestación del servicio.

“La situación financiera del sistema ha provocado un efecto en cadena que golpea de forma sistemática el derecho fundamental a la salud”, advirtió la representante a la Cámara Cathy Juvinao, al divulgar las cifras.