abril 13, 2026
Hay una conversación que el mundo del liderazgo todavía no está teniendo con suficiente seriedad. No es sobre productividad, ni sobre transformación digital, ni sobre el futuro del trabajo. Es sobre lo que le está pasando al órgano que toma todas las decisiones — mientras sus dueños lo descargan, lo fragmentan y lo hiperestimulan: el cerebro.