La fortuna de David Vélez, fundador de Nu, creció casi un 36% en el último año, mientras su banco digital obtuvo licencia bancaria en Estados Unidos e impuso cifras récord en 2025.

Si el año pasado el mercado (con el precio de la acción) castigaba a Nu a pesar de sus mejores métricas operativas hasta entonces, 2026 llega con una narrativa diferente.

David Vélez, cofundador y CEO de Nu, consolida su posición como uno de los colombianos más ricos con una fortuna estimada en US$14.500 millones al 1 de marzo de 2026, un salto de casi el 36% frente a los US$10.700 millones que registraba un año atrás.

Comparado con los US$5.200 millones con que debutó en la lista de multimillonarios de Forbes en 2021, su patrimonio se ha casi triplicado en cinco años.

Cuando le preguntamos recientemente cómo mantiene el ADN emprendedor en una empresa de 131 millones de clientes, Vélez responde sin dudar.

 “Primero es entender que nos mantenemos todavía en el primer minuto del primer tiempo, no en el segundo tiempo”, le reiteró a Forbes Colombia en una entrevista.

La compañía cerró 2025 con ingresos por US$16.300 millones, un incremento del 45% interanual, con una utilidad neta de US$2.900 millones y una valoración de US$68.000 millones en la Bolsa de Nueva York, donde su acción acumula un alza del 28% en los últimos doce meses.

Solo en el cuarto trimestre, la utilidad neta alcanzó US$895 millones, un máximo histórico. El contraste con el año anterior, cuando la acción había caído un 11,76% en el plazo de doce meses, pese a los récords operativos, no puede ser más evidente.

El equilibrio entre propósito e impacto para los accionistas es una pregunta que Vélez ya tiene ensayada, aunque la responde con una franqueza que no es común en ejecutivos de su escala. Reconoce que Nu podría ser rentable hoy en México y Colombia si quisiera, pero que hacerlo sería “un gran desperdicio de la oportunidad”.

El mismo razonamiento aplicó en Brasil, donde pudo alcanzar la rentabilidad en el año cinco o seis y decidió esperar hasta el ocho o el nueve porque “la oportunidad de crecimiento era tan gigantesca que tenía muchísimo sentido seguir invirtiendo”.

En Colombia, donde ya supera los 4 millones de clientes y se ha convertido en la quinta institución financiera más grande del país en depósitos totales con más de $9,2 billones, la lógica es la misma.

“Invierto bastante de mi tiempo en la parte de contratación”, expresó. “Si contratamos a la gente adecuada, la gente adecuada va a subir el nivel promedio de la organización; si contratamos a la gente inadecuada, va a bajar el promedio”.

Nu nunca se pensó como una empresa brasileña ni latinoamericana, explica. Desde los primeros diez empleados en 2013, el equipo ya incluía americanos, un indio, un colombiano.

Vélez lidera hoy con 25 reportes directos. una organización deliberadamente horizontal que, según él, permite que “los equipos puedan escalar rápidamente” y evita la parálisis que afecta a organizaciones con demasiados niveles jerárquicos. Su propio rol ha mutado.

“Hablo menos hoy y trato de tomar una posición un poco más atrás”, admite. “Tenemos un equipo de gente de talla mundial, son los mejores del mundo en lo que cada uno hace, y eso significa que mi rol es más de coordinación”.

La gran novedad de este año, sin embargo, está al norte. Hace poco obtuvieron licencia bancaria en Estados Unidos.

Vélez encuadra la oportunidad en su dimensión real. El mercado que representa una tercera parte del PIB global, donde solo el estado de Texas ya tiene una economía más grande que la de Brasil, y donde los 60 millones de hispanos tienen un PIB que también supera al brasileño. Pero la tesis va más allá de la diáspora latina.

“Hay muchos bancos que todavía utilizan sucursales físicas para servir a sus clientes, lo que significa que son ineficientes y caros, y terminan pasándole toda esa ineficiencia al cliente final”, dice.

Un gran porcentaje de los estadounidenses no recibe rendimientos en sus cuentas de ahorro, anota, “que es muy parecido a lo que hemos visto en México, Colombia y Brasil.

La licencia bancaria requirió una inversión inicial de US$500 millones. Una suma que, pone en perspectiva, equivale a unas seis o siete semanas de la rentabilidad generada en el tercer trimestre de 2025.

“Es un permiso ya de competir en las grandes ligas”, recalcó.

Nu llega con más de 150 personas en territorio estadounidense, una oficina de analistas en Virginia desde 2013 y una compañía de inteligencia artificial adquirida en Palo Alto.

La faceta filantrópica de Vélez también avanza. VélezReyes+, la plataforma que lidera junto a su esposa Mariel Reyes, con quien firmó la promesa The Giving Pledge, para donar la mayor parte de su fortuna a lo largo de sus vidas, sostiene proyectos de educación y democracia en Brasil, Colombia y Perú, desde becas tecnológicas hasta alianzas con gobiernos para transformar la educación pública.

 Al recibir el Premio Empresario del Año del diario La República el mes pasado en Bogotá, Vélez sintetizó su visión con una frase que dice mucho sobre la escala de su ambición.

“Colombia no necesita producir el próximo Nu. Para salir adelante, Colombia necesita producir los próximos 10.000 Nu”.

En poco más de una década, pasó de fundar una fintech en una casa pequeña de São Paulo (Brasil) a liderar la institución financiera digital más grande del mundo fuera de China. Su próximo examen tiene nombre propio; los bancos más grandes del planeta, en su propio terreno.

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