Andrés Vélez y Simón González convirtieron una frustración personal con el sistema tributario en Tributi, una plataforma que facturó $8.450 millones en 2025 y espera crecer 20% este año, mientras la tecnología transforma el oficio contable.
“Solo por elaborar la declaración llegaron a cobrarnos entre la mitad y un salario mensual completo”, recuerda Simón González, en entrevista con Forbes Colombia, sobre la temporada tributaria de 2017. En ese momento, Andrés Vélez era pieza clave del equipo de Simón Borrero en una incipiente Rappi mientras que él cultivaba una prometedora carrera en Grupo Argos como inversionista en proyectos de infraestructura y real estate. Aun así, ambos, conocidos de la universidad, enfrentaban el costo de ser declarantes de renta inexpertos.
En Colombia, como en muchos países del mundo, el simple hecho de saber cuánto se le debe al Estado ya representa un golpe al bolsillo. Para el ciudadano, el esfuerzo financiero no se limita a disponer de los recursos para pagar el impuesto; antes debe asumir un alto costo solo para conocer el monto que debe. A la vez, el pago se justifica cuando se tiene en cuenta que el contador debe ser capaz de descifrar un complejo entramado normativo para dar con un dato preciso, que no desencadene sanciones de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian), pero tampoco deje perder valiosos beneficios tributarios.
En ese panorama, este par de jóvenes emprendedores, acostumbrados a pensar fuera de la caja y familiarizados con iniciativas como TurboTax en Estados Unidos, sabían que era posible empaquetar soluciones tributarias en plataformas digitales para optimizar costos. Entonces, la frustración compartida, la innovación y la valentía de renunciar a un salario fijo fueron los motores que le dieron vida a Tributi ese mismo año.
El complejo proceso de la declaración de renta no podía traducirse en un simple formulario digitalizado. La propuesta de valor de la fintech se basó en desarrollar una tecnología capaz de conectarse con la información de la Dian, precargar datos, guiar al usuario paso a paso y aplicar automáticamente los beneficios fiscales correctos para cada situación financiera. Los emprendedores lograron ofrecer competitivos costos para los usuarios que hoy oscilan entre el 9,7% y el 31,4% de un salario mínimo legal vigente. El valor cambia de acuerdo al nivel de acompañamiento -solo o guiado por un contador- y el tiempo de respuesta.
“Los expertos tributarios y contadores hacen parte de nuestro modelo de atención. Quien quiere delegar completamente el proceso puede hacerlo en Tributi con el acompañamiento de un experto que prepara, revisa, presenta y explica su declaración, o quien prefiere tener mayor autonomía puede avanzar con una experiencia digital guiada, información precargada, validaciones y soporte durante el proceso”, explicó González.
Desde una etapa temprana, el modelo de negocio probó ser exitoso. En 2018 entró a la aceleradora de startups de Silicon Valley, Y Combinator, y posteriormente recibió una importante inyección de capital de Bancolombia. En 2025 hicieron cerca de 250.000 declaraciones, con las que completaron más de 1,5 millones de clientes en su historia. Además, el año pasado vendieron $8.450 millones, lo que, al descontar los gastos de operación, derivó en una utilidad de $70 millones, un dato que, aunque modesto frente al volumen de facturación, celebra un balance positivo, una meta soñada para cualquier negocio en sus primeros años.
Para la temporada de declaración de renta 2026, enmarcada entre agosto y octubre, la plataforma proyecta un salto del 40% en su volumen operativo, apuntando a las 350.000 declaraciones y a un crecimiento del 20% en ingresos. Sin embargo, el reciente terremoto que sacudió al país cambió las prioridades y cumplir con el trámite tributario pasó a ser el último en la lista de muchas familias. Con cerca del 15% de sus usuarios ubicados en las zonas afectadas, Tributi tuvo que reorientar su estrategia para acompañar a las personas, explicar los nuevos plazos dictados por la Dian y adaptar su capacidad operativa a una temporada que, inevitablemente, será más larga y difícil.
Tradición vs. automatización
En Colombia hay alrededor de 337.000 profesionales con tarjeta profesional activa según datos de la Junta Central de Contadores; además, cada año se registran entre 10.000 y 14.500 nuevos perfiles, lo que la convierte en una de las carreras universitarias más comunes en el país. En este panorama, la consolidación de plataformas tecnológicas de bajo costo podría poner en jaque a la industria, obligando a un ejército de profesionales a replantear su propuesta de valor.
Para Orlando Corredor, experto tributarista y fundador de Tributar Asesores, este panorama, más que una amenaza, es una evolución natural. “Es un debido proceso dentro del marco tecnológico que vive el mundo entero”, señala, reconociendo que herramientas como Tributi son el puente entre el oficio tradicional y un futuro donde la inteligencia artificial asuma por completo la elaboración de documentos como la declaración de renta.
No obstante, Corredor advierte que, mientras la compleja legislación actual se mantenga, la figura del contador público será clave. “Hay espacios de análisis todavía para los contadores públicos”, señala, y enfatiza en el análisis humano a la hora de realizar cruces complejos con la información exógena de la autoridad tributaria o analizar presunciones de ingresos a partir de consignaciones bancarias, lo que garantiza no solo un trámite automatizado, sino una asesoría integral.
Esta encrucijada es la misma que hoy enfrentan miles de profesionales en todo el mundo, quienes ven su oficio irreversiblemente reconfigurado a causa de la inteligencia artificial. “La IA no reemplazará a los contadores, pero los contadores que usen IA reemplazarán a los que no lo hagan. Nuestro trabajo se está trasladando cada vez más a un rol de revisor donde la tecnología puede acelerar el proceso, pero no puede reemplazar nuestro criterio”, advirtió Sandra Balogun, contadora pública y miembro del Forbes Coaches Council.
Al igual que muchas otras industrias, el sector contable debe saber adaptarse para avanzar en medio de la inminente evolución de la tecnología. Mientras tanto, plataformas como Tributi seguirán liderando la transición, mientras hacen frente a sus propios retos estructurales: mitigar el impacto de una estacionalidad que concentra su operación en pocos meses, navegar la rigurosidad de los procesos ante la Dian, superar la fricción de educar y acompañar a quienes se enfrentan por primera vez al sistema tributario.
#NuestraRevista Esta historia se publicó en nuestra edición de la revista Forbes Colombia de septiembre. Si desea recibir esta información de primera mano en nuestra revista física, ingrese a https://forbesdigital.publica.la/library para suscribirse.
