Es un proyecto que recupera edificios históricos en Getsemaní y representa la mayor apuesta hotelera de lujo en Colombia en los últimos años.

Todo está listo en Cartagena para que abra sus puertas uno de los más ambiciosos proyectos de la familia Santo Domingo, el lujoso hotel Four Seasons Hotel and Residences Cartagena, ubicado en el barrio Getsemaní.

El hotel ha comenzado a recibir reservas desde el 15 de mayo de este año. A pocos pasos de la ciudad amurallada y frente al Centro de Convenciones, el proyecto representa uno de los desarrollos hoteleros privados más ambiciosos que ha visto Cartagena en décadas.

Detrás del complejo está San Francisco Investments, vehículo de inversión controlado en su totalidad por Grupo Valorem, brazo empresarial de la familia Santo Domingo. Se estima que el desarrollo requirió una inversión estimada entre US$100 millones y US$150 millones y será operado por Four Seasons Hotels and Resorts, una de las cadenas de lujo más prestigiosas del mundo.

“Este proyecto nace de una verdadera pasión, al transformar extraordinarios edificios históricos en un destino excepcional y prepararlos para el siguiente capítulo de su historia, mientras continuamos ampliando nuestra presencia en Colombia”, expresó Antoine Chahwan, presidente de Operaciones Hoteleras de Four Seasons para las Américas. “Junto con nuestros socios propietarios, San Francisco Investments, y un equipo dedicado de creativos visionarios, expertos culinarios y hoteleros, nos complace ofrecer una experiencia personalizada y distintiva de Four Seasons en un entorno extraordinario”.

El hotel ocupa un conjunto único de edificaciones históricas que van desde el siglo XVI hasta comienzos del siglo XX, incluyendo el Claustro de San Francisco, el emblemático Club Cartagena y varios teatros históricos restaurados. El proyecto no solo recupera fachadas y estructuras patrimoniales, sino que introduce tecnología y servicios contemporáneos en un entorno de alto valor histórico y urbano.

El diseño interior estuvo a cargo del reconocido decorador francés François Catroux, en uno de sus últimos trabajos antes de fallecer en 2020, en colaboración con Wimberly Interiors, AvroKO y otros estudios internacionales. El resultado es una propuesta que combina elegancia clásica, materiales nobles y una estética sobria pensada para viajeros de alto poder adquisitivo.

El complejo contará con más de 130 habitaciones y suites, residencias privadas de marca, múltiples restaurantes y bares, dos piscinas en terrazas con vista panorámica, spa de lujo y amplios espacios para eventos sociales y corporativos. Además, San Francisco Investments ejecutó una intervención urbanística en el entorno inmediato, con mejoras en alcantarillado, espacio público y movilidad en una de las zonas más transitadas del centro histórico.

Para la familia Santo Domingo, profundamente ligada al Caribe colombiano, este proyecto consolida su apuesta por Cartagena como destino internacional de lujo. Con esta apertura, la ciudad entra al portafolio global de hoteles históricos de Four Seasons, junto a destinos como Florencia, Praga, Madrid y Buenos Aires, reforzando su posicionamiento como uno de los enclaves turísticos más exclusivos del Caribe.

Forbes estima que la familia Santo Domingo tiene una fortuna conjunta de más de US$11.200 millones, siendo las mayores la de Beatriz Dávila de Santo Domingo (US$4.600 millones), viuda del magnate Julio Santo Domingo y las de sus hijos Alejandro (US$3.400 millones) y Andrés (US$1.900 millones).

El gran patio central del antiguo Club Cartagena, hoy transformado en un espacio social del hotel, con escaleras monumentales y un atrio cubierto por una estructura de vidrio. Foto: Four Seasons.
Piscina en la azotea del complejo, con vista panorámica a los barrios históricos de Cartagena y al perfil urbano de la ciudad al atardecer. Foto: Four Seasons.
Vista del conjunto arquitectónico desde uno de los patios interiores, donde balcones, vegetación tropical y madera evocan la tradición caribeña reinterpretada desde el lujo. Foto: Four Seasons.
Corredor interior del hotel, con arcos, balcones y luz natural que conectan los distintos edificios históricos restaurados que componen el complejo. Foto: Four Seasons.
Una de las habitaciones del hotel, donde la arquitectura colonial restaurada convive con mobiliario contemporáneo, materiales nobles y tecnología integrada de última generación. Foto: Four Seasons.