En una charla exclusiva, Friedrich von Schönburg explica cómo gastronomía, bienestar y creatividad convierten al Rosewood Villa Magna en el alma del barrio de Salamanca, y de la ciudad.

En el corazón de la capital, Rosewood Villa Magna ha logrado transformar sus emblemáticos jardines en un escenario de fantasía contemporánea. En colaboración con la Madrid Flower School, el hotel ha diseñado un laberinto geométrico que invita a huéspedes y visitantes a perderse entre senderos verdes y sorpresas ocultas, celebrando la llegada de una primavera que promete extender su espíritu lúdico a todas las terrazas y a su innovadora coctelería creativa.

La nueva cita imprescindible

La gran apuesta de la temporada se vive en Las Brasas de Castellana con la presentación del “Rosewood Kitchen Club”. Esta nueva serie de encuentros mensuales se inspira en el ambiente desenfadado de una kitchen party, donde la alta cocina se despoja de formalismos para volverse dinámica y sorprendente.

Entre la calidez de las velas y la energía de un DJ en directo, el restaurante se transforma en un espacio nocturno donde la música y el espectáculo se mezclan con un menú diseñado para compartir antes de salir de fiesta o para disfrutar de una velada sofisticada entre amigos.

El espectáculo siempre es una sorpresa y es un menú cerrado para compartir… ideal para antes de salir de fiesta o para los que quieran disfrutar de buen ambiente y, especialmente, buena comida”, explica en entrevista Friedrich von Schönburg, director general de Rosewood Villa Magna.

El sábado 18 de abril tendrá lugar la segunda edición de Rosewood Kitchen Club.

El dinamismo del hotel no es casualidad, sino el resultado de un proceso creativo interno muy definido. El equipo se reúne cada miércoles en sesiones de brainstorming para analizar el pulso de Madrid de cara a los próximos meses. “Nos sentamos, nos escuchamos unos a otros y lo que veamos que es una buena idea, pues juntos como equipo la desarrollamos”, comenta el director, enfatizando que no cree en un liderazgo de ideas únicas, sino en un grupo conectado con la realidad local e internacional.

Esta curaduría de experiencias se basa en tres pilares: arte, gastronomía y bienestar, con el objetivo de asegurar que los huéspedes y vistantes comprendan que el hotel es “un espacio de reencuentro que constantemente se está reinventando para que siempre haya ese interés de venir a ver qué está pasando… que sea el place to be del barrio Salamanca”.

Director de Rosewood Villa Magna
Friedrich von Schönburg, director general de Rosewood Villa Magna Foto. Cortesía

La hospitalidad que “abraza”

La visión de Schönburg sobre el lujo moderno se aleja de la rigidez tradicional para centrarse en la conexión cultural y emocional. Para él, viajar sin entender el destino es algo que está quedando en el pasado. Por ello, el hotel se esfuerza en personalizar cada estancia desde antes de la llegada del huésped, buscando descubrir qué les interesa y por qué visitan la ciudad.

Al describir la esencia del Rosewood Villa Magna, el directivo es claro: “Es un hotel que en cuanto llegas, te abraza, te hace sentir parte; es como llegar al salón de tu casa”. Esta calidez se traduce en un servicio que él define como “muy atento, pero que te da esa distancia necesaria”, logrando que el visitante se sienta cómodo para explorar y preguntar sin las barreras que a veces generan los espacios de gran lujo.

“Es un hotel que en cuanto llegas, te abraza, te hace sentir parte; es como llegar al salón de tu casa”.

Este enfoque se refleja también en la propuesta culinaria de Las Brasas de Castellana. Con una apuesta firme por el “Sense of Place”, su nuevo menú de temporada se concentra en el producto local de un radio no mayor a 400 kilómetros, permitiendo a los comensales saborear la auténtica cocina tradicional española frente a su espectacular cocina o en su terraza con vistas privilegiadas a los jardines.

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