La Casa Editorial Pulidini, creada en Cali por Armando Pulido, ha pasado de ser un sueño local para vender más de 50.000 álbumes. Su historia, marcada por quiebras, aprendizajes y expansión global, refleja cómo la resiliencia y la innovación pueden transformar la pasión por el fútbol en una industria de impacto social y económico.
“Yo no puedo hablar de éxito cuando no he vivido el fracaso. El fracaso me enseñó a reinventarme”, confiesa Armando Pulido, fundador de la Casa Editorial Pulidini. Esta es una historia de resiliencia hecha empresa. Pulido, aprendió desde muy joven que los fracasos también se coleccionan, y que en ellos está la semilla de los mayores triunfos. Hoy, su compañía, nacida en Cali, se ha convertido en un referente editorial que no solo mueve millones en ventas, sino que conecta pasiones, genera empleo y abre mercados internacionales en un sector retador.
Su camino empezó con los libros. A los 16 años, Pulido vendía publicaciones en Carvajal S.A., una multinacional que dominaba el negocio editorial en toda América Latina. Aquella experiencia le enseñó que la venta era un ejercicio de confianza y que la resiliencia era el motor de cualquier negocio. A los 25 años ya había fundado su primera editorial, Nueva Era Ediciones, enfocada en material pedagógico infantil. El proyecto no prosperó, pero le dejó una primera gran lección, los negocios no se sostienen solo en buenas ideas, sino en disciplina, enfoque y manejo financiero.

La segunda gran apuesta llegó en 2016, cuando la capital del Valle del Cauca celebraba el regreso del América de Cali a la A, la primera división del fútbol colombiano. Pulido decidió capturar la emoción de la hinchada en un álbum de láminas adhesivas. El debut, sin embargo, fue un ‘desastre financiero’, un déficit de 300 millones de pesos lo llevó a una nueva quiebra.
“Con el álbum del ascenso perdí dinero, pero gané algo más valioso, experiencia en el mundo del marketing deportivo”, recuerda hoy. Dos años después volvió a intentarlo. En 2019, en medio de una nueva celebración, esta vez que el América se coronaba campeón y conseguía su estrella número 14, y con la que regresaba a lo más alto del fútbol, Pulidini lanzó un nuevo álbum oficial que vendió 10.000 unidades y llegó a punto de equilibrio.
Ese fue el verdadero ‘pitazo inicial’. En 2021 nació oficialmente la marca Pulidini, con el objetivo de convertirse en referente en la creación de álbumes deportivos oficiales. En pocos años sumó a su portafolio los derechos de nueve equipos del fútbol colombiano como el América de Cali, Atlético Bucaramanga, Independiente Medellín, Once Caldas, Unión Magdalena, Deportivo Pereira, Deportivo Cali y Junior de Barranquilla. En un país con cultura de coleccionismo marcada por los mundiales, Pulidini encontró un espacio para conectar directamente con los hinchas y ofrecerles productos de calidad que se convirtieron en piezas de colección.
De Cali al mundo, la expansión de un sueño
El crecimiento fue rápido. De un equipo inicial de cuatro personas pasaron a 48 empleados, con 25 empleos directos y cerca de 100 indirectos. En cada lanzamiento, la editorial contrata a más de 70 madres cabeza de familia para el empaque de las láminas, integrando así un componente social que se volvió parte esencial del modelo. Para su fundador no se trata solo de negocio, sino de cómo impactan positivamente a las familias y a la sociedad.
“Nuestra expansión internacional llegó en 2024, y la proyección es inyectar tres millones de dólares a 2027 para que Pulidini se expanda a lugares donde ya tenemos presencia como Argentina o Bolivia; además, ya proyectamos robustecernos en México y Estados Unidos. Queremos conquistar un mercado potencial de más de 90 millones de coleccionistas en México y EE. UU.; 20 millones en Argentina; y seis millones en Bolivia. Con esto, la compañía quedaría valorizada en seis millones de dólares, teniendo en cuenta ventas, negocios proyección, entre otras variables”.
En apenas tres años la empresa pasó de trabajar con nueve equipos colombianos a 14 clubes en la región, entre ellos Racing de Avellaneda, campeón de la Copa Sudamericana, y el Gremio de Brasil. Para 2026, la meta es ingresar a la MLS, la liga de fútbol de Estados Unidos y Canadá, en donde el fútbol masculino y femenino gana cada vez más terreno.
El negocio, por supuesto, también se mide en cifras. En 2024 la editorial reportó ingresos de dos millones de dólares, con un crecimiento anual del 12,5%. Las proyecciones son ambiciosas, 250.000 unidades vendidas en Estados Unidos y México, 50.000 en Argentina y Bolivia. El mercado global de productos coleccionables se estimado en miles de millones, Pulidini ya ostenta un 5 % de participación en los álbumes deportivos, un avance notable para una empresa caleña que nació apenas hace unos años.
La innovación también ha sido parte de la fórmula. En 2025 lanzaron el primer Álbum de la Biblia para niños en español e inglés, creado con inteligencia artificial. Un producto inédito en el mundo editorial que busca integrar a las familias alrededor de la enseñanza y el coleccionismo. A esto se suman iniciativas como el Álbum de la Historia del Fútbol Colombiano y el programa “Empatados”, una cátedra pionera en Latinoamérica sobre prevención de violencia en los estadios dirigida a niños de seis a 12 años, donde van con ídolos del fútbol de los diferentes equipos a mostrar que le fútbol es sinónimo de paz.
El impacto va más allá del negocio. Pulidini ha organizado partidos de las estrellas en diferentes ciudades, uniendo a ídolos del fútbol de hace décadas con nuevas generaciones. Además, su fundación, Educando Más, trabaja en proyectos de prevención y sana convivencia. Todo esto refuerza una idea que el empresario repite con convicción, “el álbum no es un producto cualquiera, es una experiencia que une generaciones alrededor de cada ‘mona’ de un álbum, despierta memorias y crea comunidad”.
La resiliencia, en últimas, se ha convertido en su mayor activo. Dos quiebras no detuvieron a Pulido, sino que lo empujaron a reinventarse, a migrar del modelo tradicional de ventas a estrategias digitales, a diversificar productos y a explorar nuevos mercados. “Pulidini no es solo un negocio o una Casa Editorial, al final, es un ejemplo de creer en uno mismo, en la capacidad de reinventarse para seguir innovando, de ver el fracaso a los ojos y encontrar oportunidades”, finaliza Armando Pulido.
Hoy, Casa Editorial Pulidini no solo desafía a los jugadores tradicionales, sino que se ha consolidado como un ejemplo empresarial colombiano de cómo la pasión puede convertirse en industria. Una compañía que partió del sueño de un emprendedor caleño y que ahora proyecta su expansión global con la misma premisa con la que empezó todo, coleccionar no es un hobby, es una pasión.
