Lunia, un emprendimiento que incursionó en el mundo del shapewear en Colombia, siguiendo el ejemplo de multimillonarias en el mundo como Kim Kardashian y Sara Blakely, ya sueña con entrar al mercado internacional. Forbes habló con María Fernanda Richter y Laura Ángel, cofundadoras de la marca.
Al estilo de los fans que esperan en línea para comprar la entrada al concierto de su artista favorito, las Lunia Lovers están en primera fila cuando la marca anuncia un lanzamiento.
Recuerdan con un particular afecto cuando colaboraron con Marcela García, influenciadora y empresaria barranquillera, para mostrar la propuesta de Lunia y tuvieron una acogida masiva. “La página se nos cayó de tanto alboroto que hubo cuando salió usando una de nuestras prendas. Duramos tres días contestando WhatsApp, y luego en la fábrica y la bodega empacando y despachando mercancía”.
“No esperábamos recibir tanto y no estábamos preparados para ello”, relatan.
En conversación con Forbes, María Fernanda Richter y Laura Ángel, fundadoras de Lunia Shapewear, contaron cómo ha sido emprender en una categoría novedosa para el mercado de las prendas moldeadoras y los retos que enfrentaron a medida que iba creciendo el negocio.
Moldeadas para crecer
“Son como happy problems”, dice Richter. Fue una de esas experiencias que hicieron que Lunia diera no uno, sino dos pasos adelante, anticipándose a su éxito. “Nos impulsó a prepararnos para lo que venía y [ahora] hemos visto que es un fenómeno similar al que sucede cuando participamos en ferias: se genera un boom y debemos estar listos para ello”, agrega Ángel.
Lo que han procurado desde el inicio, afirman con convicción, es crecer de forma inteligente y responsable.
Richter y Ángel se unieron por casualidad: “nos conocimos por alguien en común, ambas teníamos muchas ganas de emprender e hicimos clic de inmediato”, recuerdan.

Richter, de 33 años, es cofundadora y gerente de marketing de Lunia. Nació en Medellín, creció en Barranquilla y vive hace 15 años en Bogotá. Estudió publicidad y diseño gráfico. En Lunia encontró la forma de desarrollar su sensibilidad por la moda.
Ángel, de 35 años, es cofundadora y gerente comercial de Lunia. Es administradora de empresas y trabajó en consumo masivo. Realizó su maestría en mercadeo en Estados Unidos y regresó a Colombia. “Siempre he tenido una vena emprendedora”, expresa convencida.
Se asociaron a Felipe Harker Matiz, quien hoy ocupa la gerencia general de Lunia, y juntos se propusieron el objetivo de romper con el tabú de las prendas de moldeo.
Pese a que Colombia se ha posicionado como uno de los mayores productores de fajas en el mundo, el equipo identificó que había un espacio ideal para la innovación, ya que un perfil de cliente no se sentía representado por la oferta existente. La tendencia en el mercado internacional, explican, mostraba una evolución del shapewear hacia prendas más versátiles y cómodas, que se adaptaran al cuerpo como una segunda piel.
Fue así como idearon una marca que conectara con ese segmento de cliente y que además pusiera de moda el shapewear en el país, como lo estaban haciendo SpanX, de Sara Blakely [cuya fortuna alcanza los US $1.300 millones en la lista de multimillonarios de Forbes] y Skims, de Kim Kardashian [con una fortuna de US $1.700 millones en el mismo listado].
“Buscábamos que nuestras prendas fueran muy funcionales y estar enfocadas en mujeres latinoamericanas, desde el tallaje. Un producto que mostrará diversidad y calidad en los materiales para sobresalir en el mercado”.
La inversión inicial para Lunia Shapewear provino de capital propio y una rueda de Friends and Family, recursos que fueron suficientes para cumplir con su objetivo de alcanzar una rentabilidad temprana.
Según detalla Ángel, consiguieron un ebitda positivo en el segundo año de operación, “hemos sido muy responsables con la estructura financiera buscando ser rentables, cada ejercicio que hacemos, como estar en ferias, abrir mercados internacionales o estar en algún punto de venta, lo hacemos minuciosamente para protegernos y tener balance entre la exposición de la marca y la rentabilidad positiva”.
Inicialmente operaron solo como un e-commerce, donde lograron un crecimiento de 14x en ventas desde su lanzamiento en 2021, luego extendieron su presencia al canal físico con ventas al por mayor en boutiques de moda y en Paraíso Sello Local, un espacio comercial en el Aeropuerto El Dorado con más de 40 emprendimientos colombianos.
En 2025 proyecta cerrar el año con ventas cercanas a los $8.000 millones, lo que es una proyección significativa para una pyme en Colombia. Su producción es tercerizada a través de una fábrica en Fontibón especializada en la categoría, donde implementan el tejido circular característico de las prendas estilo segunda piel de Lunia, que consiste en máquinas que tejen una estructura hilo a hilo, sin costuras o broches. A los empleos indirectos que impactan por medio de la fábrica se suman 15 colaboradores directos.
Richter afirma que son parte activa en la creación del producto, desde la selección de materiales de altísima calidad hasta la ideación de nuevos desarrollos, acorde a las necesidades de sus compradores. A nivel comercial, han apostado por incorporar un toque de creatividad en las campañas, como la edición de aniversario ‘Birthday Collection’, con tonos pasteles.
Entre sus planes para este año está la incursión en mercados internacionales y apuntan principalmente a España y Centroamérica, con el objetivo de impulsar su crecimiento sostenible en los próximos años.
Para Ángel moldear Lunia “ha sido una experiencia transformadora, emprender en el mundo de la moda, cuando hay tantas cosas pasando, no es fácil, tampoco lo fue darle forma a la categoría. Nos ha retado a ambas”.
“Nos sentimos orgullosas de lo que hemos creado, una marca de mujeres para mujeres”, celebra Richter.
