El reto es conseguir que la implementación de la inteligencia artificial en las empresas esté impulsada por la estrategia y no por el instinto de supervivencia.
La economía digital y el potencial transformador de la IA serán motivo de conversación durante ANDICOM, el congreso internacional de las TIC que se desarrolla en Cartagena del 1 al 4 de septiembre.
Forbes Colombia habló con Mario Castaño, director técnico en Cintel, sobre la relevancia de generar encuentros en el ecosistema digital para maximizar el crecimiento de las empresas en el país, con especial enfoque en el desarrollo del capital humano.
En un contexto en el que la inteligencia artificial es el tema de moda en las juntas directivas, es fundamental que las empresas adquieran herramientas para que la implementación de esta tecnología no esté impulsada por el instinto de supervivencia, sino por decisiones estratégicas.
Castaño asegura que el reto es poder aterrizar la inteligencia artificial al terreno práctico, ese será el enfoque que tendrá este año el congreso. “Hemos hablado varios años de inteligencia artificial, hemos madurado algo y podemos empezar un capítulo sobre gobernanza y la aplicación de la inteligencia artificial a nivel empresarial de forma práctica”.
A partir de su investigación, Cintel ha estudiado el comportamiento del tejido empresarial frente a la transformadora tecnología. Su análisis ha encontrado que el nivel de madurez de adopción de la inteligencia artificial en las empresas sigue siendo bajo;según sus datos, en las empresas grandes este nivel se ubica entre 2.4 y 2.6 en una escala sobre 5.
“Es bastante incipiente. Estos resultados se obtienen aplicando modelos de madurez donde no solo se analiza la implementación de una tecnología, sino en general el proceso mismo, desde talento, gobernanza e inversiones”, explica Castaño. Para las pymes el escenario es similar.
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“En las pymes, por ejemplo, solo un 18% tiene programas estructurados y formales de adopción de inteligencia artificial, frente a un 60% que admite que no le interesa”.
Cuando se entra a mirar la tendencia por individuos, Castaño indica que hay estudios que sugieren que el uso de la IA entre las personas es mayor, por lo menos el 70% afirma haberla usado alguna vez. Sin embargo, si se compara con WhatsApp, que alcanza el 99% y de manera cotidiana, la brecha es significativa.
A este fenómeno se le llama ‘Shadow AI’, que se define como un uso superficial de la inteligencia artificial en los entornos empresariales, reducido a tareas rutinarias y no a procesos estratégicos. “La gente sigue usando inteligencia artificial sin un modelo de gobierno, sin una responsabilidad. Si tú usas una inteligencia artificial sin pagar, no le puedes poner restricciones de ningún tipo, por lo que no se puede hacer trazabilidad de la información que se carga a la plataforma. Cuando son planes estructurados esa información está protegida”.
Para superar la etapa de improvisación, el experto sostiene que hay que cerrar las brechas de capacidades gerenciales para propiciar cambios estructurales desde las posiciones de liderazgo.
Además, a nivel organizacional, invita a las empresas a que se hagan otras preguntas más allá de si implementar inteligencia artificial o no; más bien analizar, indica Castaño, si la empresa tiene los datos suficientes y organizados para alimentar la inteligencia artificial, si es una prioridad para el negocio, si se cuenta con la infraestructura necesaria y en qué procesos sería realmente provechosa.
Ese ejercicio mitiga el riesgo de tener una implementación aislada de las necesidades reales de las compañías y que no termine de acoplarse a la cultura organizacional.
