Desde el déficit fiscal y la seguridad energética hasta las presiones del sistema de salud y la transformación digital, cada cartera llega con una lista propia de pendientes que marcarán la agenda del nuevo Gobierno desde el primer día.

Mientras el proceso de transición entre el gobierno saliente y entrante avanza en medio de tensiones políticas, el gabinete que acompañará a Abelardo de la Espriella ya enfrenta un reto más práctico: asumir ministerios con problemas estructurales y un estrecho margen de maniobra. Aunque la conformación del gabinete aún no está cerrada, los nombramientos conocidos hasta ahora empiezan a delinear la hoja de ruta. Más allá de los perfiles de quienes asumirán las carteras, el verdadero desafío estará en responder a los retos que heredará cada sector desde el primer día de gobierno.

Hacienda: la prueba de la sostenibilidad fiscal

Miguel Gómez Martínez asumirá el Ministerio de Hacienda con uno de los retos más complejos del próximo Gobierno: recuperar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Aunque el Presupuesto General de la Nación para 2026 asciende a $546,9 billones (cerca del 29% del PIB), los ingresos del Estado siguen siendo insuficientes para cubrir sus compromisos, en un contexto de elevado déficit fiscal y creciente endeudamiento.

El panorama no es menor. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) estima que Colombia deberá realizar un ajuste equivalente al 5,5% del PIB hacia 2028 (cerca de $102 billones) para encauzar las cuentas públicas. Además, proyecta que la deuda neta del Gobierno alcanzará este año el 61% del PIB (el nivel más alto registrado) y advierte que, sin medidas correctivas, podría acercarse al límite legal antes de terminar el cuatrienio.

Para Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, la prioridad será recuperar la confianza en el manejo fiscal. Esto implica enviar señales claras de compromiso, conformar un equipo económico con credibilidad técnica y avanzar en la racionalización del gasto público.

“El mercado de capitales ya ha comenzado a reaccionar positivamente a los anuncios del nuevo Gobierno. Sin embargo, para que esa reacción sea sostenible, será indispensable que las expectativas se traduzcan en medidas concretas y resultados efectivos”, señala Ballén.

Minas y Energía: garantizar la seguridad energética

María Nohemí Arboleda fue designada para liderar el Ministerio de Minas y Energía. La ingeniera eléctrica cuenta con una amplia trayectoria en el sector y ha ocupado cargos relacionados con la planeación energética, la operación del sistema eléctrico y la administración del mercado de energía, experiencia que será clave para enfrentar uno de los principales desafíos del nuevo Gobierno.

La nueva ministra asumirá la cartera en un momento crítico. A la creciente demanda de energía se suman los retrasos en proyectos de generación y transmisión, la incertidumbre sobre el abastecimiento de gas natural y la posibilidad de un fenómeno de El Niño durante el segundo semestre; un escenario que pondrá a prueba la confiabilidad del sistema.

Gremios como Acolgen, Andesco, ANDEG, SER Colombia y la ACP coinciden en una hoja de ruta: acelerar la ejecución de proyectos estratégicos, recuperar la confianza inversionista y garantizar reglas estables que permitan ampliar la capacidad del sistema.

Alexandra Hernández, presidenta ejecutiva de SER Colombia, advierte que el principal desafío será recuperar velocidad en la expansión de la infraestructura. “La demanda de energía continúa creciendo mientras la incorporación de nueva generación y de infraestructura de transmisión no avanza al mismo ritmo”, explica.

Aunque las energías renovables pasaron de representar cerca del 2% al 14% de la capacidad de generación en apenas tres años, persisten cuellos de botella que retrasan la entrada en operación de nuevos proyectos. Por ello, las primeras decisiones deberán concentrarse en destrabar licencias, acelerar la construcción de redes, impulsar sistemas de almacenamiento y ofrecer estabilidad regulatoria. A esto se suma el desafío inmediato de resolver la crisis estructural del mercado eléctrico en la región Caribe y avanzar en una solución de fondo para Air-e.

“La confiabilidad del sistema no depende únicamente de construir más plantas; también depende de que exista confianza para seguir invirtiendo”, concluye Hernández.

Salud: la urgencia de estabilizar el sistema

Quien asuma el Ministerio de Salud recibirá un sistema presionado por dos frentes: garantizar la atención de millones de pacientes y corregir los problemas financieros que hoy asfixian a EPS, hospitales, clínicas y proveedores. La sostenibilidad del modelo será una de las pruebas más exigentes.

Para Ana María Vesga, presidenta ejecutiva de ACEMI, la prioridad no debe ser una nueva discusión sobre el modelo, sino la estabilización inmediata. “Las prioridades del nuevo gobierno en salud deben concentrarse en proteger a los pacientes y estabilizar el sistema, garantizando la continuidad de los tratamientos críticos, el suministro de medicamentos y la reducción de las atenciones represadas”, afirma.

Esa estabilización, advierte la directiva, pasa por resolver la crisis de liquidez. Para ello, será  necesario ajustar técnicamente la Unidad de Pago por Capitación (UPC), conciliar las deudas acumuladas y avanzar en el saneamiento financiero del sector.

Una vez superada esta etapa, la tarea deberá enfocarse en una agenda de mediano plazo: fortalecer la regulación, consolidar sistemas de información interoperables e impulsar políticas de atención primaria y salud mental. El próximo ministro no solo tendrá que apagar los incendios de la coyuntura, sino sentar las bases de un sistema con mayor capacidad de gestión que se anticipe a las crisis.

Los otros frentes que no dan espera

Aunque los retos varían de una cartera a otra, el resto del gabinete tampoco tendrá margen para periodos de adaptación. En el Ministerio TIC, el desafío será cerrar las brechas digitales y convertir la tecnología en un eje transversal del Estado, mientras que en Transporte la prioridad pasará por mejorar la competitividad logística en medio del aumento de los costos operativos, las dificultades de infraestructura y los problemas de seguridad en los corredores de carga.

En Agricultura, el foco estará en fortalecer la productividad del campo, ampliar el acceso al financiamiento y avanzar en estrategias que permitan mejorar la competitividad del sector y responder a los desafíos del cambio climático. En Deporte, el reto será garantizar la continuidad de los programas de alto rendimiento, fortalecer los procesos de formación de nuevos talentos y optimizar la ejecución de los recursos en un contexto de restricciones fiscales.

En conjunto, el nuevo gabinete recibirá un Estado con desafíos que exigen respuestas técnicas, coordinación institucional y capacidad de ejecución. La gestión de los primeros meses será determinante para medir no solo el rumbo de cada ministerio, sino también la capacidad del Gobierno para generar confianza y cumplir las expectativas con las que llega al poder.

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