La selección del jurado concluyó este lunes para un juicio de alto riesgo sobre el futuro del creador de ChatGPT, y posiblemente el futuro de la inteligencia artificial en sí.

La amarga batalla legal entre Elon Musk y la principal firma de inteligencia artificial OpenAI, liderada por Sam Altman, podría reducirse a unas pocas páginas del diario personal de un ejecutivo.

“Esta es la única oportunidad que tenemos para salir de Elon”, escribió Greg Brockman en el otoño de 2017. “¿Es él el ‘líder glorioso’ que yo elegiría?”

La entrada del diario de Brockman forma parte de miles de páginas de documentos internos revelados en los tribunales desde que Musk, uno de los cofundadores originales de OpenAI, demandó a la empresa, a su director ejecutivo Altman y a Brockman en 2024.

La selección del jurado concluyó el lunes en un tribunal federal en Oakland, California, para un juicio de alto riesgo sobre el futuro de OpenAI, conocida por el chatbot ChatGPT, y posiblemente el futuro de la inteligencia artificial en sí.

Musk busca US$150.000 millones en daños a OpenAI y a Microsoft, uno de sus mayores inversionistas, según una persona involucrada en el caso, con los ingresos destinados al brazo benéfico de OpenAI.

Intentará convencer al jurado de nueve personas de que Altman y Brockman lo engañaron para invertir en OpenAI, al desviarse de su misión fundacional como organización sin fines de lucro para enfocarse en las ganancias en lugar de ayudar a la sociedad.

El juez a cargo y los abogados de Musk y de los acusados de OpenAI interrogaron a posibles jurados por posibles sesgos.

Algunos de los interrogados expresaron opiniones negativas sobre Musk, con uno diciendo “Elon no se preocupa por la gente”, pero la mayoría afirmó que podría ser imparcial. Entre los jurados hay una enfermera y una persona propietaria de una empresa de pintura.

Se espera que los alegatos iniciales comiencen el martes.

Musk y OpenAI se enfrentan también en línea

Los documentos ofrecen una visión poco común de los egos y personalidades que dieron forma a OpenAI mientras evolucionaba de un laboratorio de investigación sin fines de lucro en el apartamento de Brockman a un gigante tecnológico valorado en más de US$850.000 millones.

También arrojan luz sobre cómo los directores ejecutivos con mayor poder para moldear la IA generativa piensan sobre esta tecnología.

El juicio podría complicar los planes de OpenAI para una posible oferta pública inicial, al generar dudas sobre su liderazgo. Una serie constante de revelaciones desfavorables también podría intensificar el creciente pesimismo de los estadounidenses sobre la tecnología de IA en general.

Musk acusó a OpenAI, Altman y Microsoft de traicionar la misión original de la organización como entidad sin fines de lucro para beneficiar a la humanidad, al crear una estructura con fines de lucro en marzo de 2019, 13 meses después de que Musk dejara la junta, y de explotar su nombre y apoyo financiero para crear una “máquina de riqueza” para ellos mismos.

Busca que OpenAI vuelva a ser una organización sin fines de lucro, que Altman y Brockman sean removidos de sus cargos y que Altman sea retirado de la junta, entre otras medidas.

OpenAI respondió que Musk está motivado por un deseo de controlar la empresa y fortalecer su propio laboratorio de IA, xAI, fundado en 2023 poco después del lanzamiento de ChatGPT.

La empresa afirma que Musk participó en discusiones para crear la nueva estructura de OpenAI y que exigió ser director ejecutivo. Microsoft, también demandada, niega haber coludido con OpenAI y sostiene que se asoció con la empresa solo después de que Musk se retiró.

“Esta demanda siempre ha sido un intento infundado y motivado por celos para frenar a un competidor”, dijo OpenAI en una publicación el lunes.

Musk no está de acuerdo: “Yo la inicié, la financié, recluté talento clave y les enseñé todo lo que sé sobre cómo hacer exitosa una startup PARA EL BIEN PÚBLICO. Luego se apropiaron de la organización benéfica”, escribió.

Altman asistió a la selección del jurado, mientras que Musk no.

Testimonios de alto perfil

Se espera que figuras clave de Silicon Valley, incluidos Musk, Altman y el CEO de Microsoft, Satya Nadella, testifiquen.

Shivon Zilis, exintegrante del consejo de OpenAI y madre de cuatro hijos de Musk, probablemente será una testigo clave, con abogados de OpenAI argumentando que transmitió información de la empresa a Musk.

OpenAI enfrenta una competencia sin precedentes de rivales como Anthropic y está gastando miles de millones de dólares en recursos computacionales. También se prepara para una posible oferta pública inicial que podría valorar a la empresa en US$1 billón.

Las empresas de Musk enfrentan presiones similares. Su xAI, ahora integrada en SpaceX, está muy por detrás de OpenAI en uso. SpaceX también planea salir a bolsa este año en lo que podría ser la mayor oferta pública inicial de la historia.

Según documentos judiciales, Musk aportó alrededor de US$38 millones como capital inicial a OpenAI entre 2016 y 2020, principalmente antes de dejar la junta.

En 2019, OpenAI se reestructuró como una unidad con fines de lucro gobernada por la organización sin fines de lucro, lo que le permitió aceptar inversiones externas.

El otoño pasado, OpenAI volvió a modificar su estructura para convertirse en una corporación de beneficio público, en la que la organización sin fines de lucro y otros inversionistas, incluido Microsoft, poseen participaciones. La organización sin fines de lucro mantiene un 26% de participación, además de derechos adicionales si se alcanzan ciertos objetivos de valoración.

Los abogados de Musk calcularon los daños multiplicando la valoración de OpenAI y el 50% al 75% de la participación de la organización sin fines de lucro que, según ellos, es atribuible a las contribuciones de Musk.

Un “Proyecto Manhattan para la IA”

Musk y Altman cofundaron OpenAI con el objetivo de desarrollar inteligencia artificial para beneficiar a la humanidad y competir con rivales como Google.

Altman se acercó a Musk con la idea en mayo de 2015, describiéndola como el “Proyecto Manhattan de la IA”, según documentos judiciales.

La participación de Musk ayudó a OpenAI a atraer a investigadores de primer nivel como Ilya Sutskever.

A mediados de 2017, Musk comenzó a cuestionar la viabilidad de OpenAI, llegando en un momento a retener fondos prometidos tras enfrentamientos con Altman, Brockman y Sutskever, según documentos judiciales. Una fuente de tensión era que Musk quería ser director ejecutivo, lo que incomodaba a otros cofundadores.

Al mismo tiempo, Brockman parecía frustrado por la postura de Musk y se preguntaba si convertir OpenAI en una empresa con fines de lucro también podría hacerlo rico.

“Financieramente, ¿qué me llevaría a mil millones de dólares?”, escribió en su diario. “Aceptar los términos de Elon destruye dos cosas: nuestra capacidad de elegir (aunque quizá podríamos anularlo) y la economía”.

Para enero de 2018, Musk parecía haber desistido.

“OpenAI está en un camino de fracaso seguro frente a Google”, escribió en un correo electrónico.

A finales de 2022, OpenAI lanzó ChatGPT.

Con información de Reuters

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