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Venta de Electricaribe atrasada por Ley de Financiamiento

La Ley de Financiamiento que se había aprobado tenía un efecto cercano a $500.000 millones

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La Superintendencia de Servicios informó que la venta de la Electrificadora del Caribe (Electricaribe) hasta el 2020, dados los efectos que tiene sobre el valor de la venta la declaración de inexequibilidad de la Ley de Financiamiento.

De acuerdo con la Superservicios, en febrero de 2020 se daría la subasta que dividirá a Electricaribe en Caribe Sol y Caribe Mar o mantendrá la transportadora de energía en la unidad de Nuevo Caribe.

Según el nuevo cronograma, la venta por el mercado completo se realizaría el 26 de febrero y, si no se presentan compradores o no son aprobados, el 28 de febrero se vendería el mercado segmentado.

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La razón es que dada la declaratoria de inexequibilidad de la Ley de Financiamiento, se hace necesario esperar a que se apruebe el nuevo proyecto de ley de Reforma Tributaria para evitar que se añadan costos por hasta $500.000 millones en la venta de la empresa, dado que se eliminarían los beneficios de descuento de IVA a la importación de bienes de capital y reducción de la tarifa de renta por mega inversión.

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Cabe recordar que la empresa fue intervenida por el Estado en 2017, dadas sus dificultades de sostenibilidad financiera y la ausencia de inversiones en redes y activos. La situación finalmente llevó a que se ordenara su liquidación.

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Pasaron de diseñar vestuario de Star Wars a hacer uniformes para médicos

Antes hacían el vestuario de Star Wars, Outlander y Doctor Who. Hoy diseñan uniformes por la emergencia del coronavirus.

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Reuters. Los costureros que elaboran las prendas que visten los actores en producciones desde Downton Abbey a Game of Thrones y Batman han unido fuerzas para fabricar ropa desechable para los médicos que están combatiendo el brote de coronavirus.

Trabajando desde cocinas, hangares y áticos en todo el país, el equipo está confeccionando uniformes para el personal médico.

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Dulcie Scott, que se encargó de parte del vestuario en la adaptación realizada por la BBC de “His Dark Materials” de Philip Pullman, está ayudando a liderar el esfuerzo junto a un comprador de material que trabajó una vez en una película sobre médicos.

En la actualidad, unos 150 fabricantes de vestuario están elaborando las prendas, incluidas personas que trabajaron en producciones como Star Wars, Outlander y Doctor Who.

“Ha ido mucho más allá de lo que jamás habría imaginado”, dijo Scott a Reuters. “Nos está ayudando la red más fenomenal y de clase mundial de costureros”.

La serie de Pullman es conocida como HDM, iniciales que utilizó el grupo para denominarse Helping Dress Medics (Ayudando a Vestirse a los Médicos).

Asimismo, fue puesta en marcha una campaña de recogida de fondos (https://www.gofundme.com/f/helping-dress-medics) por 1.500 libras esterlinas (1.900 dólares) para obtener los materiales.

En dos semanas ha recaudado más de 44.000 libras y se están elaborando unos 6.000 equipos. En un caso, un fabricante de cortinas donó tela, mientras que jefes de fábricas obligadas a cerrar por el brote están trabajando para cortar el material.

“Me parece brillante y restaura mi fe en la gente, creo que es maravilloso”, dijo Scott. “Pero también rompe el corazón ver que existe esta necesidad”.

Scott entregó su primer set a una mujer en un pueblo cercano, coincidiendo justo en el momento en que la gente aplaudía en público la labor del personal sanitario.

El brote del nuevo coronavirus ha provocado un aumento en la demanda de todo, desde respiradores a ropa desechable, y ha hecho que compañías como Rolls-Royce, los equipos de la Fórmula Uno, soldados y voluntarios individuales intenten cubrir las carencias.

Scott y su equipo están siendo aplaudidos por los actores y guionistas para los que trabajaron una vez.

“¡Bis!”, tuiteó Hugh Bonneville, el actor que interpretó a Robert Crawley, conde de Grantham, en la serie histórica Downton Abbey. “¡Bien hecho!”, dijo Pullman.

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El mundo supera millón y medio de casos y las 90.000 muertes por coronavirus

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Salud

EFE.- Los casos globales de COVID-19 ascienden a 1,62 millones, después de que se registraran más de 90.000 nuevos contagios en las últimas 24 horas, según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los fallecidos por la enfermedad son 92.798, 7.200 más que en la jornada anterior, por lo que se espera que durante el fin de semana se rebase la barrera de las 100.000 víctimas.

Europa sigue concentrando más de la mitad de los casos, con 799.000, mientras que en América hay confirmados 493.000 contagios, en contraste con África, la región menos afectada con 8.700 detectados.

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Según las estadísticas de las distintas autoridades sanitarias del planeta, unos 366.000 pacientes se han recuperado de la enfermedad, por lo que se sigue manteniendo la proporción de un 25 % de altas, con escasa variación desde las últimas semanas.

Cerca de 50.000 casos, un 4 por ciento del total, se encuentran en situación grave o crítica, por lo que en la gran mayoría de los pacientes, más del 90 por ciento, el deterioro de salud que causa es leve o moderado. 

Estados Unidos reporta 467.184 contagios confirmados y solo en Nueva York, la ciudad epicentro de la epidemia en ese país, ya se registran 5.150 fallecidos

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Grupo Familia apoyará recicladores y sector salud con $2.000 millones

El grupo empresarial entregará sus donaciones hasta agosto

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Reciclador
Foto: Pixabay

El Grupo Familia anunció una donación de recursos, alimentos y sus productos de aseo durante cuatro meses, para apoyar a las familias de recicladores en el país y ayudar a abastecer al sector de la salud, sumando cerca de 2.000 millones de pesos en contribuciones.

De acuerdo con la información del grupo empresarial, entregará una masiva donación de sus productos de aseo a varias instituciones médicas distribuidas en todo el país, que incluyen 22.000 litros de gel antibacterial y 410.000 pañales.

Además, durante los próximos cuatro meses, entregará mercados y soluciones de aseo a 2.300 familias de recicladores en todo el país, junto con subsidios económicos a adultos mayores que ya no están en condición de trabajar.

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El grupo destacó que de esta manera mantiene su compromiso por contribuir con el bienestar de Colombia y los demás países de América Latina en los que tiene presencia.

Andrés Gómez, presidente del Grupo Familia, señaló que “sabemos que la situación ha tomado por sorpresa al país y al mundo, y estamos seguros de que, si todos sumamos esfuerzos, haremos que lo único que se contagie sea el optimismo y las ganas de salir adelante, sobre todo, ayudando a las poblaciones que más lo necesitan”.

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Carta editorial: Lecciones virales

La crisis nos ha estallado en la caray nos ha mostrado las costuras de una sociedad dolorosamente inequitativa.

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Coronavirus

Parece un mantra que se dice aquí y en la China: el Covid-19 lo cambió y cambiará todo lo que hemos conocido. Se habla de la emergencia con una inédita angustia colectiva. Una barahúnda que se expresa en gritos de arrepentimiento, temores, desconcierto y reflexiones al darnos cuenta de que seguimos siendo una especie vulnerable a pesar de tener las más potentes armas de destrucción masiva y de cargar en nuestro ADN una historia milenaria de aprendizajes. Es como regresar a la esencia.

El final de esto no se sabe cuándo es. Se dice que un par de meses, 18 meses. Más allá de esta especie de bucle del miedo hay que empezar a pasar del desconcierto a mirar hacia adelante y, para ello, hay que ver qué lecciones está dejando esta crisis.

Por ejemplo, qué líderes escogemos en las urnas. Quién iba a pensar que hace unos meses estábamos votando por las personas que iban a coordinar las acciones para combatir la amenaza más grande que ha tenido el país en su historia. Bien o mal. Cada uno tiene su opinión sobre las decisiones que ellos han tomado. Pero hoy, más qué nunca, como ciudadanos, tenemos que aceptar que siempre que vayamos a las urnas tenemos una gran responsabilidad. Solo miremos en el mundo quiénes han tomado decisiones tarde o erróneas y cuáles son los efectos devastadores que han tenido.

“Hoy más qué nunca, como ciudadanos, tenemos que aceptar que siempre que vayamos a las urnas tenemos una gran responsabilidad para elegir a nuestros líderes. Solo miremos en el mundo quiénes han tomado decisiones tarde o erróneas”

¿Los sistemas de salud son robustos y eficientes? La incapacidad de la infraestructura médica, directamente proporcional a los recursos que cada país invierte en hospitales y centros de salud, es, al menos, uno de los grandes temores porque el sistema es mucho más que imperfecto, no se han invertido los dineros necesarios para tener una salud pública fuerte y, por desgracia, en algunos casos ha dejado las puertas abiertas a la corrupción.

La modernización de la educación. No es cierto que los jardines, colegios y universidades estaban absolutamente preparados para la virtualidad. Aquí sobran herramientas y con una buena inversión se pueden adquirir. Ahora la pregunta que sigue: ¿docentes y estudiantes están capacitados culturalmente para asumir este gran reto? La misma pregunta cabe para las empresas que ven en el teletrabajo un sinónimo de ineficiencia.

Aquí la crisis no tiene estrato ni discrimina. El virus nos ha mostrado en la cara las costuras de una sociedad que tiene retos gigantescos. Que no se nos olvide que los dolores están en combatir la inequidad, la creciente informalidad, el desempleo, la autonomía farmacéutica y alimentaria y la dependencia fiscal del petróleo. Que nos sirva este virus mortal para dar el giro a lo que de verdad queremos de país.

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¿Cuál es la ira de Stiglitz?

El premio nobel de Economía habla sobre los cambios que debe hacer la sociedad para hacerla viable.

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Joseph Stiglitz

Foto: Daniel Mordzinski / Hay Festival

Nota del editor: Forbes hizo esta entrevista con Joseph Stiglitz en febrero del 2020, durante el Hay Festival que se llevó a cabo en Cartagena y cuando el coronavirus no había sido declarado pandemia.

A sus 77 años, uno de los economistas más brillantes del mundo, ve en el horizonte tormentas. Al hablar con Forbes en Cartagena, en el marco del Hay Festival, Joseph Stiglitz es consecuente a lo que ha escrito en los últimos años, llama la atención, con voz altiva, de que debe haber un cambio para sobrevivir.

El Premio Nobel de Economía del 2001 advierte de que se viene una desaceleración grave de la economía en el mundo por considerar que se ha producido un coctel de situaciones que pasan desde lo geopolítico hasta eventos, como la propagación de coronavirus, que generan un mal ambiente para el crecimiento.

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Está convencido de que un nuevo contrato social entre la nueva ciudadanía y el Leviatán es fundamental para que el descontento generalizado no siga creciendo porque lo ve como una ola imparable y, en otros temas, ve con bastante reserva qué beneficios traerán estas nuevas economías, de plataformas digitales, para los trabajadores.

Están sucediendo cosas en el mundo como la guerra comercial entre EE. UU. y China, el Brexit, vienen elecciones de Estados Unidos. ¿Cómo ve la economía global?
Creo que habrá una desaceleración en la economía global. Casi todos los pronósticos dicen que esto se debe en parte a la continua incertidumbre de las guerras comerciales con China y las amenazas de un nuevo frente con Europa. Nadie realmente piensa que nuestro primer acuerdo base de tregua con China sea un paso de escala.

Combinas eso con las incertidumbres geopolíticas que han venido apareciendo, como la situación en Irán, y luego con los problemas más grandes, como la crisis de salud global del virus que apareció en China, que está aislando de manera significativa a un país que es casi el 20 % de la economía mundial. Creo que en realidad puede haber una desaceleración grave.

En algunos países de América Latina ha explotado en el último año un descontento social, ¿aumentará?
Creo que la presión social aumentará de muchas maneras y he anticipado que hay un problema dado al alto nivel de desigualdad que ya existe en la región. Comenzando este milenio, mientras que la economía de China se expandió rápidamente, América Latina se benefició enormemente, con un crecimiento y disminución de desigualdad en países como Brasil, Argentina y Bolivia. Había optimismo.
Luego, la desaceleración económica ha despertado un sentimiento antiestablecimiento global a medida que las personas de todo el mundo se dan cuenta de que el prometedor neoliberalismo realmente genera un crecimiento económico lento y desigual.

La sensación es que muchas de las ideas del establecimiento, de un mercado sin restricciones, no funcionan. Esas políticas fallaron y ahora necesitamos un nuevo contrato social en el que haya un equilibrio entre el mercado, el Estado y la sociedad civil, y una ecología de instituciones más rica, incluidas organizaciones sin ánimo de lucro. Ese sentimiento ha terminado en cosas como el Brexit y en los Estados Unidos, con Donald Trump. Lo triste es que todo ese sentimiento antiestablecimiento no se traduce en políticas que resuelvan realmente los problemas que se han identificado.

¿En qué se deberían centrar los gobiernos para atender estos desafíos?

Creo que es necesario centrarse tanto en cómo hacer que el mercado funcione mejor como en reconocer que no importa qué tan bien lo hagamos para que funcione mejor, todavía necesitaremos la asistencia del gobierno. Cuando hablo de hacer que el mercado sea mejor, me refiero a más competencia, reestructuración de los derechos laborales, del gobierno corporativo, todo un conjunto de problemas que hacen que los mercados funcionen, pero donde estamos hoy significa que, sin importar lo que hagamos, terminaremos a un alto nivel de desigualdad. Eso se traduce en que necesitamos financiar la evolución de la educación, la salud y la pensión.

Pero también hay otros asuntos urgentes como el cambio climático y la cuarta revolución industrial…

En cuanto al cambio climático, hay que pensar en la amenaza que representa para nuestro futuro, pero dicen que no tenemos suficientes recursos para hacer una transición verde. Sin embargo, cuando se trata de la Cuarta Revolución Industrial, dicen: “Oh, tenemos demasiados recursos”. Son visiones incoherentes e inconsistentes. Mi opinión es que la cuarta revolución industrial pondrá disponibles recursos. Si los gestionamos bien, podremos usar esos recursos para la transición verde.
En la última gran guerra que tuvimos hubo un gran momento de cambio social. La fuerza laboral de las mujeres y los afroamericanos. Cambiamos las reglas para hacer una sociedad más democrática de manera fundamental y creo que el acuerdo verde puede ser un momento similar de repensar nuestra sociedad.

En medio de lo que explica, aparecen líderes con propuestas que, a mediano y largo plazo, generan huecos fiscales…

La ironía en todas estas discusiones son los llamados republicanos que no se consideran populistas en los Estados Unidos y que han sido consistentemente los peores en violar la restricción presupuestaria. Primero fue Ronald Reagan, donde estropeamos el presupuesto en 1981 y, en 2017, Donald Trump.
Mi punto de vista es que si realmente estamos atacando el cambio climático, podemos hacerlo de manera sostenible, cargando el crecimiento económico dentro de nuestras limitaciones presupuestarias.
Solo para darles un par de números, gravar el carbono incentivará una economía más verde que recaudaría cientos de miles de millones de dólares en un período de diez años.

Si solo tuviéramos a esas personas muy ricas que no pagan su parte justa de impuestos, que pagan una tasa impositiva más baja que las personas trabajadoras comunes, y les hacemos pagar su parte justa de tributos, tendremos miles de millones de dólares de devolución.
Los ingresos por impuestos a los recursos no son un problema si nos comprometemos con una sociedad justa.

En su libro más reciente, ‘People, Power, and Profits: Progressive Capitalism for an Age’ hace énfasis en críticas al poder de las más grandes corporaciones, pero cada día surgen más rápido modelos de negocios como los de la economía gig. ¿Qué opina de ellos?

Las plataformas en principio pueden ser una tecnología que podría conducir a una asignación más eficiente de recursos. Pero por la forma como funcionan, las empresas como Uber y muchas de las otras plataformas de esta economía están realmente diseñadas para explotar a los trabajadores.
En Nueva York se hizo un estudio sobre cuál era el salario promedio por hora de los conductores y era algo del orden de seis dólares por hora. No puedes vivir de eso en una ciudad como Nueva York. Por lo general, usan la plataforma como una excusa para eludir las regulaciones y eso tiene que ser inaceptable.

Hablando de lo laboral, hay muchas discusiones sobre las pensiones. En Colombia lo estamos discutiendo, ¿qué debería tenerse en cuenta en estos tiempos?

Este fue un tema que discutimos mucho tiempo cuando fui presidente del Consejo de Asesores Económicos de Clinton. Una de las cosas importantes a tener en cuenta es que la economía siempre está cambiando, la salud está mejorando y, en promedio, las personas pueden trabajar más tiempo. De hecho, la evidencia es que es más saludable para las personas trabajar más tiempo, por lo que extender la expectativa de vida normal está bien.

Pero proporcionar trabajos es uno de los problemas en muchos países, ya que el marco macroeconómico no es lo suficientemente bueno como para brindar esos trabajos decentes y no querrás pedirle a la gente mayor que acepte trabajos degradantes solo para sobrevivir.
El otro aspecto a revisar es que, en promedio, la esperanza de vida estaba aumentando. Hay muchas personas en la economía que ejercen trabajos físicos duros. Para ellos, la esperanza de vida ha aumentado, pero no tanto. No es razonable esperar que continúen trabajando así. La lección de todo esto es que un paquete único para todos no funciona.
Hay que tener alguna diferenciación. Digamos que para un profesor como yo no, mientras mi mente y mi cuerpo me lo permitan, puedo continuar enseñando, quiero y me encanta hacerlo.

Para los nuevos liderazgos, ¿cómo deberían abordar todos estos problemas?

Los nuevos líderes deben darse cuenta de que hay una única respuesta: el neoliberalismo es un fracaso. Por lo que necesitan un nuevo contrato social. Tienen que aprender de las lecciones del pasado y los problemas de hoy son graves. Tenemos crisis climáticas, crisis de desigualdad, crisis financiera y vamos a necesitar nuevas ideas.

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