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Economía y Finanzas

Colombia debería tributar más y gastar mejor

El Paro Nacional se acerca a su tercera semana y ya suma hasta un concierto móvil por la capital, con una larga lista de exigencias, el Congreso sigue el debate de una reforma tributaria con exenciones calculadas en $9 billones.

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Alberto Carrasquilla, ministro de Hacienda

En diciembre de 2018, cuando el Congreso debatía la Ley de Financiamiento que la Corte Constitucional declaró inexequible, el ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla empezó a hablar de la necesidad que tenía el país de discutir una mayor tributación de las personas, para lograr más y mejor gasto.

Un año después, el Congreso está a un debate en plenaria de Senado y uno en Cámara de Representantes de aprobar una reforma tributaria que trae casi los mismos elementos de la caída Ley de Financiamiento, mientras entre las exigencias del Paro Nacional que se acerca a las tres semanas está, precisamente, que no se realice dicha tributaria.

Incluso reconocidos economistas como Marc Hofstetter o Leopoldo Fergusson han advertido que, si bien se necesita una reforma tributaria, la que se debate ahora tiene un problema de financiación dadas las exenciones que otorga a las empresas, así como otros “beneficios sociales” que promete, sin que sea muy clara todavía su financiación.

El Observatorio Fiscal de la Universidad Javeriana calcula en nueve billones de pesos anuales el recaudo que dejaría de recibirse con las exenciones a empresas que trae esta tributaria.

Todos tienen exenciones

Las exenciones tributarias, han explicado los expertos, son usuales en todo el mundo y funcionan como incentivo para que el mercado corrija una falla que no puede cambiar por sí mismo o que el Estado solo no puede solucionar.

Un ejemplo es la disminución de pagos laborales no salariales de la reforma tributaria de 2012, que permitió una disminución de la informalidad laboral a tal punto que recientemente esta fue inferior a la tasa de formalidad del país.

Sin embargo, “en el mundo en desarrollo es especialmente cierto que existen demasiadas exenciones y en Colombia en particular”, señala Javier Mejía, investigador de la Universidad de Nueva York en Abu Dhabi.

Para corregir este exceso, el proyecto de reforma incluye la creación de una comisión de expertos “nacionales e internacionales” que, liderados por el mismo Ministerio de Hacienda, evaluarán los beneficios tributarios del país y harán recomendaciones al respecto.

No sería la primera vez. Hace tres años la Comisión de Expertos Tributarios entregó un documento al gobierno de turno con recomendaciones para una “reforma tributaria estructural”.

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Más recientemente, la Misión de Sabios en su informe sobre Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación advirtió que las actuales exenciones a las empresas para impulsar inversiones en investigación realmente solo le están generando renta a las mismas.

Por su parte Luis Fernando Mejía, director de Fedesarrollo, advirtió que medidas como el descuento del IVA a la importación de bienes de capital en efecto mejora la productividad del país, pero le resta 0,6 puntos porcentuales del PIB al recaudo nacional.

Y la propuesta de descontarle los costos laborales más un 20% adicional a las empresas que den su primer empleo formal a jóvenes entre 18 y 28 años “puede ser razonable como medida contracíclica en una coyuntura de preocupación por el desempleo. Pero debería ser temporal por su naturaleza, pues está demostrado que no tiene efecto a largo y mediano plazo”.

Hablemos sobre tributar más

En la misma semana, el ministro Carrasquilla volvió a hablar de la necesidad de tributar más.

Carrasquilla advirtió que en el país “tasa de tributación es muy baja, el BID calcula que el faltante es de seis puntos del PIB. Tenemos unas exigencias muy grandes y una incapacidad de decir de dónde van a salir esos recursos”.

En efecto, Fedesarrollo calcula en 18,8 puntos porcentuales del PIB la tasa de tributación en el país.

Una vez más, el ministro de Hacienda insistió en que “tenemos que enfatizar en el recaudo a personas, las empresas no pagan impuestos sino las personas y cuando se pone impuesto a las empresas uno no sabe si lo pagan los clientes, los dueños o los trabajadores. Si graváramos más a las personas, podría haber políticas realmente progresivas”.

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Como se intentó hace un año al unir la compensación del IVA a los más vulnerables con una ampliación de los productos de la canasta gravados con la tarifa general.

Hoy, la compensación es uno de los artículos del proyecto de la tributaria. Se entregaría una transferencia monetaria no condicionada a los hogares más vulnerables, con anticipación al mes en que la gastarán.

Su costo, según el mismo Gobierno, es de 2,2 billones de pesos cuya financiación todavía no es clara para los expertos.

Sin embargo, el ministro calcula que “la devolución del IVA a los más vulnerables tiene un efecto de dos puntos en el Gini, incluso sin pedirle a todos que paguen el nivel de impuesto que deberían”.

El director de Fedesarrollo coincidió con el ministro en la necesidad de discutir una mayor tributación en Colombia.

Para Luis Fernando Mejía “las marchas piensan que hay que aumentar la cobertura y calidad de los servicios públicos pero hay que aumentar el recaudo, tenemos que discutir como sociedad cómo vamos a lograr ese equilibrio de aumentar el recaudo, hacerlo más progresivo y dar mejores servicios públicos”.

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Y da una idea para “gastar” mejor, con un bajo recaudo: “el paquete social de la tributaria cuesta tres billones de pesos, no hay espacio para nuevas medidas que afecten el déficit fiscal, debería mejor invertirse en mejora de ingresos a los más vulnerables como Colombia Mayor”.

El investigador Javier Mejía da otra idea: aprovechar la coyuntura para reducir las exenciones a las empresas.

“Algo así pasó en el primer gobierno de Uribe cuando se introdujo el impuesto al patrimonio. La gente simplemente estaba tan angustiada con la situación de violencia del país que estuvieron dispuestos y se logró pasar eso que usualmente es una reforma súper impopular con las élites”, concluye.

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