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Economía y Finanzas

Ocampo: “La preocupación de Colombia no es la deuda, sino sus exportaciones”

La desindustrialización del país en años anteriores es una de las causas que ponen en jaque su aparato productivo, de ahí que uno de los grandes retos sea impulsar un renacimiento de la economía basado en la diversificación de esta, dice en entrevista a Forbes el codirector del Banco de la República José Antonio Ocampo.

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José Antonio Ocampo
Andrés Rodríguez - Forbes

Esta entrevista al ahora saliente codirector del Banco de la República José Antonio Ocampo fue publicada en la primera edición impresa de Forbes Colombia

El codirector del Banco de la República José Antonio Ocampo llegó a su cargo después de haber dirigido la Misión para la Transformación del Campo, ejercer como ministro de Agricultura y de Hacienda de dos gobiernos diferentes a finales del siglo pasado, así como haber sido director del Departamento Nacional de Planeación y candidato a la presidencia del Banco Mundial por los países independientes.

Además de su extensa trayectoria profesional, Ocampo participa en las decisiones que toma el Banco de la República como autoridad monetaria sobre las tasas de interés en el país, medidas que están basadas en la lectura que él y los demás miembros de la junta directiva puedan tener sobre la situación macroeconómica de Colombia y el mundo.

En entrevista, Ocampo evalúa los desafíos que la economía colombiana debe enfrentar para asegurar su crecimiento en este y los años siguientes.

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¿Cómo se puede explicar la alta devaluación de las últimas semanas?

Creo que la pregunta debe ser por qué estábamos tan revaluados antes. Es que uno de los temas de Colombia es que a lo largo del ciclo hemos tenido una tasa de cambio mucho más inestable de lo que ha sido tradicionalmente.

La tasa de cambio que tenemos hoy, en primer lugar, no está generando efectos negativos importantes, no hay un efecto significativo sobre la inflación y, además, es conveniente desde el punto de vista de lograr que se ajuste más nuestra balanza comercial.

El déficit de cuenta corriente estaría cerca de 4,4 % este año, superior a 2018, y eso se suma a un precio de petróleo inferior.

Claro, es que deberíamos diversificarnos.

¿Por qué el aparato productivo no se diversificó tanto como se esperaba con la caída de los precios del petróleo en 2014?

A lo mejor es que se debilitó por factores anteriores. Hay una asimetría en el aparato productivo, y es que es mucho más costoso crear capacidad productiva cuando se ha perdido.

Ese me parece que es el problema. Creo que aquí hubo todo ese proceso de desindustrialización, de debilitamiento del sector agropecuario, también en gran medida por la bonanza petrolera. Todo eso tuvo un efecto que en términos netos fue negativo. Ahora hay que volver a construir un aparato productivo industrial, agropecuario, de servicios; tenemos que diversificar, y eso es costoso, no se da de la noche a la mañana.

La deuda externa se ha mantenido este año sobre 41 %. ¿Qué tan vulnerable podría ser Colombia a una desaceleración global con ese nivel de deuda?

Colombia no tiene un problema de sobreendeudamiento. El tema siempre ha sido que cuando se devalúa la tasa de cambio, la relación de deuda sobre pib aumenta, pero eso es porque el pib en dólares disminuye por la devaluación, y entonces uno podría decir que era que antes se estaba sobreestimando la deuda. Por eso es mejor calcular con un pib de paridad, que es mucho más estable. Pero incluyendo la tasa de cambio, Colombia no tiene un problema de sobreendeudamiento. La vulnerabilidad son las exportaciones; las no tradicionales deben ser cada vez una proporción mayor.

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Respecto a la agricultura, cuando se firmó el acuerdo de paz, entre los planes estaban mayores inversiones para zonas rurales, pero estas se han retrasado. ¿Le preocupa?

Por supuesto. Hay una cosa que sí veo que está andando y son los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (pdet), pero todo lo que se puede llamar ‘las grandes inversiones del campo’ no se está dando. Si me preguntan cuáles son esas inversiones más importantes, yo diría que vías terciarias; todos los estudios dicen que hay que duplicar o triplicar estas inversiones. Lo otro es ciencia y tecnología, asistencia técnica en donde en realidad haya avances positivos pero todavía falte mucho. Yo haría grandes apuestas sectoriales en la industria. Por ejemplo, en cacao o carne de cerdo, porque nosotros somos muy deficitarios del comercio con China, que tiene grandes necesidades por una peste en su porcicultura. Busquemos grandes apuestas.

“Creo que aquí hubo todo ese proceso de desindustrialización, de debilitamiento del sector agropecuario, también en gran medida por la bonanza petrolera”

¿En marihuana medicinal también tenemos potencial?

Sí. El estudio de Fedesarrollo me pareció muy optimista, pero en esa industria hay algo por destacar que tiene que ver con la investigación. ¿Por qué toda la tecnología tiene que venir de Canadá? ¿Nosotros no somos capaces de desarrollar nuestra propia tecnología? Fíjese que los que más están invirtiendo son las empresas canadienses. Ellos están aprovechando su experiencia, pero eso demuestra que hay muchas cosas en las cuales nosotros deberíamos ser capaces de desarrollar nuestro propio conocimiento, y algunos lo hacemos. 

Por ejemplo, en café, nuestro Cenicafé es el centro internacional número uno en el mundo; Cenicaña, en caña de azúcar, que es donde tenemos una altísima productividad también. Entonces es un tema de decir ‘vamos a desarrollar tecnología’; y somos capaces, pero aquí realmente los recursos son muy limitados, etc.

Muchos no le creen a la proyección de pib de 3,6 % que tiene el gobierno, pero el ise da para pensar que sí podría cumplirse la proyección.

La proyección del Banco de la República es 3,2 %, y la verdad es que va a estar más cerca de eso que de 3,6 %. Hay unos sectores que todavía no se recuperan. Por ejemplo, segmentos de la construcción, como comercial y vivienda de estratos altos; agricultura ha crecido este año menos que en 2018, e industria está positivo pero tampoco se ve una gran recuperación.

Y debo decir que eso tampoco se ve en materia exportadora. Por el lado exportador, casi que no hay todavía ninguna rama que muestre recuperación, salvo algunas cosas específicas como las flores. O dicen que el oro también va muy bien.

¿Cuáles cree que son las fortalezas del país que deberían aprovecharse en este momento para volver a crecer por encima de 3,5 % y aumentar el pib potencial?

Es importante resaltar que mal que bien somos los buenos de la región. La Cepal fue la más acertada en 2018, pero esta vez todos están cerca del 0,5 % de crecimiento para América Latina y, en ese panorama, las tres economías del Pacífico, como se les llama a Colombia, Perú y Chile, son las mejores, y, curiosamente, Colombia está por delante este año. Es decir que la recuperación no es tan buena como se esperaba, pero de todas maneras somos de los mejores en crecimiento.

Curiosamente, yo creo que es una fortaleza de Colombia tener una tasa de cambio competitiva como la de este momento. Además, la inversión está bien, seguimos siendo receptores de inversión extranjera, tenemos un sector empresarial bastante dinámico, y todo eso son fortalezas.

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¿Cuáles son las debilidades del país?

Estamos muy bajos en investigación y desarrollo. Toda América Latina está muy atrasada en investigación y desarrollo; el único país que invierte cada
año por encima del 1 % de su pib es Brasil, todos los demás estamos por debajo, incluso, del 0,3 %,
mientras que el promedio de la ocde es de 2,3 % del pib, es decir que estamos más o menos en una octava parte. China está cerca de 2 % y Corea, en 4 %.

¿Cuáles cree que son los puntos a los que debería prestarse más atención?

Las grandes necesidades son educación y salud, y ahí, mal que bien, el gobierno sí ha respondido desde la administración anterior. Pero los faltantes identificados están primero en ciencia y tecnología, donde estamos muy bajos, y en infraestructura.

En infraestructura, Colombia ha hecho algo muy interesante con las asociaciones público-privadas en puertos; en grandes vías hay una experiencia positiva, pero todavía falta. Por ejemplo, la vía a Tunja ya es otra cosa, si logra salir de Bogotá; el Valle del Cauca tiene la mejor red de vías, y eso con el problema de llegar a Buenaventura que no está totalmente solucionado, pero fue porque se invirtió a tiempo. Y, por razones sociales, yo diría que las zonas marginales del país necesitan mucha más inversión.

De otro lado, ¿cómo están viendo la tasa de desempleo? ¿Ya saben por qué está subiendo?

Todo el análisis que se ha hecho indica que es por una lenta creación de empleo. La razón es que hay un año de rezago entre la actividad económica y el empleo, entonces la tendencia negativa en las cifras de trabajo empezó en 2016, es decir, un año después de que la economía empezó a desacelerarse por la caída del petróleo, y yo creo que todavía estamos absorbiendo esa fase de descenso. 

De todas maneras, el reto en empleo es muy grande por el impacto de la migración venezolana, porque además del crecimiento de la fuerza de trabajo, hoy hemos tenido que 4 % de esa fuerza es venezolana, y eso significa que hay que generar mucho más empleo.

De hecho, este año ya observamos en las 13 ciudades principales que los indicadores se han dejado de deteriorar y la tasa de desempleo está relativamente estable, y la tasa de ocupación también ha dejado de caer; incluso ha habido algunos trimestres positivos. 

El problema de deterioro adicional este año es la zona rural y pequeñas poblaciones. Ahí es donde sí se observa un aumento del desempleo, que a mi juicio tiene que ver con lo mencionado antes y es que el sector agropecuario no parece haberse unido con fuerza a la reactivación.

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