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El valor de las ideas en el emprendimiento

Contrario a lo que se podría creer, las ideas se quedan cortas frente a la capacidad de ejecutar y liderar con pleno conocimiento, Acá le contamos por qué.

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Foto: Pexels

Por mi actividad en Rockstart tengo la posibilidad de conocer cientos de ideas y modelos de negocio recurrentemente y de esta manera he podido validar a lo largo de estos últimos años como el valor de las ideas en realidad no existe. Lo que sí existe y cada día puedo validarlo más es el valor de la ejecución, del conocimiento y del liderazgo.

Muchas personas creen que a los emprendedores un día se les ocurrió una idea, no lograron dormir varios días, se la contaron a alguien quien se enamoró también de la idea y decidieron hacerla realidad, a los pocos meses su vida cambia y se convirtieron en los fundadores de una empresa valorada en millones de dólares.

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Y es por esta versión o entendimiento ´light´ del emprendimiento que gran cantidad de personas aspiran a que esto les suceda, y que tendrán una idea que de un momento a otro pasará a ser parte de su patrimonio. Pero en realidad ¿las ideas tienen algún valor? ¿Vale la pena “protegerlas”?. En mi opinión no, es un error en el entendimiento y en la motivación sobre emprender, así como un error de conceptos en lo relacionado a la propiedad intelectual.

Ideas, originalidad y protección

En la mayoría de los casos en los que me encuentro con personas que quieren proteger sus ideas para no “perder su ventaja competitiva” hemos encontrado que, esa visión de originalidad y de ser único en la gran mayoría de casos es una clara señal de falta de investigación del tema en otros mercados o incluso en el mismo mercado donde pretende desarrollar el negocio.

Es bastante complicado que a una persona se le ocurra alguna idea de negocio 100 % original, protegible, y valiosa, en un mundo donde somos aproximadamente 8 billones de personas. Seguramente si validamos nuestra idea con una búsqueda medianamente rigurosa encontraremos otros queriendo hacer lo mismo o algo bastante similar en cualquier parte del mundo.

¿Por qué yo y no los demás?

Generalmente estas “ideas millonarias” serían formas de cómo se cambiaría un mercado ya establecido, con seguridad con algo de experiencia en esa industria existirán más chances de tener ideas sobre cómo hacerla mejor o más eficiente.

La mayoría de veces, estas ideas no vienen de personas que tengan conocimiento o experiencia en el sector específico, y eso hace que si bien puede llegar a tener potencial de negocio, también es cierto que seguramente hará falta entender mucho de la industria para realmente llegar a cambiarla.

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Siempre vale la pena preguntarse e investigar hacia donde está apuntando la industria que quiero cambiar, y cuestionarse el por qué no se les habría ocurrido a quienes trabajan en esa industria.

Esto no quiere decir que no sea posible, y que las grandes empresas consolidadas en una industria deberían siempre estar innovando, en realidad eso pasa poco, y generalmente las grandes disrupciones en los mercados llegan en su mayoría lideradas por emprendedores. Sin embargo, nuestras ideas sobre una industria sin mayor conocimiento e investigación casi siempre pueden terminar siendo infantiles y no muy aterrizadas.

Existe una alta probabilidad de que mi idea de negocio en determinada industria ya este siendo probada al menos por algunas de las empresas con experiencia en el sector, o que si bien en caso de no haber sucedido estará sucediendo dentro de poco incluso sin tener conocimiento alguno sobre mi idea.

Es por eso, que lo único realmente valioso es la ejecución y la creación de “algo” que materialice mi idea, como un software, una marca, una metodología o know how probado y ejecutado, creaciones todas estas que sí son materia de protección.

Ideas y protección intelectual

La Propiedad Intelectual es la rama del derecho que protege las creaciones del intelecto de las personas y por esta razón varias personas equivocadamente aplican estos conceptos para la protección de sus ideas. Sin embargo, creo que es un error grande asumir una idea como una creación del intelecto, pues sin ninguna duda, la creación de cualquier cosa requiere acción y ejecución, no simplemente la ocurrencia de una idea.

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Para que la ley proteja nuestras ideas tienen que dejar de ser ideas y convertirse en algo más allá, en algo que requiera ejecución de la idea para la creación de algo tangible, como una empresa, una obra de arte o este artículo.

Recomendaciones

Si tenemos una idea que eventualmente pudiera convertirse en una idea de negocio millonaria, recomendaría lo siguiente:

  • Investigar muy bien que empresas existen en el mundo intentando o haciendo lo mismo que se quiere hacer. Casi siempre buscando referentes en EE. UU., China e India encontraremos algún adelantado o alguna empresa que hace cosas bastante similares.
  • Hablar con la mayor cantidad de personas con experiencia en la industria y con experiencia creando nuevos negocios, con seguridad esa retroalimentación ayudará a pulir la idea.*
  • Hable con potenciales clientes sobre su idea, sobre los problemas que tienen con las soluciones existentes.*
  • Si después de hacer este trabajo honestamente la idea sigue siendo única y ganadora usted es un adelantado y hasta un genio, le recomiendo que empiece a trabajar en su ejecución rápidamente, pues en poco tiempo existirán referentes en diferentes partes del mundo a quienes no les importará que los copien, sino que estarán enfocados en quedarse con una gran participación del mercado objetivo

(*) En esta fase tenga en cuenta seriamente la retroalimentación de sus familiares o amigos es sesgada, el 90 % de los casos va a ser más positiva que la realidad. Es recomendable hablar con personas que no conozca anteriormente y que ojalá tengan conocimiento sobre la industria.

Contacto:
LinkedIn: Felipe Santamaría
*El autor es Cofundador y Managing Director Rockstart Latam, la aceleradora internacional de startups más grande en Colombia. Ha sido emprendedor, mentor e inversionista en múltiples emprendimientos de la región. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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