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Tecnología

Robotización en el empleo, una alternativa para incentivar la inclusión

Solo un 23% de mujeres ocupan puestos de junta directiva y un porcentaje similar son CEO en sus empresas, según la medición.

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Foto: Jonny Lindner/Pixabay

El impacto de las nuevas tecnologías en el mundo del empleo está alcanzando una magnitud y una velocidad impensable. Si bien existe el temor que el avance de la robotización puede hacer desaparecer muchos trabajos, lo cierto es que la tecnología también crea oportunidades que antes no existían, lo cual surge como una alternativa para incentivar una mayor inclusión.

Según el documento Estado de Transformación Digital en América Latina, elaborado por la consultora tecnológica Xertica, 90% de las empresas encuestadas considera que la tecnología es esencial para mantener la competitividad. El 75 % argumenta que la adopción de herramientas digitales impactó de manera positiva en las ventas y 4 de cada 5 afirma que los trabajadores se volvieron más productivos una vez que las compañías migraron a la nube.

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La International Data Corporation (IDC) pronostica que el gasto en tecnologías de la información y comunicación (TICs) a nivel mundial crecerá un 4.5 % hasta alcanzar los 568,000 millones. Asimismo, este año, 3 millones de robots industriales se utilizarán en fábricas de todo el mundo y duplicarán el stock producido a nivel mundial en el 2014, de acuerdo con estimaciones de la Federación Internacional de Robótica (IFR). Ante este panorama, el abaratamiento de los costos por la robotización acelera la automatización y, consecuentemente, genera el temor a la desaparición de muchas ocupaciones, sobre todo, asociadas a la fuerza y a la precisión físicas. 

Un desafío especial: acortar la brecha de género

En los últimos años, debido al desarrollo tecnológico, se ha logrado acortar la brecha de género en el mundo laboral. Pero todavía queda mucho por hacer para reducir este gap, especialmente en lo que se refiere al ámbito de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM).

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es consciente de existencia de las diferencias que existen entre hombres y mujeres en este campo de estudios. Mientras el 20 % de los hombres se dedica a estas carreras, solo el 6 % de las mujeres lo hace. Algo similar ocurre entre los jóvenes que aspiran a ser tecnólogos.

Según la encuesta Work-life 3.0, al 86 % de los participantes le gustaría trabajar como freelance, para lograr la independencia y flexibilidad de su agenda, un mejor control de sus tiempos, la posibilidad de obtener otros ingresos y un mayor equilibrio entre vida personal y laboral. Esta modalidad de contratación ya está en marcha. La figura del agente independiente cobra un rol preponderante, y se buscan los colaboradores por proyectos que mejor se adapten a las necesidades de las empresas en un momento puntual. Esto provoca cambios dentro de la organización y da lugar a una mayor inclusión, ¿Por qué?

La transformación digital implica no solo la adopción de nuevas tecnologías, sino también un verdadero cambio cultural, que debe traducirse en una transformación de mentalidad hacia una mayor colaboración, agilidad, productividad y mejora del clima laboral. Está comprobado que con equipos diversos se consiguen mejores resultados. Con los aportes de cada uno de los miembros, se alcanza un nivel más alto de innovación, gracias a la mayor variedad de puntos de vista, perspectivas e ideas. 

“El doble de niños reporta expectativas de seguir una carrera de este tipo en comparación a las niñas. La proporción aumenta a 10-1 cuando se les pregunta sobre ocupaciones ligadas a TICs. Es tres veces más probable que las niñas tengan intenciones de convertirse en especialistas de la salud en relación con los niños”, explica el informe.

McKinsey Global Institute sostiene que algunas organizaciones se encargarán de formar a su propio personal, mientras que otras piensan capacitar a algunos colaboradores (ejecutivos que consideran importantes dentro de la empresa) y subcontratar talento externo. De una u otra manera, habrá que entrenar el pensamiento analítico, la innovación, la comunicación, la flexibilidad, la capacidad de resolución y la organización, habilidades interpersonales que son difíciles de entrenar y, que, por eso, son un objeto codiciado por los reclutadores.

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