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Capital Humano

Neuroliderazgo: la clave para sobrevivir al 2020

Autogestionarse y manejar el estrés en medio de la pandemia será clave para pasar con éxito por la crisis. Le contamos cómo hacerlo.

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El 2020 no lo olvidaremos, tal vez porque ha sido el punto de quiebre que nos introdujo de golpe en el mundo digital. Para algunas personas que ya venían avanzando en el desarrollo de sus habilidades digitales puede ser menos traumático que para quienes ya sea por resistencia al cambio, comodidad o desconocimiento no se habían ocupado de integrar lo soft y lo hard.

Entrar al teletrabajo sin tener la “inducción” ideal, manejar retos productivos, tener que autogestionarse y manejar el estrés en medio de una pandemia. Esta situación ha sido la oportunidad para poner a prueba la inteligencia emocional de todos.

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Gracias a los avances de la neurociencia es posible conocer los mecanismos que hacen que el cerebro funcione de una manera más efectiva y cómo modificar su respuesta ante diferentes escenarios, dicha información es la clave para lograr elevar el desempeño y sobresalir a pesar de la crisis, ya que, al tener una mejor comprensión del funcionamiento cerebral es posible realizar acciones que activen de manera consciente las áreas necesarias ya sea para la productividad o el bienestar según el caso.

Hay dos competencias clave donde los humanos continuarán agregando valor ahora y en el futuro.

  •  La inteligencia emocional: agilidad emocional, conexión social.
  • Pensamiento profundo: donde la creatividad, la innovación, la resolución de problemas y la toma de decisiones, permiten direccionar de manera correcta la transformación digital.

Desarrollar estas competencias será la diferencia entre los profesionales promedio y los vanguardistas que estén a la altura de la nueva normalidad, para esto hay dos recomendaciones que incorporadas en el día a día pueden elevar el nivel.

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1. Defina espacios para el pensamiento profundo cada día

El pensamiento profundo es la capacidad de enfocarse en una tarea cognitivamente exigente, manteniendo la atención sostenida. En esta era digital de ritmo rápido, hay una notable caída en la capacidad atencional de 12 segundos a 8 segundos (menos de un pez dorado).

Nos la pasamos saltando de un estímulo a otro sin mantener el enfoque, imagina el impacto que tendría elevar la capacidad atencional en la productividad, la comunicación, la calidad del desempeño y las relaciones sociales.

Puede trabajar en fortalecer el pensamiento profundo realizando las siguientes acciones:

  • Identifique en qué momento del día se siente más enfocado.
  • Ahora protéjalo eliminando las distracciones, incluida la comunicación con otros, chats y notificaciones.
  • Haga una pausa, respire profundamente tres veces, inhalando y exhalando por la nariz.
  • Silencie los dispositivos o cualquier ruido que pueda distraerlo durante una cierta cantidad de tiempo, bloques de 30-60-90 minutos.
  • Haga un seguimiento de su productividad dentro de este período de tiempo, defina metas puntuales como “voy a avanzar en esta tarea” o comparta con sus compañeros el objetivo de enfocarse y los logros que evidencie.
  • Incluya en su día una actividad que le permita aplicar la creatividad.

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2. Incremente la agilidad emocional

Entender el impacto de identificar, regular y direccionar nuestra respuesta emocional hace parte de tener una mente más sofisticada y evolucionada, nuestros cerebros están modificándose constantemente y la mayoría de las veces de forma involuntaria, ser conscientes de la posibilidad de moldear el órgano más complejo del universo con nuestras acciones y pensamientos es un súper poder que esta subutilizado.

Numerosos estudios, del profesor de la Universidad de Londres Frank Bond y otros, muestran que la agilidad emocional puede ayudar a las personas a aliviar el estrés, reducir los errores, ser más innovadores y mejorar el desempeño laboral, para lograr esto es recomendable aplicar las siguientes técnicas:

  • Aceptar: sus pensamientos y emociones, es posiblemente la cosa más difícil de hacer, pero también es el más imperativo para facilitar un cambio positivo. Saber que no existen emociones negativas, ni positivas, solo estados transitorios que vivimos según la interpretación que hacemos de manera automática frente a las situaciones que se presentan, es un paso definitivo.
  • Tomar distancia: usted no es sus pensamientos. Saber distanciarse de las creaciones mentales es el primer paso para la regulación, lograr desarrollar la metacognición, entendida como la capacidad superior para poder analizar el contenido de los pensamientos y su funcionalidad puede ayudarlo a elegir de manera consciente si sigue la ruta que su mente le presenta o elige modificar la respuesta acorde con el objetivo que quiere alcanzar.
  • Reestructurar: Una vez entendido el contenido que tiene su mente, es la oportunidad de cuestionar las creencias que frecuentemente emergen y afectan su comportamiento, una manera de hacerlo es darse cuenta cuando sus autorecriminaciones funcionan como un disco rayado, repitiendo los mismos mensajes una y otra vez.

    Identificar que ha surgido un patrón de pensamiento distorsionado es clave para poderlo transformar. Cuestionarse ¿hacia dónde le puede llevar ese pensamiento? y ¿qué alternativa funcional puede tener para afrontar la situación sin perder el control de sus emociones? Son dos preguntas muy poderosas, ya que en muchas ocasiones nos hacen evidentes que estamos sobredimensionando la reacción ante un hecho menor.

Contacto
LinkedIn: Blanca Mery Sánchez

*La autora es máster en neurociencia aplicada al alto rendimiento y la felicidad y directora de la compañía Mente Sana

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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