julio 24, 2026
En el deporte de élite, donde la victoria se decide por los márgenes tan pequeños como milisegundos o milímetros, ha surgido un nuevo tipo de atleta en los últimos años, uno invisible, silencioso, pero cuyo rendimiento es tan crucial como el del competidor de carne y hueso. Hablamos de la computación de alto rendimiento. Hoy, es impensable concebir el deporte al más alto nivel sin la intervención de la tecnología, que ha dejado de ser una herramienta de apoyo para convertirse en un motor fundamental de la competitividad.