"Cientos de empresas trabajan en serie con procesos debidamente automatizados para responder a la fuerte demanda de productos y soluciones en el mercado", dice Benoit Thooris.

La transformación digital es el tren que no debemos dejar pasar. Para las empresas que desean permanecer en el mercado y ser más competitivas en sus sectores, requieren adoptar la digitalización como parte fundamental de su evolución. No hablo solo de procesos, software, tecnología y desarrollos, sino de una cultura que brinda la capacidad de adoptar la transformación digital.

Esta revolución es un proceso que impacta la manera de trabajo y el funcionamiento que tienen las empresas, representa una serie de cambios y grandes avances en muy poco tiempo. Por eso la cultura del cambio debe ser integrada en los equipos de trabajo. La capacidad de cambio que tienen las grandes fábricas generará inclusión y diversidad a los sistemas, desarrollos y soluciones. En resumen: una alta flexibilidad.

Cientos de empresas trabajan en serie con procesos debidamente automatizados para responder a la fuerte demanda de productos y soluciones en el mercado. Cuando una empresa se determina a dar este gran paso, está abriendo la puerta a una nueva productividad, mayor eficiencia en la optimización de los procesos, reducción de costos y más que nada a herramientas que permiten reducir el impacto ambiental e impulsar la sostenibilidad.

Durante mucho tiempo, los softwares de supervisión o de análisis de datos, el uso masivo de los sensores, solo estaban disponibles para los fabricantes y las empresas más grandes que tenían el tiempo y el dinero para implementarlos. Ahora, las empresas, organizaciones y fábricas de todos los tamaños pueden aprovechar estas herramientas para optimizar la producción, reducir el consumo de energía y materia prima y mitigar las fallas en el sistema y optimizar el mantenimiento.

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Todo esto representa un impacto beneficioso en la producción. Para dar un ejemplo concreto:  anteriormente, frente a un daño o eventualidad en el proceso de producción, o simplemente para hacer mantenimiento en las máquinas, el operario debía examinar los manuales en papel y revisar todo el proceso o los equipos para así detectar el problema e intervenir. 

Ahora, a través de tecnologías de realidad aumentada y equipos automatizados cada operario puede ver en tiempo real y con más datos dónde se está generando el problema para resolverlo de raíz y en tiempos muy reducidos. Estas son igualmente, tecnologías que permiten ejecutar servicios de soporte y mantenimiento remotamente llevando así a una optimización en tiempos, dejando el registro de la intervención, entregando una mayor eficiencia y reduciendo el costo de mantenimiento. 

¿Cómo dar el gran salto?

A medida que las empresas comprendan el valor de la tecnología, la automatización y la gestión en la nube en tiempo real, la transformación digital se volverá más prominente en las fábricas, entregando un impacto positivo en la producción y en todos los procesos.

Pero dos empresas no pueden usar el mismo plan o método de digitalización. Cada una de estas cuenta con un ADN propio, unas necesidades puntuales y objetivos propios. Es así como cada organización deberá tomar el camino más acertado hacia la digitalización y para la implementación de este tipo de tecnologías, entendiendo que su operación, los requerimientos de sus clientes y el sector en el que opera. Para esto, existe un portafolio de soluciones con características y funcionalidades que pueden ser fácilmente adaptables a cada una de las empresas. 

Esto sucede mucho en grandes industrias, en las que se puede implementar un sistema de sensores remotos, sistemas de gestión y aplicaciones del IoT dentro de una arquitectura de automatización. Ahora, no hablamos de integrar tecnologías por el mero hecho de integrarlas, sino de transformar la forma de gestionar el trabajo, el negocio y la productividad.

Lo importante es comenzar y tener una política de digitalización junto con un líder encargado de implementar la transformación digital en la empresa y capaz de definir los pasos para llegar al objetivo. Construir un camino definido junto con los proveedores, sistemas, desarrollos, innovaciones y recursos. No olvidemos que, la industria 4.0 no es solo una mentalidad, es la única forma de garantizar que la empresa tenga un futuro dentro de la industria y frente a un mercado global altamente competitivo.

Por: Benoit Thooris

*El autor es director de la Unidad de Industrial Automation de Schneider Electric para el Clúster Andino.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.