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Transformar el mundo, transformar los mercados

Como nunca antes, la situación actual genera el mejor momento para que los líderes desplieguen su poder de toma de decisiones orientadas al bienestar de las personas.

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La inversión orientada a la generación de valor de manera consciente y responsable con su entorno, conocida como inversión sostenible, es una disciplina que lleva ya varias décadas permeando el mundo financiero a nivel global.

A pesar de su crecimiento acelerado durante los últimos diez años (30,7 trillones de dólares en activos bajo gestión), esta disciplina apenas se encontraba en una fase de consolidación generalizada en el mundo de gestión de activos profesional, hasta ahora.

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El impacto económico y social del Covid-19 en sus primeros meses, ha agotado ya cualquier superlativo. Nos ha afectado a todos profundamente tanto en lo personal como en lo socioeconómico, y todavía nos espera un largo y arduo camino hacia la estabilidad.

Fundamentalmente estamos afrontando una crisis que va mas allá de un problema de salud pública, estamos enfrentando una crisis de bienestar social en todas sus dimensiones. Cada día que pasa, se hace más evidente que las decisiones y el actuar de gobiernos, empresas e individuos transformarán nuestro presente y futuro.

El papel protagónico de cada uno

En medio de este panorama complejo, un espíritu de humildad, empatía y resiliencia nos ha recordado también la increíble capacidad del ser humano por la reinvención, por demostrar lo mejor de sí en momentos coyunturales como el que vivimos hoy.  

Temas anteriormente abordados por corrientes políticas progresistas y, en el sector financiero, por aquellos evangelistas de la inversión responsable y sostenible, se hacen más relevantes con el pasar de los días.

En ese sentido está, por ejemplo, la importancia de la inversión social para el desarrollo de los más vulnerables; la inversión en sectores económicos cruciales para el funcionamiento de nuestras urbes y sociedades como la salud, educación, innovación, infraestructura de servicios y el agro; la priorización del bienestar del capital humano como motor de creación de valor en las empresas; la rentabilidad en balance con la sociedad y el medio ambiente; la visión del largo plazo y tesis de inversión fundamentadas en el apoyo a empresas que trabajan en la solución a grandes retos actuales y futuros de nuestras sociedad.

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Nunca fue tan importante para el sector privado poder mostrarse humano, relevante y proactivo en su habilidad de escucha y creación de soluciones reales en tan poco tiempo y sin preparación previa. Nunca hubo un mejor momento para que sus líderes desplieguen su poder de transformación en la toma de decisiones orientada al bienestar de las personas, a la innovación que va más allá de las empresas y a la responsabilidad de ayudar a crear país.

Inversión sostenible

La inversión sostenible nos presenta una hoja de ruta para la transformación de nuestras economías con una visión prioritaria hacia la sociedad. Provee de herramientas a nuestros sistemas financieros actuales para acelerar la colocación de capital a aquellas empresas que trabajan en los problemas y crisis del futuro.

A pesar de que el tema en América Latina es relativamente nuevo, con tan solo 45 signatarios de los Principios de Inversión Responsable (PRI), 7 entidades y solo una AFP en Colombia (Protección), es un condición que tiene cada vez más acogida y celeridad, tanto en los mercados desarrollados como en Latinoamérica: Natixis Investement Management sostiene tener la demanda más grade de productos de inversión sostenibles del mundo.

Cifras al cierre de 2019 estiman que la captación de fondos abiertos con enfoque en estrategias de inversión sostenible, disponibles para inversionistas en Estados Unidos, recibió un total de $20.6bn, cuatro veces la captación del récord anterior del 2018.

Cabría esperar que en un año como el actual, este tipo de disciplinas menos tradicionales tuviesen un impacto en las captaciones y su rentabilidad…nada más alejado de la realidad.

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Datos recientes de Morningstar sugieren que los fondos de inversión sostenible, tanto en mercados desarrollados como emergentes, han tenido un desempeño superior al de sus contrapartes durante el primer cuarto de este año y toda la crisis del Covid-19, periodo en el cual hemos visto una de las peores caídas del mercado accionario global en nuestra historia reciente.

En contraste, los rendimientos del 65 % de los fondos sostenibles han estado en la media superior de su categoría, cerca del 43 % han estado en el cuartil superior de su grupo y solo el 10 % en el cuartil más bajo. Adicionalmente, mientras que veíamos caer precipitadamente los mercados en marzo, en la medida que los países comenzaban a instaurar medidas de confinamiento, el 62 % de los fondos accionarios de grandes compañías con enfoque ASG o ESG por sus siglas en inglés (Ambiental, Social y Gobierno) tuvieron un desempeño superior al de los índices de referencia globales.

Si bien un análisis de este desempeño es fácilmente atribuido a su menor exposición a las industrias de alto-carbono (Ej: el sector energético tradicional y la industria de transporte aéreo – ambas altamente afectadas por la crisis), al profundizar el análisis, este desempeño superior puede ser atribuido a varios elementos intrínsecos a la naturaleza de las compañías en las que invierten:

  • Nuestros mercados financieros están interconectados con nuestras realidades sociales y ambientales. Solo aquellas compañías capaces de gestionar de manera ágil y efectiva situaciones de choque como la crisis actual, así como incertidumbres económicas, y además gestionar asertivamente todas sus partes interesadas, serán capaces de competir en los escenarios futuros.
  • Este tipo de empresas tienden a tener mejores practicas de gestión y divulgación de riesgos, planes de continuidad, eficiencias operacionales, políticas de bienestar para sus empleados en tiempos de crisis y niveles de lealtad de clientes. Temas que no solo han dejado en ventaja competitiva a este tipo de empresas durante la actual crisis, pero que es claro que serán temas prioritarios en los años venideros.

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  • Empresas con alto desempeño en sus aspectos de gobierno, gestión de su capital humano y partes de interés, tienden a ser empresas con mejor liderazgo y capacidades gerenciales, con una visión holística de futuro y, por ende, empresas con mayor estabilidad y menos propensas a la destrucción de valor accionario.
  • Esta disminución del riesgo idiosincrático en la gerencia del negocio, se traduce en una reducción del costo de capital –impactando positivamente sus reservas y valoraciones– proveyendo de mejor rentabilidad a sus inversionistas.

    De igual manera, esta disciplina les otorga la capacidad de tener mejores fundamentos para navegar en épocas de alta volatilidad, así como factores de éxito propios de sus títulos que generan rentabilidad superior (Ej. menor volatilidad, mejores dividendos, perfil de calidad e inercia de demanda en los mercados).
  • Esta visión de rentabilidad igual o mayor, a menores niveles de riesgo ha sido una conclusión de un reciente estudio de Morgan Stanley, que analizó los niveles de riesgo histórico y la media anual de rentabilidad del universo total de fondos tradicionales vs. los sostenibles por clase de activo entre el 2004-2018.
  • Al mismo tiempo, al estar abordando problemas estructurales de gran escala, la inversión sostenible es capaz de proveer atractivos retornos ajustados al riesgo de manera más estable, alejándose de la turbulencia asociado con el arbitraje del corto plazo y posicionándose como una filosofía para la creación de valor económico y social del largo plazo.

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En definitiva, ante la coyuntura actual la solución llegará, la sociedad y la economía volverán a tomar impulso. La concientización de nuestro actuar se suma al cambio urgente requerido en los modelos económicos y políticos, dado que fueron precisamente los comportamientos del pasado los que en esta ocasión han pasado factura.

Esta nueva conciencia nos llama a pensar en la creación de un nuevo mundo, uno capaz de afrontar otros retos de gran importancia como el cambio climático, sobrepoblación mundial, y una creciente desigualdad socioeconómica, los cuales tendrán grandes repercusiones en las siguientes décadas.

La construcción de un nuevo mundo con la transformación de la economía está en la inversión sostenible, en la implementación desde el sistema financiero, en hacer posible la rentabilidad a la vez que se contribuye a la construcción del legado que quieren dejar a las siguientes generaciones a través de sus decisiones de ahorro, inversión y pensión.

Contacto
LinkedIn: Mauricio Rodríguez
Twitter: 
@mauro_rodriguez  
*El autor es líder del negocio de Ahorro e Inversión de pensiones voluntarias en Protección S.A. Es especialista en inversión sostenible y activo altenativos. Ha trabajado en mercados de capital privado, wealth management, banca privada y banca de inversión en el City de Londres para empresas como Barclays y JPMorgan. Es consejero de varias juntas en organizaciones como el Global Steering Group for Impact Investment, la iniciativa de inversión humanitaria del World Economic Forum y el Latam Displaced Outcomes Fund.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Cuando el fútbol sale de la cancha

Algunos partidos se juegan fuera de las canchas. Cristiano Ronaldo y el Tolima protagonizaron algunos de ellos recientemente.

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Cristiano Ronaldo
Foto: Pantallazo rueda de prensa.

Mucho se equivocan algunos cuando afirman que el fútbol son sólo 11 hombres contra 11. Y esta semana el deporte nos ha demostrado que los 90 minutos son la culminación de un universo enorme que gira sin parar, pero que en ocasiones gravita sobre otros asuntos distintos al marcador de un partido.

Lo que sucedió con Christian Eriksen el fin de semana pasado nos sacó de la cancha y nos llevó a otro escenario: el de la reacción, el de la solidaridad, el de la empatía, el de la pérdida, el del miedo, el de la vida. Creo que en todos los años que llevo viendo y viviendo fútbol nunca había visto una imagen tan conmovedora como la de los jugadores daneses haciendo barrera para que ni las cámaras ni los celulares tomaran imágenes mientras atendían el cuerpo del 10 danés quien se desplomó en la cancha. Algunos llorando y absolutamente abatidos, mostraron toda la dignidad y el respeto que ese momento requería. El partido se detuvo, al igual que el corazón de Eriksen por unos segundos, y recordamos que lo más importante sucede fuera del campo de juego, más allá de los números, los títulos y los patrocinios.

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Y es que estos últimos también nos hacen reflexionar sobre lo realmente importante. Esta semana Cristiano Ronaldo en un, aparentemente, sencillo acto revolucionó las redes, las noticias, los patrocinios y la valorización en bolsa de una de las empresas más poderosas del mundo.

El eterno asunto de los derechos de imagen y los compromisos de imagen individuales y colectivos entro de nuevo en juego. ¿Hasta donde un jugador debe romper con sus principios y pasar por encima de sus creencias por una marca? Cuando CR7 retira unas botellas de Coca Cola (patrocinador oficial de la EURO 2020) de la mesa donde tenia que dar una rueda de prensa como parte de su participación en esta competición, y dice “Coca Cola no, agua”, medio mundo entró a opinar e incluso la valoración de la empresa de gaseosas en la Bolsa cayó después de (o gracias a esto) 4.000 millones de pesos.

Algunos han entrado a cuestionar si Cristiano debe ser sancionado por este acto al argumentar que infringió obligaciones ante unos de los sponsors oficiales de la Eurocopa. Sin embargo, aunque el crack estaba en representación de su selección de Portugal, no por eso tiene que vincular su imagen a un patrocinador que no hace parte de las marcas que él apoya. En cualquier caso, fue tan impactante lo que sucedió en términos económicos, que abrió la discusión acerca de la influencia que hoy tienen los deportistas sobre la reputación de una u otra marca. Y desde luego, que en este caso en particular suma a la polémica en Colombia del impuesto que se ha propuesto a las bebidas azucaradas.

Y para seguir sumando titulares fuera de los campos de juego, el pasado miércoles los jugadores del Tolima estuvieron a punto de no jugar el primer partido de la final del FPC ante Millonarios tras, en un comienzo, no conseguir llegar a un acuerdo respecto a los premios que ganarían en caso de coronarse campeones de Colombia. ¿Oportunismo? ¿Falta de compromiso? La verdad es que cada cual se pone su camiseta.

Los clubes argumentan que sin taquillas no hay suficiente dinero, los jugadores, que no solo les han bajado el sueldo sino que tiene que haber algún incentivo de conseguir su tercera estrella. La verdad es que ha sido un año donde los clubes del país han sufrido no solo un hueco en sus finanzas por la falta de público, sino que han visto cómo sus ingresos por patrocinios se han reducido considerablemente. En este escenario no hay pasión por el deporte que valga ni romanticismo alrededor del amor por el balón, para unos es un negocio, y para otros es su forma de ganarse la vida… la pandemia ha afectado a unos y a otros y desde luego todo esto solo deja al descubierto las profundas heridas que tiene hoy el balón descosido en el interior de la estructura del Fútbol Profesional Colombiano.

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Todo esto sucede, mientras en Sudamérica se juega una Copa América solitaria, sin público, sin pasión… una Copa casi huérfana, adoptada en el último por un país sumido en una gran crisis social y con altísimas cifras de contagio de Covid como lo es Brasil. En medio de un momento donde quizás el más interesado en su celebración es la Conmebol, pues me cuentan algunos periodistas amigos del país carioca que mucha gente allí ni siquiera sabe que ésta se está jugando en su territorio, y el debut de la selección local ante Venezuela tuvo uno de los peores ratings de la Selecao de los últimos años. Una Copa sin duda que se está jugando en fuera de lugar.

Muchos partidos se ganan o se pierden en la cancha, pero muchos más se disputan fuera de ella, y es allí cuando se ve la dimensión de un juego que es hoy más que simplemente 22 hombres que en corto se disputan un balón de fútbol. Como bien lo dice la famosa frase que se considera puede ser de Jorge Valdano o del italiano Arrigo Sacchi: “El fútbol es lo más importante de lo menos importante”.

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LinkedIn: Carolina Jaramillo Seligmann
Twitter: @carosports
Instagram: @scoresportsmkt

*La autora es fundadora de Score Sports, compañía consultora de marketing deportivo.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Trabajo sí hay: pero, ¿y las habilidades?

Las “habilidades blandas” cobran cada vez más protagonismo. Pero pocas personas se han formado en ellas. Acá cuáles son las más demandadas.

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Desempleo

Es muy común escuchar a las personas decir que no hay trabajo y que faltan oportunidades laborales, sobre todo es muy común escucharlo entre los jovenes. Si bien es cierto que podrían haber más oportunidades de trabajo para profesionales y profesionales jovenes, también es cierto que hay una gran cantidad de nuevas posiciones de trabajo que han sido creadas, sobre todo a raíz de los nuevos hábitos de consumo y demandas por los cambios en el estilo de vida de las personas a raíz del Covid-19.

Recientemente me he encontrado con lo siguiente:

Lea también: ¿Cómo vive cada generación los cambios del Covid-19?

  • Davivienda habilitó vacantes con salarios superiores a los 4.000.000 que pueden ser consultadas aquí.
  • Compensar lanza 2.100 vacantes de empleo que puede revisar aquí.
  • Mercado libre lanza 16.000 vacantes de empleo en América Latina que puede revisar aquí.
  • Vélez abrió ofertas de empleo con salarios entre $1 y $4.5 millones de pesos que puede ver aquí.
  • Bancolombia lanzó 114 ofertas de trabajo en diferentes sectores incluyendo diseño, tecnología, finanzas y administración que puede consultar aquí.
  • Rappi, Claro y Samsung tienen miles de vacantes en Colombia que puede ver aquí.
  • Banco de Bogotá lanza 300 vacantes de empleos para jovenes que puede ver aquí.

Entonces sí hay trabajos y sí hay  oportunidades, pero ¿qué tantas habilidades hay en el país para suplir la demanda laboral actual?

El Foro Económico Mundial ha delimitado una lista de las habilidades fundamentales para un profesional que busca ser competente en el mercado laboral de ahora y del futuro cercano (2025). Esta lista incluye las siguientes habilidades:

  1. Pensamiento analítico e innovación
  2. Aprendizaje activo y estrategias de aprendizaje.
  3. Resolución de problemas complejos
  4. Pensamiento crítico y análisis
  5. Creatividad, originalidad e iniciativa
  6. Liderazgo e influencia social
  7. Uso, seguimiento y control de la tecnología
  8. Diseño y programación de tecnología
  9. Resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad
  10. Razonamiento, resolución de problemas e ideación
  11. Inteligencia emocional
  12. Solución de problemas y experiencia del usuario
  13. Orientación al servicio
  14. Análisis y evaluación de sistemas
  15. Persuasión y negociación

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Para obtener una oportunidad laboral no es 100 % necesario estar en el campo de la tecnología, pero es es absolutamente necesario contar con varias de las habilidades mencionadas anteriormente, sobre todo si se busca escalar en una empresa. Las habilidades “duras” (saber de finanzas, programación, marketing , etc) te permiten ser contratado inicialmente, pero solo las mal llamadas habilidades “blandas” (deberían ser llamadas habilidades esenciales), te permiten escalar dentro de una organización y avanzar en tu carrera profesional. 

¿Cómo desarrollar estas habilidades?

Actualmente la oferta de estos conocimientos ha aumentado, a la par que su demanda. Una de ellas es The Biz Nation, una plataforma creada por mis hermanas y por mí en donde de manera práctica y con una metodología eficiente puedes desarrollar la mayoría de estas habilidades.

 En estos momentos, absolutamente todos nuestros cursos pueden ser adquiridos por menos de lo que te costaría un mes de Netflix.

En un mundo donde la tecnología está rápidamente reemplazando muchas posiciones laborales, solo las habilidades que nos diferencian de la tecnología pueden hacernos sobresalir. Aprender y reforzar estas toma tiempo y sacrificio, pero es necesario, sobre todo porque entre más cosas sepamos hacer, más oportunidades podremos aprovechar. Es por ello, que la educación y las oportunidades tienen una relación directamente proporcional. 

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LinkedIn: Karen Carvajalino
Twitter: @LasCarvajalino

*La autora es cofundadora The Biz Nation, una plataforma de educación virtual enfocada en emprendimiento, tecnología y habilidades para los trabajos del futuro. 

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El verdadero milagro que necesita Perú

El reciente proceso electoral mostró la impostergable necesidad de que el país sudamericano deje de ser indiferente y promueva el acceso a oportunidades, dice la politóloga peruana Alexandra Ames.

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El problema de Perú no es su modelo económico, sino su modelo sociopolítico secular, asegura Alexandra Ames. Foto: EFE.

En 1990 fue abolido el Apartheid en Sudáfrica, un sistema de segregación racial que prohibía a la población negra acceder a derechos sociales y políticos que sí tenía la población blanca. Esto se dio después de una espiral de violencia y un proceso duro de protestas, represión y críticas de la comunidad internacional. Estaba claro que este sistema no daba para más. Pero su anulación no iba a calmar el ambiente por sí mismo. Los oprimidos tenían ahora acceso al poder y estaban dispuestos a usarlo. El miedo en las clases altas era evidente. La sociedad estaba muy polarizada y diversos actores tenían diferentes puntos de vista respecto a la visión del futuro del país. Era importante iniciar un proceso de transformación y reconciliación nacional  que permita fortalecer las bases de la institucionalidad democrática que garantice una absoluta gobernabilidad y bienestar para todos.  

En este contexto, se convocó a Adam Kahane, especialista en planificación, para diseñar una visión de futuro compartida. Kahane cuenta en uno de sus libros que los sudafricanos le habían dicho que tenían dos opciones. La alternativa práctica era ponerse de rodillas y rezar para que todo se solucione. La opción milagrosa consistía en trabajar en consenso y de avanzar unidos [1]. Kahane bromeaba acerca de que esta última opción se veía realmente como algo que solo algo suprahumano lo podría solucionar.

Este milagro consistió en una serie de talleres para pensar el país con actores con posturas muy dispares. Se convocaron políticos, sindicalistas, empresarios, activistas y académicos de izquierda y derecha, blancos y negros. El resultado fueron 4 escenarios que podría tener Sudáfrica.

El primero se llamó “Avestruz”, con la minoría blanca en el poder escondiendo su cabeza para no ver los problemas de afuera, sin pactar con sus opositores. Este escenario, tarde o temprano, los llevaría al caos permanente. El segundo fue el “Pato cojo”, en donde,  el temor al tener un Gobierno incapaz, habría hecho que se negocie con la oposición oprimida e iniciar una transición lenta, priorizando el crecimiento económico sobre el fortalecimiento democrático, lo que, a la larga, solo haría que el pato con el ala rota no pueda despegar como país. 

El tercer escenario fue el “Ícaro”, un Gobierno democrático que despega con un gran gasto social populista, desconociendo los efectos de los abusos al tesoro fiscal. Por lo tanto, apelando al mito griego, la cera de las alas se derretirían por volar muy alto sin estar preparados y, por lo tanto, caerían para ahogarse en una crisis que les impediría continuar. El último escenario fue el “Vuelo del Flamingo”, la cual consistía en ser consciente de la necesidad de invertir en la gente, pero de manera sostenida para asegurar un desarrollo autónomo de las personas y lograr un acuerdo político decisivo que incluya a todos y que entregue confianza suficiente para renovar el pacto social. Esto permitiría un crecimiento económico sostenido y, al mismo tiempo, un fortalecimiento de la gobernabilidad democrática en Sudáfrica.

Evidentemente, lo líderes, tan dispares entre sí, escogieron tener el último escenario y acordaron una hoja de ruta que les permitió crecer de manera sostenida durante los siguientes 20 años.

El caso peruano

En Perú, se ensayó, en el año 2000, un Acuerdo Nacional, con la diferencia de que este no logró convertirse en un proyecto nacional que sea reconocido por todos. Nuestro crecimiento económico despegó y, gracias a ello, se logró que millones de hogares puedan salir de la pobreza. Pero hemos creado un sistema aparentemente exitoso que al primer soplido del lobo feroz, todo lo construido se cae. ¿Esto ha sido culpa del mercado? El sector empresarial debe reconocer que las nuevas formas de hacer negocios, implican estrategias serias de creación de valor compartido. Sin embargo, es el Estado quien no ha sido capaz de convertir el progreso económico en progreso real para todos.

El problema de Perú no es su modelo económico, sino su modelo sociopolítico secular. El primero es el que más avances nos ha traído pese a la resistencia de cambio del segundo. Hemos estado mirando al país desde un balcón limeño, analizando los problemas desde lunas polarizadas. Hemos entregado caridad mas no políticas públicas de calidad.

Lo indígena y lo provinciano son vistos como fenómenos sociales materia de estudio, pero todavía no son reconocidos como ciudadanos pares. Doscientos años después, seguimos siendo una sociedad donde unos son pobladores y otros son vecinos, donde nos indignamos más por una pizza que viene con un insecto, al punto de que la empresa sienta vergüenza y cierre el negocio, que por empresas que abusan de sus trabajadores. Hemos visto noticias de jóvenes sorteando sus autos por no tener cómo costear la enfermedad de su pariente. Y no ha pasado nada.

Perú y Sudáfrica tienen un PBI per cápita similar. Aunque el país latinoamericano tiene un mejor puntaje en el Índice de Progreso Social, elaborado por el Social Progress Imperative, en la dimensión de Oportunidades de ese mismo índice, el país africano le lleva ventaja. Otro dato interesante es que en la dimensión de Libertad de Elección, Sudáfrica está en el puesto 45 mientras que el Perú está en el 108. En otras maneras, de alguna de manera, todavía vivimos un Apartheid peruano. Uno invisible que en estas elecciones se ha legitimado aún más.

Está claro que necesitamos un cambio. Pero en vez de atrincherarnos en nuestros polos, debemos estirar la mano y apoyarnos uno a uno, para salir del hoyo. Es el único milagro que necesitamos en Perú para romper con el mito de Sísifo y nuestra condena del eterno retorno.

[1] Kahan, Adam. La planificación transformadora de escenarios. Comisión Nacional de Derechos Humanos, México, 2016.

Sobre la autora

Alexandra Ames Brachowicz es politóloga. Actualmente es jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad del Pacífico de Perú.

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Trabajo híbrido: el modelo de trabajo del futuro

El trabajo remoto es una realidad, pero el networking es algo muy importante para los seres humanos. Es en estos encuentros donde formamos relaciones duraderas y de confianza que nos ayudan a lo largo de la vida. ¿Cuál es entonces el futuro del trabajo pospandemia?

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El año pasado el mundo laboral vivió una transición agresiva hacia el trabajo remoto a causa del Covid-19. Todas las empresas tuvieron que de alguna u otra manera adoptar nuevas prácticas y políticas para poder adaptarse. Ahora, casi un año y medio después de que las cuarentenas generales empezaron, los países comienzan su proceso de reapertura y reactivación económica y está naciendo un nuevo concepto, el trabajo híbrido, un modelo mixto en el cual algunos empleados regresan a las oficinas y otros continúan trabajando desde casa.

Aunque todos estamos aprendiendo a adaptarnos a esta nueva realidad, algo que es cierto es que el trabajo flexible está aquí para quedarse y el panorama de talento cambió de una manera radical. Esta nueva modalidad de trabajo creó nuevas oportunidades laborales para algunos, para otros significó la pérdida de oportunidades, pero como todo gran cambio en la historia se está dando por etapas, y soy de la escuela de pensamiento que va a traer más cosas positivas, que negativas. Es cuestión de que los mercados se terminen de adaptar.

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En mi caso, gracias al trabajo remoto creamos Ontop, que la concebimos como una empresa 100 % remota desde el día uno. Muchas de las casi 40 personas que hoy trabajamos en la compañía, no nos conocemos en persona. Sin duda es un gran reto, y cada día me convenzo más, que el futuro tendrá que ser híbrido. El contacto humano real es muy importante y hay que tenerlo, pero creo que ya nos dimos cuenta de que no es necesario tenerlo 8 horas al día, 5 días a la semana. Esto, supone un reto enorme para las áreas de talento humano y los líderes de las empresas, quienes deben repensar todo su esquema de contratación, compensación y beneficios.

La fuerza laboral pide a gritos trabajo híbrido

De acuerdo con un reporte publicado por Microsoft recientemente, el 40 % de la fuerza laboral global está considerando dejar su empleo actual este año, por lo cual nunca fue más importante poder tener estrategias de atracción y retención de talento. Una de estas siendo el trabajo híbrido, ya que hay un gran numero de personas a las cuales no les gusta la idea de que las obliguen a ir a una oficina todos los días del mes. De hecho, el 70 % de los trabajadores quieren opciones flexibles de trabajo remoto y 66 % de los tomadores de decisiones en las empresas están considerando rediseñar sus espacios físicos para acomodar mejores esquemas de trabajo híbrido.

Esto cambia radicalmente el concepto de bienestar y salud en el trabajo, por ejemplo. ¿Vale la pena seguir invirtiendo en instalaciones como gimnasio y spa en una oficina? ¿Vale la pena pagar un gimnasio cerca a la oficina para que los empleados vayan? Este problema lo está tratando de solucionar muy bien Fitpal, mi primer startup, entregando beneficios y bienestar virtuales a las empresas más grandes de Colombia.

Falta de contacto persona y la alta productividad son un riesgo para la salud mental

37 % de los trabajadores sienten que sus empresas están esperando mucho de ellos en estos momentos. 20 % de la fuerza laboral afirma que sus empleadores no se preocupan mucho por el balance trabajo – vida personal y sienten que llegan a puntos de burnout frecuentemente. Sin duda, cuando uno trabaja en casa, separar los espacios y horas de trabajo se vuelve cada vez más difícil, y el hecho de estar conectados a temas laborales constantemente puede comenzar a afectar nuestra salud mental.

Microsoft afirma que el tiempo que se pasa ahora en video llamadas se ha multiplicado por 2,5 y el tiempo promedio de las reuniones ahora es 10 minutos más largo. Así mismo, no tener contacto personal con nuestros colegas, también general una ruptura en la formación cultural de la compañía.

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Por esto es que estoy convencido que, aunque un equipo nazca 100 % remoto, debe organizar espacios presenciales para que los miembros de su equipo interactúen. Así sea una vez al mes, células de trabajo deben ser organizadas, en espacios de coworking, para que los equipos generen una mayor cohesión. El networking es algo muy importante para los seres humanos. Es en estos encuentros donde formamos relaciones duraderas y de confianza que nos ayudan a lo largo de la vida. Para la generación Z (18-25 años) que apenas empieza a desenvolverse en el mundo laboral, es muy importante poder generar esta habilidad y con el trabajo 100 % remoto se vuelve cada vez más difícil.

El hecho de estar encerrados y aislados puede afectar la innovación

La innovación es un fenómeno colectivo que depende de la colaboración entre personas y la serendipia que existe en estos encuentros en espacios de trabajo. El aislamiento del trabajo remoto reduce los puntos de contacto que tenemos con personas en nuestro trabajo. Contrario a lo que pasa en una oficina donde constantemente nos encontramos y hablamos con personas de otras áreas de la compañía, en el trabajo remoto, nos enfocamos en las comunicaciones estrictamente necesarias con nuestro equipo directo. Por esta razón, habilitar espacios semanales o mensuales para que esta serendipia de la innovación ocurra es fundamental para tener organizaciones vanguardistas.

El mundo híbrido está en cualquier parte del mundo

Una de las grandes ventajas del trabajo remoto es que amplia el mercado de talento a niveles nunca vistos. Trabajar desde casa se vuelve lo mismo que trabajar desde Sao Paulo, Buenos Aires o Madrid. Las empresas ahora tienen la posibilidad de acceder a talento que antes no podían. Trabajar de forma híbrida les permite a las empresas conservar esta ventaja y formar equipos en diferentes partes del mundo sin problema.

Las ofertas laborales en LinkedIn se multiplicaron por cinco durante la pandemia y 46 % de los trabajadores remotos planean moverse a un nuevo lugar este año porque pueden trabajar remoto ahora. La gente ya no tiene que dejar su escritorio para expandir su carrera y buscar nuevos horizontes y esto tendrá un impacto gigante en el mundo laboral. En Ontop esa es nuestra visión. Queremos brindar la infraestructura adecuada en contratos, pagos y soluciones financieras para esta nueva generación de trabajadores híbridos que pueden estar en una oficina o en cualquier parte del mundo.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

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¿En qué se parecen un libertario y un socialista?

La construcción de la identidad política es un proceso que sufre varios cambios. ¿Cómo analizarla de manera correcta? Acá los detalles.

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La adolescencia es, fundamentalmente, una búsqueda por la identidad propia. Uno se pasa años tratando de descifrar quién es y cómo encaja en la sociedad. Esa búsqueda, usualmente, es acompañada por una rápida adopción de señales puntuales de afiliación a ciertos colectivos o ideas. Con el paso de los años, no obstante, esa pregunta acerca la identidad propia se desvanece y con frecuencia, también la afiliación a esos colectivos o ideas.

Creo que un proceso parecido vive la búsqueda de identidad intelectual, aunque quizá algo más tardía en el ciclo de la vida de las personas. En mis años de universidad yo me catalogaba como un liberal clásico. Incluso, en cierto momento, creo haberme referido a mí mismo como hayekiano; aunque dudo haber sabido alguna vez lo suficiente de Hayek para, siquiera, reconocer qué quiere decir ser hayekiano. En cualquier caso, en esos años, creía profundamente en el poder de los mercados y pensaba que el rol del Estado debía ser tan limitado como fuese posible, me reunía con gente que pensaba igual y me sentía feliz de ser parte de esa comunidad.

Lea también: Mi experiencia recibiendo la vacuna del Covid-19

Quizá esta identidad surgió como una reacción a mi educación en una universidad con un pensum que sobreponderaba la formación marxista y donde dominaba una comunidad con una asfixiante narrativa de activismo político.

Creo que los fundamentos de esa visión liberal no han desaparecido, aún pienso que las libertades individuales son primordiales y que los mercados son mecanismos bastante útiles para coordinar la sociedad. Sin embargo, con el paso de los años, se fue desvaneciendo la pregunta sobre cuál etiqueta intelectual me sienta mejor. Hoy realmente me importa bastante poco si soy o no un liberal.

No creo que esta sea una particularidad de mi vida intelectual o del liberalismo, creo que es un patrón bastante común a la mayoría de las personas e ideologías. Creo que las brechas generacionales hacen esto evidente. Por ejemplo, la inmensa mayoría de jóvenes revolucionarios marxistas de los 60s y 70s, con los años, moderaron sus posturas y abandonaron su identidad como marxistas, siendo hoy los defensores del status quo al que una nueva generación percibe como obstáculo para cambios radicales en la sociedad.

Diría que lo que hay detrás de este patrón es que el mundo es grande y complicado. Hay muchas cosas que uno no conoce y la inmensa mayoría de las que uno sí conoce, sinceramente, uno las entiende bastante mal.

Lea también: La diferencia entre pedir cambios, refundar la patria, y clamar por un nuevo amo

Afortunadamente, toda persona reflexiva puede disfrutar de las oportunidades que el tiempo da para reconocer lo mucho que uno desconoce del mundo. El tiempo también da la oportunidad de ver los cambios de tendencia en la opinión pública, ilustrando cómo lo que parecen verdades comprobadas, con frecuencia, no son más que modas intelectuales. Además, el tiempo también suele dar la oportunidad de ver cómo el contexto y la suerte condicionan profundamente el desarrollo de los eventos, haciendo claro que aplicar recetas y fórmulas pocas veces es útil en problemas difíciles o realmente importantes.

En definitiva, el tiempo es el mejor corrosivo de la ingenuidad que se requiere para encontrar atractivas la mayoría de cofradías que venden manuales y etiquetas de pensamiento sencillo.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

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