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Emprendedores

Latinoamérica se monta en el tren de Silicon Valley e Israel

El triángulo de disrupción entre Israel, Silicon Valley y América Latina revela el potencial de esta última región como un motor para el ecosistema tecnológico del mundo. El caso de Moovit es referente de ello.

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Foto: Moovit.

Era 2012. Ómar Téllez aterrizó en el aeropuerto El Dorado de Bogotá en jeans y una chaqueta impermeable azul que en el lado derecho llevaba bordado un globo de GPS naranja con una cara feliz y unas letras en blanco que, al leerse, completaban la palabra Moovit. El nombre de hasta entonces una empresa emergente de Israel que era absolutamente desconocida en el mundo.

Téllez es colombiano, pero un amigo de Silicon Valley, el cofundador de Waze, Uri Levine, le había pedido que fuera hasta Israel para verse con dos emprendedores que tenían la idea de lanzar una especie de Waze, pero para el transporte público y él tendría la misión de internacionalizarla.

Omar Téllez, colombiano, en la época que era CEO de Moovit.

Moovit encontró en la capital colombiana una alianza con el sistema de transporte Transmilenio, la primera por fuera de Israel, que hizo de este el primer mercado internacional en donde probaron la aplicación.

Casi una década después, el fabricante de chips Intel dio a conocer que, en una transacción de 900.000 millones de dólares, adquirió Moovit, atraído por sus servicios en 3.100 ciudades que usan regularmente más de 800 millones de usuarios.

Esta incorporación pretende unir a Moovit con Mobileye, otra compañía israelí de asistencia autónoma de conducción que Intel adquirió por más de 14.000 millones de dólares y, además, ser un jugador clave en el mercado de la movilidad como servicio. “Esta integración permitirá inflexiones tecnológicas, con la capacidad de agregar múltiples servicios. A futuro la gente no necesitará conducir, pero podrá desde una sola plataforma planear sus viajes con autobuses autónomos y robotaxis”, explicó Nir Erez, cofundador y CEO of Moovit, en una llamada en la que participó Forbes.

Omar Téllez como CEO de Moovit en Bogotá anunciando la alianza con Transmilenio, la primera de la compañía por fuera de Israel.

Después de Transmilenio, lo que siguió fue un crecimiento explosivo en América Latina. Con Transantiago se ganaron el premio de mejor aplicación de movilidad de Chile y en Brasil aparecían todos los días en la pantalla de televisión de O’Globo indicando el tráfico y el transporte público.

“Fue una especie de dominó que nos volvió imparables en ciudades como Buenos Aires, Río de Janeiro, Sao Paulo y Ciudad de México que nos permitió mejorar las condiciones de transporte de muchos latinoamericanos”, dijo Téllez, quien fue el primer presidente de Moovit y miembro de la junta directiva.

Según AppAnnie, para 2015 los países de Latinoamérica representaban el 62 % de los usuarios activos semanales, manteniéndose desde entonces un poco por encima o por debajo de la mitad del total, al compararse con otros países desarrollados.

Varios analistas coinciden en que ese crecimiento se debe a que, en estos mercados, tener que esperar que pase un bus no solo es un asunto de tiempo, sino también de seguridad. Moovit llegó a informar qué ruta funciona para ir a un lugar y en qué momento pasará. Es un modelo que tiene más potencial en sistemas de transporte deficientes, que en ciudades con sistemas buenos.

“Yo no creo que en Silicon Valley vean en Latinoamérica un ‘core’ para crear compañía. Pero aquí queda una lección del potencial enorme que tiene la región para muchos emprendedores que primero pueden tener un crecimiento explosivo en América Latina y después en países desarrollados”.

OMAR TÉLLEZ, EXCEO DE MOOVIT

Es un recorrido similar al que tuvieron plataformas como Waze y Whatsapp antes de ser globales. De los 2.000 millones de usuarios activos que Whatsapp tiene en el mundo, unos 160 millones están en Brasil y México. Pero mucho antes, cuando estaba despegando con 460 millones de usuarios, en Brasil y México estaban 70 millones de ellos, un 38 % del total.

En el mismo sentido, antes de que Google adquiriera Waze en 2013, Brasil, México y Chile aparecían en el listado de los 10 países que más usaban la aplicación en el mundo.

“Yo no creo que en Silicon Valley vean en Latinoamérica un ‘core’ para crear compañía. Pero aquí queda una lección del potencial enorme que tiene la región para muchos emprendedores que primero pueden tener un crecimiento explosivo en América Latina y después en países desarrollados, es un legado que se deja a los empresarios porque es un ‘playbook’ que no existe en Silicon Valley ni en Tel Aviv”, refiere Téllez.

Los emprendedores de base tecnológica encuentran en América Latina costos menores de países desarrollados, que van desde el talento, hasta la adquisición de usuarios. Aún persisten desafíos como la conectividad, que obliga a crear versiones ligeras de los aplicativos para mercados emergentes para que funcionen en tecnologías 2G.

En el mapa tecnológico la región no ha sido solo un foco atractivo para masificar negocios, sino cuna de tantos otros que han ubicado a Latinoamérica en el foco del capital de riesgo, que se ha más que duplicado cada año desde 2016, una tendencia que se prevé que podría ser interrumpida en 2020 por el Covid-19.

Según la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (Lavca, por sus siglas en inglés), en 2019 fue un año récord de inversiones de capital de riesgo en América Latina, como 4.600 millones de dólares en cerca de 440 transacciones.

Los mayores acuerdos fueron los US$1.000 millones que inyectó SoftBank a plataforma la colombiana Rappi y los 400 millones de dólares de prestigiosos inversionistas como TCV Capital, Tencent y Seqoia Capital, que atrajo a Brasil el banco digital Nubank, cofundado por el colombiano David Vélez.

Aprender de Israel

Para poder entender las exitosas salidas de Moovit y Mobileye, pero también exitosas salidas de empresas como Waze, Viber, Wix, hay que saber que estas compañías comparten que provienen de un país del tamaño del departamento de La Guajira con una población similar a la de Bogotá, pero que tiene en su interior 20 unicornios, o compañías emergentes valuadas en 1.000 millones de dólares; mientras que toda Latinoamérica junta suma 18.

Esto sin contar las empresas que han tenido ‘salidas’ u otras como WeWork, que, aunque afronta serias dificultades, tiene entre sus cofundadores a un ciudadano de esa nación. Israel por sí solo recibió el año pasado 8.300 millones de dólares en inversión de capital de riesgo, que dan cuenta de la reputación de innovación que ubica a Tel Aviv en el sexto puesto del ranking de Global Startup Ecosystem.

“Es un tamaño de mercado tan pequeño, que los emprendedores no están buscando soluciones para el mercado local, sino para el mercado a global”, dijo a Forbes Luis Szapiro Hofman, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Israelí, quien considera que para un sistema de innovación hay que crear un ecosistema de experiencias replicables.

Israel ha sido desde hace varias décadas pionero en soluciones de ciberseguridad y de telecomunicaciones, lo que ha creado toda una cultura de ingeniería en la población.

Para Szapiro Hofman, si se necesita llegar a un punto como ese, el fracaso tiene que ser recompensado, porque el fracaso “trae experiencia”.

Este año, según el presidente Iván Duque, entrará en vigor el tratado de libre comercio que podría generan un efecto de que Israel, que es el país de Medio Oriente que más invierte en Colombia. Esta negociación puede permitir a más ingenieros colombianos ofrecer sus servicios a plataformas de ese país, lo que puede influir en el ecosistema local.

“El mercado da alternativas, pero cuando un mercado es pequeño, uno se tiene que volver innovador, no seguir vendiendo más de lo mismo, es mirar por fuera de la caja”, comenta.

De acuerdo con el líder de la Cámara Colombo Israelí las economías de ambos países son complementarias, aspecto que se vería reflejado en la desgravación del 98% de las medidas arancelarias.

En su visión, además de exportar productos agrícolas como mango o piña, hasta carne, el impacto en la economía será en el ecosistema de innovación, con visas profesionales de intercambio para hacer transferencias de trabajo y administración, un engranaje de talento que prometería jalonar ecosistemas de innovación.

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Emprendedores

El BID quiere más tech en Latam; invertirá en Dila Capital y 500 Startups

A través de su brazo de innovación, el BID anunció este fin de semana que invertirá en los dos fondos con presencia en Latinoamérica, esto con miras fortalecer el desarrollo de las empresas de tecnología en la región.

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Foto: Created by Freepik.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció este fin de semana que invertirá en dos fondos de venture capital con amplia presencia en América Latina, Dila Capital, encabezada por Alejandro Diez Barroso y Eduardo Clavé, además de 500 Startups Latam, liderada por Santiago Zavala y René Lomelí.

En el caso de Dila Capital, la inversión, que llega para ambos casos de la mano del BID Lab, brazo de innovación del banco, estará enfocada en dar vida a su fondo Dila IV, el cual tiene como objetivo apoyar a entre 18 y 25 startups de la región.

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“La inversión del BID representa para nosotros un sello de aprobación al trabajo que venimos realizando, esto incluso en un momento complejo como en el que nos encontramos, porque mientras todo se detenía por la pandemia del Covid-19 ellos se mantuvieron con nosotros”, explicó a Forbes Alejandro Diez Barroso, managing partner de Dila Capital.

Por otro lado, en el caso de la oficina latinoamericana de 500 Startups, la inversión de capital estará destinada a apoyar a su fondo 500 Luchadores III, el cual será utilizado para apoyar hasta 130 startups de toda esta parte del mundo.

“Para nosotros la inversión que realiza el BID representa un punto de inflexión, porque es muy importante que, después de todo el camino recorrido desde 2012 hasta la fecha, se logre hoy sumar fuerzas con un inversionista institucional que tiene mucha experiencia en muchas industrias, permitiéndonos ofrecer más oportunidades a los emprendedores de la región”, comenta en entrevista Santiago Zavala, partner de 500 Startups Latam.

Oportunidades para la tecnología

Para ambos expertos en el ecosistema emprendedor no sólo de México sino de toda América Latina, la decisión que hoy toma el BID al invertir en sus fondos representa, sin lugar a dudas, un espaldarazo al trabajo que en materia de tecnología se está haciendo desde hace algunos años en esta zona.

“La situación que vivimos hoy con la pandemia ha afectado sin duda a muchas empresas, pero en particular ha traído beneficios para aquellas relacionadas con tecnología, ya que generó un efecto muy drástico en el crecimiento de la digitalización”, menciona Diez Barroso.

Con él concuerda Santiago Zavala, quien al igual ve un crecimiento en las opciones de crecimiento para todos aquellos emprendimientos de esta índole, los cuales como nunca antes han tenido un despliegue en Latinoamérica.

“Esta noticia nuestra, que se da de la mano con la inversión que el BID estará haciendo también en Dila Capital, significa muchísimo, pues nos habla de que también hacia afuera se están viendo oportunidades grandes para las empresas de tecnología de la región, entonces mientras existan más fondos con capital para invertir aquí más se podrán democratizar esas oportunidades”, explica Zavala.

Respecto a las inversiones realizadas, el Banco Interamericano de Desarrollo señaló en su blog que con estas acciones busca contribuir a expandir el acceso a financiamiento por parte de emprendedores dinámicos de la región, que apalancando el uso de la tecnología tienen alto potencial de resolver los desafíos socio – económicos que enfrentan los países y sus poblaciones.

A lo largo de su historia Dila Capital ha invertido en emprendimientos de la talla de Ben & Frank, Crehana, Kushki y Urbvan, mientras que 500 Startups ha hecho lo mismo en startups como Clip, Konfío, 99 Minutos, Platzi y Jüsto.

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El colombiano que vendió una multinacional de ciberseguridad y creó una nueva que está volando

Ricardo Villadiego está introduciendo en el mercado su segunda compañía de ciberseguridad que está creciendo a toda velocidad al optimizar los sistemas de las empresas.

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Ricardo Villadiego
Ricardo Villadiego, fundador y CEO de LUMU Technologies.

Antes de convertirse en uno de los colombianos más respetados en asuntos de ciberseguridad, Ricardo Villadiego ha sido desde siempre un caminante. Caminaba de niño por las calles de Cartagena, su ciudad natal. Caminaba en su juventud, cuando salía muy temprano desde la casa de un tío en Ciudad Tunal en Bogotá hasta la Universidad Distrital, para asistir a sus clases de Ingeniería Electrónica.

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Más recientemente, cualquier día podría estar caminando por el aeropuerto de San Francisco, el de Tokio, el de Londres o el de Nueva York.

Con Easy Solutions, la compañía que cofundó, estaba velando por la protección de las operaciones en línea de 125 millones de usuarios, hasta venderla.

La firma estadounidense Cyxtera Technologies se interesó en la empresa basada en un software para el sector financiero que combate el fraude electrónico, en una transacción valuada en US$2.800 millones, que incluía también otras adquisiciones, como un portafolio de centro de datos de CenturyLink.

En ese momento, Villadiego pasó a ser vicepresidente de seguridad de Cyxtera, pero en su alma de emprendedor permanecía la intención de sacar adelante una nueva solución que tenía en mente desde tiempo atrás. Unos meses después renunció a esa labor que había asumido y le dio vida a una nueva empresa que crece a toda velocidad, que no lleva ni un año en el mercado y ya tiene equipos esparcidos por Nueva York, Bogotá y Buenos Aires.

¿Cómo combatir la ciberseguridad en este 2020?

“Al iniciar Easy Solutions dependíamos de la capacidad de tener inversión. Ahora contamos con capital propio”, cuenta Villadiego al anunciar que desde junio de 2019 viene trabajando en su nueva apuesta: Lumu.

Mientras muchas industrias se enfocan en evitar los adversarios del mañana y la reducción de las brechas, en ciberseguridad se ha vuelto necesaria la capacidad de detectar cuando un adversario está dentro de los sistemas. “Lo que creamos es la evaluación continua del compromiso para parar los ciberataques y proteger los entornos, sin importar el tipo de dispositivo”, asegura.

Para empezar este nuevo proyecto, enumeró en un documento todo lo que quería y lo compartió con su equipo cercano, del cual una buena parte —investigación y desarrollo— está en la capital de Colombia.

“Reclutar talento apasionado por resolver problemas de ciberseguridad no resulta difícil en Colombia porque hay muy pocas oportunidades para que una persona con ímpetu pueda construir un producto desde cero”, dice.

La idea de Ricardo, que en el pasado involucró a Bogotá y a Medellín con Easy Solutions, es poder vincular personas de otras ciudades como Barranquilla, Cali y Pereira. “Yo creo firmemente en el talento colombiano y ya hemos demostrado que se puede construir software de clase mundial desde este país”, reitera.

Ricardo enfatiza que quiere “iluminar” las estructuras de defensa y los puntos ciegos que están dejando progresar ataques que terminarán en la pérdida de datos al implementar una ruta de retroalimentación en las arquitecturas de ciberdefensa, para identificar si una organización está o no comprometida.

El mercado global de la ciberseguridad estará valorado en US$260.000 millones para 2024, de acuerdo con Reportlink, que resalta que crecerá al ritmo del internet de las cosas y la inteligencia artificial.

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Pero desde la perspectiva de Villadiego, cuando se invierten millones de dólares se tiende a pensar que ese dinero deriva en una conversión, pero la forma como se prueba la ciberseguridad alimenta la falsa sensación de que se está seguro. “Comprometerse cada vez es más fácil. Todavía sigue pasando al hacer clic en el enlace equivocado sin las capacidades de detección”.

A la medida que se desarrollen las capacidades para ayudar a una organización a evaluar su estado continuo de compromiso, se logrará lo que se denomina “ciberresiliencia”.

Los fondos de capital de riesgo desplegaron US$17.100 millones entre 2014 para permitir el crecimiento de proveedores existentes y financiar nuevos actores de ciberseguridad, no obstante, que en ese período las vulneraciones de seguridad aumentaron exponencialmente.

La mayor evidencia son los titulares que semanalmente aparecen en los medios de comunicación acerca de compañías que invierten muchos recursos y cumplen con las certificaciones regulatorias al momento de quedar expuestas.

En casos recientes, se ha demostrado que los adversarios pueden permanecer dentro de las redes empresariales en extensos periodos de tiempo y pasar de forma desapercibida, incluso después de superar evaluaciones de vulnerabilidad.

En marzo del año pasado, el FBI contactó a Citrix para informarle a la firma que criminales habían tenido acceso a su red interna. La firma Resecurity descubrió que el grupo iraní Iridium había tenido acceso a las redes de la compañía durante una década sin que lo detectaran.

Así mismo, la cadena de hoteles Marriot tuvo criminales en sus redes por cuatro años, tiempo en el que los hackers tuvieron acceso a los datos de 500 millones de clientes.

“Sufrir una violación de datos a gran escala puede ser devastador para una empresa, pero una vez que se produce, el antídoto para reparar el daño es la rapidez con la que se actúe”, señala Jake Moore, experto en seguridad cibernética de ESET.

Según Moore, la clave para restablecer la confianza es ser “sincero, abierto y honesto” desde el principio: “Esto genera confianza en una empresa”.

De cualquier forma, la herramienta desarrollada por Villadiego y su equipo desde Lumu llega en el momento justo y seguramente contará con altísimo protagonismo en el segmento.

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Emprendedores

TodosComemos: crearon un prototipo en 5 días y lograron entrar a YCombinator

Estos emprendedores colombianos, que están lanzando una plataforma que vende comida pre-elaborada a domicilio y dona el 7% de sus ventas, lograron entrar a la aceleradora de startups más relevante de mundo.

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Santiago Espinosa, Carlos Álvarez, Mateo Cárdenas, Andres Franco, Andres Méndez y Andres Suárez, cofundadores de TodosComemos. Fotos: TodosComemos.

Un artículo en internet que alertaba a principios de este año sobre la grandeza de la pandemia del Covid-19 que hasta entonces apenas surgía, puso a pensar a los fundadores de la plataforma para universitarios EnlaU y del restaurante Delirato cómo reaccionar ante las más incendiarias de las advertencias.

Una parte del equipo, que estaba trabajando en la expansión de una de las empresas en Ciudad de México, tardó cinco días en prototipar una nueva idea. 15 días después, el servicio de comidas pre-elaboradas a domicilio de TodosComemos, en pleno inicio de la cuarentena, estaba funcionando en Bogotá.

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“De un momento a otro los retos de las personas cambiaron, el trancón del tránsito se volvió un trancón de loza sucia, los niños en casa, reuniones virtuales, nos preguntábamos cómo podíamos ayudar a las personas”, dice Mateo Cárdenas, el CEO de TodosComemos, quien aún no se ha graduado de la carrera de Finanzas y Comercio Exterior.

Cárdenas con 25 años, acaba de convertirse en el CEO colombiano más joven en entrar a YCombinator, la legendaria aceleradora de compañías tecnológicas que se volvió el primer inversionista, con una tasa de aceptación de 1.5% entre los que aplican y TodosComemos es la única empresa colombiana en la selección de este año. Junto a él, están como cofundadores el CTO Andrés Suárez; Andrés Felipe Mendez, quien se encarga de alianzas comerciales; Santiago Espinosa, product manager; Carlos Álvarez, director creativo y Andrés Franco, CFO.

“Es una plataforma de productos pre-elaborados con el sueño de transformar la vida de las personas impactando la cocina en casa”, explicó a Santiago Espinosa, creador de la idea a Forbes, sobre esta empresa emergente que está duplicando su crecimiento mes a mes. Puede ser un paquete congelado con una lasagna, un ajiaco, una pizza, un postre o una malteada que se paga en línea y es enviado a domicilio, con la posibilidad de refrigerarse hasta 45 días dependiendo del producto y servirse en cuestión de minutos.

“Es precipitado decir que más vamos hacer porque es un negocio prematuro, pero con estrategia de largo plazo”.

andrés felipe méndez, cofundador de todoscomemos

El componente social es que el 7% de las ventas, son donaciones de mercados que están entregando a organizaciones no gubernamentales, aunque están construyendo una comunidad de personas para tener su propia fundación. A la fecha, han servido comida a más de 15.000 familias. “Por temas de Covid-19, desde el comienzo, el proceso es pensado con todos los protocolos de bioseguridad”, agrega Méndez.

Andrés Suárez, el CTO, señala que han entregado pedidos desde Chía hasta Usme. “Han confiado en nosotros familias, personas que viven solas, incluso jóvenes que quieren cocinarle en ocasiones especiales a sus papás”.

En una empresa que apenas tiene un trimestre de operaciones, pareciera como si todo fuera de la noche a la mañana, pero no fue así: es un grupo de amigos que en 2015 empezó con siete empresas, de las que sobrevivieron dos (EnLaU y Delirato) y habían aplicado sin éxito tres veces a YCombinator.

“Ellos tienen en cuenta que te has postulado antes, casi nos rechazan de nuevo, pero empezamos a mostrar todo lo que hacemos y queríamos escalar con ellos o sin ellos”, comenta Méndez, sobre el proceso, que este año es completamente virtual, preparándose para el Demo Day ante importantes inversionistas en agosto.

Suárez califica como un “milagro” que hayan podido ser escogidos por YCombinator con tan poco tiempo de creación.

“Creemos que podemos tener un millón de usuarios”, añade Méndez, al contar que en tiempo récord y en medio de la pandemia, pudieron internacionalizarse con un socio replicando el modelo en Ciudad de México. Al comenzar eran un equipo de 7, en cuestión de semanas eran 20 y la comida la transportan en camiones termo refrigerados de aliados. Sobre la posibilidad de incursionar en otros servicios o integrarse a otras plataformas, comenta: “Es precipitado decir que más vamos hacer porque es un negocio prematuro, pero con estrategia de largo plazo”.

“Sabíamos que no había mejor momento para lanzar una iniciativa cómo está. Esto será un impulso para tomarnos el continente y cambiar la experiencia de cómo se cocina en casa”, concreta.

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Pagos para todos: el nuevo presidente de la junta de Colombia Fintech

Andrés Albán impulsa la reducción de uso de dinero en efectivo en las zonas más remotas de Colombia.

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Andrés Albán, fundador y CEO de Puntored. Foto: Puntored.

En Bogotá, donde existen todas las ventajas frente a otras ciudades colombianas, hace algunos años, Andrés Albán, fundador y CEO de Puntored, tenía que mandar efectivo en helicóptero a pequeñas poblaciones de Chocó para que pudieran funcionar las corresponsalías bancarias que su compañía impulsó.

Quince años después de la fundación de empresa en 2005, Puntored está explotando Punto Pay, su software que actúa como un canal de pagos electrónicos para pequeños comercios y a proveedores con mecanismos diferentes al efectivo. “De unos años para acá, nos dimos cuenta de que, si bien habíamos crecido mucho, ese movimiento de efectivo era muy difícil de administrar”, dice Albán.

Aún persiste en él esa vocación de inclusión financiera, que le valió para que hace unas semanas, por medio de una videollamada, los miembros del gremio Colombia Fintech lo designaran como presidente de la junta directiva.

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Todavía, considera Albán, hay una base de la población que no accede a productos y servicios financieros básicamente porque no los entienden. “La gente tiene miedo a los servicios financieros porque les parecen complicados, se piden muchos documentos, muchos requisitos. Ante ese temor el principal reto es llevar servicios sencillos, económicos y fáciles de entender”, comentó a Forbes.

Desde Colombia Fintech, la agremiación que se ha consolidado en tiempo récord—tiene más de 200 empresas entre afiliadas y asociadas en cuatro años—, los miembros de la junta directiva encabezan un frente para diseñar mecanismos de financiación alternativa para Fintech y el impulso de política pública al desarrollo de las compañías tecnológicas que ofrecen servicios financieros.

Un largo camino que, para el ingeniero industrial de la Universidad de los Andes, Andrés Albán, inició mucho antes. Después de intentar emprender sin éxito en medio de la crisis económica a finales de la década de los 90, se fue a estudiar un MBA en Cass Business School en Londres, donde permaneció justo hasta el momento que ideó Puntored.

“Cuando venía de vacaciones veía como vendían tarjetas de recarga para los celulares en los semáforos”, recuerda sobre el momento en el que decidió regresar con una propuesta para los operadores de telecomunicaciones para que se pudieran hacer recargas de las líneas desde pequeños comercios.

Esos primeros años fueron muy difíciles, por ello consideró cerrar la empresa varias veces, pero no lo hizo porque le salía más costos liquidarla que mantenerla abierta. No obstante, en 2009 vieron por primera vez números en verde.

De las recargas de celulares pasaron a ser un mercado de ventas de Soat y pines para apuestas deportivas, y de ahí evolucionaron a que esos pequeños comerciantes (tiendas de barrio, por ejemplo), se convirtieran en corresponsales bancarios. Esos comercios, que son más de 75.000, han aprendido a tranzar subsidios del Estado o depósitos en los nueve bancos, Sedpes o monederos electrónicos que usan Puntored, que ahora es una compañía de 180 personas que ha entregado en su historia casi $150 millones de dólares en comisiones y beneficios a los comercios.

De hecho, otorgan cupos de 10 o 20 millones de pesos (que en el pasado eran $200.000 para recargas celulares), en créditos a comercios que quieran ofrecer más productos desde la corresponsalía bancaria.

Pero ahora Albán y su equipo están orientados a Punto Pay, que con un datáfono y una aplicación, pretende que en las zonas más remotas de Colombia, en vez de pagar con billetes y monedas, lo hagan con tarjetas débito o crédito y códigos QR. Algo que cree que es el reflejo de que el país está viendo cambios en regulación y en talento humano que le permita ser una potencia Fintech.

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Emprendedores

Líderes de SoftBank y Rappi crean nueva organización para mitigar impacto del coronavirus

Proveerán pruebas, equipo médico y alimentos para pacientes y trabajadores de primera línea en México, Colombia y Brasil.

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Ralf Wenzel, managing partner de SoftBank Group International y Sebastián Mejía, cofundador y presidente de Rappi. Fotos: SoftBank / Rappi.

Una misión que tiene el propósito de escalar como si fuera startup, cuya presión no es proyectar rentabilidad, sino inspirar y propiciar ayudas en comunidades, es la que está llevando a cabo Impacto, una nueva organización sin fines de lucro creada por líderes emprendedores y ejecutivos de América Latina para encabezar iniciativas en la lucha contra la pandemia del COVID-19.

“Un virus es algo muy parecido al crecimiento exponencial de una empresa, nos preguntábamos como podemos usar nuestras habilidades y nuestro conocimiento”, dijo a Forbes Sebastián Mejía, cofundador y presidente de Rappi. “Creemos que es el momento para juntarnos aún mas”.

Impacto, como la han denominado, puso al aire este lunes una página web en la que recibe donaciones, asociándose a propuestas que puedan mitigar el impacto del coronavirus. En detalle, financiarán el abastecimiento de pruebas, equipo médico y alimentos en México, Colombia y Brasil.

“Tenemos un origen latinoamericano comprometido con América Latina, no solo con la economía de la región, sabemos que tenemos que hacer más, comprometernos desde una perspectiva profesional para ejecutar cosas”, expresó a Forbes Ralf Wenzel, managing partner de SoftBank Group International y fundador de Foodpanda, quien creó Impacto junto a Mejía; Laura Gaviria Halaby, directora de operaciones de Softbank Group International; Israel Hernandez, jefe de asuntos gubernalmentales para el fondo latinoamericano de SoftBank y Monica Callava, del equipo de operaciones de Softbank, entre otros.

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“Es la primera vez que nos unimos compañías del portafolio de SoftBank por causas sociales en la región”, agrega Wenzel, quien no contempla que la sociedad se recupere fácilmente en el corto plazo de las repercusiones del COVID-19, por lo que esta organización podría estar funcionando en el largo plazo, pero con iniciativas que hagan frente a los retos más inmediatos y que tengan un impacto directo en la vida de las personas.

Sebastian Mejía comenta que se dieron cuenta que había una gran necesidad de juntar la mentalidad emprendedora con todos los procesos de crecimiento exponencial, enfocándose en traer algo sobre la mesa para ayudar en esta situación compleja.

Para comenzar, hicieron la entrega de 2.000 canastas de alimentos a profesionales y cuidadores de primera línea que trabajan con población vulnerable en Colombia. Además, está buscando generar más apoyo para unas 20.000 canastas adicionales en Colombia, México y Brasil por medio de aliados como Frubana, la plataforma B2B para productos agrícolas y bienes empacados para pequeños negocios en América Latina, fundada por el colombiano Fabián Gómez y que recientemente se unió al portafolio de SoftBank.

“Creo que es importante que el sector privado y los emprendedores demos un paso hacia adelante”, dice Mejía, quien junto a los otros creadores de la iniciativa han aportado de su patrimonio, han buscado otras fuentes de recursos y hacen un llamado a la acción. “No hay ayuda pequeña, creemos que es un momento para juntarnos aún más”.

Además de donaciones, la página web  también permitirá a sus visitantes registrarse en opciones de voluntariados, una alternativa para aquellos que deseen donar su tiempo durante la crisis del coronavirus.

En esta nueva organización sin ánimos de lucros, dijeron que utilizarán los fondos donados de acuerdo con la misión de la organización y se comprometieron a seguir, medir y compartir los progresos con los donantes a medida que se hagan las asignaciones en cada iniciativa de apoyo.

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