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¿Quieres impacto gigante? Entiende la tecnología de la ambición

La gente ambiciosa pasó de escribir cheques a escribir código. Hacen sus propios medios de producción. ¿Qué es la tecnología de la ambición?

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Esta columna va dirigida a ese selecto grupo de personas que posee una necesidad de impacto. Una necesidad tan grande que es obvia para ellos, sus familias y amigos.

No me refiero a quien quiere ser famoso, me refiero a quien quiere dejar una marca en el mundo. A esa mujer u hombre que piensa “quiero hacer algo importante con mi vida”. Esa persona hiper ambiciosa. Comparte esto a esas personas que sabes que se identifican con esa descripción, te prometo que te lo agradecerán. 

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Mucho se ha analizado sobre cómo la tecnología está transformando nuestras vidas. Como bien dice Alex Torrenegra, “esto ha sucedido siempre, simplemente que ahora le decimos tecnología a software”.

Pero muy poco se ha enfocado en cómo la tecnología está cambiando una de las mayores fuerzas que dan forma a la sociedad: la ambición. Lo que la gente más ambiciosa hace con sus vidas está cambiando rápidamente y tiene un impacto profundo en la sociedad, economía y cultura.

El siguiente análisis viene de un post de Matt Clifford, al que le he incluido perspectivas enfocadas a Latinoamérica. Aquí el link original en inglés si quieren verlo.

Una breve historia de la ambición

Aquí resumo la historia de la ambición para poner la situación actual en contexto. El concepto más importante es la idea de la “tecnología de la ambición”. 

Es la tecnología que permite a alguien tener impacto en un momento y lugar específico. No entendamos la ambición aquí como algo negativo, sino lo que define su esencia: ambiciones es querer maximizar el impacto personal. Por lo tanto, los individuos ambiciosos buscan caminos que les den acceso a la tecnología de ambición dominante de su era.

A través del tiempo, estos caminos terminan por estandarizarse (se convierten en carreras finalmente) y se desarrollan instituciones para formalizar el acceso a la tecnología. Estas instituciones a su vez se convierten en imanes de talento.

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¿Qué son estas “tecnologías de ambición”?

Si naciste en la Inglaterra medieval temprana y no eras el hijo de un señor feudal, tus prospectos serían bastante limitados, sin importar lo ambicioso que fueras. Había pocas formas (si acaso) para tener algún impacto más allá de la aldea en la que naciste.

A finales del periodo medieval, una gran “tecnología de ambición” había surgido. Le permitió al hijo de un carnicero de Ipswich construir el Hampton Court Palace. ¿Por qué pudo el cardinal Wolsey salir del anonimato para convertirse en la persona más rica y poderosa del país? En resumidas cuentas: la alfabetización.

La alfabetización era la mayor tecnología de ambición de la época pre-moderna. Si podías escribir instrucciones y tener personas que pudieran leerlas, podrías administrar a escala. No en la escala que conocemos hoy en día, pero mucho mayor que solo la aldea en la que naciste.

Si querías leer y escribir, tenías que unirte a la iglesia, cómo hizo Wolsey.

Piensen eso por un segundo. Piensa en ti mismo, joven y ambicioso, o en ese amigo banquero o consultor que se mata estudiando para tener un trabajo de prestigio. Si tú o él hubieran nacido hace mil años, estarían preparándose fuertísimo, no para entrar a McKinsey o Goldman Sachs, sino para convertirse en monjes o sacerdotes. No por amor a Dios, sino por pura ambición. 

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Un par de cientos de años después, y la “tecnología de ambición” dominante dio un paso adelante. Para el siglo XVIII, los ejércitos se fueron profesionalizando y algo más parecido a los estados modernos surge. El mando militar se convierte en la nueva “tecnología de ambición” que las personas ambiciosas desean dominar. 

En los 1800’s, el mando militar permite a un individuo decir una palabra en París y mover ejércitos a cientos de kilómetros de distancia. Es esta “tecnología” la que permite al joven Napoleón pasar de ser un desconocido en Corsica a ser emperador de Francia.

Un par de generaciones más adelante, la tecnología de ambición dominante son las finanzas. Cheques y memos escritos en Nueva York tienen impacto alrededor del mundo. Los individuos ambiciosos que pueden controlar las finanzas son los “amos del universo” en ascenso. Figuras como J.P. Morgan a finales del siglo XIX y Sidney Weinberg a mediados del siglo XX se convierten en leyendas de Wall Street.

El dominio de las finanzas como la carrera por defecto para personas ambiciosas ha perdurado notablemente. Lo he vivido personalmente. Cuando trabajé en Banca de Inversión en NY en 2013-15, trabajé con los recién egresados más preparados y ambiciosos que he conocido en mi vida. Preparándose desde temprana edad para ser ‘the best of the best at everything’.

Sin embargo ya empezamos a notar un cambio. Dentro de las mismas finanzas, Investment Banking le dio paso a Private Equity (fondos de capital privado) como la mejor carrera en finanzas para jóvenes hiper ambiciosos.

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Un buen test sobre cuál es la tecnología de ambición, es ver qué estudian los rubios de ojos-verdes de las mejores universidades. Piensen en Chad Rockefeller a sus 18 años, seguramente el mono Chad obviamente estudiaría finanzas.

Sin embargo, en un lugar en el mundo, la carrera de ambición por defecto no es las finanzas:  Silicon Valley. En Silicon Valley las personas más ambiciosas desean crear compañías de tecnología, y suelen hacerlo aprendiendo a desarrollar software.

Al igual que Matt Clifford, apuesto la plata que quieran a que el crear compañías basadas en software será sin lugar a dudas la ambición dominante a nivel mundial en el siglo XXI.

Ambición y los medios de producción

Los emprendimientos creados en base a tecnologías digitales (software, internet, aplicaciones móviles, inteligencia artificial, etc.) representan las “tecnologías de ambición” más poderosas a la fecha por tres razones: Escala creciente, alcance creciente y costo decreciente.

Escala: Debido al internet, las tecnologías digitales permiten tener un impacto en más personas que en cualquier otro momento en la historia. ¿Alguna persona en la historia humana tuvo impacto en mil millones de personas día a día antes del siglo XXI? Napoleón estaría verde de la envidia de las órdenes de Mark Zuckerberg y el número de personas que pueden ser alcanzadas por medio de internet aumenta cada día. Piensen en cuánto tiempo se la pasan en Instagram o TikTok, alguien mucho menor que sus padres lo creó. 

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Alcance: Las tecnologías digitales son de propósito general. Sin importar el enfoque de la ambición de un individuo, las tecnologías digitales proveen un medio para hacerlo realidad. Como dice Marc Andreessen: “la tecnología se está comiendo el mundo”. Por ejemplo, los taxis y los hoteles son lo último que pensarías como industrias tradicionalmente tecnológicas.

Pero hoy en día, las empresas más importante en ambos sectores son empresas de tecnología. Esto quiere decir que incluso las personas que no están intrínsecamente interesadas en tecnología pueden y acudirán a las tecnologías digitales para hacer realidad sus ambiciones.

Costo: El costo de empezar una empresa de tecnología ha colapsado a lo largo de la última década. El código abierto, modelos de software as a service en vez de compra de licencias hace que lanzar una idea pueda costar menos de 5 mil dólares, yo mismo he lanzado empresas con 200 dólares. En el grueso de Latinoamérica se puede crear una compañía en días y súper barato. 

Este es el cambio más profundo de todos, desde el modelo de ambición de J.P. Morgan al de Mark Zuckerberg se cambia el balance de poder del capital al talento.

La gente ambiciosa pasó de escribir cheques a escribir código. Hoy en día, las personas más ambiciosas no poseen los medios de producción. Si son capaces de escribir código, ellos son sus propios medios de producción. Esto le da poder sin precedentes a las personas ambiciosas. 

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Lo digo más claro, no hay nada más poderoso en este momento que un desarrollador brillante con un computador en sus manos y pasión por un problema. 

Esta es la razón por la que vemos cada vez más de los individuos más ambiciosos del planeta buscando dominar la tecnología de ambición de hoy en día: el emprendimiento en tecnología y las tecnologías digitales que lo hacen posible.

Esto es claro en USA, volviendo al ejemplo de Chad Rockefeller, 70 % de los Chads consideran seriamente convertirse en desarrolladores para así crear sus propias empresas. Banca de Inversión, el rey supremo en 2015, hoy por hoy pierde la gran mayoría de su talento al sector de tecnología. De la clase de 10 analistas que trabajaron conmigo en Bank of America, ahora 4 trabajan en tech, y sospecho que esos números seguirán aumentando.

Finalizo con una invitación. Si eres una persona hiper ambiciosa, que quieres tener un impacto gigante en tu vida, considera seriamente una carrera en tecnología. Ya sea logrando los fundamentos básicos (aprendiendo a desarrollar), haciendo parte de un startup (aprendiendo a escalar) o de la forma más directa posible (lanzando tu propio startup de base tecnológica).

En Latinoamérica en general, y Colombia en particular, estamos llenos de problemas oportunidades, y los próximos líderes de industria se parecerán más a David Vélez o Simón Borrero que a Julio Mario Santodomingo. Si quieres aprender más sobre cómo es la vida de un fundador: aquí te dejo un podcast que hicimos sobre mi startup.

Si estás interesado en saber más de mi carrera, aquí una entrevista de 13 % donde hablo de mis aprendizajes en la carrera en detalle. 

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LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing. Si quiere saber más sobre el autor haga clic aquí.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Red Forbes

Los esfuerzos que hacen las empresas generan gran valor a la sociedad

Las grandes empresas que operan en el país ya se sensibilizaron sobre las necesidades del territorio y las comunidades. ¿Cómo lo demuestran y trabajan por ello? Le explicamos.

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Industria

Comienzo con aseveraciones radicales, una empresa no es sólo una empresa, cada empresa somos todos, y sin empresas no hay país.

Desde el año 2020 existe una alianza de acción colectiva de contribución al desarrollo sostenible de la que hacen parte Bancolombia, Bavaria, Ecopetrol, Enel, Grupo Argos, Grupo Éxito, Grupo Nutresa, Grupo Sura, ISA, Movistar, Postobón y Terpel (con la participación de Socya y la Universidad Eafit). Estas doce empresas en conjunto generan más de 282.000 empleos directos e indirectos, representan el 17 % del PIB de Colombia, y compran bienes y servicios de más de 127.000 proveedores.

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Esta poderosa comunidad empresarial comparte que en el propósito superior de todas ellas es contribuir positivamente y generar valor para todos, y creen en el valor de las alianzas para generar más impactos beneficiosos para la sociedad y la naturaleza, y conseguir más rápidamente las metas propuestas por la agenda de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) al año 2030. Todas estas empresas tomaron la decisión desde el año 2015 de gestionar sus compañías alineándose con las metas trazadoras del Gobierno Nacional para los ODS y para aunar esfuerzos público-privados hacia este objetivo en conjunto.

Desde marzo de 2020, tanto por la pandemia como por las manifestaciones de descontento social, ha aumentado la conciencia de la gigantesca importancia de la ciudadanía corporativa y de generar valor público. Para las empresas son imperativos innegociables ser buenos vecinos; escuchar a sus comunidades; leer los contextos y entender los entornos; identificar, respetar y valorar las singularidades de las comunidades y territorios; y el relacionamiento con vocación a largo plazo con los diferentes actores en la sociedad.

En un evento organizado por Socya y Asocia el 10 de junio de 2021, las empresas socializaron las buenas prácticas, los alcances y profundización de los retos de sostenibilidad. Centradas en sus reportes integrados con metodología GRI, estas compañías compartieron como el 2020 fue un año difícil y retador, no solamente en materia ASG (ambientales, sociales y de toma las grandes decisiones corporativas o gobernanza).

Varias de estas empresas como ISA, Grupo Nutresa, Grupo Éxito, Bavaria y Postobón retomaron la solidaridad como una prioridad, y reincorporaron la filantropía dentro de sus modelos de sostenibilidad. Lograron apoyar a comunidades en condición de sufrimiento y en necesidad de apoyo con acciones concretas y trascendentales de manera articulada con el Gobierno, otras empresas, gremios, y organizaciones de la sociedad civil, así como incentivando los voluntariados corporativos.

Además de las acciones solidarias, estas empresas de manera voluntaria presentaron sus magnas apuestas de protección a los diferentes ecosistemas naturales, al empoderamiento e inclusión de comunidades remotas, rurales y vulnerables en los diferentes territorios: incluyendo de manera importante darles apoyo a las víctimas del conflicto y crear oportunidades de empleabilidad justa en el campo, y de inclusión socioeconómica a los municipios PDET.

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Desde el año 2020, estas empresas coinciden en que tomó fuerza la economía circular, y esta se identifica como una oportunidad para el cumplimento de diferentes ODS.

Si bien cada organización está haciendo esfuerzos individuales por aportar de manera positiva a la sociedad y a la naturaleza, es indudable que colectivamente su contribución al desarrollo sostenible y la construcción de valor tienen un potencial exponencial en alcance y profundidad.

Como ciudadanos este decidido compromiso del sector privado invita a una reflexión profunda y contundente sobre la importancia de la generación de valor de las empresas a la sociedad. Si a estas empresas les va bien, a todos nos va bien. Las grandes empresas no solo son empleadores de un extenso número de personas. Estas generan dinamismo y prosperidad en las personas y organizaciones que son proveedores, clientes y usuarios, que hacen parte de las cadenas de valor aguas arriba y aguas abajo; llegan a territorios que tradicionalmente habían sido excluidos socioeconómicamente; y son grandes contribuyentes al gasto público.

Sin embargo, también es ineludible desmitificar quien son los dueños de las empresas. Los socios mayoritarios de muchas de estas empresas nos son individuos, son fondos de pensión que invierten en ellas. Es por esto que, al generar valor a los accionistas, las empresas están haciendo considerables aportes al bienestar de la sociedad.

En los reportes integrados de gestión las organizaciones comunican los temas materiales. Los reportes son uno de los vehículos de comunicación con los grupos de interés, aliados estratégicos, o actores claves en las cadenas de valor. Los reportes facilitan la toma decisiones sobre los aspectos materiales y monitorean cómo se embebe la sostenibilidad en la estrategia empresarial. Para muchas es un tablero de mando para lograr que la sostenibilidad sea la estrategia corporativa, como lo es en el caso de Grupo ISA.

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Los reportes de sostenibilidad comunican los esfuerzos que ha hecho una organización en materia de desempeño financiero, pero también la contribución a la sociedad y al medio ambiente durante un año calendario, de una manera que tenga sentido que sea relevante para quienes leen y observen el accionar de las empresas.

El 2020 y lo que llevamos del 2021 demuestra que la sostenibilidad no son solamente las dimensiones tradicionales sociales, ambientales y económicas. La sostenibilidad y la integridad son asuntos transversales a las grandes empresas.

Las empresas están en condición de riesgo a situaciones globales, pero también se enfrentan a retos en las ciudades y territorios. Uno de estos riesgos y retos que primará durante toda esta década es el cambio climático. Enfrentar estos desafíos y retos que nos trae el cambio climático de resiliencia, mitigación, compensación, adaptación y comunicación requieren el trabajo en alianza para superarnos y cumplir las metas del ODS 13, o incluso para generar oportunidades a partir de estos, en procura de impactar favorablemente y aumentar las externalidades positivas a la sociedad, y a los ecosistemas naturales; de aumentar las externalidades positivas. 

La meta de lograr cero emisiones netas al 2050, especialmente para empresas en sectores con altas emisiones como los hidrocarburos y cementos, es ambiciosa. Los planes para lograrlos incluyen la búsqueda soluciones de eficiencia energética, adopción de energías renovables, la búsqueda de soluciones naturales del clima; de uso, captura y secuestro de carbono; y de almacenamiento de energías

La velocidad de los cambios supone para las empresas apoyarse en la innovación y la tecnología como aceleradores de la sostenibilidad. En Ecopetrol, lo denominan sosTECnibilidad y empresas como ISA han desarrollado proyectos como EcoGox y Ecoregistry para el registro y certificación de compensación de emisiones de CO2.

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En conclusión, hoy es más nítido que las grandes empresas operando en Colombia están sensibilizadas con las enormes necesidades del país y la construcción de nación en el contexto del postconflicto, de los efectos sanitarios y económicos de la pandemia del COVID-19, de las dolencias y necesidades sociales, y anticipándose a los riesgos que trae consigo el cambio climático.

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LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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Capital Humano

El poder del pensamiento creativo

El pensamiento creativo está directamente relacionado con el proceso de resiliencia personal y organizacional. Le contamos por qué y cómo perfeccionarlo.

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Dar sentido a lo que nos pasa y buscar soluciones es una actividad propiamente humana. Para encontrarlas es necesario poner en marcha el pensamiento creativo, que está íntimamente relacionado con el proceso de resiliencia personal y organizacional y al que toda persona tiene acceso.

“El pensamiento creativo es fundamental para las artes, las ciencias y la vida cotidiana. ¿Cómo produce el cerebro el pensamiento creativo? Los investigadores han cuestionado durante mucho tiempo si el pensamiento creativo implica más o menos control cognitivo. La investigación diferencia entre los subprocesos de la cognición creativa (por ejemplo, la generación de ideas y la evaluación) y los métodos de análisis de datos de imágenes neurológicas que evalúan las interacciones entre las regiones del cerebro”.

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En general, las investigaciones apuntan a varios factores que favorecen el pensamiento creativo, como la relajación, el humor y la introspección, estos estados llevan a disminuir la frecuencia en hertzios de las ondas cerebrales. El lóbulo temporal derecho (que, entre muchas otras cosas, se encarga de asociar elementos alejados en el tiempo y el espacio) muestra una gran actividad cuando surge el pensamiento creativo. Precisamente, esa disposición asociativa se antoja fundamental, puesto que de esas conexiones con recuerdos del pasado surgen asociaciones con estímulos del presente que favorecen la aparición de nuevas ideas.

También se han observado ondas alfa que surgen en el hemisferio derecho, facilitando más asociaciones. Las ondas alfa aparecen cuando estamos relajados y son fundamentales en la aparición del pensamiento creativo. Así, para favorecer este tipo de pensamiento es importante aprender a mantenernos distendidos. Hay una frase famosa que dice que lo mejor es que la inspiración nos encuentre trabajando, pero no es del todo cierta: hay que combinar la concentración en el trabajo y el tiempo consciente dedicado a divagar con preguntas creativas que eliminen límites y nos lleven más allá de la lógica, precisamente para enriquecer el propio trabajo.

Disminuir nuestra actividad consciente y dar así rienda suelta a nuestro pensamiento creativo calibrando el momento y el contexto adecuados, puede mejorar el rendimiento y resultados generales del trabajo: ¡estar concentrado, converger y permitirse divergir es un ejercicio mental apropiado para que también aparezca la serendipia, pues ninguna idea brillante y “casual” llega sin que se haya abonado el terreno y nos encuentre preparados. Aparentemente esa idea nada tiene que ver con lo que estábamos haciendo, pero la realidad no es esa, aparece porque estábamos allí.

Estos poderes son la base para adquirir nuevos hábitos intelectuales que con la práctica ayudan a crecimiento y enriquecen el trabajo en equipo. Sirve tanto para afrontar problemas como para enfocar las situaciones con valentía, manejándose en la incertidumbre y siendo capaces de innovar. Para esto es necesario apoyarse en un recurso interno muy importante: la confianza en uno mismo y en los demás.

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Herramientas del pensamiento creativo: las Preguntas poderosas, arquitectura y diseño

La calidad de las respuestas que obtenemos depende  de la calidad de las preguntas que formulamos. Las preguntas abren un proceso consciente en el que se encuentran respuestas gracias a que ponen en marcha la creatividad. Estas preguntas han de tener una arquitectura determinada para que sirvan en el proceso del pensamiento creativo: han de ser formuladas en positivo, orientadas al futuro y han de ser abiertas: qué, quién, cómo…si la pregunta es cerrada de sí o no,  el proceso se cierra también.

Otras características de la preguntas poderosas es que son más creativasy estimulan el pensamiento lateral cuando se formulan habiendo alcanzado ya el objetivo. “Ya he conseguido comunicarme con claridad en el equipo” (me imagino el logro y lo siento así, recreándolo en mi mente). A partir de ahí, el proceso es el siguiente: preguntarme ¿qué ha hecho que yo en este año haya pasado de comunicarme mal  a ser entendido? y escribir lo que me dicte la cabeza.

Para ponerme en acción, la motivación y el compromiso son más profundos desde este plano, porque al ver el resultado hecho realidad adquirimos más autoconfianza en el propio potencial y activamos además otro recurso interno como es la automotivación. Ya lo hemos visto hecho realidad y el cerebro nos dice cómo lo hemos alcanzado. Lo utilizamos como un simulador: no distingue ficción de realidad y nos da las coordenadas necesarias para pilotar con acierto y más seguros.

También ayuda a la construcción de preguntas creativas redescubrir los logros (de la familia, del equipo, los propios): ¿Qué hicimos/hice antes que si me haya dado resultado? ¿Cómo lo hicimos/ hice? ¿Cómo me sentí? ¿Qué podría aplicar ya de ese proceso exitoso en el abordaje de la situación actual? ¿Qué más? ¿Qué más? Ese “qué más” permite pensar con más libertad: es importantísimo para que el cerebro vuele y diverja y asocie. Después podría decirme: si no tuviera límites, ¿qué haría? O bien: ¿qué haría si no pudiera fracasar?

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Es asombroso el resultado cuando confiamos en el poder del pensamiento creativo y positivo y lo ponemos en marcha. Con estos recursos puedes continuar entrenándolo. Te deseo muchos éxitos.

Contacto:
Web:Reyes Rite*
*La autora es directora ejecutiva de la Consultora del Desarrollo del talento humano Integrando Excelencia y Presidenta de Iryde.  En la última década ha seguido el proceso de transformación y desarrollo de la resiliencia personal y organizacional aplicando la metodología GPR © con cientos de empresas y altos ejecutivos en Europa y Latinoamérica. Autora del libro ¡Aquí Mando yo! Un espectacular viaje de la Resiliencia a la Ilusión  ha recibido distinguidos premios y reconocimientos por su aportación profesional en el ámbito empresarial como la Medalla Europea aql Mérito en el Trabajo otorgada por la AEDEEC.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Red Forbes

Así cambió la movilidad en tiempos de Covid-19

Hablar de movilidad es hablar de un antes y un después de la pandemia. Ya no se trata simplemente de trasladarse de un lugar a otro. La premisa es transportarse con seguridad.

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La pandemia ha marcado una serie de cambios significativos en nuestros hábitos de vida. Los patrones de movilidad se han modificado al ritmo de estrictas cuarentenas marcadas por la incertidumbre que genera la limitación para desplazarse con normalidad.

Aunque la Covid-19 ha puesto de manifiesto un peligro de contagio en los sistemas de transporte público colectivo, lo cierto es que el aislamiento ha generado otros problemas que resultan más letales para la sociedad como la pobreza y las afectaciones psicológicas, reflejadas en depresión, ansiedad, estrés e insomnio.

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Hablar de movilidad es hablar de un antes y un después de la pandemia. Ya no se trata simplemente de trasladarse de un lugar a otro. La premisa es transportarse con seguridad, particularmente en el caso de aquellos usuarios que, impedidos de permanecer en sus hogares, deben salir a ejercer un papel activo en el sistema económico.

En ese sentido, un estudio realizado por la Asociación Colombiana de Infectología ACIN, en América Latina, demostró que el 68 % de los viajes se realiza en transporte público o en sistemas de transporte compartido. Incluso, el paradigma de “moverse” se rompe, y ahora las empresas, las instituciones y los empleados convergen en el diseño y adopción de soluciones de conectividad que permitan, de acuerdo con la naturaleza de las funciones, trabajar “sin estar”.

Ahora bien, para nadie es un secreto que la población de menores ingresos está más expuesta socialmente al contagio, al verse obligada a salir para encontrar su sustento diario. De hecho, una encuesta desarrollada por la Terminal de Transporte de Bogotá en abril de 2021 refleja que el 44 % de los usuarios, utiliza el transporte intermunicipal para dirigirse a su lugar de trabajo.

Aunque los patrones de movilidad tienden a privilegiar las modalidades de transporte individual, la población de menores ingresos seguirá utilizando el modelo colectivo. En 2019, en Colombia, 136 millones de personas se movilizaron a través del transporte intermunicipal, frente a los 30 millones movilizados en modo aéreo.

En la “nueva realidad” no es posible concebir una modalidad de transporte que no contemple la bioseguridad como uno de los factores elementales para brindar tranquilidad a los usuarios. En este escenario, el transporte intermunicipal ha tenido que circunscribirse a los más altos estándares de protección y cuidado de la salud, haciendo cuantiosas inversiones en protocolos para garantizar la cadena de bioseguridad tanto de usuarios como de transportadores y trabajadores, con todo lo que esto conlleva en infraestructura y la aplicación de tecnología para el control de aforo, automatización y pago sin contacto.

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No obstante, queda mucho camino por recorrer. La pandemia se ha convertido en un acelerador del cambio. Implementar aplicaciones móviles para planificación de viajes y optimizar la operación a partir de modelos de analítica de datos parece estar a la vuelta de la esquina. Seguramente la pospandemia marcará nuevas tendencias de movilidad sustentadas en modelos de transporte más sostenibles. El reto, procurar que estas nuevas tendencias sean desarrolladas en un momento en el que la resiliencia parece llegar a su punto de quiebre. 

Por: Ana María Zambrano Duque*
*La columnista es Gerente Terminal de Transporte de Bogotá.

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Economía y Finanzas

Con la inflación de mayo, los más vulnerables son los que pagan los platos rotos

La inflación es el impuesto silencioso que todos pagamos pero que resulta más costoso para los más vulnerables. Por esto, preocupa mucho el dato de mayo y es indispensable encontrar salidas al paro.

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La inflación es el impuesto silencioso que todos pagamos pero que resulta más costoso para los más vulnerables.

Por esta razón, preocupa tanto el dato de inflación del pasado mayo, en donde se alcanzó una variación mensual de 1,0%, un registro que no se veía para este mes desde hace más de 20 años, cuando la inflación se ubicaba por encima del 10% en términos anuales frente al 3,3% que registró en mayo pasado, y que se explica en un 80% por el incremento en los precios de los alimentos, un golpe adicional para aquellos con menores ingresos.

El grupo de alimentos registró una variación mensual de 5,3% en mayo, un dato histórico, que no se registraba en este grupo desde el 98, cuando el país sufría un Fenómeno de El Niño. Ni siquiera en 2015-2016 cuando el país enfrentó simultáneamente otro Fenómeno de El Niño y unas extensas jornadas de paro, observamos incrementos mensuales en los alimentos de esta magnitud.

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La inflación para la población de menores ingresos, en donde los alimentos pesan tres veces más que para los de mayores ingresos, pasó de 2,1% en abril a 3,8% en mayo, mientras que para los ingresos más altos el incremento fue de menos de la mitad, pasando de 1,5% a 2,37%. Si además de la pérdida de poder adquisitivo por un mayor aumento de los precios para los vulnerables, analizamos la reducción en sus ingresos debido a la pandemia, la situación es especialmente dura para esta población.

La buena noticia es que este choque es temporal y fácil de controlar si se da una pronta solución a los bloqueos y cierres que redujeron de forma considerable el abastecimiento y la cadena logística del país. La capacidad productiva agrícola del país, aunque ha sufrido, no se ha visto tan afectada como en los períodos con condiciones climáticas adversas y lo que se ha visto es más un tema de movilidad de productos a los centros urbanos.

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En los últimos días de mayo, con el desbloqueo de algunas vías y la implementación de corredores humanitarios para el tráfico de bienes de primera necesidad, se observó un incremento importante en el abastecimiento de alimentos en la mayor parte del país, aunque aún con importantes retos en la zona suroccidental.

Esto ha generado una normalización de los precios de la mayoría de productos agrícolas, que aunque no se ha transmitido del todo al consumidor, si debería verse reflejado en los próximos días y de la misma manera como observamos un rápido crecimiento en precios veríamos un importante retroceso en los próximos meses.

Sin embargo, la incertidumbre frente a la extensión y magnitud del paro nacional sigue siendo alta. Con el paso de los días, el deterioro sobre el tejido empresarial y productivo es mayor, lo que a futuro, además de deteriorar la economía y los indicadores sociales, podría traer mayores presiones inflacionarias, diferentes a las relacionadas con el abastecimiento, que nuevamente tendrán un mayor impacto sobre los más vulnerables.

Con lo cual, es indispensable acelerar la construcción de consensos entre el Gobierno Nacional y la sociedad civil que sirvan para consolidar una recuperación económica y social sostenible en favor de aumentar el bienestar de toda la población.

Contacto de la autora:

LinkedIn: María Paula Castañeda*
Correo: [email protected]
*La autora es economista de la Universidad Javeriana y analista económica de Bbva Research para Colombia.

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Red Forbes

Todas las compañías pueden ser una fintech

Hoy no hay que ser un banco para ofrecer productos financieros. El banking as a service está en Colombia. Y con ese modelo, compañías de todos los sectores pueden ser una fintech.

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Fintech

La digitalización de las compañías en distintos sectores es una necesidad de la que se viene hablando en Colombia por lo menos durante los últimos 10 años. Ágiles en algunos casos y traumáticos en otros, los procesos de transformación digital tuvieron en la pandemia su mayor prueba, en la que las compañías comprobaron que sus posibilidades estaban efectivamente ligadas a su estado de madurez digital.

Hoy esas compañías que pueden llamarse a sí mismas digitales, e incluso aquellas que todavía están adaptando sus modelos y migrando sus procesos hacia lo digital, tienen frente a ellas el reto de pensar cómo sacarle mayor provecho a sus plataformas tecnológicas, en un ejercicio que está menos relacionado a la supervivencia y más a las oportunidades de crecimiento.

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El espectro de alternativas es amplio. A través de tecnología las compañías podrían expandir su alcance a nivel local, internacionalizar su operación, automatizar precios dinámicos, acelerar su capacidad de respuesta a tiempo real o dinamizar la experiencia de sus usuarios a través de personalización, por mencionar algunos ejemplos.

Si bien resulta evidente que todos ellos tienen el potencial para impulsar un negocio, una de las opciones más emocionantes que la digitalización pone sobre la mesa de compañías de distintos sectores y de distintos tamaños es la posibilidad de ofrecer productos y servicios financieros propios, actuando como un banco o una fintech sin necesidad de serlo. 

Tal vez el escenario más llamativo es el de diseñar mecanismos de crédito a la medida, que le permiten a estas compañías ofrecer modelos de financiación a sus usuarios, quienes de esa manera podrían acceder a facilidades de pago sin necesidad de salir del ecosistema de la marca con la que están haciendo una compra.

Desde la perspectiva de las compañías, hacerlo es como armar un rompecabezas, en el que pueden conectarse con empresas fintech que ya han recorrido el camino necesario para sacar al mercado productos financieros, que hoy en día ofrecen como una marca blanca a través de integraciones vía API, el desarrollo de apps o la construcción de plataformas en línea.

De esa manera, en lugar de crear desde ceros, la compañía interesada trabaja con una o varias fintech, quienes se encargan de los distintos procesos que hacen parte de un producto de crédito, como cumplir con los marcos regulatorios, evaluar perfiles de riesgo, hacer validaciones, implementar mecanismos antifraude y procesar las transacciones.

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El impacto que estas iniciativas pueden tener a nivel de negocio es contundente. Por un lado, integrar servicios bancarios a una oferta abre la puerta para que estas compañías de distintos sectores agranden sus bases de clientes potenciales, ampliando el acceso a sus productos o servicios a través de soluciones de crédito. Por otro, les permite recolectar y analizar datos sobre las preferencias de sus usuarios, que es el punto de partida para crear experiencias más personalizadas. Y finalmente, configuran una fuente de ingreso adicional en sí misma, por la propia naturaleza de los productos de crédito. 

De esa manera, si ayer todas las compañías debían ser digitales, hoy todas ellas pueden ser una fintech. Y en Colombia aliados no faltan: según el más reciente estudio de Finnovista, en el ecosistema colombiano hay más de 200 compañías fintech. Y muchas de ellas ya tienen modelos de banking as a service, en los que ofrecen su conocimiento y sus capacidades de desarrollo como una marca blanca para ser aprovechada por otros sectores.

Contacto:
LinkedIn: Tarek El Sherif
*El autor es cofundador y CEO de Zinobe, fintech colombiana enfocada en impulsar la inclusión financiera en el país, ampliando el acceso a servicios financieros 100 % digitales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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