Colombia no es un extraño animal cuya esencia esté definida por su alta desigualdad. Su situación es bastante similar a la de países de la región.
La desigualdad económica es uno de los pocos aspectos alrededor de los cuales existe un consenso en la opinión pública colombiana. Todos estamos de acuerdo con que la desigualdad en Colombia ha sido extraordinariamente alta por años.
Lamentablemente, tal como la mayor parte de consensos, nuestro acuerdo sobre la alta desigualdad en Colombia mantiene en la sombra elementos fundamentales de ella, los cuales parecen ser poco o mal entendidos por la mayoría. Una rápida mirada a la evolución de la desigualdad en el país nos indica lo mucho que hay detrás de la afirmación “Colombia, uno de los países más desiguales del mundo”.
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En primer lugar, en el último siglo, la desigualdad en Colombia se ha movido en rangos bastante amplios. Concentrándonos en la desigualdad de ingresos, y observando el coeficiente de Gini, desde 1938, éste ha fluctuado entre el 0.45 y el 0.59 (véase gráfico 1). Como punto de referencia, en la actualidad, un Gini de 0.45 es inferior al de Singapur y uno de 0.59 superior al de Zambia.
Adicionalmente, la desigualdad en Colombia ha variado importantemente en periodos de tiempo relativamente cortos. Dos periodos de rápida reducción de la desigualdad de ingresos se observan en el último siglo, los 60s y 70s, y los 2000. Ambos periodos coinciden por el rápido crecimiento de la economía nacional y la expansión de la política social.

Ahora, más allá de su evolución en el tiempo, es conveniente tener algo de perspectiva internacional con respecto a sus niveles. Contrario a lo que se suele mencionar, los niveles de desigualdad de Colombia no son extraños en el contexto regional.
Según los datos de Prados de la Escosura, en el siglo XX el Gini de ingresos de Brasil fluctuó entre 0.46 y 0.57; el de Chile, entre 0.40 y 0.54; el de Ecuador, entre 0.54 y 0.61; el de Argentina, entre el 0.40 y el 0.50; el Perú, entre 0.39 y 0.61; y el de Venezuela, entre 0.44 y 0.61.
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Así, aunque con frecuencia dentro del rango superior, Colombia no ha sido muy diferente al club de países latinoamericanos. Un club que, por cierto, ha sido uno de los pocos que se ha mostrado capaz de reducir sistemáticamente su desigualdad en los últimos 40 años, periodo durante el cuál la desigualdad ha aumentado en el resto del mundo (véase gráfico 2).

Por supuesto que una mirada completa de la desigualdad en Colombia necesita una reflexión mucha más profunda. Sin embargo, lo presentado aquí debería bastar para reconocer que Colombia no es un extraño animal cuya esencia esté definida por su alta desigualdad.
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La alta desigualdad es algo que compartimos con nuestros vecinos. Además, hemos logrado reducirla rápidamente con el uso de políticas sociales convencionales en contextos de alto crecimiento económico. Así, aunque es un problema serio, tiene solución. Y esta solución no requiere visiones radicales que busquen refundar la patria. Lo que requiere es una economía robusta, acompañada de una política social integral.
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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
Twitter: @JavierMejiaC
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Stanford.
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