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Economía y Finanzas

En promedio, 7 de cada 10 titulares de transferencias del Estado son mujeres

De los cinco programas de transferencias monetarias condicionadas y no condicionadas que hay en el país, más del 50% de quienes reciben el dinero son mujeres. Pese a su sesgo femenino, estos podrían mejorarse para apoyar el cierre de brechas.

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Foto: Fredy Sanchez/ Getty Images

Dado los históricos indicadores de pobreza y desigualdad en el país, con el fin de prevenir la transmisión intergeneracional de la pobreza y ser un poco más equitativos en medio de la crisis, hoy en día Colombia tiene cinco programas de transferencias monetarias condicionadas y no condicionadas: Familias en Acción, Jóvenes en Acción, Colombia Mayor, Ingreso Solidario y compensación del IVA, los cuales están a cargo de Prosperidad Social.

De acuerdo con datos de la entidad, en promedio, 7 de cada 10 titulares que reciben dichos apoyos estatales en el país son mujeres. En orden de mayor participación de la población femenina como titulares, esta es la distribución por programa, según le dijo Prosperidad Social a Forbes:

  • Compensación del IVA: 89,4% de los titulares son mujeres, equivalente a 626.408 personas. Vale indicar que este programa busca llegar a los hogares más vulnerables y por lo pronto está focalizado usando bases de datos de Familias en Acción (hogares) y Colombia Mayor (personas).
  • Familias en Acción: 87,8% de los titulares son mujeres, lo que representa 2’316.135 hogares.
  • Ingreso Solidario: 63% son titulares mujeres y 37% hombres. En este programa no se especificó el número de titulares, pero en total la meta del mismo es llegar a los 3 millones de hogares que no tengan acceso a otras ayudas estatales.
  • Colombia Mayor: 55% mujeres y 45% hombres. Aproximadamente son 930.000 beneficiarias (titulares) y 760.000 beneficiarios.
  • Jóvenes en Acción: 54,7% de los participantes son mujeres, lo cual es equivalente a 210.721.

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Yendo un poco más allá de dicho contexto, Forbes consultó a expertos para saber si el hecho de que los programas tengan un sesgo hacia las mujeres indica necesariamente que estos se han diseñado o están hechos pensados en aportar a la equidad de género, además, cómo se podrían mejorar para apoyar el cierre de brechas en el país, ampliadas por la crisis.

Así ven el panorama

Roberto Angulo, exdirector de Familias y Jóvenes en Acción, dijo que para él, si hay un enfoque de género, “no lo suficientemente agresivo”, el cual se debe a un conjunto de razones: focalización de los programas con amplia cobertura de hogares de jefatura femenina y el diseño de Familias en Acción e Ingreso Solidario.

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Ampliando lo anterior, expuso que las bases de focalización al estar concentradas en población pobre y vulnerable tienen mayor porcentaje de hogares con jefatura femenina. Además, que los programas “han jugado también con la inercia de la bancarización”, la cual se ha trabajado desde Familias en Acción que tiene un sesgo hacia las mujeres. Por último, resaltó el diseño de las transferencias de emergencia que, por ejemplo, en Ingreso Solidario ha buscado priorizar a la población femenina dentro de los no bancarizados.

Sin embargo, para María del Pilar López, docente e investigadora de la facultad de Economía de la Universidad de Los Andes, este es un tema más complejo de lo que parece y para revisar su impacto en la equidad de género hay que entender primero a qué se refieren con dicho concepto. En sus palabras, para encontrar una respuesta habría que desagregarlo en más de una dimensión para ver sus efectos: desigualdad en el uso del tiempo, en el ingreso monetario, en marginación laboral, en pobreza, algo que no se estaría haciendo tan detallado en las evaluaciones.

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Por su parte, Ana María Díaz, profesora asociada del departamento de Economía de la Javeriana, resaltó que en el caso de Familias en Acción que se enfoca en el bienestar de los niños y en tratar de minimizar el déficit en salud y educación de los mismos, realizar el pago directamente a las madres se basa en la premisa de que las mujeres son más responsables con respecto a la gestión del hogar y más conscientes de las necesidades de sus hijos menores de edad.

Para Díaz, “el enfoque de equidad de género de este tipo de programas busca “empoderar” a las mujeres, fortaleciendo su posición en la familia, un mayor desarrollo personal y una participación más activa en la toma de decisiones”.

Sin embargo, en este último punto, cabe mencionar que hay expertos que aseguran que dejar el cumplimiento de las condicionalidades de este tipo de programas en las mujeres también podría perpetuar su labor como cuidadora y afectar su salida al mercado laboral.

Sobre ello, Angulo, el exdirector de Familias en Acción y Jóvenes en Acción, dijo que es clave que se le pregunte a la mujer si ella quiere ser la titular del programa, “es más, se le debería preguntar a los dos, pero nunca dejar de preguntarle a la mujer para que el cónyuge no decida unilateralmente”. Ello con el fin de tratar de equilibrar las cargas en el hogar.

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Llevando la discusión al otro ámbito, sobre cómo se podrían mejorar los programas para incidir en el cierre de brechas de género, un concepto también bastante amplio, Angulo empezó diciendo lo qué no se debería hacer: condicionar el programa sobre el comportamiento de las mujeres. “Se ha propuesto que Familias en Acción dé un subsidio condicionado a educación técnica y tecnológica de la mujer adulta que está en el hogar. Pero, si ella no tiene tiempo, la van a penalizar con más cargas”, explicó.

Las propuestas de mejora

Pensando en que la reactivación será desigual al crear mayores empleos en sectores donde prevalece la mano de obra masculina, el exdirector de Familias y Jóvenes en Acción, dijo que se podrían generar ayudas adicionales con sesgo femenino. Por ejemplo, transferencias para las trabajadoras del servicio doméstico y a través de ello apoyarlas en la emergencia y posterior a ello. Además, mencionó que se podrían pensar en montos más altos para diferentes tipos de hogar sobre todo para aquellos con jefatura femenina o madres solteras.

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Un poco contrario a lo que opinó Angulo, Ana María Díaz, docente asociada en la Javeriana, dijo que “Familias en Acción ha sido muy exitoso para reducir brechas educativas y de salud para los hijos de las familias, pero ahora el reto está en disminuir las brechas en el mercado laboral para todos: hijos y madres (…) Para los hijos es necesario enfocarse en mejor la calidad, contenido relevante de programas y acceso a educación superior. Para las madres es importante generar acompañamiento en las labores de cuidado”. 

En línea con lo planteado previamente, López, profesora de Los Andes, mencionó que Familias en Acción -con un rol importante de las mujeres como cuidadoras- podría también enfocarse hacia el empleo femenino y fomento productivo. Para ir más allá de los beneficios que se buscan en los hijos, “parte de estas transferencias podrían estar condicionadas a impulsar temas de capacitación, fomento productivo y en búsqueda de empleo y emprendimiento de las mujeres”, añadió la experta.

Para el exdirectivo de Familias en Acción y Jóvenes en Acción, en este último programa en mención, se podría “generar una oferta de educación terciaria sobre todo técnica y tecnológica que pueda ser de buena calidad y virtual, de tal manera que el programa se pueda masificar en mujeres cabeza de hogar”.

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Lo anterior, en línea con llenar vacíos que mostró la última evaluación de Jóvenes en Acción donde se evidenció que en empleabilidad y reducción de la informalidad los resultados fueron positivos en total, pero al desagregarlo por género, no tiene mayor impacto en las mujeres.

Entre los pros y contras de que las transferencias lleguen a titulares mujeres, Díaz, docente de la Javeriana, complementó diciendo que “entre los beneficios está mayor y mejor acceso al sistema de salud, autonomía económica, toma de decisiones más activa y mayor capacidad de liderazgo. Sin embargo, en lugar de fomentar el equilibrio de cargas en el cuidado y trabajo doméstico, estos programas promueven la individualización del cuidado y dan pocos incentivos al desarrollo de labores y al uso de recursos de manera cooperativa”.

Como se ha visto hasta ahora, pese a que los programas de transferencias monetarias en el país llegan en una gran proporción a mujeres como titulares, queda un camino amplio y múltiples debates por dar para materializar ideas en acciones de mejora, en miras de contribuir a la equidad de género en distintos ámbitos: económico y social. La reactivación, recuperación y normalidad lo requieren.

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