La última vez que el país perdió el grado de inversión fue hacia finales de los 90, coincidiendo con una de las crisis más fuertes que ha enfrentado el país en los últimos años. Colombia pasó el examen en 2020, pero aún es incierto el panorama en 2021. ¿Qué viene?

No es un secreto que 2020 entrará al listado de los peores años para la economía colombiana y del mundo por la crisis que ha desatado la pandemia del coronavirus. Este año dejará secuelas importantes en los principales indicadores del país y con ello atrae el riesgo del que nadie quisiera ser víctima: perder el grado de inversión en medio de un proceso de recuperación.

Para entender mejor el panorama hay que recordar que dos de las tres principales calificadoras de riesgo tienen en el radar al país monitoreando sus niveles de deuda, de déficit fiscal, entre otros factores macro y fiscales que de no mostrar señales de mejora podrían traducirse en la pérdida del grado de inversión que haría más costoso el financiamiento del país por su nivel de riesgo de impago.

Actualmente, Colombia tiene una calificación de BBB- en moneda extranjera con perspectiva negativa por parte de Standard & Poor’s (S&P) y Fitch Ratings (a un peldaño de perder el grado), mientras tanto la nota de Moody’s es de Baa2 estable (a dos posiciones de ello).

Pero ¿por qué toda esta discusión? Se espera que antes de finalizar este año Moody’s, la única que falta, dé su pronunciamiento sobre las calificaciones de Colombia. El examen ya lo hizo Standard & Poor’s (S&P) y Fitch Ratings, pero falta la última. Esto es como la universidad o el colegio, se hace un ultimátum, pero si no se ven mejoras, se puede perder el año.

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Algo así es lo que está atravesando el país, la diferencia es que no solo perdería el año el Gobierno, sino la población en general dado que las tasas a las que le prestan al Ejecutivo son las de referencia de las demás tasas del mercado y de los créditos. Esto haría que tanto empresas como personas paguen más por sus deudas, lo que complicaría el panorama de la recuperación.

Con base en este contexto, la pregunta a tratar de responder es qué tan probable es que el país pierda el grado de inversión este año o el otro. Sobre este punto, Daniel Velandia, director de estudios económicos de Credicorp Capital, dijo que para este año la probabilidad es baja, pero para 2021 considera que la probabilidad de que el país tenga un BB+ es del 70%.

“Eso sería explicado por el hecho de que el Gobierno ha reconocido que una reforma tributaria es necesaria por 2 puntos del PIB ($20 billones), pero ese número luce alto y creemos que es difícil en un año preelectoral llegar a aprobar una reforma de ese tamaño”, agregó.

En línea con lo ya mencionado, Laura López, analista de renta variable de Acciones y Valores, comentó que entre las medidas que debe cumplir el Gobierno para evitar una baja calificación a BB+ está ejecutar el plan que le permita aumentar ingresos y reducir gastos, en otras palabras, revisar cómo disminuir la inestabilidad fiscal del país y su déficit. Para ambos expertos, llevar a cabo dicha tarea no se ve fácil de cumplir en el corto plazo.

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En medio de riesgos

En conversación con Forbes, Manuel Orozco, líder analítico de calificación soberana para S&P Global Ratings, “podríamos confirmar la calificación si la respuesta de política económica y su posterior ajuste, contribuyen a estabilizar las expectativas de crecimiento económico y a consolidar las cuentas fiscales de financiamiento externo de la economía colombiana”.

Orozco agregó que “por el contrario, podríamos bajar la calificación si Colombia no logra retomar la senda de crecimiento económico, lo que probablemente se traduzca en déficits fiscales elevados, y un nivel de deuda creciente durante el mediano y largo plazo”. En este punto vale decir que para 2020 el Minhacienda estima una deuda histórica del Gobierno Nacional Central (GNC) del 65,6% como proporción del PIB (más de $650 billones) y esperan reducirlo en 2021 a 60,5%, para lo cual sería clave la tributaria anunciada por el Gobierno para el otro año.

Por su parte, Richard Francis, director encargado de la calificación en Colombia por parte de Fitch, le dijo a Forbes que los dos factores más importantes para la agencia son: un significante repunte del crecimiento en 2021 seguido por la tendencia de crecimiento en el mediano plazo arriba del 3%; segundo, una consolidación fiscal consistente que reduzca la carga de la deuda a través de un plan fiscal confiable, una reforma tributaria y el retorno a la regla fiscal en 2022.

Vale recordar que por la magnitud del choque de la crisis, la regla fiscal que ha servido como un mecanismo de control a las presiones de gasto, fue suspendida entre 2020 y 2022 para poder gastar lo necesario pese a la caída de los ingresos tributarios. Con ello, el déficit fiscal puede tocar los niveles que se esperan para este año, las cifras oficiales estiman -8,2 % del PIB (un poco más de $80 billones), pero cálculos de investigaciones económicas de Corficolombiana esperan que bordee el 9%, mientras que para 2021 estiman un déficit de 6,5% del PIB y el Gobierno uno de 5,1%.

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¿Qué dice Moody’s? La firma le explicó a Forbes que la última acción de calificación para el gobierno colombiano fue el 23 de mayo de 2019 cuando cambió la perspectiva a estable desde negativa. Frente a ello, expresaron que una perspectiva estable indica una baja probabilidad de cambio en la calificación en el mediano plazo. Agregaron que después de la asignación inicial de una perspectiva estable, un 90% de las calificaciones no experimenta ningún cambio de calificación durante el siguiente año.

De acuerdo con Velandia, si el país pierde el grado de inversión, “en el corto plazo, de aquí a 2022, no vemos un gran impacto. Hemos hecho análisis que nos permiten concluir que ya la pérdida del grado de inversión está en buena parte incorporada en el precio de las acciones, del dólar, de los TES y en ese orden de ideas no sería tan negativo probablemente porque el mercado ya lo está descontando”.

En el mediano y largo plazo el país tendría que pagar mayores costos de financiamiento, lo que terminaría siendo negativo para el crecimiento económico, añadió Velandia. Para la analista de Acciones y Valores, se podría ver una mayor volatilidad en la tasa de cambio por el entorno de riesgo local que se podría reflejar en salida de capitales.

La tarea es clara si se quieren evitar riesgos a la baja en los próximos ajustes: crear estabilidad fiscal y macroeconómica.

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