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La gente no compra productos, compra mejores versiones de sí mismos

El teorema del sánduche, ¿cómo hacer que su comunicación sea atractiva y logre negocios reales? Julián Torres, cofundador de Fitpal y TOP le cuenta.

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Foto: Pexels

Recientemente participé en un Platzi Live en el cual tenía que contarles a los asistentes sobre un experimento que hubiese tenido resultados sobresalientes en alguno de mis startups. El experimento que expuse causó una reacción inesperada y recibí más de 50 correos en la semana siguiente, preguntándome más sobre dicha estrategia que concebimos con Santiago Aparicio, mi socio, hace más de tres años en Fitpal.

Su nombre: El teorema del sánduche.

Su origen: el almuerzo que pedimos esa lluviosa tarde planeando la estrategia para poder hacer de las ventas B2B el nuevo foco de la empresa.

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Su premisa principal: las ventas tienen que ver muy poco con qué tan inteligente o calculador se es, nuestra capacidad de hacer presupuestos o construir pipelines, y más con cómo nos comportamos con los demás y las acciones que decidimos tomar para influenciar su percepción del mundo.

Lo mismo aplica para varios aspectos de la vida, inversiones, relaciones y salud. Para llegar a los resultados que queremos no importa que tanto calculemos, prospectemos, analicemos o nos documentemos, lo importante es las acciones que tomamos cuando efectivamente decidimos ejecutar y lo alineadas que estén con las necesidades de nuestra contraparte.

Un punto importante que encontramos: la gente odia sentir que le están vendiendo.

El teorema del sánduche está basado en el hecho de que para cerrar una venta o convencer a alguien de algo, no debemos enfocarnos en lo que nosotros queremos, sino en lo que la otra persona necesita oír. La mayoría de gente no cierra ventas y logra lo que quiere, no por falta de capacidad o inteligencia, sino por la incapacidad de reconocer y actuar sobre lo que la otra persona está pensando; qué los motiva, mueve y empuja a reaccionar. Nuestra capacidad de hacer sentir a la otra persona importante, determina el resultado del ejercicio.

Con Santiago estábamos tratando de descifrar un acertijo: ¿Cómo hacemos para que las personas respondan más a nuestros mensajes de LinkedIn y conseguir reuniones que resulten en cierres?

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Nadie nos ponía atención. Llevábamos semanas escribiéndole a nuestros clientes ideales, cuyo perfil habíamos diagramado en un canvas perfectamente hecho a la mejor manera de la academia de negocios, y de los 249 mensajes que habíamos mandado, solo habíamos recibido respuesta de 3. Una tasa de conversión del 1,2 %.

Frustrados por estos resultados, miramos el delicioso sánduche de Subway que nos estábamos comiendo y llegamos a una extraña epifanía: el sánduche es de las comidas más populares del mundo, junto a la hamburguesa, por una sencilla razón: Está construido por capas, una después de la otra de forma elegante, simple y que al morder genera una sensación de bienestar increíble mientras uno atraviesa diferentes capas de sabor. Y es esta sensación de descubrir estas capas una a una, la que nos atrae tanto a este tipo de comida.  

¿Qué pasa si hacemos lo mismo con nuestros emails y nuestros mensajes de LinkedIn? ¿Qué pasa si dejamos de embutirle calentado a las personas con nuestros mensajes, y les presentamos un elegante sánduche?

En promedio, los mensajes de prospección de LinkedIn tienen 613 caracteres y 9 líneas. El Lead Generating Agent (la persona haciendo la aproximación) escribe un saludo robotizado, se presenta formalmente, describe lo que hace su compañía y procede a contar lo que quieren de nosotros. Léanlo bien: lo que ellos quieren, contrario a lo que la otra parte quiere y necesita oír.  

En un mundo donde el email promedio pasa 6 segundos sin leer, y tenemos interrupciones constantes en nuestra vida, al ver un mensaje de 9 líneas en las cuales no tenemos ningún estimulo en las primeras 3, aquel mensaje tiene pocas probabilidades de sobrevivir porque no despierta ningún interés en su receptor.

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Así que decidimos hacer un experimento y mandar mensajes sánduche, con una estructura diseñada para estimular, intrigar y querer más, lo que Subway hace perfectamente con su producto. La fórmula mágica es:

  1. Longitud:  Así como un sánduche no puede ser de 1 metro y pesar 3 kilos porque se vuelve pesado, burdo e incomible, el mensaje no puede pasar de los 240 caracteres, es decir, tiene que ser igual de largo a un Tweet.
  2. El pan de arriba es fundamental, le da la textura y marca esa primera sensación al morder. Siempre empezar con el nombre y no equivocarse. En palabras de Dale Carnegie, el nombre de una persona es la palabra más dulce que jamás oirán. Empiecen con un saludo casual y amigable, nada muy formal seguido de su primer nombre. Y justo después, encuentren algo genuino por lo cual felicitar, realizar un cumplido o emparejarse emocionalmente con esa persona. Por ejemplo: felicitaciones por X o Y, admiro lo que estás haciendo en Z o vi tu publicación de la semana pasada.
  3. El centro es donde está la sustancia y el placer: para algunos es jamón y queso, para otro atún o verduras – En esta sección asegúrate de incluir algo que sea lo suficientemente atractivo para la persona y que resulte irresistible de responder pero que tenga tu intención y objetivo detrás. Por ejemplo: Tengo una propuesta que te puede servir para alcanzar el objetivo de este mes de tu compañía o quiero ayudarte de forma gratuita revisar la optimización de tu página.
  4. El pan de abajo es el que da cierre al morder y encapsula el resto de sabores. No deja escapar ninguna salsa. En esta sección es fundamental conseguir abrir otra forma de comunicación con la persona. Por favor ¡no manden links para agendar reuniones de una vez! Suelen ser ofensivos. Algo más sutil como por favor regálame tu WhatsApp para poder agendar una llamada funciona mucho mejor. 

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De los 100 mensajes que mandamos en la semana siguiente, 80 respondieron y 20 de ellos resultaron en negocios. ¿Qué había cambiado?

  • Le hicimos fácil a las personas leer nuestro mensaje, ¡no les pusimos trabajo extra!
  • Estimulamos la producción de dopamina en su cerebro, al hacerlos sentir bien sobre algo en su vida. Y acá no se vale la lambonería. Tiene que ser genuino.
  • Abrimos un canal de comunicación directo donde podemos conocernos y hablar con menos formalidad.

Un ejemplo de un mensaje empleando el teorema del sánduche es el siguiente:

Hola Andrés,

Me parece muy valioso lo que estás haciendo en (nombre empresa). Tengo una propuesta para hacerte, a qué numero te puedo llamar para contarte más?

Caracteres: 133. No me crean nada, salgan y lo prueba y me comparten sus resultados.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y TOP, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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