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La transacción más cara de nuestras vidas

¿Por qué las personas llegan a estados de estrés extremo por el trabajo? Una de las razones es creer que el trabajo debería ser y significar la vida. ¿Cómo evitarlo?

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Trabajar es difícil. Cada día, sentimos el estrés y la presión de cumplir objetivos, metas y llegar a las expectativas, no solo de nuestros jefes, sino de nuestros amigos y familiares. Y ni hablar de las expectativas que tenemos de nosotros mismos.

Para muchos, el trabajo inclusive se convierte en una fuente tan alta de estrés, que nos lleva a sentirnos exhaustos, vacíos emocionalmente, deprimidos y en estados de Burnout, el famoso estado mental y emocional, muy común ahora en la población, en el cual todo nuestro ser está quemado, literalmente vuelto cenizas y perdemos la capacidad de pensar de manera correcta. Sentimos que no podemos más.

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¿Por qué llegamos a estos estados? Mi teoría es simple. Una expectativa errónea de lo que el trabajo debería ser y debería significar en nuestra vida. Estamos abordando el concepto de trabajo desde el ángulo equivocado y resolviendo una ecuación poniendo más peso en una variable determinada. Nos estamos midiendo con las varas equivocadas.

Estamos resolviendo la variable de la ecuación que no es

El trabajo, conceptualmente, es una transacción. Vendemos nuestro tiempo y talento, para ganar dinero para gastar en dos categorías: 1. Lo esencial para sobrevivir y sostener a nuestras familias y 2. Elementos y experiencias de consumo que muchas veces no necesitamos pero que el mercadeo nos hace desear (no soy nadie para juzgar, yo también compro cosas que no necesito).

En esta transacción, estamos intercambiando el activo más importante en nuestra vida, el tiempo, por uno menos importante, el dinero. El tiempo es lo único que no nos devuelven. Es probablemente la única fuente no renovable en el universo. Por el contrario, el dinero se consigue, viene y va, no digo que sea fácil, pero siempre existe la posibilidad de hacer más en nuestras vidas.

No es coincidencia entonces, que nuestro sueldo o salario, comúnmente se conoce como Compensación. Las empresas nos están compensando por gastarnos nuestro valioso tiempo en cumplir los objetivos de un grupo de accionistas. Como esto paga las cuentas y nos da una ilusión de progreso, estabilidad y libertad, lo aceptamos sin problema.

El problema con esto es que podemos caer en una trampa fácilmente: buscar priorizar esta compensación sobre cualquier otra cosa. Optimizamos nuestras vidas a partir del dinero, en vez de optimizar por otros rubros más importantes, como un propósito o meta a largo plazo. Cuando hacemos esto, somos más susceptibles a sentirnos quemados después de un tiempo, porque lo que estamos haciendo no tiene un fondo real.

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Una vez alcanzamos la estabilidad que queremos y todos los niveles de la pirámide de Maslow han sido conquistados, sentimos que nos falta el más importante: la autorrealización. Sentir que estamos trabajando por algo más grande que simplemente el dinero. El problema entonces es que si el foco primordial es el dinero, perdemos de vista la variable más importante de la ecuación, aquella que nos incrementa los chances de sentirnos satisfechos y motivados, y que es realmente duradera, el propósito.

No busquen la pasión, busquen un propósito

Para una gran parte de la población, el dinero sí es una prioridad a la hora de trabajar, simplemente porque no pueden cumplir con todas sus necesidades básicas y viven del día a día. Esa es otra conversación y este artículo busca enfocarse en las personas que ya han logrado superar ese umbral de ingresos y ya tienen lo que necesitan, solo caen en la trampa de seguir optimizando por esta variable, que ya no es de vida o muerte. Ahora bien, el dinero es algo cambiante, y frecuentemente vemos como grupos de personas, pasan de un estado al otro. Por eso es que esto que estoy exponiendo eventualmente hará sentido para todo el mundo, independientemente de su situación.

Las redes sociales, las imágenes motivacionales, los videos de YouTube y los libros están llenos de consejos que se parecen mucho a este: Haz lo que lo que amas y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”. Uno ve eso e instantáneamente siente confusión. ¿Por qué no estoy haciendo lo que amo? ¿Qué amo? ¿Cómo hago para encontrarlo? ¿Cuál es mi verdadera pasión?

Si ustedes buscan pasión en Google se encontrarán con la siguiente definición: “Sentimiento vehemente, capaz de dominar la voluntad y perturbar la razón, como el amor, el odio, los celos o la ira intensos”. El amor, el odio, los celos y la ira son todas emociones y por ende son cambiantes rápidamente. Todos lo hemos experimentado. Esto quiere decir, que una pasión, por definición es algo transitorio y maleable, no es sostenible en el tiempo. Como la pasión de una relación amorosa, que inevitablemente se apaga después de un tiempo, la pasión en el trabajo también se apaga. No hay una verdadera pasión laboral en nuestra vida. Probablemente habrá muchas. Por consiguiente, el consejo de “busca tu pasión y trabaja en ella todos los días” puede llevarlos a un callejón ciego.

Algo más sostenible y que he encontrado trae más felicidad y satisfacción a nuestras vidas es el propósito. Si tenemos un propósito, una meta clara, ponemos un significado a lo que hacemos. Y cuando ponemos un significado a lo que hacemos, somos más resilientes a los problemas y situaciones difíciles a las que eventualmente nos enfrentaremos porque simplemente tenemos una meta más grande que lo que estamos haciendo per se. Cuando buscamos tener un propósito, no juzgamos la cantidad de dinero que tenemos, no nos comparamos y mejor aún no llegamos a los estados de burn out a los que hoy estamos llegando, porque tenemos un compromiso en nuestra mente, uno que no se agota con el tiempo.

Busquen un propósito en su vida laboral, porque no siempre vamos a encontrar lo hacer lo que amamos, y aún si lo hacemos, no siempre vamos a amar las mismas cosas. Por el contrario, quiero proponerles que amen lo que hagan. Enamórense del proceso, sin importar lo que sea, traten de encontrarle un significado más allá del dinero. Uno no debe enfocarse en hacer lo que se ama, sino en amar lo que hacemos. Ese es el verdadero secreto de la felicidad. 

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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