Voces de la disrupción: varias ejecutivas colombianas se han posicionado en la cúspide de las relaciones públicas, al gestionar la reputación de las mayores compañías tecnológicas desde cargos regionales. Sus responsabilidades incluyen mercados como México, Brasil y Argentina.

El fundador y CEO de Netflix, Reed Hastings, siempre dice que la cultura laboral de su compañía se basa en construir una elevada densidad de talento, en la que solo tienen cabida quienes tengan rendimientos extraordinarios, con la capacidad de asumir importantes tareas, siendo excepcionalmente creativos y apasionados.

En las compañías tecnológicas, esas que están moviendo el mundo, ha venido sucediendo una ejemplar muestra de meritocracia. Varias mujeres colombianas tienen a su cargo gestionar la reputación de las firmas, incluyendo entre sus responsabilidades a mercados clave a nivel mundial como Brasil y México.

Precisamente en Los Gatos, California (Estados Unidos), donde queda la sede mundial de Netflix, la mayor plataforma de entretenimiento vía streaming, la colombiana Manuela Muñoz, quien hizo carrera en Bogotá en compañías como Copa Airlines, Wingo y Uber, desde hace dos años es la gerente de comunicaciones corporativas de Netflix para América Latina.

“Colombia está en un momento único, tenemos un gran talento”, dice Susana Pabón, quien llegó a Google en 2010, como una de las primeras colaboradoras en Colombia. Como no había oficina, le tocaba trabajar desde cafés. Ella, que por ocho años fue la gerente de comunicaciones de esa compañía para Colombia, Perú, Centroamérica y el Caribe, logró ser ascendida a gerente de comunicaciones corporativas para América Latina.

“Fue un gran reto demostrar que se podía desde Colombia y que no tienes que vivir en Brasil o México para asumir esa responsabilidad”, comenta Pabón al explicar que está basada en Bogotá. “Al comunicar hay que ser sencillos, humildes, auténticos, tener claro cuáles son esos mensajes clave para escuchar al usuario”.

Por mucho tiempo la tarea se enfocaba en qué las audiencias entendieran qué hacía Google, pero más recientemente ha tenido que atender las preocupaciones relacionadas con privacidad, seguridad y desinformación. En esa tarea la acompaña la también colombiana Tatiana Márquez, quien encabeza las comunicaciones de Google para la Región Andina, Centroamérica y el Caribe.

“Se trata de tener en la cabeza los 360 grados de la compañía, cambiando el chip todo el tiempo, porque las audiencias están pensando diferente”, comenta Márquez, quien resalta que el mercado colombiano está llevando una delantera en temas tecnológicos que están contagiando a otros países.

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Entre tanto, Natalia Díaz vive en Miami y es la gerente senior de comunicaciones para Latinoamérica de la compañía tecnológica más valiosa del mundo: Microsoft.

“Encontrar el método que permita alcanzar un equilibrio y balance en los diferentes aspectos de la comunicación es uno de los retos y oportunidades más grandes que he tenido”, dice Díaz a Forbes. “Acercarse y entender conocimientos con altos niveles de complejidad, es el primer gran y maravilloso desafío. Después de esto, se busca entender cuál es el valor de este proyecto, iniciativa o desarrollo para la compañía y cuál es su impacto en las personas. Y finalmente, la tarea de conectar esto con una agenda mediática tan amplia como la de América Latina, en donde cada país es un mundo distinto”.

Su coequipera Sylvie Duchamp, que es directora senior de comunicaciones para Microsoft Colombia y Centroamérica, resalta que asumir esa responsabilidad ha implicado una curva de aprendizaje intensa en una firma que va desde las herramientas de productividad de uso cotidiano hasta inteligencia artificial o computación cuántica.

“La organización exige, a todos los niveles, tener entrenamiento técnico permanente, y eso es también lo más emocionante: en este mundo no hay zona de confort. La tecnología innova todos los días y no podemos quedarnos atrás”, apunta Duchamp. “Son muchos países con necesidades únicas, con escenarios completamente diferentes y muy ricos en historias y enfoques”.

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Esta tarea es quizás un poco diferente en el mundo de las startups, como lo muestra Juliana Pulecio, quien desde Bogotá, es la directora global de comunicaciones de Rappi. Hace cinco años ella trabajaba en una startup de origen argentino y desde las ventanas del coworking en el que estaban veían a unos vecinos colombianos que estaban haciendo una aplicación para hacer los domicilios para las tiendas de la esquina. Hoy, que es una compañía de más de US$3.500 millones, se encarga de gestionar la reputación en nueve mercados.

“Es una marca muy visible, no solo por lo que hacemos sino porque nos movemos rápido; es un negocio que crece muchísimo cada día y eso trae retos enormes a la hora de comunicar”, detalla Pulecio. “Acá ningún día es igual a otro y comunicar temas tan diferentes desde restaurantes, entretenimiento, juegos, hasta viajes, además de todo el componente de comunicación corporativa, es un reto enorme todos los días”.

En Uber, una tecnológica insignia de la economía colaborativa, las colombianas Cristina Villarreal y Marta Castro, encabezan las comunicaciones de Uber Eats para América Latina y de Uber para la Región Andina, Centro América y el Caribe, respectivamente.

“Introducir estos conceptos (de economía colaborativa) representa el reto y satisfacción más grande como comunicadora. Gracias a la tecnología hemos podido evolucionar y anticiparnos a lo que el mundo necesita”, acota Villarreal, basada en Ciudad de México. “La esencia de comunicar es transformar y eso ha hecho Uber como líder al revolucionar lo tradicional, introducir al mundo conceptos nuevos de movilidad y ser disruptivo para dar a entender que la innovación va más rápido que la regulación en muchos entornos donde operamos”, añade Castro, quien labora desde Bogotá.

En el lado técnico, Catalina Irurita, quien en Ciudad de México es vicepresidente de Marketing, Comunicación y Relaciones Institucionales de Ericsson, que antes vendía celulares y ahora construye infraestructura de telecomunicaciones, señala que esta transición “tiene implicaciones importantes con el consumidor final que está acostumbrado a ver una marca en sus dispositivos personales. Una de las cosas más difíciles de comunicar es que somos los que habilitan que estos dispositivos funcionen”.

Por cuenta de los desafíos de la pandemia, temas de transformación digital han tomado mayor relevancia recientemente, expresa Carolina Sánchez, quien desde Bogotá es la directora de comunicaciones corporativas de Oracle para Colombia, Ecuador y Centroamérica. “Esto generó que temas que se veían lejanos y en el futuro, como el aprendizaje automático, internet de las cosas e inteligencia artificial, entraran a jugar un rol importante en la agenda mediática”. En ese mismo sentido, Pilar Metzler, quien desde Miami es la líder de Relaciones Públicas y Relación con Analistas de Avaya para Latinoamérica, señala que esta región es “una mezcla de muchos mundos, todos incluidos en una sola región, con una diversidad increíble en muchos aspectos, por lo que hay que estar al tanto de las necesidades, intereses y temas coyunturales de cada uno de estos escenarios para llegar con los mejores enfoques a nuestra audiencia target”.

Diana Osorio, quien desde Bogotá es directora de Comunicaciones de SAP para el Norte de Latinoamérica, considera que constantemente se enfrenta al reto de mostrar casos reales de tecnologías disruptivas que sean una realidad y que logran impactos muy relevantes en los negocios.
“Es cómo lograr cerrar la brecha de falta de conocimiento sobre las herramientas que ya están disponibles y con casos de usos aplicables a organizaciones de diferentes tamaños y de diferentes industrias”.

También es colombiana Alejandra Ramírez, la gerente de comunicaciones para México de Intel, compañía que produce tecnología presente en más del 95 % de las infraestructuras digitales de internet, comunicaciones y gobierno. “Ahora más que nunca, el mundo depende de la tecnología, y aunque la actual contingencia ha servido como catalizador tecnológico y ha obligado a millones de personas y empresas de todo el mundo a adoptarla. Es vital que podamos entender y así mismo aplicar diferentes tipos de tecnologías para atender los problemas más complejos de la sociedad”, dice.


Todas ellas son voces de la disrupción, no solo porque construyen los mensajes que desde sus compañías envían a los latinoamericanos. Tienen claro lo que desde sus posiciones pueden hacer para que la tecnología de punta no solo irrumpa en la vida de las personas, sino también en la evolución de los negocios.