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Red Forbes

El futuro exige liderazgo femenino en las empresas

El balance de género en el sector empresarial puede impulsar el PIB de América Latina hasta un 34 %. Los beneficios para las empresas con liderazgos de mujeres siguen creciendo. ¿Le apostaría a uno?

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Para hablar de equidad en el ámbito laboral, es necesario identificar con qué intenciones y capacidades inclusivas contamos como sociedad. En Colombia hay iniciativas que le apuestan al liderazgo femenino como parte de un ecosistema igualitario.

De acuerdo con un estudio realizado por McKinsey & Company, el balance de género en el sector empresarial puede impulsar el PIB de América Latina hasta un 34 %, adicional. Además, las empresas que aumentan la participación femenina en sus directorios logran beneficios tangibles en su rentabilidad, gobierno, reputación y sostenibilidad. De allí la importancia de que el liderazgo de la mujer sea promovido como una necesidad de negocios entre las grandes empresas del país.

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Los emisores de valores en Colombia cuentan con una participación promedio del 17 % de mujeres en sus juntas directivas, superior frente a otros países de América Latina, donde es de tan sólo el 7,9 %. A pesar de esto, producto del análisis realizado por el Centro de Estudios de Gobierno Corporativo del Cesa, el crecimiento de la participación femenina a nivel empresarial en Colombia es lento e impide capitalizar todos los beneficios económicos que surgen desde la inclusión.

En este sentido, la equidad de género en el ámbito laboral debe impulsar la adaptación de los negocios a las culturas diversas y el liderazgo femenino como un motor de desarrollo.

Varios estudios recogidos por el Club del 30 % muestran que una participación del 30 % de mujeres en las juntas directivas llevaría a un incremento entre el 8 % y 13 % en el rendimiento sobre sus activos; con 25 % de mujeres en posiciones de liderazgo se genera incremento de alrededor del 4 % sobre los retornos de los flujos de caja y del 8 % en crecimiento en ventas; y emprendimientos que cuentan con más mujeres en sus equipos directivos resultan más atractivos para los inversionistas y obtienen mayor financiación.

El ecosistema empresarial de Colombia ya está cambiando su paradigma pero es necesario identificar las razones que ralentizan la inclusión. La ausencia de políticas internas de equidad de género en cargos gerenciales y el desconocimiento de los beneficios de contar con el liderazgo de mujeres en juntas directivas parecen ser los motivos más comunes.

Nos enorgullece saber que desde noviembre de 2020 Colombia cuenta con un capítulo del Club del 30 %, que busca llegar al 2024 con al menos una participación de 30 % de mujeres en juntas directivas, como una idea de negocio traducida en mayor desarrollo para el país.

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Invito a las empresas que tendrán cambios en sus juntas directivas en las próximas asambleas a que consideren incrementar la participación femenina. El Club del 30 % cuenta con una base de datos de mujeres de alto perfil que las empresas pueden consultar en la búsqueda por nuevos miembros de junta.

Por: Marcela Carrasco*
*La autora es Presidente División Andina de Mastercard, CoChair del Club del 30 % en Colombia y Miembro de Women in Connection (grupo de mujeres líderes que trabaja por la equidad de género, el
empoderamiento de la mujer y el bienestar económico y social del país).

Economía y Finanzas

Lo que se espera del sistema financiero en Colombia

Para el segundo semestre de 2021 las entidades vigiladas deberán permitir retirar en su red de cajeros el monto máximo diario establecido por la entidad en una sola operación.

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Jorge Castaño, superintendente financiero de Colombia. Foto: Superfinanciera.

La pandemia por Covid-19 aceleró transformaciones previstas para los próximos años, como la digitalización de la banca. Aunque el escenario ha sido retador, el sistema financiero puso a prueba su resiliencia y solidez cimentadas desde la regulación y la supervisión, lo que ha facilitado esta reconstrucción enmarcada en la confianza.

Los objetivos de inclusión financiera y el aumento en el uso de canales digitales, en particular de apps, proyectados para tres años, se alcanzaron en el segundo trimestre de 2020. Los ajustes a los sistemas de información, los procesos de apoyo a los deudores y la distribución de subsidios a los más vulnerables y a las empresas afectadas se hicieron rápidamente.

Al tiempo, los delincuentes informáticos aumentaron el número de ataques para apoderarse de los datos de los usuarios y acceder a sus productos financieros o suplantarlos con vinculación digital en empresas de servicios.

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Para enfrentar a la ciberdelincuencia es fundamental la acción articulada de las entidades, los ciudadanos y las autoridades dentro de las responsabilidades de cada uno para identificar los riesgos y adoptar los controles y las mejores prácticas.

Desde la Superintendencia impartimos instrucciones a las entidades vigiladas para fortalecer sus estándares de ciberseguridad con la identificación de los clientes a través de factores biométricos, avanzando hacia la adopción de sistemas de biometría comportamental de los clientes y la portabilidad financiera.

Hoy, las entidades deben contar con mecanismos fuertes de autenticación (biometría más un segundo factor en operaciones no presentes, OTP con un segundo factor de autenticación, certificados de firma digital, etc) para la actualización de los datos en la notificación de operaciones y la realización de aquellas con mayor exposición al riesgo de fraude o suplantación.

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Las entidades del sistema financiero también deben establecer los procedimientos, controles y medidas para notificar al cliente la inscripción de pagos por parte de terceros con cargo a sus cuentas o tarjetas de crédito.

Para el segundo semestre de 2021 las entidades vigiladas deberán contar con mecanismos que permitan reversar automáticamente los retiros realizados en cajeros cuando el dinero no haya sido entregado por mal funcionamiento del mismo y deberán permitir retirar en su red de cajeros electrónicos el monto máximo diario establecido por la entidad en una sola operación.

En pagos no presenciales con tarjeta de crédito, además de la validación del número, la fecha de vencimiento y el código de verificación estático, se deberán tener mecanismos adicionales como autorización del consumidor financiero desde la app, CVV dinámico, tokenización y 3DSecure, entre otros.

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Con el Sarlaft 4.0 fortalecimos el control de lavado de activos e incentivamos la inclusión financiera, facilitando el conocimiento de los clientes mediante el uso de canales digitales y la información de diferentes fuentes.

Un fortalecimiento balanceado de este ecosistema va más allá de la regulación y requiere del papel activo del ciudadano, quien debe salvaguardar su información evitando dar datos que posibilitan los delitos financieros. Así, se completa la estructura sobre la que se edifica el futuro del sistema financiero.

Contacto:
LinkedIn: Jorge Castaño*
*El autor es superintendente financiero de Colombia.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Red Forbes

Regulación lenta para fintech rápidas

Mientras la innovación fintech en Colombia corre, los marcos legales que regulan su actividad gatean, desincentivando así el emprendimiento, la innovación y la inclusión financiera.

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Foto: Unsplash

Hace 10 años pedir un crédito en Colombia era una pequeña travesía. Madrugar, coger un bus, hacer una fila, esperar que abriera la oficina, tomar un turno, tomar un tinto, esperar un poco más y sortear los papeleos, daba lugar a una experiencia lenta, desgastante e inflexible, resumida en una afirmación tan común como frustrante: “perdí la mañana en el banco”. 

Con el paso del tiempo, y la aparición de tecnologías disruptivas e innovadoras en el sector financiero, ese escenario ha venido cambiando. En el país hoy es posible abrir una cuenta bancaria, hacer transferencias, hacer inversiones, recibir asesoría, y por supuesto, pedir un crédito, sin necesidad de salir de casa, gastar dinero y perder en el proceso tanto el tiempo como la paciencia. 

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Sin embargo, las compañías fintech que lideran esta carrera de digitalización de los servicios financieros enfrentan un gran problema: hay un desfase entre la velocidad a la que avanza la innovación y la velocidad con la que se legisla y se regula, ocasionando choques, desconexiones y distanciamiento entre estas compañías y los entes reguladores. 

Mientras el ecosistema fintech se expande, avanza y opera pensando en el futuro, la Superintendencia Financiera y la Superintendencia de Industria y Comercio siguen en deuda en su capacidad de interpretar estos nuevos modelos de negocio, que deben convivir con un marco legal anticuado y propenso a frenar la innovación en servicios financieros en lugar de promoverla.

Es cierto que en el país ha habido avances en regulación para iniciativas de crowdfunding y criptoactivos, que existe la figura del sandbox regulatorio y que el Proyecto de Ley 197 de 2020, que actualmente cursa en el Congreso de la República, plantea aproximaciones novedosas y acertadas para la innovación en servicios y productos financieros en Colombia.

Pero hasta que ese proyecto sea sancionado, y las interpretaciones se adapten a los nuevos modelos de negocio, los vacíos legislativos y normativos van a persistir, dando lugar a zonas grises que impiden dar pasos más grandes y contundentes en materia de emprendimiento, innovación e inclusión financiera.

Un ejemplo claro es el del cobro por el uso de plataformas tecnológicas, cuya interpretación sigue siendo incongruente y poco adecuada. En lugar de entender la tecnología como un elemento complementario a la solicitud de crédito, que representa un valor agregado para la experiencia del usuario, en algunos casos se entiende como un cobro relacionado a los intereses, cuando en la práctica se trata de cosas totalmente distintas.

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Esa imposibilidad de cobrar por el uso de una plataforma tecnológica tiene al menos dos consecuencias demoledoras. Por un lado, es una zancadilla al desarrollo de productos y servicios financieros digitales, lo cual desincentiva la actividad de las compañías fintech, que son jugadores fundamentales en términos de emprendimiento e innovación en el sistema financiero colombiano.

Y por otro, pone en duda la capacidad de los entes reguladores de adaptarse al cambio, lo cual es preocupante teniendo en cuenta el ritmo al que avanzan distintos sectores, que pretenden crear mejores experiencias para los usuarios a través del uso de aplicaciones y otras plataformas tecnológicas.

En ese sentido, seguir entendiendo la regulación de la banca a partir de las dinámicas de las entidades financieras tradicionales, y no de las fintech disruptivas, es como seguir pensando la movilidad en el contexto de las busetas, las telecomunicaciones desde el teléfono fijo o el turismo exclusivamente desde los hoteles. Todos ellos se están transformando. Y la regulación debe seguirles el ritmo.

Contacto:
LinkedIn: Tarek El Sherif
*El autor es cofundador y CEO de Zinobe, fintech colombiana enfocada en impulsar la inclusión financiera en el país, ampliando el acceso a servicios financieros 100 % digitales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Los 5 errores más comunes de los emprendedores en etapa temprana

Ningún emprendedor, por exitoso que sea, puede decir que construyó su compañía sin haber errado. Acá cinco aspectos a tener en cuenta para evitar que una startup muera.

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Cometer errores en un emprendimiento es lo único casi seguro a parte de la muerte. Ningún emprendedor, por exitoso que sea, puede decir que construyó su compañía sin haber errado, no una vez sino muchas veces. Comenzar un negocio nunca es fácil. Hay demasiadas cosas para pensar en simultáneo y muchas decisiones por tomar, casi siempre bajo presión de tiempo y recursos, que pueden hacer que tomemos el camino equivocado.

Aunque no hay una receta mágica para alcanzar el éxito y salir adelante y los errores y fracasos son inevitables y necesarios en el camino de un emprendedor, he identificado 5 errores que, si no son corregidos de la manera correcta, con seguridad llevan a que el startup muera.

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1. Tomarse mucho tiempo en lanzar

Un gran numero de emprendedores se quedan en la etapa de ideación, planeación y construcción y posponen en lanzamiento de su producto o servicio para “cuando esté listo y presentable”. Reid Hoffman, fundador de Linkedin dice que, si no estás avergonzado de tu primera versión, lanzaste muy tarde. Idear, planear y construir no sirve de nada si no va acompañado de feedback real de los clientes finales. Para tener feedback de clientes reales, hay que lanzar. Lo que sea que tengas, por pequeño o básico que se vea, lánzalo de inmediato y comienza a medir la reacción de los clientes.

2. No hablar con sus clientes

El lema insignia de Y Combinator es precisamente “Construye algo que la gente quiera”. Esto implica que los fundadores son los primeros que tienen que estar en la calle hablando con sus usuarios y recolectando información. Y esto no significa hablar con clientes potenciales y preguntarles si les gusta la idea, porque la mayoría de gente no sabe lo que quiere hasta que le toca sacrificar algo, sea dinero, tiempo o datos. Así que hablar con clientes solo sirve cuando ya son clientes, es decir, ya existe algún tipo de transacción entre ambas partes. Cuando esto sucede, el feedback es crudo y duro, pero es real. Y aunque muchos no lo vean así, esto es oro puro, si se logra traducir en desarrollo y mejoras de producto a partir de esto.

3. Contratar muy rápido

Algunos fundadores creen firmemente que, contratando decenas de personas, una vez logran tener un capital pre semilla o semilla, les va a solucionar sus problemas de Product to market fit (Fit de producto mercado). La verdad es que uno no puede subcontratar el aspecto más importante de la compañía, que es conocer a su cliente y buscar soluciones a problemas reales en el mercado. Entiendan esto, ningún empleado que contraten les va a solucionar los problemas fundamentales de su startups. Los únicos responsables de eso son los equipo fudadores.

Simplemente, un empleado no va a estar igual de motivado al fundador a encontrar la solución, de lo contrario, sería un fundador. Por ende, contratar personas muy rápido puede incrementar la quema de capital de la compañía a niveles descontrolados y ponerla en apuros de caja muy rápido sin haber logrado progreso alguno. Manejar más personas se vuelve también un trabajo muy complejo que le puede quitar al equipo fundador la mayoría de su tiempo, el cual debería estar invertido en solucionar los temas más cruciales de la compañía. El consejo es, mantener la empresa lo más pequeña posible hasta lograr real tracción y crecimiento (22 %-46 % mensual durante al menos 3 meses). 

4. Construir algo que sus primeros inversionistas quieran

Cuando uno recibe su primer cheque, no importa si es de amigos y familia, de un ángel inversionista o un fondo, existe la tentación grande de querer complacer a ese inversionista de inmediato y hacerle caso en todos lo que nos dice. Cuando uno construye lo que el inversionista quiere, con seguridad va a fracasar, porque el inversionista no está en el campo de batalla con ustedes y no sabe realmente lo que se siente estar ahí. Tampoco tiene contacto directo con el cliente, entonces, su visión de lo que hacemos está totalmente tergiversada por la realidad que el percibe de nuestras presentaciones y lo que puede ver por encima.

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Esto no quiere decir que no sea importante tener mentores y consejeros. Por supuesto su expertise es muy valioso, sin embargo, no hay que tomar todo lo que dicen de forma tan literal y ejecutar al pie de la letra. Un emprendedor exitoso, muestra resultados, pide consejos, toma los que le hagan sentido y ejecuta según su propio feeling.

5. Pasar más tiempo levantado capital que trabajando en sus compañías

Levantar capital puede ser un proceso supremamente emocionante y lleno de adrenalina. Como fundador, les puedo decir que no hay mejor droga que estar en una reunión con un inversionista y lograr convencerlo de que firme un cheque para invertir. Si bien el capital es importante, el capital no es lo que va a solucionar el problema fundamental de una compañía, que es construir algo que la gente ame.

Encontrar el Produc to market fit debería ser la prioridad, y cualquier fundador que pase más tiempo buscando capital que logrando esto, puede estar poniéndolo todo en riesgo. Hay cientos de miles de historias de startups que levantan millones de dólares y aún así fracasan en el intento. ¿Qué les dice eso del dinero? No es lo único para que un startup salga adelante. Lo que tienen en común los startups que han logrado cosas increíbles es que cuentan con equipos fundadores que se metieron de cabeza a entender realmente lo que la gente quería, lograron entregarles valor, y con eso fueron muy exitosos levantando capital, no al revés.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

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La fórmula C.R.E.C.E. del liderazgo

El liderazgo en todo empresario tiene reglas escritas y no escritas que han acompañado a hombres y mujeres a detonar resultados extraordinarios.

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Existe un dicho que ejemplifica muy bien el tema del liderazgo: Al líder lo siguen por lo que hace, no por lo que dice. Siguiendo esa premisa tenemos que replantear la forma en que somos líderes, buscando ese enfoque de ser para los demás.

Solemos relacionar liderazgo con ego, con mandato, con ser jefe y dar dirección ya sea en nuestra empresa, con la familia o de nuestro contexto social. Si bien, muchas veces el dirigir una empresa otorga inmediatamente el rol de líder no siempre es así.

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El ser líder implica una connotación mucho más profunda que solamente llevar la batuta. Primero que nada se debe creer en ser líder, acto seguido asumirse responsable de dar sentido de pertenencia a tu comunidad, para después usar el rol de empuje, de crecimiento de cada uno de los individuos que te siguen y creen en tu meta.

A lo largo de diversas entrevistas y pláticas que he tenido con personalidades de diferentes ámbitos, entre empresarios, deportistas, personalidades culturales y políticos, he podido aprender de sus experiencias como líderes y de cómo ellos mismos crean más líderes. Algunas de las características que más se repiten son las siguientes:

1. Credibilidad

Como seres humanos solemos ser líderes y buscar seguir una causa que nos de sentido de pertenencia y nos otorgue seguridad. Por lo tanto un buen líder es el que fomenta la coherencia, el que con sus actos se vuelve creíble ante los demás.

2. Retroalimentación

Impulsar a los demás es el don del líder. Solemos crecer al reconocer nuestras habilidades y nuestros defectos. En tu rol como cabeza es saber potenciar lo mejor de cada persona de tu empresa,  dar retroalimentación justa y en el momento necesario, hará que las personas aprendan de sus errores y busquen crecer.

3. Empatía 

La característica más noble del líder es lograr empatía con las personas que lo siguen. Poder ser para el otro, que tu causa aporte a la otra persona, es la cuestión que logrará un vínculo de lealtad con tu liderazgo, la cual le aportará mucho a tu empresa.

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4. Creatividad

Ser ágiles y plantear soluciones creativas ante los problemas del día a día que suceden en una empresa, permiten al líder dar norte de hacia dónde se va. Ser creativo añade un sentido de frescura y de una visión actualizada, que brinda una sensación de aprendizaje continuo.

5. Equilibrio

Retomando la frase de que un líder se mide por lo que hace, el equilibrio suele ser el corazón de todas las características, pues el balance entre el éxito personal y el profesional hace que puedan tomar decisiones con visión de la mano de las circunstancias, les permite tener ese  feeling del empresario que lo vuelve exitoso.

***

El estándar de liderazgo se ha elevado, por eso te invito a cultivar tu rol de líder, de moldearlo para predicar con ejemplo y que tu visión siempre sea coherente, sólo así crearás más líderes y tendrás más impacto.

Por: Oso Trava*
Instagram:@Osotrava
*El autor es emprendedor serial y especialista en crecimiento, productividad y propósito. En la última década ha fundado numerosas empresas de alto impacto y asesorado a cientos de empresarios a nivel internacional.  Su podcast, Cracks, es uno de los podcasts de negocios en español más escuchados del mundo.

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El mito del empresario multimillonario y la desigualdad en Colombia

Hay una percepción que consiste en creer que existe una élite de empresarios que se hacen cada vez más ricos. ¿Por qué esta percepción podría ser imprecia y poco relevante para el caso colombiano?

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

La fallida reforma tributaria despertó una percepción acerca de los atributos de la desigualdad en Colombia que yo no comparto. Esta parece estar presente tanto entre las personas del común, como entre los círculos de expertos. Esta percepción consiste en pensar que la desigualdad en Colombia tiene como elemento fundamental la existencia de una élite de empresarios multimillonarios que se hacen cada vez más ricos. Aquí explicaré por qué considero que esta percepción es imprecisa y poco relevante para el caso colombiano.

Para empezar, debo aclarar que la idea de empresarios multimillonarios cada vez más ricos sí es indispensable a la hora de entender la desigualdad creciente del mundo desarrollado. La globalización y la desregulación financiera han ofrecido oportunidades de enriquecimiento extraordinarias a empresarios en EE. UU., Europa, y el Este de Asia en los últimos 30 años. Sin embargo, la situación de las élites empresariales colombianas es bastante ajena a esto. Existen tres formas sencillas de verlo.

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Primero, tomando como referencia los datos sobre billonarios de Forbes es claro que los billonarios en Colombia son pocos y no muy ricos. La lista de billonarios de 2021 habla de cuatro grandes fortunas hechas en Colombia. La fortuna más grande de esta lista es la de Luis Carlos Sarmiento, la cual se estima en 11 billones de dólares, el mismo monto que tenía en 2017.

Como referencia, la fortuna del hombre más rico de EE. UU., Jeff Bezos, es de 201,4 billones de dólares, habiendo aumentado 119,9 billones desde 2017. Aumentos de más del 100 % en los últimos 4 años también se observan en el caso de las fortunas de Bernard Arnault, Karl Albrecht, Giovanni Ferrero, James Ratcliffe, David Thomson, que son las personas más ricas de Francia, Alemania, Italia, El Reino Unido, y Canadá, respectivamente.

Viendo el asunto de forma más sistemática, la cantidad de billonarios y su fortuna relativa es bastante menor en Colombia que en el mundo desarrollado. Mientras en Colombia hay 0,08 billonarios por cada millón de habitantes, en EE. UU. hay 2,21. Mientras que estos billonarios en Colombia tienen una fortuna conjunta equivalente al 6,5 % del PIB, esta cifra es superior al 20 % en EE. UU.

Es decir, teniendo como referente los estándares del mundo desarrollado, no solo Colombia genera menos empresarios billonarios de lo que le correspondería para su tamaño poblacional, sino que estos capturan una parte mucho más pequeña de la riqueza del país (véase tabla 1).

Fuente: Forbes (2021), Banco Mundial (2020)

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La segunda forma de pensar el asunto es reflexionar sobre el desempeño del mercado bursátil colombiano. En este mercado se transan los derechos de propiedad de las grandes empresas en Colombia. Ahí se sabe qué tan bien le está yendo a buena parte de la élite empresarial colombiana. Y, contrario al éxito de los capitales en las economías desarrolladas, los últimos años han sido bastante malos para los capitales en Colombia.  

Mientras el SPY (el cual replica el desempeño de las 500 empresas más grandes del mercado americano) ha crecido más del 100 % desde comienzos del 2015, el ICOLCAP (el cual replica el desempeño de las empresas más grandes del mercado colombiano) ha perdido más del 60 % de su valor (ver gráfico 1). Es decir, el valor de los principales conglomerados económicos del país es menos de la mitad de lo que era hace 6 años.

Fuente: Yahoo Finance

Finalmente, observar las distribuciones de ingresos y riqueza de la población colombiana ayuda a tener una mejor perspectiva sobre qué tan relevante es la idea de un empresariado multimillonario como corazón de la desigualdad del país.

Datos de ingresos de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane señalan lo profundamente pobre que es el país (véase gráfico 2). Más del 60 % de los hogares tienen ingresos inferiores a 600.000 pesos, y al menos la mitad de ellos podrían considerarse en situación pobreza.

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Fuente: Cárdenas (2021)

Al mismo tiempo, estos datos indican que el 1 % más rico de los hogares en Colombia no se trata de empresarios multimillonarios. Basta con recibir ingresos de 14 millones de pesos al mes para estar en esta categoría. Es decir, un hogar con dos personas, ganando cada una de ellas 7 millones de pesos mensuales, ya es parte del 1 % más rico del país.

Como se pueden imaginar, este 1 % más rico está primordialmente compuesto por funcionarios públicos, políticos, intelectuales, ejecutivos, y periodistas reconocidos. Personas que viven muchísimo mejor que el colombiano promedio y que tienen una gran influencia en la opinión pública y en el funcionamiento de la institucionalidad del país, pero que, en el contexto internacional, serían consideradas clase media.

De hecho, a partir de los datos de la Encuesta de Carga Financiera y Educación Financiera de los Hogares del Dane, presentados por Juliana Londoño-Vélez y Javier Ávila-Mahecha, podemos saber que la inmensa mayoría de la riqueza de estas personas está invertida en finca raíz (el 80 % de ella), no en negocios o activos financieros (véase gráfico 3).

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Con todo esto, debería ser claro que, aunque apropiada para el mundo desarrollado, importar la idea de que la desigualdad está explicada por un contexto favorable al capital, donde unos empresarios multimillonarios son cada vez más ricos, no es particularmente relevante para la realidad colombiana. En otras palabras, en Colombia el sistema no falla por permitir a personas hacerse terriblemente ricas, falla por impedir que millones salgan de la pobreza.

Por eso, para entender mejor la desigualdad en Colombia, lo importante es concentrarse en la élite urbana amplia. La misma que se ha encargado de importar y difundir el mito del empresario multimillonario para expiar sus culpas. Esta élite, aunque no es multimillonaria, vive muy cómodamente en ese 1 % más rico del país, pero no cree beneficiarse de un sistema que mantiene a decenas de millones en situación de pobreza. No importa que su vida esté rodeada de empleadas del servicio que limpian sus casas, de porteros que les abren las puertas de sus edificios, y de recicladores que recogen cartón de sus basuras. Esta élite considera que sus sueldos son apenas los apropiados para su alta educación y que sus condiciones de vida son, tan solo, las esperadas de una vida digna.

Paradójicamente, esta élite, acogiendo los ideales de las élites urbanas internacionales, habla de tener mucha empatía y señala que la discriminación y la desigualdad son el mayor problema de las sociedades modernas. Así, pensar en unos grandes capitalistas que se comen el pastel de los más pobres es su manera de resolver la disonancia cognitiva de ver la igualdad como un valor fundamental y de gozar de una posición tan privilegiada en un contexto de completa pobreza.

Desviar la atención de esta élite sí es ignorar el elemento estructural de la desigualdad en el país. Es en esta élite donde uno realmente puede observar el sisma entre aquellos pocos que construyen las reglas del sistema, y aquellos muchos que las cumplen. Las verdaderas barreras que un colombiano promedio enfrenta para estar en posiciones de poder, en las que pueda cambiar el sistema (e.g. ser ministro, senador, CEO), están a la hora de intentar llegar a ser parte del 1 %. Estas barreras tienen que ver con los privilegios de acceder a colegios bilingües, a universidades de élite, a clubes sociales, etc. Estos son los mecanismos a través de los cuales las élites se han perpetuado en el poder en Colombia.

Así las cosas, al diseñar nuestro sistema tributario, claro que debemos garantizar progresividad al interior de los más ricos. Claro que el 0,0001 % debe pagar más impuestos que el 1 %. No obstante, a la hora de pensar los fundamentos estructurales de la desigualdad del país, no podemos ignorar al 1 %, pensando en el problema está en el 0,0001 %. Una narrativa de este tipo nos llevará a ignorar el tejido social sobre el que la desigualdad se ha sostenido por siglos en Colombia.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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