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El estatus social, la fuerza que mueve al mundo

No es a través de la opresión de empresas o Estados que el sistema explota a las masas. Es haciéndolas participar voluntariamente de una eterna búsqueda por mayor estatus social.

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Cuando la gente trata de entender cómo funciona “el sistema”, suele concentrarse en la búsqueda de riqueza y poder de las élites, ignorando una fuerza tan o más poderosa en la que juegan un rol esencial las masas. Esta es la búsqueda por estatus social.

En el día a día, las personas del común hacen pocas cosas para incrementar su riqueza o poder. Piense en la fracción del día que usted invierte buscando nuevas fuentes de ingresos (ejemplo: buscando un nuevo trabajo con un sueldo mayor, buscando nuevas oportunidades para invertir sus ahorros) o nuevas oportunidades para aumentar su control sobre otras personas ( como persuadiendo gente para acoger su visión del mundo, creando organizaciones con el potencial para influir sobre sus miembros).

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Sin embargo, si entendemos el estatus social como el prestigio que la comunidad le asigna a una posición o comportamiento dado, es fácil reconocer cómo la búsqueda de este está detrás de buena parte del diario vivir de las personas del común.

Diariamente, las personas del común sí están en una búsqueda activa por mayor estatus social. Desde que se levanta hasta que se va a dormir, usted está tomando decisiones que, consciente o inconscientemente, buscan proveerle mayor estatus social. Esto es evidente en la compra de todo bien o servicio que no es estrictamente necesario para sobrevivir. Por ejemplo, si de estar cómodamente protegido de las condiciones ambientales se tratara, posiblemente usted solo usaría pijamas todo el día.

En cambio usted, seguramente, tiene un guardarropa con decenas de prendas, cada una de las cuales está bien o mal visto usar dependiendo del contexto social. La misma lógica sigue todo su patrón de consumo. Las elecciones de champú con el que se baña, el medio de transporte que usa para llegar a su trabajo, o el lugar a donde va a divertirse son influenciadas por el tipo de persona que usted cree ser y la forma en la que quiere transmitirse al resto de la sociedad.

A pesar de la extensa huella de este tipo de comportamientos en la vida diaria de las personas, existen muchos otros mecanismos adicionales de búsqueda de estatus que no exigen la compra de ningún bien o servicio. Quizá el más importante de ellos es la adopción de ideas populares. Tal como ciertos productos son buscados porque encarnan señales de prestigio, ciertas ideas también son acogidas porque traen estatus social.

Es así como de repente cierto tipo de causas resultan tremendamente populares. Esto no sucede porque mágicamente las personas desarrollen una sensibilidad común hacia las mismas causas, sucede porque ciertas ideas adquieren símbolos de prestigio y nuestro apetito por estatus social nos hace movernos en esa dirección y acoger masivamente esas ideas.

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Lo interesante aquí es entender quién y cómo define cuánto prestigio merecen los diferentes comportamientos e ideas. Es decir, cuál es el proceso de surgimiento de las señales de prestigio que mueve a las masas.

Muchos consideran que son las masas mismas las que determinan los paradigmas de prestigio. Yo no creo que sea así. Yo creo que son las élites las que, en la mayoría de casos, definen qué es prestigioso; mientras que las masas, hambrientas por mayor estatus social, simplemente se avalanchan a perseguir estos referentes de prestigio una vez creados. Así, tal como las masas siguen las modas en prendas de vestir que definen las élites, las masas también siguen las ideas que las élites promulgan como prestigiosas.

Este proceso le da a la búsqueda por estatus social una esencia completamente trágica. Por un lado, la influencia de las élites en la definición de los paradigmas de prestigio nos hace, a la mayoría, meros títeres que siguen los intereses y visiones de grupos sociales cuya situación poco tiene que ver con la nuestra.

Por otro lado, puesto que la exclusividad suele ser un componente importante del prestigio, comportamientos e ideas que son ampliamente acogidas por las masas suelen ser abandonadas por las élites quienes, eventualmente, establecen nuevas señales de prestigio. Así, para las masas, la búsqueda por estatus social es una de nunca acabar, puesto que los objetivos de esa búsqueda son permanentemente renovados por las élites.

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Así las cosas, en el día a día no es a través de la opresión directa de empresas o Estados que el sistema realmente explota a las masas. El sistema explota a las masas haciéndolas participar voluntariamente de una eterna búsqueda por mayor estatus social.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Terapify, la revolución en atención psicológica para América Latina

El emprendimiento mexicano que sueña con cambiar la vida de millones de personas alrededor del mundo y terminar con el estigma relacionado a la salud mental.

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Según la Organización Mundial de la Salud, los trastornos mentales afectan a 1 de cada 4 personas en el mundo. Sin embargo, hasta hoy no le hemos dado la relevancia que merece, ya que la depresión sigue siendo una de las principales causas de discapacidad en el mundo, y el suicidio la segunda causa de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

En este contexto aparece Terapify, un eHealth enfocado en cambiar la experiencia y el acceso a servicios de terapia psicológica a través de la tecnología.

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Fundado por Daniel y Eduardo Vélez, Terapify es una plataforma de terapia psicológica en línea enfocada en el mercado de habla hispana que conecta de forma fácil y segura a psicólogos de confianza con pacientes alrededor del mundo.

Daniel, en su adolescencia padeció problemas de salud mental y cuando decidió salir a buscar ayuda se dio cuenta que no era fácil,vivió tratos impersonales, procesos deficientes y falta de privacidad en su información. De esa forma asimiló que así como él, millones de personas en Latinoamérica viven estos mismos problemas a diario, y por eso decidió fundar Terapify, para hacer la terapia segura y accesible para todo el mundo con ayuda de la tecnología.

En Terapify, por un lado, los psicoterapeutas tienen la oportunidad de crecer su base de pacientes sin verse limitados por el lugar en el que residen, y por el otro lado, las personas que buscan recuperar la estabilidad emocional que necesitan para su vida diaria pueden tomar sus citas por videollamada desde donde estén de forma segura y a precios accesibles.

En la actualidad, personas hispanohablantes residentes en más de 45 países ya toman terapia de forma recurrente en Terapify, y aunque hoy, todos los psicoterapeutas disponibles en su sitio web son mexicanos, Terapify tiene planes de comenzar a trabajar con profesionales de la salud mental de Colombia, Argentina, Perú, y Chile en los próximos meses.

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Terapify está creciendo a pasos agigantados y no va a parar pues han construido un producto que resuelve un problema real y cuentan con el respaldo de algunos de los fondos de inversión más importantes del mundo que anteriormente han invertido en compañías como Airbnb, Canva, Ginger y Rappi, por mencionar algunas.

Por último te dejo con esta pregunta para reflexionar: ¿Estás dándole a tu salud mental la importancia que merece?

Contacto:
LinkedIn: Daniel Bilbao
Twitter: @ddbilbao
*El autor es fundador y CEO de la empresa Truora, que tiene como objetivo combatir el fraude en Latinoamérica. Trabajó en la banca de inversión en Wall Street, es consejero y miembro de juntas directivas de varias ‘startups’ y hace angel investing.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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¡Rompamos paradigmas juntos!

Debemos empezar por poner punto final a ideas tan arraigadas como que el azul es para los niños y el rosado para las niñas”

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Lorena Salgado, Corporate Affairs Senior Manager de Belcorp. Foto: Cortesía.

Por: Lorena Salgado*

Qué pensaría si le digo que usted tiene sesgos inconscientes? Puede que automáticamente piense “no, no los tengo” y hasta le ofenda esa afirmación; como también es posible que los reconozca y opine que no está mal tenerlos; o tal vez simplemente me pregunte qué es un sesgo inconsciente.

¿Y si le digo que hay solo un paso entre tener sesgos inconscientes y fomentar la inequidad, porque estos pueden estar cargados de paradigmas, prejuicios, sexismo y mucho más? Posiblemente ahora sí se inquiete un poco y quiera saber más, ya que no le gustaría ser un promotor de la inequidad, ni aunque fuera de manera inconsciente.

Los sesgos inconscientes, también conocidos como sesgos implícitos, son las actitudes y estereotipos profundos que las personas atribuimos inconscientemente a otra persona o grupo de personas; es decir, algo que hacemos en “piloto automático”. Los seres humanos definimos a las personas, animales u objetos según lo que se nos ha enseñado o lo que hemos captado por las percepciones básicas. Esto significa que nos basamos en prejuicios, que son enemigos de la diversidad. Y el mayor peligro es que no tenemos consciencia de lo inconscientes que somos.

Como lo dijo Sylvia Escovar en una columna en noviembre 2020: “necesitamos darnos cuenta de lo que pensamos, de lo que sentimos, de lo que hacemos; necesitamos poder observarnos si queremos elegir una manera diferente de relacionarnos con nosotras y nosotros mismos, con las otras personas y con el mundo. Mientras no nos demos cuenta del origen y de las consecuencias de nuestros comportamientos, sin permitir observarnos, seguiremos repitiendo historias, opresiones, dolores y violencias”.

Por ejemplo, para romper con los paradigmas del rol de la mujer en la sociedad, debemos empezar por poner punto final a ideas tan arraigadas como que el azul es para los niños y el rosado para las niñas, o que los carros son para ellos y las muñecas para ellas; y por supuesto también debemos desterrar frases que utilizamos en nuestro día a día, como “nadie se encarga tan bien de las tareas de la casa como las mujeres” o “las mujeres serían más exitosas si no fueran tan emocionales”.

Siga aquí toda la cobertura de la equidad de género en Forbes Women, nuestra sección especializada

Es muy importante que identifiquemos y busquemos en nuestra cotidianidad los paradigmas que albergamos y trabajemos para eliminarlos de nuestras vidas. Cuando como sociedad eliminamos sesgos inconscientes, abrimos camino para una mayor aceptación de la diversidad, se generan más oportunidades, hay mayor crecimiento económico y mejor productividad.

Hoy, como sociedad debemos asumir un sólido compromiso para hacer efectiva la igualdad sustantiva y permanecer firmes hasta lograr el cambio de paradigmas que rompan con los estereotipos y discriminación. Queremos invitarlos a que se comprometan a romper paradigmas.

*La autora es Corporate Affairs Senior Manager de Belcorp, miembro de la junta directiva de la Cámara de Cosméticos y Aseo de la Andi. Es miembro de Women in Connection (grupo de mujeres líderes que trabaja por la equidad de género, el empoderamiento de la mujer y el bienestar económico y social del país).

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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Meditación para no meditadores

Meditar tiene un poder químico en el cerebro que se refleja en la productividad y la felicidad. Acá una guía para principiantes sobre cómo empezar a hacerlo.

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Hoy estoy cumpliendo 456 días consecutivos meditando. Es la mayor racha y el mejor récord que he realizado en la vida. Hace 456 días, hice un juramento muy importante en mi vida durante una de las crisis mentales más grandes que he vivido: meditaría todos los días, sin importar lo que pasase, por el resto de mi vida. Es un compromiso bastante serio, sin embargo, la meditación es un hábito que me sacó de las profundidades más oscuras y aterradoras de las enfermedades mentales.

Todo emprendedor pasa por diferentes etapas mentales durante su largo y duro camino. Hay semanas en las cuales uno cree que es el rey del mundo, el mejor profesional que ha caminado la tierra, y que está muy cerca de “sacarla del estadio”. Hay otras semanas, por otro lado, en las cuales uno no tiene fe y certeza de nada, se ve a si mismo como el peor emprendedor del mundo y nada de lo que previamente se ha hecho, tiene algún sentido o propósito.

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Estos son los dos estados más comunes. En el medio, hay estrés, ansiedad, que en niveles normales no tienen ningún problema. Sin embargo, la vida da muchas vueltas, y en ocasiones, estos niveles de estrés y ansiedad se pueden disparar descontroladamente. Eso fue lo que me pasó a mi en 2020 y tuve que pasar por un proceso bastante extenso para salir de esa situación. No por quitarle mérito a la psiquiatría y la psicología, porque me ayudaron sin duda mucho, el hábito poderoso que realmente me sirvió de una forma poderosa y rápida fue la meditación. Comenzar a meditar fue como tener un antídoto instantáneo a varias aflicciones de ansiedad que me habían perseguido por muchos años y que ahora se exacerbaban con la crisis que estaba llevando.

Fue increíble ver como un hábito diario de sentarme 10-20 minutos observando mi mente y respirando lentamente, fue rápidamente transformando la química de mi cerebro y sacándome de un estado de total oscuridad, miedo y negatividad, a un estado de aceptación, paz y eventualmente felicidad. Sí, así como lo leen. Llevo 456 días feliz.

Eso no significa que siempre esté emocionado, en paz y riéndome. Todavía tengo episodios de estrés, tristeza y toda la gama de emociones normales en un ser humano. Sin embargo, las vivo diferente, y percibo la realidad desde otro ángulo. La felicidad no es no tener problemas. Es tenerlos y aún así seguir viviendo y viendo la vida con un lente sereno, aceptador y optimista, sabiendo que todo está en constante cambio.

Quiero compartir con ustedes una guía rápida de cómo iniciarse en la meditación, sin tener que profundizar tanto en temas de nueva era, budismo o dogmas filosóficos. Este es un acercamiento práctico a un hábito ancestral que científicamente está comprobado hace maravillas por el cerebro y la conciencia.

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Cómo meditar para principiantes

Lo primero que debemos tener en cuenta es que meditar no quiere decir dejar la mente en blanco. Esto es falso. Es imposible dejar la mente en blanco. La mente piensa, esa es su labor. Y los pensamientos son como un rio interminable que no deja de fluir. El objetivo de la meditación es pararse al lado del río y verlo fluir, sin dejarse arrastrar por la corriente.

Es un ejercicio de observación y aceptación, mas que de defensa y prevención. Más adelante, en otro artículo, les daré la explicación científica de por qué respirar y enfocar la mente de esta forma tiene tantos beneficios a nivel fisiológico, pero no me crean nada. Experiméntenlo.

  • Encuentren un lugar cómodo para sentarse con los pies reposando sobre el piso (en una silla), o sentados directamente en el piso con una pierna delante de la otra (sin cruzarse directamente)
  • Asegúrense de tener la columna recta como una flecha, pero sin forzarlo. La postura es un reflejo de la intención y nuestra voluntad.
  • Miren directamente hacia adelante, con un enfoque suave, recibiendo todo lo que ven a su alrededor, sin juzgar, sin filtrar o enfocarse en nada. Tomen tres respiraciones profundas inhalando por la nariz y exhalando por la boca. Que se oigan claramente.
  • Después, cierren suavemente los ojos, y comiencen a percibir cómo se siente su cuerpo hoy. ¿Se sienten tensos? ¿relajados? ¿llenos de pensamientos? ¿activos? Lo que sea que sientan, déjelo ser.

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  • Hagan un escaneo rápido desde la coronilla de su cabeza, hasta los dedos de los pies, simplemente para conectarse con su cuerpo y registrar como se sienten.
  • Hagan esto, inhalando por la nariz, y exhalando por la nariz, de forma natural y sin forzar nada.
  • Posteriormente, centren su atención suavemente en la inhalación y la exhalación. Su ritmo, frecuencia, intensidad y el lugar donde lo sienten en el cuerpo. Sigan con la atención en la respiración por 3 min o 5 min, o 10 min dependiendo de la duración que quieran tener en esta meditación. Si vienen pensamientos, obsérvenlos, déjenlos ir y vuelvan a la respiración. Repitan este proceso una y otra vez sin juzgarse si tienen muchos pensamientos. Es normal, es su mente. Maravíllense ante lo increíble que es tener cerebro y tener pensamientos.
  • Después de esos minutos, dejen a la mente ser libre 2 minutos. Si quiere pensar, que piense. Que haga lo que quiera. Quiten el foco de la respiración.
  • Por último vuelvan a tomar conciencia del cuerpo, de como se sienten sin abrir los ojos. Fíjense en qué sonidos, olores perciben en su ambiente.
  • Abran los ojos lentamente, y agradézcanle a su cuerpo por haberse dado este espacio.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Las misiones inspiradoras, audaces y ambiciosas que conseguirían un capitalismo más funcional

Las misiones espaciales consiguen movilizar recursos, catalizar la innovación y cambiar el enfoue de la inversión pública. ¿Cómo esto beneficia a la economía? Le contamos.

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El nuevo libro de la economista Mariana Mazzucato, Mission Economy: A moonshot guide to changing capitalism (Misión Economía: Una carrera espacial para cambiar el capitalismo), examina cómo los gobiernos actualmente están abordando los problemas cuando surgen y cómo se han convertido meramente en prestamistas pasivos en lugar de inversionistas de largo plazo. Y presenta evidencias sobre el costo en la creación de valor y el estado de bienestar de descuidar la inversión pública.

Mariana Mazzucato es consejera de varios gobiernos y organizaciones multilaterales y directora del Instituto para la Innovación y el Propósito Público de la University College London. A lo largo de su carrera, ha cuestionado el funcionamiento de los mercados y la noción de valor en la economía, y develado los parámetros tradicionales de ver al Estado y la manera de fomentar colaboraciones entre organizaciones públicas y privadas para trabajar simbióticamente para resolver los problemas sociales fundamentales. 

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En Misión Economía , Mazzucato aborda la necesidad de promover un capitalismo más funcional que haga frente a: (1) el cortoplacismo del sector financiero; (2) la financiarización de los negocios; (3) la emergencia climática; y (4) los gobiernos lentos o ausentes.  Explica que esto se lograría con la transformación desde dentro del gobierno y el fortalecimiento de sus sistemas, un cambio en la manera como se dirigen los negocios y un ejercicio de repensar las teorías económicas y administrativas.

En este libro se describe y analiza cómo pensando en grande, con un enfoque en un portafolio de misiones inspiradoras, audaces, ambiciosas e incluyentes para enfrentar los grandes desafíos de la humanidad (cambio climático, demencia, movilidad), se consigue movilizar recursos, activar un enfoque proactivo de la inversión pública y catalizar la innovación entre múltiples sectores y actores de la economía.

Mazzucato toma como ejemplo central el programa Apolo, la apuesta del presidente de los Estados Unidos John F. Kennedy para superar a la Unión Soviética en la carrera espacial durante la Guerra Fría en la década de 1960. Kennedy comunica su visión en un discurso en Rice University: “creo que esta nación debe comprometerse con la meta, antes de que termine la década, de llevar a un hombre a la Luna, y devolverlo a salvo a la Tierra”.

El programa Apolo empleó a más de 400 mil personas entre el equipo de la NASA, universidades y contratistas, y costó 28 mil millones de dólares entre 1960 y 1973, el equivalente a más de 283 mil millones en 2021.

Debido al arraigado supuesto de que, si gastamos más en un área, debemos gastar menos en otra, muchas personas en los Estados Unidos y fuera del país cuestionaron el uso de recursos públicos para este arriesgado y ambicioso proyecto, en lugar de atender las necesidades de los ciudadanos más pobres con el mismo dinero. De hecho, en 1970, la hermana Mary Jacunda, misionera en Zambia, escribió a Ernst Stuhlinger, entonces director científico de la NASA, pidiéndole justificar las misiones espaciales cuando hay tantos niños enfermos y muriendo de hambre en el mundo, a lo cual se le contestó una carta donde se le explicaba cómo el proyecto Apolo y los spillover de proyectos científicos y de descubrimiento habían contribuido históricamente a la solución de los grandes problemas de la humanidad.

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La misión de llevar un hombre a la Luna y regresarlo a salvo no solo se llevó a cabo exitosamente, sino que del efecto “spillover positivos” (beneficios que se trasladan a terceros en forma de externalidades positivas) de la misión se generaron innovaciones tecnológicas, dinamismos organizacionales (agilidad y flexibilidad), colaboraciones y alianzas entre actores públicos y privados, y liderazgos visionarios e inspiracionales. También se empezaron a trazar horizontes a largo plazo y a presupuestar enfocándose en resultados.

Una economía basada en resultados significa que las finanzas estén al servicio de la economía, y no la economía al servicio de las finanzas. Nos reseña Mazzucato que los jesuitas acordaron que la caja de dinero de sus misiones solo podía abrirse con dos llaves: una la tenía el rettore (visionario) y otra el procuratore (contador). Para ellos, la visión y la liberación de los fondos tienen que ir de la mano.

El Apolo 11 trajo consigo innovaciones tecnológicas que no hubieran sido previstas al comienzo, como, por ejemplo, los paneles solares, la resonancia magnética, los sistemas de purificación de agua, los teléfonos con cámara y el computador portátil.

El diseño de las misiones requiere de la participación activa de la ciudadanía, tal y como lo propone el Nuevo Pacto Verde. Mazzucato sostiene que se requiere repensar el papel de los gobiernos, basados en un nuevo enfoque de gobernanza centrada en crear mercados, no en arreglarlos.  También es crucial usar los indicadores apropiados y monitorear los enfoques para seguir la trayectoria y medir el progreso de las misiones.

Los grandes desafíos reales que hay que tratar resolver en estos momentos, según Mazzucato, son los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) y sus 169 metas conexas, el cambio climático y la transición justa hacia economías y sociedades verdes, el acceso a la salud y reducción de la demencia, y la eliminación de la brecha digital al 2025 entre los que tienen acceso a internet y los que no.

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En Misión Economía se hace referencia al concepto de pensadores de catedrales que la activista sueca Greta Thunberg invocó en su discurso al Parlamento Europeo en el 2019. Este concepto, que se remonta a la época medieval, se refiere a los arquitectos y maestros de construcción que comenzaban sus obras trascendentales sabiendo que nunca las verían terminadas en el transcurso de sus propias vidas. Cuando se construían las catedrales, nadie sabía cuánto costarían o cuánto tiempo tomarían, pero se hacían con un propósito: mostrar la gloria del Creador mediante la creatividad. Hoy, el pensamiento catedralicio de largo plazo es indispensable para dar soluciones a algunos de los mayores desafíos de la humanidad y el planeta. 

Mazzucato también identifica siete pilares para conseguir una mejor economía política que guíe el enfoque orientado en misiones: (1) una nueva perspectiva de valor y del proceso colectivo en el cual se crea; (2) co-creación y co-configuración de mercados; (3) cambio organizacional hacia el desarrollo de capacidades dinámicas, entre ellas aprender haciendo, tomar riesgos conjuntamente y experimentar; (4) financiación paciente de largo plazo, empezando por preguntarse qué necesita hacerse, y luego cómo vamos a pagar para conseguirlo –no hay ninguna razón por la cual la mentalidad “cuanto sea necesario” no pueda ser aplicado a problemas sociales–; (5) pre-distribución recompensando a los creadores de valor, inversión en las fuentes de creatividad y reposición de las fuentes de financiación –en lugar de extracción–; (6) diseño de alianzas y colaboraciones entre las empresas y el gobierno; y (7) fomento de nuevas formas de participación en el proceso de creación.

De la obra de Mazzucato resaltan sus libros El Estado Emprendedor: mitos del sector público frente al privado, donde presenta evidencias de cómo el Estado es la organización más emprendedora del mercado y cómo las grandes invenciones han sido producto de financiación de los gobiernos en apuestas arriesgadas de largo plazo (como es el caso del internet, Tesla, SpaceX o el iPhone de Apple), y  El valor de las cosas: quién produce y quién gana en la economía global, en el que cuestiona cómo en las economías se premia la extracción de valor en lugar de la creación. Mazzucato explica cómo en muchos casos algunos sectores que se presentan como creadores de valor son en realidad extractores de valor y, en algunos casos, destructores de valor verdadero.

Mariana Mazzucato es además la arquitecta de Horizonte Europa, un ambicioso programa en el que la Unión Europea destina 95.000 millones de euros para la investigación e innovación en cinco áreas misionales: adaptación al cambio climático; ciudades inteligentes y climáticamente neutrales; salud del suelo y sistemas alimentarios; océanos y aguas saludables; y cáncer.

Contacto
LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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El consejo de branding personal de Gary Vaynerchuk que cambió mi vida

Como profesional, la mejor de todas las inversiones es elevar tu estatus, a través del branding personal. Aquí las razones.

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El branding personal es la poderosa herramienta que nos permite vendernos mejor. El momento en el que realmente entendí su valor fue durante una conversación que tuve con el empresario y estratega estadounidense Gary Vaynerchuk, en su oficina en Nueva York. Te comparto la conversación que tuvimos para que puedas fortalecer tu marca hoy.

Para el año 2019 llevaba yo aproximadamente ocho años asesorando en branding personal a empresarios en diferentes países. Durante todo ese tiempo yo podía ver que a medida que implementaban las herramientas que les compartía, comenzaban a suceder cambios increíbles en sus vidas. Irónicamente yo no había construido mi propia marca. Vivía en un miedo constante de mostrarme al mundo, de aceptarme. Lo disfrazaba con excusas como, “no tengo tiempo”, “salir frente a la cámara no es para mi”, “prefiero ser la persona que está detrás del escenario asesorando a los demás”. ¿Alguna de estas excusas te suena familiar?

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Todo esto cambió en parte por una conversación que tuve con Gary Vaynerchuk en sus oficinas en Nueva York en 2019. Carlos Muñoz organizó junto con Luis Carlos Sámano un viaje para ir a conocer a Gary y tener una mentoría con él. Al enterarme de la oportunidad, rápidamente me apunté.

Después de tener todo un día de asesorías con todos los especialistas de Vayner Media (la agencia que Gary ha construído y que hoy es una de las más importantes de EE. UU.) y de otras de sus empresas, nos sentamos con Gary a conversar sobre diversos temas. Fue en ese momento cuando me dió una lección súper poderosa, que te comparto en la siguiente transcripción de la conversación:

Humberto: “Gary, en el entendido de que no soy un generador de contenidos, ¿cuánto debería invertir en mi branding personal?”

Gary: “Invierte tanto como puedas”.

Extrañado con su respuesta, insistí: “Déjame te explico, Gary, el tema es que en Latinoamérica los presupuestos son menores que en Estados Unidos, etc.” A lo que él insistió: “invierte tanto como puedas”.

Humberto: “es que no soy un influencer”.

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Gary: “Invierte todo lo que razonablemente sea posible para ti en tu branding personal, es algo que cambiará tu vida de manera increíble”.

Tengo que aceptar que en ese momento me quedé con una sensación extraña, de desconcierto. Sentí que ese consejo no aplicaba para mí. ¿Para qué yo iba a empezar a invertir en mi marca si yo tenía ya una fuente de ingresos y de ninguna manera me veía a mí mismo como un influencer?

Con el tiempo fui entendiendo que tenía 100 % de lógica lo que me compartió y hoy cada día que pasa invierto una mayor cantidad de recursos en mi marca personal. No existe negocio ni inversión que te pueda dar un retorno de inversión más alto. Cuando le pregunto a mis amigos empresarios cuál es la mejor inversión que han hecho en su vida, me comentan cosas como “crypto” y “real estate”. Te tengo una noticia, la mejor de todas las inversiones es elevar tu estatus, a través del branding personal.

Los cambios que he experimentado han sido drásticos. El más importante sin duda ha sido un incremento en mi autoestima, seguido por un evidente cambio en la forma en la que las personas me tratan y me buscan. He migrado de yo vivir tocando puertas y esperar que alguien me acepte, a atraer oportunidades profesionales y personales increíbles de manera constante. Imagina lo que puede suceder en tu vida si fortaleces tu marca.

La mayoría de las personas que quieren construir su marca, lo hacen porque quieren generar mayores ingresos. Si bien ese ha sido el resultado con todos nuestros clientes, la experiencia, tanto de clientes como propia, me ha demostrado con el más absoluto convencimiento de que el beneficio máximo que crea el branding personal, es un incremento en el nivel de autoestima.

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El simple hecho de salir de manera recurrente a cámara, en el escenario, en un podcast o en una entrevista en medios, te fortalece emocionalmente y te ayuda a aceptarte más. El soportar, sortear y eventualmente hacerte inmune a las críticas, termina siendo una poderosa terapia. Cuando empecé a publicar contenidos me sentía terrible cada vez que alguien me insultaba o criticaba. Hoy no siento nada. De hecho les agradezco a muchos de ellos, porque no lo saben, pero trabajan para mí. Cada vez que publican críticas, fortalecen el nivel de engagement de mis contenidos y por tanto incrementan mi alcance.

Recientemente conversé en mi podcast con el rockstar Nachito Llantada, quien también estuvo en la conversación con Gary. Me comentó sobre lo que él considera que fue lo más importante que aprendió de Gary, “para mi lo más importante fue cuando dijo que hay que perderle el miedo a la cámara”.

Nachito explica que en ese momento sintió una liberación y que en cuanto regresó a México, empezó a grabar sin miedo, sin esperar que los contenidos fuesen perfectos y hoy está feliz de haber aprendido esa lección y haber tomado acción. Los resultados en su branding personal son evidentes.

La era dorada del branding personal es hoy. Es momento de que inviertas todo lo que puedas en venderte mejor.

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