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Juntas directivas en Colombia: un paso más equitativas

El 2021 marcó un hito en la presencia de mujeres en puestos corporativos de poder. La participación femenina en juntas directivas del país alcanzó el 18,8 %. La meta es llegar al 30 % para 2023.

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Foto: Getty Images

En marzo pasado los esfuerzos de líderes empresarias colombianas por ganar más espacio en puestos de liderazgo corporativos dieron sus frutos y marcaron un hito. Por primera vez, la participación femenina en juntas directivas de las compañías del Colcap alcanzó el 19 %, pasó de 26 a 30 líderes, según reportó la Bolsa de Valores de Colombia (BVC).

En detalle, de las 20 compañías que componen el índice, dos lograron representación femenina mayor al 40 % en sus juntas directivas, siete entre el 20 % y 35 % y ocho entre el 10 % y 15 %. Promigas se quedó con el título de la que más participación femenina tiene (60 %), al incluir a tres mujeres y dos hombres en su junta, seguida de Grupo Argos, con 43 % y el Grupo Energía de Bogotá con 33 %.

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De igual forma, de los 819 puestos de juntas directivas que hay en las 130 empresas que cotizan en bolsa, este año las mujeres lograron quedarse con 154, elevando la presencia femenina en estos cargos al 18,8 %, según reveló un análisis del Centro de Estudios de Gobierno Corporativo (CEGC) del Cesa, que junto al Club del 30 % se quedan con el mérito de estos positivos resultados para el cierre de brechas de género en el país.

“Esos 154 puestos están en manos de 137 mujeres, lo que demuestra que hay más mujeres conquistando posiciones de liderazgo y no son las mismas de siempre repartiendo puestos en una y otra empresa”, explica María Andrea Trujillo, codirectora del CEGC.

Para la experta, el balance general “muestra un avance y mayor conciencia por parte de las empresas sobre la necesidad de tener mujeres en sus juntas, como un aspecto de diversidad que permite un mejor funcionamiento de los órganos de gobierno”.

Sin embargo, explica, el panorama sigue siendo retador ante la meta de alcanzar el 30 % de participación para 2023. Esto, debido a que apenas en 2020, 47 de esas 130 empresas no tenían ni una sola mujer dentro de sus juntas directivas y el 60 % tenían solo a una o dos, lo que resulta insuficiente. “Contar con solo una mujer, aunque es un avance, no basta, porque no permite alcanzar la masa crítica para identificar los beneficios de los espacios diversos”, menciona.

Un trabajo conjunto

Desde hace un año arrancó en el país el Club 30 %, una iniciativa con presencia en 16 países que tiene como objetivo lograr que las juntas directivas de las empresas tengan una tercera parte de representación de mujeres. En Inglaterra, en donde nació el Club, esa meta se alcanzó en 2018 y tomó 8 años.

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De primera mano, en el caso de Colombia el objetivo pareciera no ser difícil de lograr, teniendo en cuenta los beneficios que la participación femenina en posiciones de liderazgo puede generar para una compañía y la cantidad de empresarias colombianas de alto perfil –el Cesa ha identificado al menos 140-. Pero lo cierto es que de no ser por estos esfuerzos, el avance sería mucho más lento.

Para Irina Jaramillo Muskus, gerente general de Carulla y miembro del Club, “generar esas condiciones especiales para el apoyo a las mujeres es necesario pues de no hacerse, como la ONU ha dicho, tardaríamos un siglo en alcanzar la igualdad”.

Datos del Club del 30 % y el CEGC indican que las empresas que tienen más mujeres en juntas directivas tienen mayores niveles de innovación, presentan mejor desempeño financiero, encuentran financiación con mayor facilidad, son más transparentes y tienen mejor perdurabilidad. Un estudio de McKinsey ha apoyado estos hallazgos al encontrar que empresas con diversidad de género tienen 15 % más de probabilidad de tener rentabilidad económica superior que la media correspondiente al sector.

“Estamos seguras de que este aumento paulatino en la participación de mujeres en cargos directivos redundará en beneficios económicos en las empresas pues es indiscutible que las organizaciones exitosas son las verdaderamente orientadas al cliente y como es bien sabido las mujeres son quienes toman el 89 % de las decisiones de compra”, explica Jaramillo.

Los retos que quedan

Este año el CEGC incluyó dentro de su estudio sobre participación femenina en juntas directivas un ítem relacionado con las mujeres en puestos de suplencia en las juntas. Para su sorpresa, las mujeres participan como suplentes en 24,1 % de los casos, muy por encima del 18,8 % de presencia en juntas. Para María Andrea Trujillo este hallazgo deja ver “que las mujeres tienen más posibilidades de llegar a puestos de suplencia que a puestos de directiva principal”.

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En la misma línea, el otro reto que desde el Cesa se ha identificado es el de las gigantes brechas salariales entre hombres y mujeres. De acuerdo con un análisis de la Organización Internacional del Trabajo y el Dane, en promedio esta brecha es del 17 %, pero se incrementa en la medida en que se analizan cargos de más alto nivel.

“Cuando nos referimos al 1 % de los ejecutivos con mayor compensación, las mujeres ganan 50 % menos que los hombres”, menciona Trujillo. Desde su análisis, estas brechas están sostenidas en arraigos culturales como considerar al hombre proveedor del hogar y asociar el dinero con la masculinidad. “Investigaciones demuestran que a los hombres con hijos les pagan más solo por el hecho de tener personas de las cuales son responsables económicamente. A las mujeres con hijos, en cambio, les pagan menos”, dice.

Para las dos expertas si bien los retos que rodean a las mujeres en materia laboral no cambiaron con la pandemia, sí se agudizaron como consecuencia de las falencias que ya existían. El 70 % de trabajadores de salud son mujeres lo que genera mayor exposición al virus, la proporción de mujeres es mucho mayor en las industrias más afectadas como hotelería, manufactura y sectores recreativos y son ellas quienes hacen casi tres veces más trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los hombres, lo cual dificulta su participación laboral.

“Se estima que vamos a cerrar el 2021 con 118 mujeres de 24 y 34 años en situación de extrema pobreza por cada 100 hombres en el mismo rango de edades en pobreza extrema en todo el mundo”, explica la directiva de Carulla. Pero resultados como los obtenidos en las juntas directivas en nuestro país, agrega María Andrea Trujillo, demuestran que la tendencia se puede cambiar.

“Lo importante es garantizar que los cambios no son temporales y que obedecen a estrategias claras por parte de las empresas, a apuestas de largo plazo para contribuir a un problema social, a una deuda con el género femenino que no da más espera. Nos preocupa la fragilidad de los avances, y conformarnos con lo poco que se ha logrado”, puntualiza.

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