En manos de Ángela María Orozco está, en gran parte, la reactivación del sector de infraestructura, relevante para la recuperación del país en plena pandemia. Hoy tiene en marcha 27 proyectos 4G, nuevas licitaciones de 5G y una agenda multimodal que apuesta por revolucionar la competitividad del país. ¿Su clave? "Trabajar con ingenieros de botas y no de oficina".
“Hemos logrado construir con la gente y siempre hablando con ellos, escuchando los problemas y aportando soluciones con un equipo de trabajo impresionante. Ese ha sido, de lejos, el gran activo: el que todos hemos podido sacar los proyectos adelante”.
Las palabras son de Ángela María Orozco Gómez, quien en los últimos tres años se ha convertido en una pieza clave en el desarrollo de la infraestructura de Colombia. Llegó al Ministerio de Transporte como un encargo especial del presidente Iván Duque y desde allí ha gestionado todo un proceso de recuperación de confianza tras el duro impacto del fantasma de Odebrecht en el país.
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Con un amplio bagaje en la administración pública, la barranquillera, abogada de la Universidad Javeriana, especialista en derecho económico y magíster en Jurisprudencia Comparada de la Universidad de Texas, Estados Unidos, pasó del comercio internacional a construir una agenda para la reactivación vial de un país. Antes de fungir como jefe de esta cartera, estuvo en el Ministerio de Comercio Exterior, fue presidenta de Proexport, asesora económica en varias entidades y presidenta de la Asociación Colombiana de Productores de Grasas y Aceites Comestibles (Asograsas), su último reto.
Así, en medio de un complejo panorama para las 29 vías de Cuarta Generación y un rezago de inversiones en carreteras terciarias, llegó al despacho del Ministerio de Transporte con un fiel objetivo: concluir, concluir y concluir. “¿Qué fue lo más complejo? Encontrar un sector un poco paralizado, estigmatizado y con la parálisis de muchos proyectos“, recuerda Orozco en diálogo con Forbes. “El reto fue encontrar un ministerio con el presupuesto comprometido y sin recursos para hacer nuevas obras. El objetivo era concluir y concluir, y recuperar la confianza de los ciudadanos”.
Ocupar la dirección de unas las carteras claves del país no ha sido fácil. Al llegar al cargo, se encontró con una entidad desfinanciada, tan sólo seis proyectos de 4G andando y un puñado de problemas desde todos los frentes: tanto jurídicos como ambientales. Hoy, tras “un trabajo en el territorio y con la gente”, tal y como cuenta, ha logrado poner en marcha 27 proyectos de 4G, el túnel principal de la Línea, los pagos a proveedores de la Ruta del Sol III y el ambicioso programa de las Concesiones del Bicentenario, una iniciativa que contempla hasta $21.3 billones de inversión, con ocho proyectos carreteros, cuatro aeroportuarios, dos de río y uno de tren. ¿Su clave? “Un liderazgo incluyente, de construir país desde las regiones”, dice.
A su cargo están un poco más de $70 billones, entre los proyectos 4G, 5G y carreteras terciarias. Cuenta que lo más importante ha sido trabajar con “ingenieros de botas y no de oficina”. Asimismo, construir con todos los actores un techo fiscal, que permita poner en marcha las obras pendientes y consolidar las nuevas. Aunque advierte que se han presentado dificultades y anécdotas que incluso son difíciles de olvidar, destaca que se han priorizado las deudas que tiene Colombia en materia de conectividad.
“La idea siempre ha sido problemas comunes, soluciones comunes”, dice Osorio, quien espera entregar 18 proyectos 4G en su gestión, bajo un liderazgo femenino que ha ido más allá del escritorio, con proyectos en marcha, que le inyectan a la economía alrededor de $630.000 millones mensuales. “Es claro que la infraestructura tiene que alejarse de toda la discusión y enfocarse en la capacidad técnica para seguir avanzando”, concluye.
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