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Inequidad global en vacunación contra COVID-19: La amenaza mayor a ponerle un fin a la pandemia

Análisis de Mariana Rico, directora regional para Latinoamérica del Americas Health Foundation.

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Por: Mariana Rico Restrepo*

Últimamente he escuchado a mucha gente decir, “que bueno que ya se acabó el COVID-19 en Estados Unidos, ya salieron de eso.” Y sí, el éxito de su campaña de vacunación les ha permitido volver a cierto grado de normalidad. Pero la realidad es que la pandemia no se va a acabar en ninguna parte hasta que se acabe en todas partes. Y no se va a acabar en todas partes hasta que todos los países tengan vacunas. Se han administrado 1,98 billones de dosis a nivel mundial, de las cuales 75% han sido en 10 países que están vacunando hasta 25 veces más rápido que países de ingresos bajos y medianos. No es de celebrar que algunos países estén vacunando a niños mientras otros no han podido vacunar a su población de alto riesgo. Vamos a hablar de por qué es un problema este fenómeno y los riesgos que implica.

En Latinoamérica, de los 700 millones de habitantes, solo 37 millones están vacunados, es decir, el 5%.

Los países de ingresos altos han asegurado la mayoría de las dosis, posicionándose para un alivio al desastre económico que desencadenó la pandemia. Pero los países en vía de desarrollo- donde vive 4/5 de la población mundial- están en riesgo de quedarse atrás.

La inequidad global en la vacunación es más que un dilema moral o ético: con la demanda de vacunas aún muy superior a la oferta, la distribución desproporcionada de vacunas está costando vidas, arrastrando las economías de muchos, y prolongando la pandemia. Lo que parece ser inevitable es que el mundo post-COVID-19 sea más desigual que nunca. La pandemia ha golpeado desmedidamente a los más vulnerables, y éste último capitulo de vacunación está agregando otra dimensión de desigualdad.

Se necesitan alrededor de 11 billones de dosis de vacunas para vacunar al 70% de la población mundial y alcanzar la inmunidad de rebaño- asumiendo que son dos dosis por persona. Según el Global Health Innovation Center (Universidad de Duke), los países de ingresos altos y medianos-altos han adquirido  ~6 billones de dosis. En cambio, los de ingresos bajos y medianos solo han asegurado ~2.6 billones, incluyendo 1.1 billones de COVAX. Esto significa que actualmente los países con más recursos cuentan con las vacunas suficientes para completar la inmunización del 77% de la población mundial, aproximadamente.

Un esfuerzo de vacunación global exitoso debe basarse en el bien colectivo, y en una pandemia, “colectivo” significa mundial. Estamos ante problemas de optimización: ¿cuántas dosis para niños equivalen a una sola dosis para un adulto mayor en Perú? La estrategia de utilizar suministros mundiales limitados de vacunas de tal forma que la vacunación de grupos de bajo riesgo en algunos países anteceda la del personal de salud en países pobres no es coherente con el objetivo de acabar la pandemia. El acaparamiento de vacunas ha llegado hasta el punto de tener dosis suficientes para vacunar a su población entera hasta 4 y 5 veces en países como el Reino Unido, EE. UU., Canadá, Nueva Zelandia y Australia; una demostración de codicia política y nacionalismo de vacunación que amenaza la recuperación global.  

La amenaza de las variantes

Mientras continúe la transmisión viral generalizada, podrán surgir nuevas variantes que eventualmente llegarían a los países vacunados que se suponía estaban fuera de peligro. Millones de personas sin vacunarse representan incubadoras para nuevas variantes que muten en torno a vacunas existentes y anticuerpos naturales. De hecho, un modelo desarrollado por Harvard University anticipa que podría haber un resurgimiento del COVID-19 en el 2024, después de un periodo aparente de erradicación. 

El impacto económico

Si bien el panorama económico global es positivo según la OECD, que proyecta un crecimiento de 5,8% para el 2021, el desempeño económico seguirá siendo desigual y con divergencias fuertes entre países como los de Latinoamérica, donde la pandemia está en su peor pico. Las dos economías más grandes del mundo, Estados Unidos y China, están camino a la recuperación (crecimiento proyectado del 6,9% y 8,5% para el 2021, respectivamente) mientras Brasil contrasta con un crecimiento proyectado del 3,7%. La economía colombiana venía recuperándose desde la segunda mitad del 2020 y está proyectada para un crecimiento del 7,6%, pero la situación de orden público puede alejar una recuperación duradera hasta finales del 2022, según la OECD. Además, como la demanda internacional impulsa la economía global, la Cámara de Comercio Internacional estima que el nivel de desigualdad en vacunación podría costarle al mundo alrededor de $9.2 billones en pérdidas económicas, en el peor de los casos. Estos costos podrían mitigarse con un esfuerzo colectivo en pro de la vacunación global que está lejos de der un acto de caridad.

El acceso equitativo es la única solución

Además de la disponibilidad de vacunas, las demoras para iniciar los planes de vacunación en los países en desarrollo han profundizado la desigualdad. La logística de organizar una campaña de vacunación en la escala que lo exige esta pandemia es una tarea difícil y costosa, especialmente para países Latinoamericanos con recursos limitados y sistemas de salud frágiles. Brasil, por ejemplo, se ha convertido en el ejemplo de “supercontagio” de Latinoamérica, con sólo 16% de su población vacunada y variantes que traen sus propios retos. Colombia atraviesa actualmente el peor pico de la pandemia, con un promedio de 500 muertes y alrededor de 23,000 casos nuevos cada día y los esfuerzos de vacunación han sido limitados, con menos de 10 millones de dosis administradas a 9.8% de la población.

El problema es que en este momento el acceso a las vacunas no depende de la necesidad sino de la disponibilidad y la capacidad de pago. Esto en gran parte se solucionaría con redistribuir los suministros de vacunas actuales. Los países que ya tienen sus grupos vulnerables vacunados deben liberar inmediatamente los suministros adicionales para países más pobres. No se espera que sean donadas necesariamente- pero sí que las hagan disponibles para la compra y que sean flexibles con las estrategias de compra. Otra manera es que cumplan con sus compromisos de COVAX, del cual dependen los países donde viven la mayoría de las personas del mundo, y que le den prioridad de distribución a países vulnerables frente a los fabricantes.

Por otro lado, es necesaria una producción mayor de vacunas y el problema ha radicado en falta de capacidad de producción. Efectivamente, ya han surgido alianzas entre compañías rivales a través de licencias voluntarias otorgadas por los fabricantes a terceros para que puedan producir y vender sus vacunas. Ejemplos de esto han sido los acuerdos entre Pfizer/BioNTech y Novartis, y entre Janssen y MSD. Esto es una alternativa mejor a la de muchas voces que piden suspender temporalmente las patentes de las vacunas. El problema no ha sido en la propiedad intelectual limitada sino los cuellos de botella en la fabricación y la escasez de materias primas. Además, las vacunas innovadoras como las de Pfizer y Moderna tienen una tecnología compleja que implica una curva de aprendizaje y recursos que las fabricas comunes no tienen. No hay nada más efectivo para estimular la innovación que las patentes y quitarlas desincentivaría la innovación para futuras variantes, sin solucionar los problemas de suministro a corto y mediano plazo.

Por medio de la Cumbre de Salud Mundial llevada a cabo en mayo, los países G20 firmaron la Declaración de Roma, un acuerdo que reconoce este problema y promete avanzar en la equidad global en vacunación. Pfizer, Moderna y Johnson & Johnson se comprometieron a suministrar más dosis para países pobres en los siguientes 18 meses, entre otros compromisos para impulsar la equidad. Estos esfuerzos van por el camino correcto, sin embargo, llegan tarde y pueden ser insuficientes para la dimensión del problema.  

La campaña de vacunación global contra el COVID-19 será la mayor de la historia- sin precedentes en escala, complejidad y desigualdad. Los problemas no son simplemente de salud publica sino ambiciones geopolíticas y nacionalismo de vacunación que se van a reflejar en un futuro global profundamente desigual. Fallamos gravemente como sociedad en la distribución de las vacunas. Primó el pensamiento unitario sobre la coordinación internacional frente a una amenaza global que exigía cooperación, no competencia. Los esfuerzos para mejorar la equidad llegan tarde, por lo cual deben priorizarse ya que el acceso universal y oportuno de estas vacunas va a marcar la diferencia entre acabar la pandemia pronto y encauzar la economía global en una trayectoria sólida, o arriesgarse a perder años de crecimiento y asegurar el aumento de la brecha de desigualdad en el mundo.  

Contacto: mrico@the-ahf.org

LinkedIn: Mariana Rico

Instagram: @marianaricor

*La autora es médica de la Universidad Javeriana especializada en salud pública. Es la directora regional para Latinoamérica del Americas Health Foundation, una organización que trabaja para mejorar el acceso a la salud en países latinoamericanos.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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El enfoque: la puerta de entrada a la productividad exponencial

Es posible enfocar su energía y atención en algo específico. La clave es saber cómo moldear su propio cerebro. Acá algunas claves para hacerlo.

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Foto: Pexels

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de decidir enfocar nuestra energía y atención a algo específico. Este proceso de enfoque  siempre lo vamos a sentir como un esfuerzo, como algo hasta cierto punto incómodo. ¿Por qué? Porque cuando hacemos cosas reflexivas nuestro sistema nervioso ya conoce los patrones y usa una mínima cantidad de energía para ejecutar esas acciones, pero cuando queremos hacer una acción deliberada (nueva) requiere de una buena cantidad de energía.

¡No solamente esto!, sino que para poder entrar en este modo de acción el cerebro segrega adrenalina, que nos hace sentir agitados y estresados. Es decir, el químico que nos mueve a la acción está diseñado para hacernos sentir estresados o agitados.

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Grabemos en piedra este principio: No existe control de mis acciones que no esté precedido por el estrés, ¡punto!

Ojalá esta verdad te haga empezar a cuestionarte algo que está muy metido en la cultura moderna: El estrés es malo. ¡Pues déjame decirte que no! El exceso de estrés es malo, pero la ausencia de estrés también es mala. 

Esto que te acabo de mencionar es extremadamente importante, porque si quieres hacer cualquier cambio en tu vida, sea aprender algo nuevo, cambiar la respuesta hacia ciertos estímulos, crear nuevos patrones de comportamiento, es decir, construir nuevos hábitos; tienes obligatoriamente que entender cómo funciona la neuroplasticidad de tu cerebro.

Esta es la capacidad que tenemos de moldear nuestro cerebro, para que aprenda y desaprenda. Además, siempre va a estar acompañada de estrés, de hecho el estrés es la puerta al cambio. La clave de la neuroplasticidad es que para alcanzarla de forma efectiva va a depender de qué tan despiertos o somnolientos estemos.

Los responsables de los cambios físicos que podemos producir de manera voluntaria en nuestro cerebro son los neurotransmisores, que son los químicos que producimos en nuestro cerebro como la adrenalina y la dopamina. Para aprender algo nuevo y entrar en un proceso creativo necesitamos enfocarnos y para esto debemos estar alertas o muy despiertos. Este estado de alerta (que comúnmente podríamos asociar con estrés) precede al enfoque y por lo tanto es la puerta de entrada para que podamos hacer cambios en nuestro cerebro.

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Es importante que entiendas que la adrenalina es la responsable de este estado de alerta. De esta manera, podemos decir que la adrenalina es el combustible que necesitamos para enfocarnos. El cambio se va a dar en cuanto mayor enfoque le puedas dar a eso nuevo que quieres aprender o a ese nuevo hábito que quieres desarrollar.

El entender esto es clave, porque entonces comprendemos que no es tan agradable la primera sensación de cuando vamos a realizar un proceso que requiere de enfoque. Asimismo, sabemos que esta es la puerta de entrada para que podamos conseguir los objetivos que queremos y que este malestar es momentáneo, pues más adelante va a rendir unos frutos tremendos.

Una vez que logramos introducir un hábito positivo en nuestra vida, este entra a formar parte de los procesos reflexivos del cerebro, y por tanto, generan menos incomodidad. De hecho,  muchas veces el mismo cuerpo nos empieza a pedir que desarrollemos esa nueva acción. Por ejemplo, cuando una persona empieza a comer de forma saludable, o entra en una rutina de ejercicios diaria, va a llegar un momento en que el mismo cuerpo le pide una ensalada o ir a hacer ejercicio.

Otra cosa que tenemos que entender es que los cambios en el cerebro no se producen en el momento que estamos enfocados, es decir, no se producen mientras realizamos una tarea que queremos sea un hábito. De hecho, no se producen mientras estamos despiertos. Los cambios ocurren cuando el cerebro está en estado de descanso total, cuando estamos dormidos o en un estado de relajación profunda. Por ejemplo, grabamos en nuestro cerebro ese idioma nuevo que estamos aprendiendo o ese nuevo patrón de comportamiento cuando estamos durmiendo.

Esto significa que existe una relación muy importante entre el estado de enfoque y el de descanso. Son las dos caras de la moneda de la productividad humana. No existe la una sin la otra. Son los polos opuestos de nuestro estado de atención, pero que se complementan de una manera increíble. Entender esto es la clave principal de la productividad exponencial.

De hecho, existen estudios científicos que nos dicen que la mejor manera de aprender es estudiar durante 90 minutos e inmediatamente tomar una siesta o relajarnos profundamente durante 20 minutos. Está demostrado que esto mejora nuestra capacidad de retención de lo que estudiamos.

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Este cambio entre los estados de enfoque y descanso lo podríamos entender como una especie de marea.  Todos podemos sentir que mientras nos levantamos en la mañana vamos sintiendo un estado más general de alerta, de estar despiertos que va aumentando durante el día. De la misma manera, cuando va llegando la noche nos vamos sintiendo más relajados y somnolientos hasta que eventualmente nos dormimos.

Estos ciclos de 24 horas son los famosos ciclos circadianos. Entonces por sentido común van a existir momentos del día que van a ser óptimos para pensar, enfocarnos y aprender, en donde vamos a tener más energía, y momentos del día en los que vamos a estar cansados y va a ser muy difícil enfocarnos y concentrarnos.

Siendo así, podemos decir que para realmente sacar el máximo provecho a nuestra neuroplasticidad para ser realmente productivos, deberíamos ser capaces de dominar estos estados de alerta y descanso.

Los científicos han descubierto que todo el funcionamiento de nuestro cuerpo está regulado en ciclos de 90 minutos, que se conocen como ciclos ultradianos. Una fuerte prueba de esto es que nuestros ciclos de sueño están divididos en períodos de 90 minutos cada uno. Lo que los científicos identificaron es que cuando estamos despiertos continúan estos ciclos de 90 minutos. Esto quiere decir que, de forma natural estamos diseñados para tener períodos de enfoque óptimo de 90 minutos. 

Cuando vamos a desarrollar una actividad que requiere nuestro enfoque, como por ejemplo, una presentación de negocios o un correo importante, los primeros 5 o 10 minutos de la misma se van a sentir como forzados. Pero con el paso de los minutos vamos mejorando la capacidad de concentrarnos y entramos en un estado óptimo de fluidez hasta que se completan los 90 minutos. Sin embargo, cuando llegamos a ese límite vamos a sentir un declive de esta capacidad de concentración.  

Derivado de esto tenemos dos hacks poderosísimos. El primero es que para tu tarea más importante, esa que requiere de enfoque y concentración, debes reservar un bloque de 90 minutos para hacerla. Este bloque yo lo he denominado Sesión de Alta Concentración o SAC. A su vez, para sacarle provecho a este tiempo y que logres entrar en un estado de máxima fluidez o de máxima productividad deberías estar exclusivamente concentrado en esa actividad. Porque si te distraes te va a tomar otros 10 o 20 minutos regresar a ese estado de alta concentración, porque estarías repitiendo el proceso que viviste al comienzo.

El segundo hack es que debes experimentar en poner este bloque o bloques de tiempo en diferentes horas del día, para encontrar tu punto óptimo. Para muchas personas el momento de mayor alerta podría ser las primeras horas de la mañana o al medio día. Es un tema de autoexploración. Ayuda a que reflexiones y te des cuenta en qué momento del día tiendes a sentirte más motivado, con más energía o más ansioso. Ese puede ser el momento óptimo para tu concentración.

Por: Jaime Rubiel*

*El autor es especialista latinoamericano en productividad exponencial y creador del método 4M para formar una nueva generación de Líderes Exponenciales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Mujeres en las organizaciones: la clave para la sostenibilidad

Desde antes de la pandemia se evidenciaban importantes brechas de género: las mujeres en la región dedicaban más del doble de horas a responsabilidades domésticas y de cuidado no remuneradas que sus pares masculinos.

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La pandemia impactó negativamente en la ocupación y en las condiciones laborales de las mujeres en América Latina y el Caribe, generando un retroceso de más de una década en los avances logrados en materia de participación laboral. Así lo confirmó el Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial 2021, de Marsh y Zurich Insurance.

Desde antes de la pandemia se evidenciaban importantes brechas de género: las mujeres en la región dedicaban más del doble de horas a responsabilidades domésticas y de cuidado no remuneradas que sus pares masculinos, lo que no solo afectó la decisión de participación laboral de las mujeres, sino también las posibilidades de ascenso profesional.

Promover el liderazgo femenino es incentivar y reconocer el talento de las mujeres con potencial para ejercer la toma de decisiones con impacto de negocio. Es común que debido a la carga familiar a ellas se les ofrezcan puestos de poco peso estratégico por el temor a que no puedan cumplir con ambas responsabilidades y que solo se les brinden entrenamientos en habilidades blandas; aunque estas son necesarias, son más importantes los conocimientos de finanzas, estrategia y negocios, poco explotados en entrenamientos de liderazgo para mujeres.

En entornos cada vez más competitivos, se torna fundamental para las compañías asegurarse de que cuentan con el talento adecuado para sostener su posicionamiento. Está validado que la diversidad organizacional y la meritocracia repercuten positivamente en la imagen corporativa y en los resultados operativos y financieros.

En Genomma Lab, el 45 % del equipo a nivel global y el 46 % de las directivas son lideradas por mujeres. Aún tenemos un largo camino por recorrer, pero seguimos avanzando y muestra de ello es nuestra participación como parte de la primera generación de la iniciativa Target Gender Equality, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, que nos dará las herramientas y lineamientos necesarios para lograr metas más ambiciosas.

A principios de este año, en Genomma Lab presentamos la Estrategia de Sostenibilidad 2025 que busca contribuir al cuidado del planeta, mitigar el cambio climático, impulsar la economía circular y disminuir la generación de residuos mediante actividades de prevención, reducción, reciclado y reutilización. Entre los compromisos que establece nuestra estrategia alineados todos ellos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, decidimos incluir medidas para asegurar la participación plena y efectiva de la población femenina y la igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los niveles.

Hemos entendido la importancia de promover la equidad responsable en las relaciones con nuestros colaboradores, y depositar en las mujeres la confianza para ocupar cargos claves, asumir el liderazgo de equipos de trabajo e impulsar estrategias exitosas.

Una gran ventaja competitiva de Genomma Lab es la agilidad para reaccionar ante las crisis, convirtiéndolas en oportunidades y tomar decisiones de acuerdo a necesidades del mercado. En este sentido, las inversiones por venir estarán enfocadas en fortalecer estas áreas de oportunidad detectadas durante los meses de contingencia.

Por: Diana Leal

La autora es gerente general de Genomma Lab para Colombia, Perú, Ecuador, Centroamérica y el Caribe

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El nuevo récord del petróleo

El Brent se negocia a niveles de 2018 y los futuros de gas están en máximos de 10 años. ¿Qué implicaciones tiene esto en la economía mundial?

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Seguir el movimiento del mercado de hidrocarburos es uno de los elementos claves al analizar el comportamiento de la economía global ya que refleja en una buena medida el ritmo de la reactivación económica. Así que con la referencia Brent negociándose a niveles de 2018 y los futuros de gas natural en máximos de diez años, vale la pena revisar que está pasando y cuáles son sus implicaciones.

Creo que el mejor punto de partida de este análisis es recordar que el crudo se negocia en mercados internacionales, por lo que su precio está sujeto tanto a fuerzas de oferta como de demanda. Por el lado de la oferta, tenemos siempre un juego político entre Arabia, Rusia y Estados Unidos entre otros, el primero por ser la cabeza de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), el segundo por ser su aliado más cercano fuera del grupo y el tercero por el peso que su industria del fracking trae a la mesa.

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Ahora bien, por el lado de la demanda, dos fuerzas están marcando el ritmo, la primera es el aumento de necesidades del crudo y sus derivados originado por la reactivación económica y el mayor uso de las fábricas y en segundo lugar la llegada del invierno al hemisferio norte con las necesidades de calefacción de los hogares.

Así, este aumento de demanda se ha visto reflejado no solo en el crudo sino también en el gas natural, tal y como puede verse en el grafico del comportamiento del precio del petróleo Brent y del contrato futuro genérico de gas. Donde este último ha tenido un crecimiento de 145% desde abril de este año, llevándolo a máximos de diez años, en medio de una expectativa de mayor demanda ante la reactivación económica en especial después de haberse consumido los inventarios en el pasado invierno en Europa e Inglaterra.

Otro factor que ha empujado los precios en estas regiones es el cambio de la matriz energética que ha reemplazado en muchos casos el uso del carbón por el del gas natural, incrementando a su vez la demanda.

Este crecimiento en los precios del gas y del petróleo, tiene un efecto adicional y es el posible aumento que tengan en la inflación en los países consumidores, lo que se suma a la tendencia ya existente, poniendo aún más presión en los Bancos Centrales para tomar acción. Les dejo mi columna de hace algunas semanas al respecto.

Gráfico elaboración propia

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Pero como mencioné antes, no todo viene por el lado de la demanda, un elemento adicional en esta combinación de factores es que el pasado 4 de octubre se llevó a cabo la reunión de la OPEP+, que es el bloque de productores y sus aliados, en la cual no hubo cambios frente a su estrategia de aumento gradual de la producción en 400.000 barriles por día (bpd) en noviembre, lo que dio un impulso adicional a los precios ya que no mostró cambios drásticos en la oferta.

Aunque después de todo, ¿por qué es tan relevante la decisión de la OPEP+? En esencia es porque de todos los jugadores son los que tienen la capacidad instalada para aumentar de forma rápida su producción en caso de ser necesario, sin embargo, no hay que olvidar que parte de la producción de Irán el tercero en el grupo no está llegando a los mercados internacionales ante la ruptura de su acuerdo nuclear con Estados Unidos, lo que también refuerza la expectativa del mercado de una insuficiente oferta.

Por su parte, en Estados Unidos, el otro jugador clave en este panorama, el índice Baker Hughes de taladros activos muestra un nivel 428 al 1 de octubre, lo que, si bien es una tendencia creciente, los pone muy por debajo de los 638 que marcaba en marzo de 2020, por lo que es poco probable que en el corto plazo venga un aumento de producción significativo de ahí.

Dicho de otra forma, al menos en lo que queda de este año, de continuar dándose el aumento de demanda, la OPEP+ tiene el control y la verdad no aparece que tenga muchos incentivos para aumentar su producción dramáticamente, sino por el contrario mantener su compromiso y disfrutar los ingresos adicionales que este nivel de precios, puede traerles a sus miembros, al menos aquellos que todavía pueden vender su petróleo en los mercados internacionales.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

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Ampliar la mirada estratégica de la seguridad para enfrentar los riesgos

La ciberseguridad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en una realidad. Este es un tema que no debe estar solo a cargo de los equipos de tecnología. Ampliar la mirada sería un primer paso para la solución.

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Desde hace un tiempo, he venido hablando sobre la transformación digital de las organizaciones y su rápida aceleración, principalmente a raíz de los desafíos impuestos por la pandemia de Covid-19. En este contexto, uno de los temas que fue adquiriendo mayor escala y velocidad, y que debe ser abordado, son los riesgos que surgen en este mismo escenario. Teniendo en cuenta que la ciberseguridad ha dejado de ser solamente una tendencia para convertirse en una realidad, las empresas, además de buscar soluciones, están adoptando nuevos enfoques para hacer frente a la amenaza constante.

De acuerdo con el informe anual Cost of Data Breach, realizado por Ponemon Institute e IBM Security, globalmente se produjo un aumento en el costo asociado a las filtraciones de datos, el nivel más alto en 17 años, con un costo promedio de US$ 4,24 millones por incidente, que representa un incremento del 10% con respecto al año anterior.

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A esto, se suma otra noticia no tan alentadora: el tiempo de respuesta es ahora una semana más largo. En total, son requeridos 287 días entre la detección de un incidente y su contención. Es importante señalar que, mientras Latinoamérica tuvo un costo promedio de US$ 1,8 millones, que está por debajo del promedio mundial, ese costo se incrementó en un 30% con respecto al informe anterior, registrando un tiempo de respuesta de 356 días.

En parte, este impacto puede explicarse por los cambios que las empresas tuvieron que implementar en medio de la pandemia, cuando a gran velocidad y en escala debieron migrar sus operaciones a la modalidad remota. En la región, el sector financiero es el que presenta los mayores costos por filtraciones de datos, seguido por el sector de servicios; sin embargo, en todas las industrias se ven tendencias similares, debido a las adaptaciones que venían atravesando. A esto se suma también la complejidad de los escenarios de TI.

En la actualidad, los equipos de TI están adoptando hasta 50 soluciones de seguridad diferentes de hasta 10 proveedores de tecnología o asociados de negocio diferentes. Los nuevos contextos y las nuevas tecnologías exigen nuevos enfoques y ameritan una mirada cercana y atenta por parte de los líderes a estos temas.

Ampliar la mirada estratégica de la seguridad

La seguridad no es un tema que debe estar solo a cargo del equipo de tecnología. Todas las áreas, empleados y líderes comparten la responsabilidad dentro de la organización para ayudar a prevenir y resolver problemas. Para protegerse de los riesgos, muchas empresas adoptan medidas que no solo contribuyen con la defensa y respuesta a ciberataques, sino que también, actúan para prevenirlos.

Pero, ¿qué podemos hacer como líderes para prevenir al máximo la incidencia de riesgos cibernéticos? Comparto con ustedes algunas recomendaciones de prácticas relevantes que ayudan en este sentido, que algunas organizaciones ya están poniendo en marcha.

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1. Adopción de un enfoque de confianza cero:

Se basa en el supuesto de que ya puede haber un compromiso, ya sea en la identidad de los usuarios o en la red, que exige un análisis y una validación continua de las conexiones entre los usuarios, los datos y los recursos. En el mundo actual, ya no podemos pensar que la amenaza no llegará; al contrario, la probabilidad de sufrir un ataque no ha dejado de aumentar con el tiempo, debido a la vertiginosa transformación digital de las empresas.

Los líderes debemos implementar una estrategia madura de confianza cero y capacitar a los empleados, gerentes y equipos de liderazgo para que sepan prevenir, detectar y ayudar a resolver las amenazas que puedan sufrir las personas o las organizaciones.

2. Utilización de la tecnología para tomar mejores decisiones:

Planificar cómo se toman las decisiones relacionadas con la seguridad es parte de la preparación contra las amenazas. Aprovechar el avance tecnológico es otra jugada sólida para protegerse, especialmente gracias a la madurez de las soluciones de ciberseguridad basadas en inteligencia artificial, análisis avanzado e hiperautomatización.

Estas soluciones pueden ayudar a predecir, prevenir y reaccionar, reduciendo en gran medida el riesgo y la exposición. Asimismo, pueden contribuir a disminuir el costo de una infracción y acortar el tiempo de respuesta. Las empresas que experimentaron ataques y ya tenían una estrategia general más madura de modernización basada en la nube fueron más eficaces en la detección y respuesta a incidentes (77 días más rápido) y tuvieron costos más bajos, hasta un 59%, en Latinoamérica.

3. Creación y participación en consejos consultivos en ciberseguridad:

La colaboración y el intercambio de ideas son claves para prepararnos para un momento de vulnerabilidad. Comprender por lo que han pasado otros ejecutivos y empresas puede ayudarnos a predecir el movimiento futuro de nuestra empresa y anticipar la toma de decisiones para que el impacto sea menor.

Formar parte de un Consejo Consultivo en Seguridad no solo puede ayudar a las empresas individuales a discutir temas relevantes, sino también a trabajar juntas para encontrar las mejores soluciones. Y aquí no estoy pensando solo en soluciones tecnológicas, que como comenté también son un factor clave, sino también en Gobierno Corporativo, cuál es la mejor manera de abordar una crisis, cómo comunicar interna y externamente, quién tiene que activarse o cuáles son las guías y los próximos pasos que se deben adoptar para reducir el impacto.

***

En tiempos de cambios vertiginosos y de transformaciones digitales aceleradas, anticiparse y estar preparado con procesos y herramientas de seguridad puede ser decisivo para afrontar los riesgos. La mejor forma de lidiar con las amenazas es mirarlas de frente, llevar la conversación al liderazgo, entender la seguridad como un tema prioritario que afecta a toda la organización, monitorear el escenario y acompañar de cerca la toma de decisiones.

Por: Tonny Martins*
*El autor es Gerente General de IBM Latinoamérica.

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La desigualdad: un factor determinante en la recuperación

La crisis económica, y la consecuente recuperación, han puesto de manifiesto los daños de una desigualdad económica que, antes de la crisis, pasaba por alto para numerosos gobiernos.

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Divergencias, y más divergencias. Así podríamos iniciar un artículo como este, en el que, nuevamente, tratamos de señalar otro problema que afecta a las economías y que, pese a que la economía está más presente en nuestras vidas que nunca, pasa por alto en numerosas ocasiones.

Ya sea por la definición realizada por numerosos economistas o porque no hemos sido capaces de trasladar la importancia de este tipo de fenómenos en la economía y, más importante, en la sociedad, la desigualdad y las divergencias entre territorios sigue siendo un asunto secundario para muchos de los gobernantes de América Latina.

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Así, la desigualdad es un concepto que hemos escuchado hasta en la sopa. Todo el mundo, al menos una vez al mes por los periódicos, ha escuchado hablar de desigualdad, así como de lo que este fenómeno significa. Para hacernos una idea, es esta desigualdad la que ha provocado que haya países en los que el daño por la pandemia en sus empresas y su sociedad es claramente menor que el registrado por otros.

Es esta desigualdad la que ha permitido registrar menos muertes en unos países que en otros. Y es esta misma desigualdad, siendo este otro claro ejemplo, la causante de las divergencias en la respuesta fiscal ofrecida por los Gobiernos, donde tenemos a Estados Unidos, que ha podido movilizar el equivalente al 18% de su PIB en recursos, mientras tenemos otras economías como México, donde la escasez le ha impedido destinar más del 1% de su PIB a combatir, con recursos, la pandemia.

Como digo, es importante señalar el impacto de las divergencias y las desigualdades en la economía y en la población. Pues estas desigualdades son determinantes en el modo de vida de la ciudadanía. Para entender esto que comento, veamos otro ejemplo muy claro, del cual hemos sido testigos gracias a la pandemia. En este sentido, mientras economías como la española podían, con recursos, hibernar la economía, sostener los ingresos de las familias y liberar de costes a sus empresas. En otros países como el citado México, esto no ha sido posible, pues no solo no es posible llevar a cabo un programa como el citado, sino que la elevada informalidad económica lleva al Gobierno azteca a no reconocer, siquiera, al 30% de su población empleada en una actividad, ya sea formal o informal.

Como vemos, y especialmente en esta crisis, la desigualdad ha estado muy presente. Y, de ella, deberíamos extraer lecciones para las próximas. Pues, como veremos a continuación, es importante señalar las consecuencias de esta desigualdad, pues son de gran relevancia.

Relativo a estas desigualdades, fue la propia OCDE la que, hace unos meses, se pronunciaba al respecto, señalando la existencia de desigualdades que se han acentuado con la crisis que hoy nos afecta, las cuales siguen ensanchándose, a la vez que amenazan la economía globalizada.

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Pues, si bien se espera que el crecimiento del PIB mundial evolucione favorablemente el próximo año, la OCDE también ha avisado de que, a finales de 2022, el ingreso mundial todavía seguirá siendo cerca de tres billones de dólares inferior a lo previsto antes de la crisis. Tres billones de dólares que equivalen aproximadamente al tamaño de la economía francesa, por lo que hablamos de una situación, a priori, preocupante.

Y es que, como comentábamos anteriormente, la desigualdad deja escenarios como el que vemos en esta recuperación. Donde tenemos países como Paraguay, que prevén recuperar su economía en el presente ejercicio, mientras teníamos otras que prevén hacerlo en 2022, como es el caso de países como Brasil, Chile, Colombia, entre otros.

Y ni que decir de economías como México, la cual prevé recuperarse en el año 2023, o Argentina, que prevé hacerlo en el 2025. Así, mientras Chile o Colombia pueden remontar el vuelo el próximo ejercicio, México y Argentina, así como toda su ciudadanía, por ejemplo, deben esperar para ver el bienestar previo a la pandemia hasta pasados dos años.

Una comparación que, de contrastar con las economías desarrolladas, es más desesperanzadora aún.

Esto no es más que el producto de esas desigualdades, acentuadas por la pandemia, y que, pese a que muchas economías se recuperan, nos llevan a no recuperar plenamente la economía por la situación que viven, todavía, numerosos países; y que prevén vivir en los próximos años en algunas ocasiones. ¿Las razones? Son muchas, pero, de acuerdo con el FMI, destacan especialmente la vacunación, donde la desigualdad está presente; la respuesta fiscal, donde está más presente aún; y los recursos sanitarios, donde, de la misma forma, destaca esa desigualdad entre países. Estos factores, donde encontramos una marcada desigualdad, se traducen en una recuperación asimétrica que nos sitúa aún lejos del final de la crisis.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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