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La importancia de aprender a venderte a tí mismo

Aunque no lo crea, aprender esta habilidad le dará sustento el resto de su vida. Conseguir trabajo, ganar inversionistas o relacionarse mejor tienen como base saber venderse. Acá algunos consejos.

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Hay un conocido proverbio chino que dice: “Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enseñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida”. Al leer este proverbio no puedo evitar pensar en la habilidad de venderse a sí mismo. Si bien es posible “alimentarse” o en este caso, tener éxito, sin saber venderse, aprender esta habilidad nos dará sustento para el resto de nuestras vidas.

Si lo pensamos bien nos vendemos todos los días sin saberlo. Salimos en una cita para conocer a alguien nuevo, y nos vendemos. Nos vendemos cuando vamos a una entrevista de trabajo. Vendemos cuando tratamos de convencer a nuestros amigos de nuestra visión política. Y por supuesto, vendemos, aún cuando queremos ser alguien que no vende y que no le “gusta eso” y no es bueno para hacerlo. Hasta el no vendedor vende cuando trata de argumentar por qué no es bueno vendiendo.

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De cierta, forma, siempre estamos vendiendo porque queremos proyectar y transmitir al mundo nuestra perspectiva y estado mental. El ser humano es vendedor por naturaleza y es una de las fuerzas poderosas que tenemos ya que es la forma no violenta de movernos por el mundo y buscar sustento.

Normalmente pensamos en la venta como algo no tan virtuoso. Asociamos el acto de vender con un mercachifle o un encantador de serpientes, que va por el mundo tratando de convencer a las personas de darles dinero y de llegar a engañarlos, solo por conseguir cerrar el trato. Pero las ventas, bien hechas, no implican engaño y estafa. Esa es una desafortunada consecuencia de la ambición y avaricia del ser humano.

Un buen vendedor es un maestro de la persuasión y la seducción. Sabe emparejarse emocionalmente con su cliente, entenderlo, para luego presentarle soluciones que le alivien su dolor. El buen vendedor enamora, no con fantasías, sino con promesas reales que puede cumplir y siempre hace sentir a su cliente que ganó. Si un cliente siente que gana, volverá a nosotros siempre para sentirse seguro y validado.

En el emprendimiento, cuando uno levanta capital, uno no debe vender a su compañía o su idea de negocio. Uno se debe vender a sí mismo. Si uno hace esto, tendrá inversionistas de por vida. La mayoría de los fondos de capital no invierten en las ideas de negocio porque una idea de negocio, por buena que sea, con un equipo mediocre, es lo mismo que nada. A fin de cuentas, la idea la puede tener cualquiera. Los fondos buscan equipos y personas sobresalientes. Si uno logra venderse a sí mismo como alguien excepcional, generará confianza que luego se transformará en credibilidad cuando uno pueda comenzar a ejecutar y mostrar resultados.

Habiéndonos ganado la confianza y la credibilidad tendremos “alimento para el resto de la vida”. No importa si nuestra idea falla, si algo no funciona, el inversionista estará ahí para seguirnos apoyando porque somos un buen elemento para transformar sus inversiones en grandes retornos.

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Cómo vendernos sin sonar arrogantes

Hay una fina línea entre venderse a sí mismo y ser percibido como alguien valioso y capaz, y generar una sensación de arrogancia y fanfarronería. Hay que tener mucho cuidado porque es fácil desviarse en las conversaciones y proyectar la imagen equivocada. Tyler Weitzman, CEO de BlackSMS, encontró una estructura de cinco vertebras que debe tener nuestra historia, cuando estamos tratando de venderos, y no sonar arrogantes con nuestros logros y capacidades.

  • Dar crédito a los demás – Dar crédito a alguien más por las cosas que hemos logrado es la primera señal que no somos egocéntricos y reconocemos que nada en la vida se logra solo. Un excelente líder siempre le da crédito a su equipo. “No habría poder pasado sin [nombre de los otros involucrados]”.
  • Evidencia de trabajo duro– Hablar del esfuerzo que se le ha imprimido a algún proyectos. Más que lograr cosas por talento, lograr cosas por dedicación y disciplina tiene un valor enorme y no se ve como engreido. “Teniamos que trabajar día y noche para sacar adelante ese proyecto, por ejemplo, (describir el trabajo)”.
  • Mostrar Vulnerabilidad – Contrario a lo que uno puede pensar, mostrarse vulnerable no es una debilidad, sino es una señal de fortaleza. Nadie es un super héroe y logra cosas sin tener que caerse y ensuciarse. Es positivo hablar de estos impases y dificultades. EFue muy difícil para mi poder superar…(el obstáculo o contratiempo)”.

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  1. Motivo noble – Importante mostrar cuáles son nuestras motivaciones y por qué hacemos las cosas. Mejor aún si ese motivo tiene un componente de nobleza.  “Nos levantamos cada día queriendo perseguir ese sueño de [motivo noble]”.
  2. Gratitud – Mostrar gratitud en la vida es una señal de estabilidad emocional y consciencia de que hay cosas en la vida que no pasan solo por nuestro trabajo. Poder mostrar que uno agradece por temas mundanos y que es consciente de que pasaron gracias a la interacción de varias partes, es poner los pies en la tierra y entender el correcto funcionamiento de la vida. “Estoy orgulloso y agradecido por…”

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*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El verdadero milagro que necesita Perú

El reciente proceso electoral mostró la impostergable necesidad de que el país sudamericano deje de ser indiferente y promueva el acceso a oportunidades, dice la politóloga peruana Alexandra Ames.

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El problema de Perú no es su modelo económico, sino su modelo sociopolítico secular, asegura Alexandra Ames. Foto: EFE.

En 1990 fue abolido el Apartheid en Sudáfrica, un sistema de segregación racial que prohibía a la población negra acceder a derechos sociales y políticos que sí tenía la población blanca. Esto se dio después de una espiral de violencia y un proceso duro de protestas, represión y críticas de la comunidad internacional. Estaba claro que este sistema no daba para más. Pero su anulación no iba a calmar el ambiente por sí mismo. Los oprimidos tenían ahora acceso al poder y estaban dispuestos a usarlo. El miedo en las clases altas era evidente. La sociedad estaba muy polarizada y diversos actores tenían diferentes puntos de vista respecto a la visión del futuro del país. Era importante iniciar un proceso de transformación y reconciliación nacional  que permita fortalecer las bases de la institucionalidad democrática que garantice una absoluta gobernabilidad y bienestar para todos.  

En este contexto, se convocó a Adam Kahane, especialista en planificación, para diseñar una visión de futuro compartida. Kahane cuenta en uno de sus libros que los sudafricanos le habían dicho que tenían dos opciones. La alternativa práctica era ponerse de rodillas y rezar para que todo se solucione. La opción milagrosa consistía en trabajar en consenso y de avanzar unidos [1]. Kahane bromeaba acerca de que esta última opción se veía realmente como algo que solo algo infrahumano lo podría solucionar.

Este milagro consistió en una serie de talleres para pensar el país con actores con posturas muy dispares. Se convocaron políticos, sindicalistas, empresarios, activistas y académicos de izquierda y derecha, blancos y negros. El resultado fueron 4 escenarios que podría tener Sudáfrica.

El primero se llamó “Avestruz”, con la minoría blanca en el poder escondiendo su cabeza para no ver los problemas de afuera, sin pactar con sus opositores. Este escenario, tarde o temprano, los llevaría al caos permanente. El segundo fue el “Pato cojo”, en donde,  el temor al tener un Gobierno incapaz, habría hecho que se negocie con la oposición oprimida e iniciar una transición lenta, priorizando el crecimiento económico sobre el fortalecimiento democrático, lo que, a la larga, solo haría que el pato con el ala rota no pueda despegar como país. 

El tercer escenario fue el “Ícaro”, un Gobierno democrático que despega con un gran gasto social populista, desconociendo los efectos de los abusos al tesoro fiscal. Por lo tanto, apelando al mito griego, la cera de las alas se derretirían por volar muy alto sin estar preparados y, por lo tanto, caerían para ahogarse en una crisis que les impediría continuar. El último escenario fue el “Vuelo del Flamingo”, la cual consistía en ser consciente de la necesidad de invertir en la gente, pero de manera sostenida para asegurar un desarrollo autónomo de las personas y lograr un acuerdo político decisivo que incluya a todos y que entregue confianza suficiente para renovar el pacto social. Esto permitiría un crecimiento económico sostenido y, al mismo tiempo, un fortalecimiento de la gobernabilidad democrática en Sudáfrica.

Evidentemente, lo líderes, tan dispares entre sí, escogieron tener el último escenario y acordaron una hoja de ruta que les permitió crecer de manera sostenida durante los siguientes 20 años.

El caso peruano

En Perú, se ensayó, en el año 2000, un Acuerdo Nacional, con la diferencia de que este no logró convertirse en un proyecto nacional que sea reconocido por todos. Nuestro crecimiento económico despegó y, gracias a ello, se logró que millones de hogares puedan salir de la pobreza. Pero hemos creado un sistema aparentemente exitoso que al primer soplido del lobo feroz, todo lo construido se cae. ¿Esto ha sido culpa del mercado? El sector empresarial debe reconocer que las nuevas formas de hacer negocios, implican estrategias serias de creación de valor compartido. Sin embargo, es el Estado quien no ha sido capaz de convertir el progreso económico en progreso real para todos.

El problema de Perú no es su modelo económico, sino su modelo sociopolítico secular. El primero es el que más avances nos ha traído pese a la resistencia de cambio del segundo. Hemos estado mirando al país desde un balcón limeño, analizando los problemas desde lunas polarizadas. Hemos entregado caridad mas no políticas públicas de calidad.

Lo indígena y lo provinciano son vistos como fenómenos sociales materia de estudio, pero todavía no son reconocidos como ciudadanos pares. Doscientos años después, seguimos siendo una sociedad donde unos son pobladores y otros son vecinos, donde nos indignamos más por una pizza que viene con un insecto, al punto de que la empresa sienta vergüenza y cierre el negocio, que por empresas que abusan de sus trabajadores. Hemos visto noticias de jóvenes sorteando sus autos por no tener cómo costear la enfermedad de su pariente. Y no ha pasado nada.

Perú y Sudáfrica tienen un PBI per cápita similar. Aunque el país latinoamericano tiene un mejor puntaje en el Índice de Progreso Social, elaborado por el Social Progress Imperative, en la dimensión de Oportunidades de ese mismo índice, el país africano le lleva ventaja. Otro dato interesante es que en la dimensión de Libertad de Elección, Sudáfrica está en el puesto 45 mientras que el Perú está en el 108. En otras maneras, de alguna de manera, todavía vivimos un Apartheid peruano. Uno invisible que en estas elecciones se ha legitimado aún más.

Está claro que necesitamos un cambio. Pero en vez de atrincherarnos en nuestros polos, debemos estirar la mano y apoyarnos uno a uno, para salir del hoyo. Es el único milagro que necesitamos en Perú para romper con el mito de Sísifo y nuestra condena del eterno retorno.

[1] Kahan, Adam. La planificación transformadora de escenarios. Comisión Nacional de Derechos Humanos, México, 2016.

Sobre la autora

Alexandra Ames Brachowicz es politóloga. Actualmente es jefa del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad del Pacífico de Perú.

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Trabajo híbrido: el modelo de trabajo del futuro

El trabajo remoto es una realidad, pero el networking es algo muy importante para los seres humanos. Es en estos encuentros donde formamos relaciones duraderas y de confianza que nos ayudan a lo largo de la vida. ¿Cuál es entonces el futuro del trabajo pospandemia?

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El año pasado el mundo laboral vivió una transición agresiva hacia el trabajo remoto a causa del Covid-19. Todas las empresas tuvieron que de alguna u otra manera adoptar nuevas prácticas y políticas para poder adaptarse. Ahora, casi un año y medio después de que las cuarentenas generales empezaron, los países comienzan su proceso de reapertura y reactivación económica y está naciendo un nuevo concepto, el trabajo híbrido, un modelo mixto en el cual algunos empleados regresan a las oficinas y otros continúan trabajando desde casa.

Aunque todos estamos aprendiendo a adaptarnos a esta nueva realidad, algo que es cierto es que el trabajo flexible está aquí para quedarse y el panorama de talento cambió de una manera radical. Esta nueva modalidad de trabajo creó nuevas oportunidades laborales para algunos, para otros significó la pérdida de oportunidades, pero como todo gran cambio en la historia se está dando por etapas, y soy de la escuela de pensamiento que va a traer más cosas positivas, que negativas. Es cuestión de que los mercados se terminen de adaptar.

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En mi caso, gracias al trabajo remoto creamos Ontop, que la concebimos como una empresa 100 % remota desde el día uno. Muchas de las casi 40 personas que hoy trabajamos en la compañía, no nos conocemos en persona. Sin duda es un gran reto, y cada día me convenzo más, que el futuro tendrá que ser híbrido. El contacto humano real es muy importante y hay que tenerlo, pero creo que ya nos dimos cuenta de que no es necesario tenerlo 8 horas al día, 5 días a la semana. Esto, supone un reto enorme para las áreas de talento humano y los líderes de las empresas, quienes deben repensar todo su esquema de contratación, compensación y beneficios.

La fuerza laboral pide a gritos trabajo híbrido

De acuerdo con un reporte publicado por Microsoft recientemente, el 40 % de la fuerza laboral global está considerando dejar su empleo actual este año, por lo cual nunca fue más importante poder tener estrategias de atracción y retención de talento. Una de estas siendo el trabajo híbrido, ya que hay un gran numero de personas a las cuales no les gusta la idea de que las obliguen a ir a una oficina todos los días del mes. De hecho, el 70 % de los trabajadores quieren opciones flexibles de trabajo remoto y 66 % de los tomadores de decisiones en las empresas están considerando rediseñar sus espacios físicos para acomodar mejores esquemas de trabajo híbrido.

Esto cambia radicalmente el concepto de bienestar y salud en el trabajo, por ejemplo. ¿Vale la pena seguir invirtiendo en instalaciones como gimnasio y spa en una oficina? ¿Vale la pena pagar un gimnasio cerca a la oficina para que los empleados vayan? Este problema lo está tratando de solucionar muy bien Fitpal, mi primer startup, entregando beneficios y bienestar virtuales a las empresas más grandes de Colombia.

Falta de contacto persona y la alta productividad son un riesgo para la salud mental

37 % de los trabajadores sienten que sus empresas están esperando mucho de ellos en estos momentos. 20 % de la fuerza laboral afirma que sus empleadores no se preocupan mucho por el balance trabajo – vida personal y sienten que llegan a puntos de burnout frecuentemente. Sin duda, cuando uno trabaja en casa, separar los espacios y horas de trabajo se vuelve cada vez más difícil, y el hecho de estar conectados a temas laborales constantemente puede comenzar a afectar nuestra salud mental.

Microsoft afirma que el tiempo que se pasa ahora en video llamadas se ha multiplicado por 2,5 y el tiempo promedio de las reuniones ahora es 10 minutos más largo. Así mismo, no tener contacto personal con nuestros colegas, también general una ruptura en la formación cultural de la compañía.

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Por esto es que estoy convencido que, aunque un equipo nazca 100 % remoto, debe organizar espacios presenciales para que los miembros de su equipo interactúen. Así sea una vez al mes, células de trabajo deben ser organizadas, en espacios de coworking, para que los equipos generen una mayor cohesión. El networking es algo muy importante para los seres humanos. Es en estos encuentros donde formamos relaciones duraderas y de confianza que nos ayudan a lo largo de la vida. Para la generación Z (18-25 años) que apenas empieza a desenvolverse en el mundo laboral, es muy importante poder generar esta habilidad y con el trabajo 100 % remoto se vuelve cada vez más difícil.

El hecho de estar encerrados y aislados puede afectar la innovación

La innovación es un fenómeno colectivo que depende de la colaboración entre personas y la serendipia que existe en estos encuentros en espacios de trabajo. El aislamiento del trabajo remoto reduce los puntos de contacto que tenemos con personas en nuestro trabajo. Contrario a lo que pasa en una oficina donde constantemente nos encontramos y hablamos con personas de otras áreas de la compañía, en el trabajo remoto, nos enfocamos en las comunicaciones estrictamente necesarias con nuestro equipo directo. Por esta razón, habilitar espacios semanales o mensuales para que esta serendipia de la innovación ocurra es fundamental para tener organizaciones vanguardistas.

El mundo híbrido está en cualquier parte del mundo

Una de las grandes ventajas del trabajo remoto es que amplia el mercado de talento a niveles nunca vistos. Trabajar desde casa se vuelve lo mismo que trabajar desde Sao Paulo, Buenos Aires o Madrid. Las empresas ahora tienen la posibilidad de acceder a talento que antes no podían. Trabajar de forma híbrida les permite a las empresas conservar esta ventaja y formar equipos en diferentes partes del mundo sin problema.

Las ofertas laborales en LinkedIn se multiplicaron por cinco durante la pandemia y 46 % de los trabajadores remotos planean moverse a un nuevo lugar este año porque pueden trabajar remoto ahora. La gente ya no tiene que dejar su escritorio para expandir su carrera y buscar nuevos horizontes y esto tendrá un impacto gigante en el mundo laboral. En Ontop esa es nuestra visión. Queremos brindar la infraestructura adecuada en contratos, pagos y soluciones financieras para esta nueva generación de trabajadores híbridos que pueden estar en una oficina o en cualquier parte del mundo.

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*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

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¿En qué se parecen un libertario y un socialista?

La construcción de la identidad política es un proceso que sufre varios cambios. ¿Cómo analizarla de manera correcta? Acá los detalles.

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La adolescencia es, fundamentalmente, una búsqueda por la identidad propia. Uno se pasa años tratando de descifrar quién es y cómo encaja en la sociedad. Esa búsqueda, usualmente, es acompañada por una rápida adopción de señales puntuales de afiliación a ciertos colectivos o ideas. Con el paso de los años, no obstante, esa pregunta acerca la identidad propia se desvanece y con frecuencia, también la afiliación a esos colectivos o ideas.

Creo que un proceso parecido vive la búsqueda de identidad intelectual, aunque quizá algo más tardía en el ciclo de la vida de las personas. En mis años de universidad yo me catalogaba como un liberal clásico. Incluso, en cierto momento, creo haberme referido a mí mismo como hayekiano; aunque dudo haber sabido alguna vez lo suficiente de Hayek para, siquiera, reconocer qué quiere decir ser hayekiano. En cualquier caso, en esos años, creía profundamente en el poder de los mercados y pensaba que el rol del Estado debía ser tan limitado como fuese posible, me reunía con gente que pensaba igual y me sentía feliz de ser parte de esa comunidad.

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Quizá esta identidad surgió como una reacción a mi educación en una universidad con un pensum que sobreponderaba la formación marxista y donde dominaba una comunidad con una asfixiante narrativa de activismo político.

Creo que los fundamentos de esa visión liberal no han desaparecido, aún pienso que las libertades individuales son primordiales y que los mercados son mecanismos bastante útiles para coordinar la sociedad. Sin embargo, con el paso de los años, se fue desvaneciendo la pregunta sobre cuál etiqueta intelectual me sienta mejor. Hoy realmente me importa bastante poco si soy o no un liberal.

No creo que esta sea una particularidad de mi vida intelectual o del liberalismo, creo que es un patrón bastante común a la mayoría de las personas e ideologías. Creo que las brechas generacionales hacen esto evidente. Por ejemplo, la inmensa mayoría de jóvenes revolucionarios marxistas de los 60s y 70s, con los años, moderaron sus posturas y abandonaron su identidad como marxistas, siendo hoy los defensores del status quo al que una nueva generación percibe como obstáculo para cambios radicales en la sociedad.

Diría que lo que hay detrás de este patrón es que el mundo es grande y complicado. Hay muchas cosas que uno no conoce y la inmensa mayoría de las que uno sí conoce, sinceramente, uno las entiende bastante mal.

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Afortunadamente, toda persona reflexiva puede disfrutar de las oportunidades que el tiempo da para reconocer lo mucho que uno desconoce del mundo. El tiempo también da la oportunidad de ver los cambios de tendencia en la opinión pública, ilustrando cómo lo que parecen verdades comprobadas, con frecuencia, no son más que modas intelectuales. Además, el tiempo también suele dar la oportunidad de ver cómo el contexto y la suerte condicionan profundamente el desarrollo de los eventos, haciendo claro que aplicar recetas y fórmulas pocas veces es útil en problemas difíciles o realmente importantes.

En definitiva, el tiempo es el mejor corrosivo de la ingenuidad que se requiere para encontrar atractivas la mayoría de cofradías que venden manuales y etiquetas de pensamiento sencillo.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Standford.

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Los esfuerzos que hacen las empresas generan gran valor a la sociedad

Las grandes empresas que operan en el país ya se sensibilizaron sobre las necesidades del territorio y las comunidades. ¿Cómo lo demuestran y trabajan por ello? Le explicamos.

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Industria

Comienzo con aseveraciones radicales, una empresa no es sólo una empresa, cada empresa somos todos, y sin empresas no hay país.

Desde el año 2020 existe una alianza de acción colectiva de contribución al desarrollo sostenible de la que hacen parte Bancolombia, Bavaria, Ecopetrol, Enel, Grupo Argos, Grupo Éxito, Grupo Nutresa, Grupo Sura, ISA, Movistar, Postobón y Terpel (con la participación de Socya y la Universidad Eafit). Estas doce empresas en conjunto generan más de 282.000 empleos directos e indirectos, representan el 17 % del PIB de Colombia, y compran bienes y servicios de más de 127.000 proveedores.

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Esta poderosa comunidad empresarial comparte que en el propósito superior de todas ellas es contribuir positivamente y generar valor para todos, y creen en el valor de las alianzas para generar más impactos beneficiosos para la sociedad y la naturaleza, y conseguir más rápidamente las metas propuestas por la agenda de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) al año 2030. Todas estas empresas tomaron la decisión desde el año 2015 de gestionar sus compañías alineándose con las metas trazadoras del Gobierno Nacional para los ODS y para aunar esfuerzos público-privados hacia este objetivo en conjunto.

Desde marzo de 2020, tanto por la pandemia como por las manifestaciones de descontento social, ha aumentado la conciencia de la gigantesca importancia de la ciudadanía corporativa y de generar valor público. Para las empresas son imperativos innegociables ser buenos vecinos; escuchar a sus comunidades; leer los contextos y entender los entornos; identificar, respetar y valorar las singularidades de las comunidades y territorios; y el relacionamiento con vocación a largo plazo con los diferentes actores en la sociedad.

En un evento organizado por Socya y Asocia el 10 de junio de 2021, las empresas socializaron las buenas prácticas, los alcances y profundización de los retos de sostenibilidad. Centradas en sus reportes integrados con metodología GRI, estas compañías compartieron como el 2020 fue un año difícil y retador, no solamente en materia ASG (ambientales, sociales y de toma las grandes decisiones corporativas o gobernanza).

Varias de estas empresas como ISA, Grupo Nutresa, Grupo Éxito, Bavaria y Postobón retomaron la solidaridad como una prioridad, y reincorporaron la filantropía dentro de sus modelos de sostenibilidad. Lograron apoyar a comunidades en condición de sufrimiento y en necesidad de apoyo con acciones concretas y trascendentales de manera articulada con el Gobierno, otras empresas, gremios, y organizaciones de la sociedad civil, así como incentivando los voluntariados corporativos.

Además de las acciones solidarias, estas empresas de manera voluntaria presentaron sus magnas apuestas de protección a los diferentes ecosistemas naturales, al empoderamiento e inclusión de comunidades remotas, rurales y vulnerables en los diferentes territorios: incluyendo de manera importante darles apoyo a las víctimas del conflicto y crear oportunidades de empleabilidad justa en el campo, y de inclusión socioeconómica a los municipios PDET.

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Desde el año 2020, estas empresas coinciden en que tomó fuerza la economía circular, y esta se identifica como una oportunidad para el cumplimento de diferentes ODS.

Si bien cada organización está haciendo esfuerzos individuales por aportar de manera positiva a la sociedad y a la naturaleza, es indudable que colectivamente su contribución al desarrollo sostenible y la construcción de valor tienen un potencial exponencial en alcance y profundidad.

Como ciudadanos este decidido compromiso del sector privado invita a una reflexión profunda y contundente sobre la importancia de la generación de valor de las empresas a la sociedad. Si a estas empresas les va bien, a todos nos va bien. Las grandes empresas no solo son empleadores de un extenso número de personas. Estas generan dinamismo y prosperidad en las personas y organizaciones que son proveedores, clientes y usuarios, que hacen parte de las cadenas de valor aguas arriba y aguas abajo; llegan a territorios que tradicionalmente habían sido excluidos socioeconómicamente; y son grandes contribuyentes al gasto público.

Sin embargo, también es ineludible desmitificar quien son los dueños de las empresas. Los socios mayoritarios de muchas de estas empresas nos son individuos, son fondos de pensión que invierten en ellas. Es por esto que, al generar valor a los accionistas, las empresas están haciendo considerables aportes al bienestar de la sociedad.

En los reportes integrados de gestión las organizaciones comunican los temas materiales. Los reportes son uno de los vehículos de comunicación con los grupos de interés, aliados estratégicos, o actores claves en las cadenas de valor. Los reportes facilitan la toma decisiones sobre los aspectos materiales y monitorean cómo se embebe la sostenibilidad en la estrategia empresarial. Para muchas es un tablero de mando para lograr que la sostenibilidad sea la estrategia corporativa, como lo es en el caso de Grupo ISA.

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Los reportes de sostenibilidad comunican los esfuerzos que ha hecho una organización en materia de desempeño financiero, pero también la contribución a la sociedad y al medio ambiente durante un año calendario, de una manera que tenga sentido que sea relevante para quienes leen y observen el accionar de las empresas.

El 2020 y lo que llevamos del 2021 demuestra que la sostenibilidad no son solamente las dimensiones tradicionales sociales, ambientales y económicas. La sostenibilidad y la integridad son asuntos transversales a las grandes empresas.

Las empresas están en condición de riesgo a situaciones globales, pero también se enfrentan a retos en las ciudades y territorios. Uno de estos riesgos y retos que primará durante toda esta década es el cambio climático. Enfrentar estos desafíos y retos que nos trae el cambio climático de resiliencia, mitigación, compensación, adaptación y comunicación requieren el trabajo en alianza para superarnos y cumplir las metas del ODS 13, o incluso para generar oportunidades a partir de estos, en procura de impactar favorablemente y aumentar las externalidades positivas a la sociedad, y a los ecosistemas naturales; de aumentar las externalidades positivas. 

La meta de lograr cero emisiones netas al 2050, especialmente para empresas en sectores con altas emisiones como los hidrocarburos y cementos, es ambiciosa. Los planes para lograrlos incluyen la búsqueda soluciones de eficiencia energética, adopción de energías renovables, la búsqueda de soluciones naturales del clima; de uso, captura y secuestro de carbono; y de almacenamiento de energías

La velocidad de los cambios supone para las empresas apoyarse en la innovación y la tecnología como aceleradores de la sostenibilidad. En Ecopetrol, lo denominan sosTECnibilidad y empresas como ISA han desarrollado proyectos como EcoGox y Ecoregistry para el registro y certificación de compensación de emisiones de CO2.

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En conclusión, hoy es más nítido que las grandes empresas operando en Colombia están sensibilizadas con las enormes necesidades del país y la construcción de nación en el contexto del postconflicto, de los efectos sanitarios y económicos de la pandemia del COVID-19, de las dolencias y necesidades sociales, y anticipándose a los riesgos que trae consigo el cambio climático.

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LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

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Capital Humano

El poder del pensamiento creativo

El pensamiento creativo está directamente relacionado con el proceso de resiliencia personal y organizacional. Le contamos por qué y cómo perfeccionarlo.

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Dar sentido a lo que nos pasa y buscar soluciones es una actividad propiamente humana. Para encontrarlas es necesario poner en marcha el pensamiento creativo, que está íntimamente relacionado con el proceso de resiliencia personal y organizacional y al que toda persona tiene acceso.

“El pensamiento creativo es fundamental para las artes, las ciencias y la vida cotidiana. ¿Cómo produce el cerebro el pensamiento creativo? Los investigadores han cuestionado durante mucho tiempo si el pensamiento creativo implica más o menos control cognitivo. La investigación diferencia entre los subprocesos de la cognición creativa (por ejemplo, la generación de ideas y la evaluación) y los métodos de análisis de datos de imágenes neurológicas que evalúan las interacciones entre las regiones del cerebro”.

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En general, las investigaciones apuntan a varios factores que favorecen el pensamiento creativo, como la relajación, el humor y la introspección, estos estados llevan a disminuir la frecuencia en hertzios de las ondas cerebrales. El lóbulo temporal derecho (que, entre muchas otras cosas, se encarga de asociar elementos alejados en el tiempo y el espacio) muestra una gran actividad cuando surge el pensamiento creativo. Precisamente, esa disposición asociativa se antoja fundamental, puesto que de esas conexiones con recuerdos del pasado surgen asociaciones con estímulos del presente que favorecen la aparición de nuevas ideas.

También se han observado ondas alfa que surgen en el hemisferio derecho, facilitando más asociaciones. Las ondas alfa aparecen cuando estamos relajados y son fundamentales en la aparición del pensamiento creativo. Así, para favorecer este tipo de pensamiento es importante aprender a mantenernos distendidos. Hay una frase famosa que dice que lo mejor es que la inspiración nos encuentre trabajando, pero no es del todo cierta: hay que combinar la concentración en el trabajo y el tiempo consciente dedicado a divagar con preguntas creativas que eliminen límites y nos lleven más allá de la lógica, precisamente para enriquecer el propio trabajo.

Disminuir nuestra actividad consciente y dar así rienda suelta a nuestro pensamiento creativo calibrando el momento y el contexto adecuados, puede mejorar el rendimiento y resultados generales del trabajo: ¡estar concentrado, converger y permitirse divergir es un ejercicio mental apropiado para que también aparezca la serendipia, pues ninguna idea brillante y “casual” llega sin que se haya abonado el terreno y nos encuentre preparados. Aparentemente esa idea nada tiene que ver con lo que estábamos haciendo, pero la realidad no es esa, aparece porque estábamos allí.

Estos poderes son la base para adquirir nuevos hábitos intelectuales que con la práctica ayudan a crecimiento y enriquecen el trabajo en equipo. Sirve tanto para afrontar problemas como para enfocar las situaciones con valentía, manejándose en la incertidumbre y siendo capaces de innovar. Para esto es necesario apoyarse en un recurso interno muy importante: la confianza en uno mismo y en los demás.

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Herramientas del pensamiento creativo: las Preguntas poderosas, arquitectura y diseño

La calidad de las respuestas que obtenemos depende  de la calidad de las preguntas que formulamos. Las preguntas abren un proceso consciente en el que se encuentran respuestas gracias a que ponen en marcha la creatividad. Estas preguntas han de tener una arquitectura determinada para que sirvan en el proceso del pensamiento creativo: han de ser formuladas en positivo, orientadas al futuro y han de ser abiertas: qué, quién, cómo…si la pregunta es cerrada de sí o no,  el proceso se cierra también.

Otras características de la preguntas poderosas es que son más creativasy estimulan el pensamiento lateral cuando se formulan habiendo alcanzado ya el objetivo. “Ya he conseguido comunicarme con claridad en el equipo” (me imagino el logro y lo siento así, recreándolo en mi mente). A partir de ahí, el proceso es el siguiente: preguntarme ¿qué ha hecho que yo en este año haya pasado de comunicarme mal  a ser entendido? y escribir lo que me dicte la cabeza.

Para ponerme en acción, la motivación y el compromiso son más profundos desde este plano, porque al ver el resultado hecho realidad adquirimos más autoconfianza en el propio potencial y activamos además otro recurso interno como es la automotivación. Ya lo hemos visto hecho realidad y el cerebro nos dice cómo lo hemos alcanzado. Lo utilizamos como un simulador: no distingue ficción de realidad y nos da las coordenadas necesarias para pilotar con acierto y más seguros.

También ayuda a la construcción de preguntas creativas redescubrir los logros (de la familia, del equipo, los propios): ¿Qué hicimos/hice antes que si me haya dado resultado? ¿Cómo lo hicimos/ hice? ¿Cómo me sentí? ¿Qué podría aplicar ya de ese proceso exitoso en el abordaje de la situación actual? ¿Qué más? ¿Qué más? Ese “qué más” permite pensar con más libertad: es importantísimo para que el cerebro vuele y diverja y asocie. Después podría decirme: si no tuviera límites, ¿qué haría? O bien: ¿qué haría si no pudiera fracasar?

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Es asombroso el resultado cuando confiamos en el poder del pensamiento creativo y positivo y lo ponemos en marcha. Con estos recursos puedes continuar entrenándolo. Te deseo muchos éxitos.

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*La autora es directora ejecutiva de la Consultora del Desarrollo del talento humano Integrando Excelencia y Presidenta de Iryde.  En la última década ha seguido el proceso de transformación y desarrollo de la resiliencia personal y organizacional aplicando la metodología GPR © con cientos de empresas y altos ejecutivos en Europa y Latinoamérica. Autora del libro ¡Aquí Mando yo! Un espectacular viaje de la Resiliencia a la Ilusión  ha recibido distinguidos premios y reconocimientos por su aportación profesional en el ámbito empresarial como la Medalla Europea aql Mérito en el Trabajo otorgada por la AEDEEC.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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