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Emprendedores

Chazki, la app de delivery peruana que llega a Colombia

La startup prevé iniciar operaciones en Bogotá y Medellín a finales de julio. Su nuevo accionista, el grupo Falabella, será su principal aliado.

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Hace seis años, cuando Chazki, una startup de mensajería para empresas, comenzó a operar en Lima, puede que ni se imaginara la posibilidad de estar entre los emprendimientos peruanos voceados a convertirse en un unicornio. Sin embargo, lograr una valorización de más de mil millones de dólares para Gonzalo Begazo, CEO y fundador de la empresa, hoy es más que un deseo entusiasta. 

“Esperamos que Chazki se convierta en el primer unicornio peruano”, afirma el ejecutivo quien, antes de poner en marcha a Chazki, trabajó por más de diez años en tecnológicas como Google y Microsoft. Con operaciones en 25 ciudades en Perú, Chile, Argentina y México, la startup experimentó un crecimiento exponencial durante el 2020, apalancado por la expansión de las compras en línea y la necesidad de envíos de última milla durante el confinamiento obligatorio por la COVID-19 en la región.

Así, el primer año de la pandemia, Chazki aumentó sus ventas en 600%, lo que la llevó a duplicar su ritmo de crecimiento anual promedio. Fue un despegue “parejo” en los cuatro países en los que están presentes, el cual se fortalecería con la llegada a Colombia, dice Begazo. De acuerdo con el ejecutivo, la firma estima pasar de los 10 millones de envíos del año pasado a 35 millones en 2021.

Arribo a Colombia

Que hayan decidido aterrizar este año en Colombia no es casual. El CEO de Chazki reconoce que se han preparado para ello “con respeto”. Es que Colombia, para Begazo, no solo es un mercado con competencia, sino también pionero en conceptos de logística moderna en la región, en particular aquella asociada a aplicativos de delivery, basados en modelos de economía colaborativa.

El respeto que tenemos por Colombia lo ejemplificamos por el hecho que hemos decidido entrar ahora. Tradicionalmente, para los emprendedores peruanos, Colombia, por su cercanía, es el segundo país al que arriban. En nuestro caso, estamos entrando cuando somos una empresa mucho más madura”, sostiene el ejecutivo- Begazo comenta que las métricas alcanzadas en toda su operación en la región –98% de las entregas realizadas con éxito por sobre un 90% de la industria– les dan la seguridad necesaria para aterrizar en este nuevo e importante mercado sudamericano. 

En efecto, según cuenta, el plan es posicionarse en la entrega de envíos en menos de 24 horas (por ventanas horarias y exprés), toda vez que Chazki hoy logra hacerlo con el 94% de la mensajería en los mercados donde opera, anota Begazo. En Colombia, el 60% de los paquetes llega a manos de sus dueños en ese plazo y, la mayoría, en 72 horas, compara.

Además, al posicionarse en el mercado como operador logístico, la startup busca diferenciarse de los aplicativos de delivery conocidos como “agregadores”, lo que garantiza a retailers y supermercados acceso directo a información customizada sobre los pedidos de sus clientes. Según explica, es un asunto sensible que está creando una relación de “amor-odio” en el sector, no solo porque los repartidores acceden a datos valiosos, como tipo y frecuencia de compra, sino por la competencia que comienza a vislumbrarse, explica.

“En Estados Unidos le llaman ‘frenemies’ (amigos-enemigos, en inglés), porque algunos agregadores tienen sus propios almacenes oscuros, donde tienen sus productos de supermercados. Entonces, el supermercado dice ‘estoy vendiendo a través de ti esta botella de aceite y tú también la estás vendiendo al consumidor final’. Entonces, empiezan a tener una relación de competencia”, precisa Begazo.

“Nosotros no tenemos el modelo de agregadores, llámese agregadores a Rappi, Pedidos Ya o Glovo. No vendemos nada. Solo somos distribuidores”, sostiene y cuenta que en Perú y Chile distribuyen bajo ese modelo los pedidos de Fazil, app de delivery de las tiendas del grupo Falabella (Falabella, Tottus y Sodimac).

La meta ya está trazada. De acuerdo con Begazo, prevén comenzar a operar en Colombia el próximo 28 de Julio, fecha en la que se conmemora el Bicentenario de la declaración de la Independencia del Perú, que será asimismo el día que asuma el Gobierno electo. La diversificación de mercados también ayuda a la empresa a sortear los vaivenes políticos, dice Begazo sobre la incertidumbre que por estos días vive su país a raíz de la demora en los resultados electorales de la segunda vuelta presidencial.

“Esperamos entrar a Bogotá y luego a Medellín. Estamos evaluando entrar a la misma vez en ambas. El objetivo que tenemos es izar la bandera el 28 de Julio para celebrar el Bicentenario del Perú (…) y celebrar el Bicentenario como empresarios peruanos que somos”, afirma. 

En el 2020, la flota de Chazki creció de manera proporcional al negocio, dice Begazo. Hoy el 50% está compuesto de banners, 40% de motos y 10% de otro tipo de vehículos. Además, están analizando la conversión total a motores eléctricos, anuncia. 

Las oportunidades

La estrategia de Chazki sintoniza con las tendencias del mercado latinoamericano, que la pandemia por COVID-19 pondera. Para empezar, el comercio electrónico creció 66,7% en la región el año pasado respecto al 2019, según Euromonitor International. En Colombia, las ventas online aumentaron 53%, promoviendo la diversificación de las categorías preferidas (incluyendo alimentos y cuidado del hogar, además de tecnología) y segmentos (de jóvenes de 30 y 40 años a generaciones mayores), explica Paula Goñi, analista senior de la consultora.

Pero si algo abrió campo a Chazki es el rol protagónico que los supermercados han adquirido en el negocio online. En Chile –donde la startup inició operaciones el año pasado– las ventas vía e-commerce en el canal moderno pasaron de 1% a 6% del total, explica Diego Gizzi, líder de Consumer Intelligence para Cono Sur en NielsenIQ. En Argentina –donde Chazki aterrizó en 2016– y en Perú el despegue fue de 5%, agrega. En Colombia, representó el 6,6% de mayo del año pasado a mayo último, según la consultora. Ese dinamismo hizo del delivery una necesidad y redefinió la función de los proveedores de ese servicio. En palabras de Gizzi, los volvió los “especialistas en logística” de sus clientes y, con ello, sus “fuentes de información”.

Esta última función adquiere especial interés en un contexto de desaceleración del consumo, que hizo del ahorro una prioridad. “El consumidor quiere ahorrar y saber dónde pone su centavo. El shopper no es el mismo desde hace un año a la fecha”, acota Gizzi y dice que si hay una manera en que las app de delivery puede empujar el carrito de compras es a través de la personalización, apoyándose en el Big Data Analitycs. De allí la aparición de otra tendencia en boga: las alianzas.

Los socios detrás

Las alianzas son esenciales en la estrategia de Chazki. “Sabemos que en ningún caso empezamos a operar si no tenemos algún partner con nosotros”, dice y recuerda que en la región operan para Amazon y Mercado Libre, entre otros clientes. Al respecto, repara que 60% son grandes corporaciones, mientras que 40% son pequeñas y medianas empresas.

En Colombia, el aliado inicial de la startup será el holding Falabella, que en abril pasado se convirtió en su socio minoritario, tras participar de una ronda de inversión junto al fondo mexicano Talipot Holding e inversionistas de Perú, Colombia y Estados Unidos. En dicha ronda, Chazki levantó US$7 millones.

La multilatina no será una socia más. En efecto, de acuerdo a sus estados financieros, en el 2020 las ventas vía comercio electrónico del grupo crecieron 24%, sumando 30 millones de órdenes entregadas, valorizadas en US$3.300 millones. En dichos resultados pesó el incremento de las ventas online de las tiendas por departamento Falabella y la cadena de mejoramiento del hogar Sodimac, que en ambos casos se dispararon 49% y 10%, respectivamente, según informa el grupo a los inversionistas. Ambas cadenas operan en Colombia.

En todo caso, aterrizar con socios “seguros” no debería dejar de ser la opción para Chazki, el nombre que los incas usaban para referirse a los mensajeros o informantes que atravesaban a pie el imperio (que, por cierto, se extendió hasta el sur de Colombia). Mucho menos cuando la startup decida entrar a Centroamérica y Brasil, que según revela Begazo, son los próximos blancos de la firma. Quizá entonces –o quizá antes– la startup peruana llegue a su fabulosa última milla, la de convertirse en unicornio.

Para Begazo, ese sería un logro simbólico. “Estamos trabajando muy fuerte para que esto suceda. Un unicornio en el contexto de lo que está sucediendo en el Perú sería el mejor ejemplo de que tenemos las bases dadas para que un grupo de personas empiece una empresa de cero y (…) mostrar al mercado que el Perú ha generado las condiciones para que esto suceda”, concluye.

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