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En búsqueda de la congruencia de género: ¿purplewashing o compromiso real?

El purplewashing hace alusión a aquellas marcas, personas o estrategias políticas que utilizan el feminismo para ser consideradas como marcas inclusivas cuando en realidad no lo son. ¿Cómo evitarlo generando una estrategia de equidad de género auténtica?

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En búsqueda de la congruencia de género: ¿purplewashing o compromiso real?

Hace poco estuve en una reunión donde una persona comentaba que cada vez más empresas hacen publicidad sobre equidad de género porque ‘está de moda’. La verdad, me sentí algo fastidiada. El feminismo es una lucha que tiene años y que es urgente, no una moda.

En ese momento no pude evitar pensar en el purplewashing. Para quienes no conocen este término, el purplewashing hace alusión a aquellas marcas, personas o estrategias políticas que utilizan el feminismo para ser consideradas como progres o inclusivas cuando en realidad no lo son y, por el contrario, promueven prácticas estructurales de exclusión en la sociedad. Por ejemplo, alegan ser inclusivas con las mujeres cuando son xenófobas o cuando dentro de su organización hay discriminación.

Algo similar se da con el concepto de pinkwashing frente a la lucha LGBTIQ+. Este término surgió primero y se hizo más popular a partir de una columna escrita por la novelista y periodista estadounidense Sarah Schulman en el New York Times titulada “Israel and Pinkwashing” que criticaba la campaña del Gobierno de Israel para animar a parejas homosexuales a visitar su país. El artículo cita la opinión de Aeyal Gross, un profesor de derecho en la Universidad de Tel Aviv que señalaba que “los derechos de los gays se han convertido en una estrategia de relaciones públicas” a pesar de que muchos políticos que la promueven siguen siendo abiertamente homofóbicos”.

Un caso que fue considerado para algunas personas como purplewashing que salió a la luz hace algunos meses en redes sociales era el de una marca para hombres que lanzó una campaña mundial que buscaba romper los estereotipos de género que afectan a los hombres. Como todo, hubo comentarios positivos y muchos negativos. Entre estos últimos, estaban aquellos que alegaban que la marca por muchos años había perpetuado estereotipos. Sin embargo, la campaña buscaba generar una verdadera conciencia sobre un problema social profundo y esos estereotipos que habían perpetuado.

No me malinterpreten, creo firmemente que las empresas pueden ser agentes de cambio y no porque en el pasado hicieron algo equivocado, no pueden enmendarlo en el futuro. Un caso de éxito fue el de una marca de cervezas que hace algunos años invirtió en una publicidad en la que reflexionaba sobre los estereotipos de género que nos rodean y reconocía en el mismo anuncio que por años ellos mismos habían reforzado dichos estereotipos. ¿Acaso porque cometieron errores en el pasado no pueden enmendarlos en el futuro? Por supuesto que sí se puede.

Estamos en un proceso en el que estamos cuestionando nuestros códigos sociales. Me pasa cada vez que veo la serie de los 90 Friends. Era una mis series favoritas. Actualmente, cada vez que la vuelvo a ver caigo en cuenta que, en ocasiones, acude al humor basándose en la discriminación. Se burlan de Mónica por tener sobrepeso y del papá de Chandler por ser transexual y todos los protagonistas hombres se mofan constantemente de los gays. Lo que nos daba risa en el pasado nos avergüenza hoy. Un ejemplo peruano es el programa “Risas y Salsas” en el que en tono de comedia grotesca se cometía violencia física contra las mujeres y muchas personas se reían de eso. Hoy somos más conscientes de que la violencia en todas sus formas debe ser erradicada y que jamás debe ser motivo de risa, al igual que usar la discriminación como motivo de risa. Sin duda, nos falta generar aún más consciencia  y hay personas que siguen encontrando eso gracioso, pero creo que estamos en un proceso de cambio.

Hemos cambiado y debemos seguir cambiando. Por eso, es importante estar pendientes de nuestros propios sesgos conscientes e inconscientes y repensar lo que hacemos y cómo lo hacemos. Las empresas tienen la capacidad de llegar con sus marcas y también con sus equipos a millones de personas y hacernos cuestionar muchas cosas.  Sin embargo, todavía hay un largo camino por recorrer. Un estudio de Kantar Millward Brown resalta que las mujeres siguen sin sentirse representadas por la publicidad. El estudio llamado “Reacción a la publicidad, captar al género correctamente” (del inglés, AdReaction: Getting gender right), revela que el 76% de las mujeres no se siente identificada con la imagen que la publicidad muestra de ellas. Incluso un 40% ha sentido la necesidad de cambiar su apariencia para encajar en la sociedad. El poder de la publicidad es enorme. Por eso es que necesitamos que las empresas tomen acción frente al tema, pero de manera congruente.

“En casa de herrero cuchillo de palo” dice el refrán. Y es que, efectivamente, donde se pregonan mensajes hacia afuera esperamos que se cumplan hacia adentro. Creo que en esa congruencia interna con el mensaje externo está la clave del éxito de contar con una estrategia de diversidad auténtica. Esto no implica que la empresa tenga que ser perfecta en términos de género. Me atrevo a decir que ninguna empresa lo es. Las personas somos machistas, las empresas también y estamos desaprendiendo poco a poco a serlo, como cuando vemos Friends.

La estrategia está en el camino que abordemos para desaprender el machismo. Desde las organizaciones se pueden implementar ciertas acciones internas para empezar a cerrar brechas. Lo primero que sugiero es entender cómo están, hacer un diagnóstico de la situación, tener grupos focales con mujeres y otras poblaciones y escuchar sus necesidades y retos específicos.

Una talla única es algo que no funciona cuando queremos abordar temas de diversidad. En base a ese diagnóstico lo importante es empezar a abordar lo estructural e implementar políticas:  desde una de género hasta otras para prevenir el acoso y promover la igualdad salarial. También es decisivo contar con metas o cuotas de género y planes de acción, capacitar constantemente a los equipos para identificar nuestros sesgos inconscientes, hablar activamente del tema y de los códigos que no queremos que se vivan en la organización. En suma, es fundamental desaprender el machismo.

Creo que cuando hay una consciencia interna sobre el valor de la congruencia entre el decir y el hacer, se puede generar también impacto a nivel externo, en los diferentes grupos de interés. En ese sentido, esta columna también es una invitación a la reflexión para líderes empresariales que piensan en la equidad de género como el tema de una campaña publicitaria anual, que debe lanzarse en marzo. La lucha por la equidad de género no es una moda; debe realizarse día a día, mes a mes, ser congruente, estratégica y especialmente auténtica.

Sobre la autora

Andrea de la Piedra es comunicadora y CEO y cofundadora de Aequales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Cómo adoptar políticas de diversidad e inclusión en las empresas

Las organizaciones no solo tienen potencial para generar grandes impactos en materia de diversidad, sino además pueden recibir beneficios mientras lo hacen. Le contamos cómo.

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Diversidad

Cuando lanzamos la Escuela de Diversidad e Inclusión en Platzi saltaron algunas reacciones de crítica en las redes sociales. Aunque suena a que estamos navegando por las mismas aguas, también hay una clara tendencia mundial en que las empresas quieren hacer un cambio real. 

¿Y por qué las empresas? Porque las organizaciones no solo tienen el potencial para tener grandes impactos en la sociedad sino que también, a cambio, obtienen varios beneficios. 

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Un sondeo de la consultora Michael Page revela que en Colombia, el 98.9% de los encuestados cree que es positivo poder trabajar en un lugar donde se promueva la convivencia de diferentes perspectivas. Sin embargo, cerca del 50% aseguró no tener conocimiento de que exista algún programa relacionado con esta temática en las empresas en las que trabajan

Cuando las empresas y marcas visten sus logos con la bandera LGTBI+ cada julio demuestran su clara intención de crear una cultura de diversidad e inclusión. No obstante, establecer una política ejecutable dentro de sus compañías aún tiene obstáculos. Y hemos detectado que los principales obstáculos están asociados a la educación. 

Venus Rekow, estratega del comportamiento centrada en aplicar la economía del comportamiento a iniciativas de diversidad, equidad e inclusión para impulsar cambios de comportamiento sistémicos, afirma que desde 2020 aumentó el interés de las compañías americanas en invertir en entrenamiento para crear políticas de diversidad e inclusión. 

También afirma, que usualmente las compañías lo hacen con entrenamiento porque es el primer eslabón para resolver el problema, aunque no es suficiente. “El reconocimiento proviene de la educación que es una parte de la ecuación. Lo siguiente es asegurar la equidad, que es parte de la experiencia del empleado desde su contratación hasta su promoción. La última parte es que las políticas y normas estén escritas y defenderlas para mantener un ambiente inclusivo”, indica Rekow.

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La diversidad en los lugares de trabajo garantiza contar con puntos de vista variados, con diferentes perspectivas y formas de ver el mundo, mientras que la inclusión asegura que todos los miembros de un equipo se sientan escuchados y valorados. Esto enriquece la cultura del lugar y abre la puerta a la creatividad y la innovación.

De hecho, la diversidad en posiciones jerárquicas en las organizaciones, contribuye rotundamente al éxito del negocio: de acuerdo con un estudio de Boston Consulting Group, las empresas con equipos gerenciales más diversos reportan ingresos 19% más altos debido a la innovación. Un aspecto que deben tener muy en cuenta las firmas tecnológicas, las startups y las industrias donde la innovación es la clave del crecimiento.

Como plataforma de educación, creemos que tenemos parte de responsabilidad de promover cambios en la cultura laboral, por eso a través de la Escuela de Diversidad e Inclusión, abrimos un programa gratuito de capacitación para 100 líderes de talento humano en Latinoamérica.

En este programa daremos las herramientas para crear ambientes laborales que hagan sentir a todas las personas consideradas y motivadas. Para tener acceso a este programa, las personas interesadas se deben inscribir antes del 28 de octubre. El programa de cursos y actividades acontecerá durante noviembre para que puedan aplicar sus conocimientos en sus planes de cultura organizacional de 2022. 

Contacto
LinkedIn: Íngrid Zúñiga
*La autora es Marketing Communications Manager en Platzi. Es experta en Relaciones Públicas y Marketing Digital. Hace parte de la comunidad de Latinas en Tech y promueve acciones de inclusión en la sociedad. 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Capital Humano

¿Por qué debemos normalizar las conversaciones de salud mental?

Durante el último año, ha sido evidente que los trastornos emocionales han incrementado y actualmente son la principal causa de discapacidad en el mundo y la segunda razón de muerte para los menores de 40 años.

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Por: Juan Pablo Montoya*.

Aunque la salud mental es uno de los ámbitos más importantes en la vida de los seres humanos, históricamente ha existido tabú y estigmatización frente al tema. Durante el último año, ha sido evidente que los trastornos emocionales han incrementado y actualmente son la principal causa de discapacidad en el mundo y la segunda razón de muerte para los menores de 40 años.

Pero no todo son noticias negativas, estas circunstancias también han permitido que la salud mental cada vez está más presente en las conversaciones de nuestro día a día y así se contribuya a aumentar el awareness.

Inicia entendiendo la salud mental

Para que la salud mental este en el radar del mundo, primero es relevante tener claro qué es y cómo podemos trabajar en ella para nuestro beneficio.

La OMS define la salud como un estado de bienestar en el que la persona reconoce sus capacidades y puede hacerle frente al estrés normal de la vida, trabajar productivamente y contribuir a su comunidad.

No se trata solamente de sentirnos felices, sino también físicamente saludables, pues la salud emocional y el cómo estamos físicamente está mucho más relacionado de lo que nos imaginamos. Por ejemplo, las personas afectadas por un trastorno mental tienen mucha más probabilidad de sufrir diabetes, obesidad, problemas del corazón, entre otras complicaciones de salud. Es por este vínculo que la expectativa de vida de quienes tienen una enfermedad mental grave es  menor que el promedio de la población, según reporta el Departamento de Salud Mental de Massachusetts.

“Solo quiere llamar la atención”, “¿Por eso te vas a poner así?” o “Eres un desagradecido con la vida” son frases que reflejan el desconocimiento general sobre los retos de salud mental y la estigmatización que viven aquellos que luchan día a día con sus retos emocionales

Definitivamente, debemos disminuir el estigma y comenzar a normalizar las conversaciones acerca de cómo nos sentimos, los retos que vivimos y las preocupaciones de nuestra vida. Reconocer estos retos no nos hace vulnerables, nos permite empatizar con quienes nos rodean y exteriorizar los retos que puedan existir. 

Tips para normalizar las conversaciones sobre la salud mental

Usualmente es fácil decirlo, pero difícil ponerlo en práctica. Por eso, implementando estos tips podrás normalizar las conversaciones alrededor de la salud mental

  • Abramos la conversación.   Empezar una reunión o encuentro con una pregunta genuina ¿Cómo has estado en los últimos días? – ¿Hay algo que quieras compartir con alguien y que seas escuchado?
  • Generemos conciencia. Compartir información confiable reduce las malinterpretaciones que alimentan los estigmas. ¿Cuántas personas crees que han buscado ayuda gracias a que J Balvin ha hablado públicamente sobre sus retos emocionales?
  • Cuidemos nuestro lenguaje. Frecuentemente usamos condiciones mentales como adjetivos negativos o decimos frases despectivas sobre quienes están viviendo situaciones difíciles.
  • Empaticemos con quienes nos rodean. Todos podemos estar pasando por dificultades que impactan nuestras emociones, es clave identificar cuando alguien puede estar viviendo una lucha interna y demostrarle nuestro apoyo.
  • Normalicemos la búsqueda de ayuda. Aprender a identificar y aceptar que necesitamos apoyo conduce a que otros hagan lo mismo.  Identificar cuando una persona necesita un consejo genuino y cuando un apoyo profesional es también muy importante.

No está mal tener un reto laboral, sentirse mal o sentir una preocupación, lo realmente importante es aprender a identificar emociones, aceptar nuestros sentimientos y buscar ser escuchados e inclusive ayuda, de ser necesario.

Normalizar las conversaciones sobre la salud mental no solamente nos ayuda a solucionar nuestros problemas, también estamos salvando vidas. Es bastante probable que, sin darnos cuenta, estemos facilitando que alguien encuentre el apoyo que necesita, antes de que sea demasiado tare.

¿Qué esperas para comenzar a normalizar las conversaciones sobre salud mental?

*El autor es CEO y cofundador de Momentu (www.momentu.co), la plataforma corporativa para el cuidado del bienestar emocional de sus empleados.

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Estudios ambientales: ¿qué son y para qué sirven?

Son varios los sectores económicos que, a raíz de su actividad, tienen un impacto directo en el medio ambiente. Conocer cómo analizar dichas afectaciones es indispensable para crear planes de acción que contribuyan a la formación de desarrollos verdaderamente limpios.

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Por: Gloria Lee*.

Es absolutamente indispensable concientizarse sobre cómo analizar el verdadero impacto ambiental que genera cualquier obra o actividad a desarrollar. Por un lado, tenemos aquel que recae sobre el área puntual donde se ubica el proyecto; por el otro, también tenemos aquel impacto que se extiende sobre todo el ecosistema en su entorno.

Medir los impactos ambientales ayuda a cuantificar las afectaciones para elaborar un plan de manejo adecuado, respetando, minimizando y compensando los impactos negativos que generan los proyectos en desarrollo.

Lamentablemente, en Colombia, el uso de la tecnología en los estudios ambientales aún no se prioriza como se debe. Tanto autoridades como usuarios de los estudios se resisten a implementar tecnologías de punta para su elaboración.

Desafortunadamente, tuvo que aparecer la pandemia para que algunas de estas herramientas tecnológicas fueran admitidas y tuvieran una buena aceptación de las partes interesadas, tanto en su elaboración como en la evaluación.

En Colombia hay una gran variedad de autoridades que tienen como misión proteger el medio ambiente: Ministerio del Medio Ambiente, Corporaciones Regionales, Parques Nacionales, Agencia Nacional del Medio Ambiente, entre otras. Sin embargo, definitivamente hay un tema que a nadie le gusta afrontar por el impacto social y económico que se generaría. La realidad es que la responsabilidad ambiental está mal repartida.

Estas entidades exigen elaborar los Estudios de Impacto Ambiental con términos de referencia complejos, sin embargo, se limitan a sectores específicos como el energético, de infraestructura y minería. El factor común en estos sectores es que tradicionalmente están en la mira de la gente del común, las comunidades y los ambientalistas, quienes los señalas de ser los grandes causantes de todos los desastres ambientales.

Ahora bien, a raíz de esa limitación, casi no hay ninguna obligación y tampoco conciencia común de que todos somos responsables cuando del medio ambiente se trata. Toda actividad que involucre industria y desarrollo también genera impactos negativos graves que afectan directamente el ecosistema.

Al igual que los grandes sectores como el energético, infraestructura y minero, proyectos como, por ejemplo, agricultura, ganadería, industrias de manufactura, textiles, hoteles, hospitales, fábricas y miles de empresas más, también deben ser controlados y exigidos.

Aunque en la actualidad hay muchas empresas que practican producción limpia, la gran mayoría no cumplen ni con el mínimo requisito de protección al medio ambiente. Tampoco hay entidades que lo controlen verdaderamente y mucho menos hay responsabilidad individual en las personas.

El alcance que se le exige a estas empresas en el sector energético, infraestructura y minería es exagerado y minucioso. Si bien es cierto que realizar estudios de impacto ambiental es indispensable para ayudar a cuantificar el nivel de afectación, en algunos casos estos deberían ser menos complejos. Asimismo, se deberían exigir a toda persona que –desde su actividad- ocasionen algún deterioro ambiental.

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Por ejemplo: las superficies por zonas extensas son homogéneas y no hay necesidad de repetir y volver a analizar lo mismo, en muchos casos, describiendo áreas que ya están perfectamente cuantificadas. En ese caso, será más productivo fortalecer a las autoridades y concentrar la mayoría de su esfuerzo, su estructura y empeño en cuidar las áreas de reserva irrecuperable, así como exigir más de lo que se establece en los planes de manejo y en los planes de compensación. 

Hoy la tecnología permite controlar diariamente los proyectos en el momento que se están ejecutando, y no esperar a que las empresas reporten de forma tardía el impacto que generaron sus proyectos. Esta posibilidad permite evitar y corregir a tiempo daños que, en caso contrario, habrían sido irremediables.

Por supuesto, aquellos responsables de proyectos que no cumplen con las precauciones ambientales correspondientes deberán recibir sanciones ejemplarizantes.

Países como Colombia, que cuenta con un ecosistema rico e indispensable para el planeta, necesitan un adecuado plan de cuidado y protección ambiental. Si bien es inevitable no afectar a los ecosistemas con proyectos de desarrollo, mediante la correcta elaboración de un buen estudio ambiental y la implementación de planes de manejo y compensación, el deterioro sería mucho más lento, dando espacio y tiempo a desarrollos verdaderamente limpios.

Finalmente, respecto al impacto de los estudios ambientales en las comunidades, su elaboración les permite conocer y proteger el ecosistema en que habitan. Además, en muchos casos, aprender a mejorar malas prácticas milenarias que por desconocimiento y costumbres todavía se realizan, dañando aún más su entorno.

*La autora es presidenta de Atención Social Integral – ASI.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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Colombia acelera la transición energética

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer.

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Por: Ricardo Sierra Fernández*

Colombia vive su mejor momento en transición energética, un hecho indiscutible y respaldado por cifras importantes. Recientemente el presidente Duque desde nuestra granja Celsia Solar El Carmelo, en el Valle del Cauca, afirmó que “en Colombia hoy tenemos entre proyectos instalados y por instalar –a agosto del 2022– 2.500 megas de energías renovables no convencionales; eso significa pasar de menos del 0,3% de nuestra matriz de renovables a más del 14%, y la cifra seguirá en ascenso”.

Este impulso que comenzó a partir de la expedición Ley 1715 de 2014 para promover el desarrollo de las energías renovables, nos ha permitido a las empresas generadoras a aventurarnos, creer que esta transición es posible y hacerla realidad.

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer. En Celsia consideramos que hay otros temas que es necesario promover para acelerar la transición:

Movilidad eléctrica: en Colombia le estamos perdiendo el miedo a la movilidad eléctrica. Ya se está alcanzando una sana paridad entre el costo del vehículo de combustión y el eléctrico. Si entendemos la otra parte de la ecuación que son los beneficios para la salud pública, (disminución en ruido y contaminación) no hay duda de que debemos promover la infraestructura para masificar estos vehículos.

Tecnología de medición inteligente AMI: en Celsia queremos que nuestros clientes accedan a nuevas formas de consumo eficiente de energía, con herramientas que generen datos e intercambio de información. Esta medición trae beneficios como mejora en el proceso de facturación; acceso a recursos distribuidos; fortalecimiento de la gestión de red; nuevas posibilidades de eficiencia energética y estímulo a la competencia minorista.

Almacenamiento de energía: si la década pasada fue de la energía solar y eólica, esta va a ser la década de las baterías. Al integrarlas a las redes actuales y a la energía renovable podremos superar los problemas de intermitencia. Además, van a permitir que haya una verdadera revolución en el transporte eléctrico, pues con la masificación de las baterías se mejoran el precio y el acceso.

Estos pasos los tenemos que dar con firmeza. Tener incorporadas en nuestra matriz de generación las energías solares y eólicas, complementada con la hídrica -que es limpia y adecuada para nuestra geografía- es un sueño hecho realidad. Hoy en Celsia tenemos alrededor de 225 MW en proyectos de energía solar operando y en instalación (granjas, pisos y techos), y avanzamos en la pre-construcción de nuestros parques eólicos en La Guajira.

Sin embargo, lo que más nos emociona es que como empresa privada que hace parte del Grupo Argos, creamos valor social y aportamos a la transformación de las comunidades cercanas a nuestros proyectos, con programas de empleo e inversión social, acceso a educación, obras por impuestos, restauración forestal, salud y servicios básicos. Nuestro sueño es aportar a un desarrollo integral, económico y social, respetuoso del medio ambiente y de las comunidades. Esa sin duda, es la verdadera transición que el país requiere y en Colombia podemos hacerla.

*El autor es lider de Celsia.

Twitter: @risierra88.

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Unas previsiones para aplicar reformas

La economía colombiana podría cerrar el año con un crecimiento de entre el 8% y el 10%. Un crecimiento idóneo para aplicar reformas en unas economías que, como las de Latam, precisan combatir numerosas fallas estructurales.

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Billetes colombianos, dinero, economía, moneda, dinero en efectivo foto: Diana Rey Melo

Si atendemos a las perspectivas económicas que se han ido publicando en las últimas semanas sobre la economía colombiana, lo que hemos podido observar es que, mientras el crecimiento de la economía mundial se alejaba del objetivo previsto, Colombia, lejos de revisarse su crecimiento a la baja como numerosas economías, prevé crecer más de lo esperado el presente ejercicio; un crecimiento que podría, en el mejor de los casos, rozar el 10%.

Los principales informes que se han ido publicando, nos muestran que la economía colombiana crece favorablemente. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la economía colombiana podría crecer este año a un ritmo cercano al 8%. Pese a que es un dato muy positivo, lo cierto es que se aleja del previsto por otras economías como Chile, la cual prevé crecer un 11% de acuerdo con el organismo.

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Sin embargo, otras previsiones, entre las que podemos destacar las de BBVA Research o las de Banrepública, nos dicen que este crecimiento previsto por el organismo multilateral sigue siendo un escenario posible, pero pesimista. Pues las citadas corporaciones bancarias, en sus estimaciones, han revisado al alza el crecimiento para este año, situando la tasa de crecimiento prevista para el caso de Colombia en el 9,2% y el 8,6%, respectivamente.

Teniendo en cuenta este crecimiento, de darse este escenario, la economía colombiana podría ser de las economías que más crezca en el presente ejercicio, situándose muy cerca de Perú, que prever crecer un 10%, así como de Chile, que sería la que lideraría la recuperación en la región. Y es que debemos subrayar este crecimiento, pues en las últimas semanas hay quien ya pronosticaba una estanflación que comenzaría por las economías desarrolladas y terminaría lastrando a estas economías emergentes.

Así, hablamos de un rebote que encuentra pocos precedentes en la historia. La naturaleza de esta crisis, muy distinta a la de otras, ha hecho que la recuperación, como consecuencia de ello, también sea distinta a la registrada tras otros periodos recesivos. Pues hablamos de que, de acuerdo con el propio FMI, pese a las divergencias y los claros descuelgues en la recuperación, lo cierto es que el 98% de las economías desarrolladas, y cerca del 96% de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, retomarán su nivel de producción previo a la pandemia antes de que finalice el ejercicio 2022.

Dicho de otra forma y pese a los numerosos riesgos que enfrenta la economía, que nos recuperamos es un hecho que nadie puede cuestionar.

Sin embargo, debemos saber que, como siempre debe señalarse cuando hablamos de economías en desarrollo, el nivel previo a la pandemia es el objetivo que hoy perseguimos. Sin embargo, esas ansias por alcanzar dicho objetivo preocupan por el hecho de que, cuando esta crisis pase, Colombia, así como multitud de economías de América Latina deben enfrentarse a numerosos problemas que estas economías enfrentan y, como siempre, siguen sin combatirse con las reformas pertinentes.

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Pese a que el objetivo es alcanzar el nivel previo a la pandemia de PIB, lo cierto es que este venía desacelerándose desde hace años. Mientras que estas economías emergentes crecían, antes de la crisis de 2008, a un ritmo medio cercano al 14%, desde entonces, estas se han desacelerado hasta situarse en un nivel de crecimiento medio cercano al 7%. Una desaceleración que amenaza a la convergencia y el desarrollo de estas economías, y que debe concienciarnos de que el Covid no es el fin de nuestros problemas.

En lo relativo al empleo, pese a que se espera que el 70% de las economías emergentes recupere el nivel de empleo previo a la pandemia, la realidad que muestran numerosas economías de América Latina es que, antes de la pandemia, muchas de estas economías presentaban niveles de informalidad económica desorbitados. Para que nos hagamos una idea, ciertas economías de América Latina cuentan con una población empleada en la informalidad laboral que asciende al 70% de la fuerza laboral en el país.

Pero si seguimos mirando indicadores, la caída que ha experimentado la inversión extranjera directa en las distintas economías de América Latina, la corrupción y la violencia, la migración irregular, así como numerosos fenómenos que siguen haciendo sufrir a estas economías, a la vez que limitan su potencial, deben ser combatidos, pese a que la pandemia, tarde o temprano, pase a la historia. Pues estos son los verdaderos retos que deben combatirse para una recuperación plena, pues de combatir los desequilibrios coyunturales y no los estructurales, hablamos de disfunciones que seguirán siempre presentes.

En resumen, este crecimiento que va a registrar la economía colombiana, y que le situará en niveles de producción y empleo previos a la pandemia, es muy beneficioso para impulsar y sacar reformas adelante que no solo recuperen la economía, sino que consoliden esa recuperación, corrigiendo problemas de paso que siguen impidiendo el desarrollo. Hablamos de una oportunidad única, por lo que trabajar en esas reformas debería ser una prioridad para todas esas economías de América Latina que hoy celebran el optimismo.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

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