Catalina Escobar, empresaria y creadora de la Fundación Juanfe, habla con Forbes a propósito de su llegada a la Junta Directiva de la Andi. Dice que trabajará por el cierre de brechas, la diversidad y un país más justo.

A partir de hoy, tres mujeres, líderes en sus diferentes sectores y con un amplio bagaje en la ejecución de estrategias dentro de sus organizaciones, llegan a ocupar una silla en la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi). Fueron seleccionadas dentro de un grupo de 50 aspirantes y se integran al gremio para fortalecer las políticas de equidad de género en las organizaciones y dar una nuevo aire al gremio.

Las personas designadas para esta nueva tarea son Ana Milena López, vicepresidente de Finanzas, Estrategia y Nuevos Negocios de Cenit, filial de Ecopetrol; Elisa Sotomonte, vicepresidenta financiera y de cadena de abastecimiento de Alianza Team; y Catalina Escobar, miembro de la junta de Acesco, empresaria y creadora de la Fundación Juanfe. Las tres, en conjunto, apuestan por hacer de la Andi un gremio más productivo, con mejores prácticas y mayor diversidad.

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Escobar, quien fue seleccionada por Forbes Colombia como una de las 50 mujeres más poderosas del país, habla precisamente sobre su llegada a la Junta Directiva, los retos que ve a corto y mediano plazo y la necesidad de buscar un país más justo y equitativo. Por eso advierte que es hora de que más mujeres alcen la mano para construir un país más diverso.

¿Qué significa llegar a la Junta Directiva de la Andi?

Lo primero y lo más importante es que los temas de equidad de género a nivel empresarial son muy importantes. Hay una enorme evidencia global que dice que cuando las mujeres ocupan cargos directivos, juntas directivas, posiciones de liderazgo, son miembros de los parlamentos o tiene cargos públicos relevantes, hacen que los países sean más prósperos. Las empresas más productivas hacen que haya menos corrupción. 

En este momento la Andi, bajo el liderazgo de su presidente Bruce Mac Master, reúne a todos los empresarios más importantes y habla de las decisiones más relevantes en materia económica. Los gobiernos siempre consultan a la Andi en temas tributarios y Bruce tiene un compromiso ciego de incorporar a tres mujeres para que el gremio sea más productivo. Un grupo que se llama el Club del 30% ha demostrado que cuando una junta directiva está conformada por el 30% de mujeres es más productiva.

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Yo creo que lo más importante es apoyar con mis contribuciones. Llevo 20 años en lo que llamo la economía humanizada y estoy escribiendo un manifiesto que se llama “La promesa social”. A mí me encanta el capitalismo, no hay mayor generador de riqueza que el capitalismo, pero como dice el famoso autor del ‘Capitalismo consciente’, Raj Sisodia, se trata de hacerlo sostenible.

¿Con la llegada de ustedes tres cómo queda conformada la Junta Directiva de la Andi?

La junta es representada por los principales empresarios del país, las filiales y las cámaras como Fedemetal. Son 35 miembros más las tres mujeres que entramos este año a la junta.

Usted hace parte de la organización ‘Women in Connection’. ¿Se tiene calculado cómo aumenta la competitividad en la junta directiva con la presencia de mujeres?

Women in Connection se monta porque nosotras nos sentimos muy comprometidas y es una preocupación que la mujer no ha sido tenida en cuenta en todas las áreas del desarrollo del país. Queremos elevar la posición de las mujeres porque coincidimos que la inclusión de ellas en todas las áreas es fundamental.

La mujer está muy rezagada. En Colombia, tenemos inclusive las peores estadísticas de abuso sexual. Ese es un entorno de violencia. Por eso nuestro tema es elevar el argumento. Colombia es típicamente machista y las mujeres tienen pocas posibilidades. Además las mismas mujeres son machistas, entonces tenemos muy poca posibilidad de lograr un sano crecimiento.

Hace unos años me hicieron una entrevista en CNN y me preguntaron: ¿qué es lo más duro y difícil que ha vivido en estos años de trabajo? Les respondí que si alguien realmente quiere ser una persona en desgracia en Colombia debe nacer mujer y si quiere que le vaya peor sea afro o sea rural. Crecer en Colombia como niña en esas condiciones disminuye sus posibilidades de desarrollar sus oportunidades.

Ese es nuestro trabajo: tratar de llegar con estos discursos. A mí, personalmente, no me gusta el feminismo pataletudo; me gusta el feminismo con argumentos porque no se trata de tener a las mujeres en contra de los hombres; se trata de que las mujeres incluyan a los hombres en la conversación. 

Si bien hay barreras por romper, es claro que hay casos de éxito como el suyo. ¿Cómo ha logrado llegar hasta este punto de su carrera?

Lo primero y más importante se llama determinación y decisión de liderar. Liderar es una decisión. Imagínese que una mujer llegue a una posición de liderazgo de una multinacional. Eso tiene mucho valor. Yo monté una entidad sin ánimo de lucro, donde me ha tocado liderar desde un ángulo totalmente diferente.

La Fundación Juanfe ha roto todos los paradigmas. Por ejemplo, en abril la Bolsa de Valores de Colombia cambió sus estatutos y lo hizo por unanimidad para que por primera vez en la historia entrara al mercado una entidad sin ánimo de lucro. Que nosotros estemos en bolsa, significa que nos estamos abriendo camino. Esas son posibilidades para que otras entidades sin ánimo de lucro tengan cómo financiarse. Liderar y llegar hasta acá es producto de tener una decisión profunda, porque mi trabajo merece la pena en la medida en que se le da dignidad a la gente más humilde. 

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Lo otro importante es el impacto social. Hace 20 años, Colombia tenía una mortalidad infantil muy alta y sin ninguna intervención de la política pública. En ese contexto se trata de ser contundentes al hablar de impacto social. Todas las intervenciones que hacemos en la Fundación Juanfe son muy rigurosas: queremos ser de alto impacto, queremos realmente mostrarle al país que cuando una entidad sin ánimo de lucro se maneja como una empresa, también puede maximizar el valor. Para nosotros, el valor está en las personas.

¿Cómo ve la industria y qué desafíos tiene de cara a la recuperación?

Voy a ser muy franca. El país no va a tener una recuperación rápida hasta que no estén dadas las condiciones para cambiar el comportamiento de las personas. Cuando se habla de Medellín lo primero que le dicen es que es la ciudad más educada. Medellín es de las ciudades de mayor prosperidad de Colombia, donde están los grandes grupos. La política pública de primera infancia arrancó en Medellín. Es la ciudad de los mayores emprendimientos.

Y ahora hablaré de Cartagena, una ciudad industrial gracias a Reficar, pero es la tercera ciudad de mayor generación de pobreza. Acá es donde no existe la institucionalidad.

¿Cómo es posible que cuando hacemos los estudios encontremos que Medellín duplica a Cartagena en abuso sexual? Eso lo que quiere decir es que el gobierno y las empresas no entran a trabajar a nivel de comportamiento de sus empleados de la empresa. Las empresas están desconectadas de la realidad.

El gobierno radicó una nueva propuesta de reforma tributaria, ¿Cuál es la lectura?

Converge absolutamente todo: el tema de los jóvenes, de las empresas y de lo social. Es una ley más incluyente.

El gobierno lo llama Proyecto de Inversión Social que involucra varios temas como austeridad del gobierno que representa $1,9 billones; un plan concreto para enfrentar a los evasores de impuestos que representará un recaudo de $2,7 billones; no tocar clase media por el impuesto de renta; hay un enfoque en el empleo para jóvenes de 18-28 años; se plantea educación gratuita y matrícula cero; además busca reducir la deuda colombiana y pone atención al desafío social y a los afectados por la pandemia.

Es un proyecto de 35 artículos, corto y concreto salido de toda una convergencia de país a través de las regiones, actores sociales, empresariales, academia y líderes sociales.

¿Cuál sería ese mensaje clave a propósito de su llegada a la Junta?

Simplemente me siento muy honrada y muy emocionada. Me siento mucho más influyente, porque al final de cuentas mi trabajo es el propósito de país. Vengo a defender unos argumentos, para que finalmente el país con mi propósito y mis aportes tenga mayor inclusión. Vengo a defender el propósito de país, el derecho que tiene las personas de ejercer su ciudadanía de manera equitativa y justa.

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