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El trabajo remoto no genera burn out, los malos hábitos sí

Para una nueva modalidad de trabajo deben existir nuevas herramientas y hábitos. Este es el primer paso para no caer en el estrés o burn out a causa del trabajo remoto.

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Burn out

Aunque para muchos el trabajo remoto se ha convertido en una fuente de estrés y sobre carga laboral, no se puede negar que esta modalidad de trabajo logra que seamos más productivos y eficientes.

Mucho se ha hablado que esta nueva modalidad de trabajo está acabando con la salud mental de las personas. Pero la única razón por la que esto está pasando es porque las empresas están abordando el tema con las mismas herramientas y los mismo hábitos que utilizaban para trabajar presencialmente, y ahí es donde está el error.

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Tradicionalmente se pensaba, y me incluyo en esto, que, estar en una oficina todo el día era sinónimo de que las personas estaban teniendo mejores resultados y haciendo un mejor uso de su tiempo. Yo era de los que creían que tener a todo el equipo en un mismo lugar, 8 horas al día, me iba a asegurar que las cosas pasaran más rápido.

En Fitpal intenté hace cuatro años implementar un sistema de trabajo en casa, pero falló rápidamente. Hoy, que llevo trabajando más de 1 año, construyendo Ontop de una manera 100 % remota, me doy cuenta que en esa época no funcionó, porque no sabía cómo manejar ese sistema de trabajo que es tan diferente. No había implementado un sistema de comunicación integrado en la compañía como Slack. ¿Para qué? Si todo el mundo estaba encerrado en la misma oficina. Si necesitaba a Juan Pablo, bastaba con ir a su puesto y hablarle. No se tenía un protocolo de reuniones y video llamadas. Las reuniones eran un poco más improvisadas y esto hacia que no honráramos nuestro tiempo tanto como ahora lo hacemos en Ontop.

Voy a proponer una serie de ideas que podrán causar algo de controversia. Las oficinas no necesariamente están diseñadas para tener mayor productividad. Una oficina tradicional está llena de distracciones que interrumpen nuestros flujos de trabajo y periodos de concentración. Compañeros de trabajo charlatanes o jefes que vienen a nuestro puesto a preguntarnos por cosas, son algunos de los factores que sacan a las personas de su estado de flow y hacen que sea más difícil volver a estados de concentración profundos. 

En el trabajo remoto, tenemos la oportunidad de organizar nuestro tiempo y espacio para tener estos momentos de trabajo dedicado sin interrupciones. Sí, podemos tener bombardeos de mensajes por Slack, pero podemos decidir encender la funcionalidad de “no molestar” y responderlos tan pronto acabemos nuestro periodo de concentración.

Aunque una de las cosas que más me hace falta del trabajo presencial son los almuerzos y los descansos, y por supuesto son muy importantes en la construcción de cultura de una compañía, no es un secreto que en las compañías muchas veces se abusa de estos espacios.

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Esto no quiere decir que un trabajador remoto no pueda hablar con sus compañeros, tener un almuerzo tranquilo u organizar coffee breaks. De hecho, en Ontop estamos fomentando estos espacios porque entendemos la importancia de hacerlo. La clave es organizarlos bien, establecer su periodicidad, para asegurarnos que ese tiempo se respete y podamos seguir con nuestras tareas diarias sin problema. Los trabajadores remotos optimizamos nuestro tiempo de tal manera que combatimos la ineficiencia.

Las claves

Lo que antes era un beneficio ahora se ha vuelto una necesidad. Debido al Covid-19 el trabajo ha tenido que evolucionar. Muchas empresas han tenido que volverse completamente remotas por la pandemia. La clave de la productividad no es volvernos máquinas que no paran, por el contrario, es enseñarles a los equipos la disciplina de tener rutinas que involucren espacios dedicados de trabajo sin interrupciones, y espacios de esparcimiento y descanso.

Estos espacios de descanso, que recargan la energía, se pueden aprovechar de una manera increíble, sacándole más provecho del que podríamos sacarles a los coffee breaks o almuerzos en una oficina tradicional. Por ejemplo, un espacio de descanso podría involucrar pasar tiempo con nuestra familia, que está comprobado eleva nuestros niveles de serotonina y por ende nos da más felicidad. O por qué no parar y ver esa serie de Netflix que tanto nos gusta desde nuestra cama.

En Ontop, muchas personas de nuestro equipo hacen ejercicio en estos espacios. Hacer ejercicio a las 11 am en el mundo prepandemia, en las oficinas tradicionales, es un lujo que solo algunos se podrían dar. Tal vez las personas en Google y creo que ni esos podrían alcanzar el nivel de calidad y desconexión que uno logra estando remoto.

Una de las grandes ventajas del trabajo remoto es el ahorro de tiempo y energía que logran las personas al no tener que transportarse a una oficina. Estudios afirman que en promedio las personas gastan dos horas al día transportándose de sus casas al trabajo. ¡Dos horas! Trancones, buses, filas, los carros pitando y el movimiento de una ciudad que empieza sus labores, hacen que lleguemos drenadas al nuestro espacio de trabajo habiéndonos quitado la energía que necesitábamos por la mañana para sacar adelante nuestras cosas.

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Y ni hablar de llegar a la casa por la noche, después de 8 horas trabajando. Llegamos totalmente apagados y resulta retador conectarnos con nuestra familia y compartir con ellos en un buen estado de ánimo. Trabajando de manera remota, nos transportamos de nuestro cuarto a nuestro estudio y conservamos toda la energía para implementarlo en esas primeras horas de la mañana que son tan importantes.  Al tener más energía, podemos estar de un humor más agradable, reducir nuestros niveles de estrés y cortisol y por ende ser más creativos y eficientes resolviendo problemas.

Algunos dirán que estoy obviando el tema de salud mental, que por cierto he tocado en otros artículos. He descubierto en este tiempo, que, si las empresas le enseñan a las personas los buenos hábitos para ser exitosos trabajando remotamente, ninguno de los males que hoy en día tenemos a causa del trabajo remoto serán prevalentes en sus equipos: aislamiento, burn out, estrés, sobre carga.

El trabajo remoto no incrementa el burn out de la gente. Lo que lo incrementa es la falta de buenos hábitos y prácticas. Los departamentos de Recursos Humanos tienen que invertir fuertemente en los siguientes años para enseñarle las personas a trabajar mejor. Esta tendencia no va a parar, y necesitamos hablar más de esto. En Ontop estamos listos para ayudarles en lo que necesiten en cuanto a trabajo remoto. El mundo cambió, y la real pregunta es si ustedes van a cambiar con el mundo o se van a seguir resistiendo.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Reordenar prioridades: La vacunación es esencial

La economía colombiana crece a buen ritmo. Sin embargo, los riesgos siguen muy presentes en unas economías, entre ellas Colombia, que permanece muy vulnerable.

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La recuperación económica en Colombia, así como en otras economías de la región, es un hecho. De acuerdo con los pronósticos, la economía colombiana prevé crecer a un gran ritmo en 2021 y 2022. Incluso el banco estadounidense JP Morgan, hace escasos días, comunicaba una revisión en la proyección de la economía colombiana para los dos próximos ejercicios, notificando un alza que impulsaría la tasa de crecimiento hasta situarse en el 9 % para el presente ejercicio, cerrando un 2022 a un ritmo del 4 %.

Sin embargo, y al igual que ocurre con el caso de México y otras economías de América Latina, que no se esperen cambios bruscos en los distintos cuadros macroeconómicos que emiten los principales organismos e instituciones no quiere decir que no existan riesgos que puedan generar leves desviaciones, las cuales modifiquen el escenario a final de año. El virus, por ejemplo, es uno de esos riesgos, y los analistas, atendiendo a la metodología utilizada por numerosos expertos, han comenzado a restar importancia a una pandemia que, meses atrás, arrasaba todas las economías en el planeta.

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En este sentido, la incidencia de la pandemia, como sabemos, es menor. Si comparamos los datos que hoy muestra ésta con los datos que mostraba el pasado ejercicio, está claro que existe un destacable descenso e, incluso, se puede decir que ya hemos atravesado la peor parte de la pandemia, no pudiendo discutirse que hoy estamos bastante mejor que ayer.

Sin embargo, de la misma forma, tampoco existen analistas que confirmen que no habrá una cuarta ola, y de la misma forma, que confirmen que la incidencia que hoy vemos, que crecía estas semanas, es una prueba preliminar, un aviso, de que otro escenario pandémico futuro es posible.

Precisamente hace dos meses, el Fondo Monetario Internacional (FMI), así como la OCDE, publicaban unas perspectivas de crecimiento que, aun siendo buenas en general, presentaban grandes divergencias que era conveniente señalar. Pues la revisión realizada por el organismo, incluso, fue al alza para las economías y los países desarrollados, pero baja para las economías en desarrollo y emergentes. De acuerdo con el organismo, la excepcional incertidumbre con la que convivimos únicamente puede combatirse reduciendo riesgos, y entre estos riesgos ocupa un papel protagonista la evolución de la pandemia y la vacunación.

Incluso hubo banqueros centrales y economistas que afirmaron que la mejor “política económica” en estos momentos era apostar por la vacuna y vacunar a toda la población en el país.

Sin embargo, la OCDE señala precisamente un detalle que es preciso destacar, y por el que escribimos este artículo que aquí nos ocupa. En este sentido, las vacunas, como afirma la OCDE, son un claro condicionante, por ejemplo, dividiendo estas la recuperación en dos bloques: los países que esperan una normalización de la actividad a finales de este año (casi todas las economías avanzadas) y aquellos que todavía se enfrentan a un rebrote de contagios y un aumento del número de víctimas de Covid (las emergentes de Asia y América Latina).

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Para que nos hagamos una idea, mientras que, de media, el 40 % de la población en las economías avanzadas ha recibido la vacunación completa, en comparación, las emergentes no cuentan ni con menos de la mitad de ese porcentaje.

Comparando entre países, mientras que España, por ejemplo, alcanza el 70 % de la población vacunada, Colombia no supera el 32 %; en el ranking de países latinoamericanos, Colombia se encontraría en el puesto 14, entre las 21 economías que integran la región. Teniendo en cuenta estos datos, no es conveniente desatender riesgos que, precisamente para estos países, son una mayor amenaza.

Además, debemos señalar que ese porcentaje del que hablamos es un promedio. Si tenemos esto en cuenta y analizamos las desigualdades locales que presenta la propia Colombia, nos topamos con poblaciones en los que el porcentaje es incluso menor al mencionado, por lo que el riesgo, en determinadas zonas del país, es mayor. Una situación a la que se suma una desaceleración en el ritmo de vacunación que venía registrando Colombia, bastante acelerado a comienzos de año, pero que viene moderándose debido a factores tanto internos como externos.

Como vemos, la situación macroeconómica que presenta Colombia, como hemos comentado en esta columna en semanas anteriores, no es una situación mala. Incluso podemos decir que la economía colombiana se recupera a un ritmo más acelerado, y de una mejor forma que otras economías de América Latina. Pero ello no debe llevarnos a obviar riesgos que siguen muy presentes en la ecuación, y que no deberíamos desatender; precisamente en economías tan vulnerables, donde el porcentaje de vacunación y los recursos hospitalarios son menores que en otras economías más desarrolladas.

Pues, en conclusión, la recuperación es un hecho, pero recordemos que el principal condicionante sigue siendo la pandemia, que los tiempos los sigue marcando el virus y su presencia, y que ni los bancos centrales en potencias como Estados Unidos o Europa han sido capaces de desatender al virus en sus políticas económicas. Con esto en cuenta, reordenemos prioridades.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Entre la razón y la cordura

La ansiedad y la crisis se alimentan día a día con los hechos que le dan la vuelta al mundo. ¿Qué hacer frente a esa inseguridad sobre el futuro? Una corriente de personas ya viven pensando en ello.

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Foto: Pexels

Pandemias, emergencia climática, colapso de la biodiversidad, escasez de agua, advenimiento del comunismo, dictaduras de derecha radical, barbarie extrema, meteoritos impactando la tierra, entre muchas otras, están nutriendo la ansiedad y la crisis cotidiana asociada a la ausencia de futuros seguros para la humanidad.

Esto no es una novedad del siglo XXI.  Libros sagrados y narrativas seculares de diferentes sociedades en la historia de humanidad tienen en común narrativas de un cataclismo global, regeneración planetaria y la promesa de una transformación radical que nos llevaría a la creación de un paraíso terrenal (e incluso supra y extraterrenal).

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Sin duda, existen diversos mecanismos psicológicos, militares, culturales, sociales y de política pública para sobrellevar la existencia de esos (especulativos) cataclismos y escenarios fatalistas. Uno de estos mecanismos es tomar acciones en el presente para prepararse para sobrevivir a los peores escenarios.

El survivalismo es un movimiento social de ciudadanos (preppers, survivalists, superviventistas o preparacionistas) que inició en la década de los 1930 en los Estados Unidos con el propósito de anticipar y prepararse para enfrentar diferentes tipos y escalas de amenazas globales, nacionales e individuales, como las que representan los riesgos nucleares, económicos y políticos y demás eventos por fuera de su control que pudieran llevar al fin del mundo tal y como lo conocemos. Aunque el tema del survivalismo está presente en la ciencia ficción (e incluso ridiculizado), es relativamente poco estudiado.

Compartimos el entendimiento de que entre más preparadas estén las personas para enfrentar desastres, menos daño sufrirán. De hecho, estudios han demostrado que los humanos que sobreestiman su preparación, tienen poco entendimiento de los riesgos y, por ende, no están lo suficientemente bien preparados para las catástrofes.

La preparación para emergencias es una parte esencial del survivalismo. En terminología especializada, la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) define la preparación en el contexto de riesgo de desastres como “los conocimientos y las capacidades desarrollados por los gobiernos, las organizaciones profesionales de respuesta y recuperación, las comunidades y los individuos para anticipar, responder y recuperarse eficazmente de los impactos de los eventos o condiciones de peligro probables, inminentes o actuales”.

En otras palabras, la preparación puede definirse como la agilidad para obtener los recursos y organizarse para encarar circunstancias futuras inciertas pero de alguna manera anticipables. Es una forma de racionalizar amenazas y eventos catastróficos futuros inciertos (huracanes, pandemias, terremotos, meteoritos), invocarlos al presente y emprender las acciones requeridas para abordarlos.

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El survivalismo amplifica las condiciones del presente y anticipa abruptos escenarios futuros fatalistas y apocalípticos, y busca prepararse para sobrevivir a posibles cataclismos.  La mayor parte de los survivalistas comparten la creencia de que el mundo social, ambiental, económico, tecnológico y político, tal y como lo conocemos, va a colapsar.

Aunque la adquisición de habilidades, destrezas y conocimientos de supervivencia y autosuficiencia de individuos, comunidades y empresas es deseable, y ayudar a hacer frente a la incertidumbre del futuro y los imaginarios desastrosos puede ser “saludable”, paralelamente, la anticipación a riesgos físicos extremos y la preparación para futuros subjetivamente inciertos y un eventual Armagedón puede llegar a ser patológica, dependiendo de la racionalidad de las respuestas y acciones.

En su libro Locura y civilización, Michel Foucault reporta su investigación sociológica, psicológica, antropológica e histórica de cómo desde la antigüedad en Occidente ha existido un tenue límite entre la razón y la locura. Probablemente, en ese límite se alza una alternativa oportuna a la hora de asumir el futuro.

Sabemos que debemos actuar, afinar los radares de riesgos, hacernos cargo del futuro de los próximos habitantes del planeta, e invertir en regenerar. Pero quizás nos esté haciendo falta moderación, una libre y sana moderación. ¿Acaso estamos arriesgando el presente y la cordura al dedicarnos a leer señales –demasiadas señales– de futuros especulados y a idear planes de contingencia y supervivencia para –hasta ahora– catastróficos escenarios?

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LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la universidad Eafit. Es presidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El Caribe emprendedor

El economista y rector de la Universidad de Norte Adolfo Meisel presenta una mirada a la historia empresarial del Caribe colombiano como columnista invitado en Forbes. “Conocer las tradiciones de las migraciones que recibimos en esta región del país permite fortalecer la visión de futuro de una sociedad creativa, innovadora y versátil en la actividad empresarial”, dice.

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Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte. Foto: Universidad del Norte.

La nueva historiografía del Caribe colombiano ha puesto de presente aspectos poco conocidos de esta región y rescatado otros que han caído en el olvido. Entre los más significativos está el volver a mirar la profunda tradición empresarial que caracterizó a esta parte del país y su aporte a la nueva historia empresarial nacional.

Sobre la base de nuevos archivos, tanto nacionales como extranjeros, ha sido posible reconstruir la presencia, desde fines de la colonia española, de una sólida comunidad empresarial de inmigrantes que dinamizó la economía regional y ayudaron a forjar un espíritu inversionista e innovador que se reflejó en múltiples iniciativas productivas. A fines del siglo XVIII en Cartagena de Indias había un grupo de grandes comerciantes dedicados a las exportaciones e importaciones, la mayoría de los cuales eran de Cádiz, España. Bastante más pequeño, pero también activo, era el grupo de comerciantes catalanes asentados en Santa Marta.

Con el advenimiento de la república empezaron a llegar a Barranquilla una gran cantidad de inmigrantes, inicialmente norteamericanos, pero sobre todo judíos sefarditas de las islas del Caribe, Saint Thomas, Curazao y Aruba. Los apellidos de esos inmigrantes se volvieron con el tiempo barranquilleros típicos: Cortissoz, Juliao, Sourdis, Heilbron, Álvarez-Correa, Salas, entre otros. Este grupo judío forjó empresarios locales emblemáticos, como Ernesto Cortissoz, uno de los fundadores de SCADTA, la segunda línea aérea comercial del mundo. También hubo una amplia corriente de inmigrantes que venían de Alemania e Italia, en su mayoría ligados al negocio de la exportación del tabaco desde los Montes de María y la navegación fluvial: Held, Lindemeyer, Geiseken.

Desde la última década del siglo XIX empezaron a llegar de Medio Oriente muchos sirio-libaneses y palestinos que huían de las persecuciones del Imperio Otomano, y por esa razón entraron con pasaportes emitidos por Turquía. Fue así como los Muvdi, Yidi, Abufhele, Maria, Dacarett, entre otros, también enriquecieron la cultura del Caribe colombiano.

Con el ascenso del Nazismo al poder en 1933 aumentó la llegada de judíos ashkenazi, es decir del norte de Europa. Apellidos como Stecklel, Schmulson, Gilinski, Mayer, Sredni, Caridi, se vincularon a la actividad industrial y comercial.

He mencionado solo algunos grupos de inmigrantes, pero hay que señalar que hubo destacados oriundos de Estados Unidos, como los Parrish, empresarios de la construcción. Karl Parrish y Karl Parrish Jr., su hijo, construyeron la nueva Barranquilla y su emblemático barrio El Prado; también lideraron la fundación de instituciones educativas, como la Universidad del Norte y el Colegio Parrish.

Ellos, junto a quienes migraron del interior del país y los costeños, han forjado una tierra fértil para la actividad empresarial en la costa norte. Conocer las tradiciones de las migraciones que recibimos en esta región del país permite fortalecer la visión de futuro de una sociedad creativa, innovadora y versátil en la actividad empresarial. Las nuevas generaciones de empresarios del Caribe colombiano son muestra de ello y del potencial económico que proyectan a futuro.

*El autor es rector de la Universidad del Norte.

**Esta columna de opinión apareció en la edición impresa de Forbes Colombia de septiembre 2021.

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El poder del feedback constructivo en los equipos y en las organizaciones

El feddback es un aliado para la mejora continua. Sin embargo, la clave es mantener la humildad para aceptar las cualidades de forma agradecida. Aquí algunos de los consejos para el proceso.

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Liderazgo
Foto: Pixabay

Uno de los regalos más valiosos que podemos recibir es un buen feedback, pues se convierte en un potente aliado para la mejora continua y para disfrutar del camino, ya que nos refieren lo que funciona y va bien y nos retan a conseguir objetivos que en definitiva contribuyen a nuestro  desarrollo.

Como venimos comentando en anteriores artículos, esto exige un continuo ejercicio de humidad para mantener un ego saludable que acepta sus cualidades de forma agradecida y con la misma naturalidad reconoce sus debilidades con intención de irlas mejorando según las prioridades de su proyecto de vida personal y profesional.

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Una de las formas de mejorar la confianza y el clima en nuestras organizaciones y equipos está, precisamente, en que nuestra gente sienta que hay transparencia, que saben lo que se piensa de su desempeño, en qué aportan valor y en qué podrían agregar más. No es de recibo tener que despedir a una persona y que ésta se sorprenda porque sus últimas evaluaciones de desempeño tiene la máxima calificación. Quien dio el feedback no lo ha hecho adecuadamente y eso nos reporta problemas.

Desafortunadamente, a veces se ha confundido el feedback con la crítica destructiva, motivo por el que se ha podido interiorizar como un ataque en lugar de como una oportunidad y ocasión de enriquecimiento personal y profesional.

Para ayudar al cambio de esa percepción negativa del feedback, tengamos en cuenta dos condiciones antes de facilitarlo: primero, pedir permiso al sujeto y hacerlo de forma constructiva y segundo, agradecer siempre que nos lo den, sin excusarnos, y considerarlo de forma operativa  para mejorar.

Hay formas de dar feedback que no son herramientas de desarrollo sino desahogos, exigencias o maneras de ganarse a otros por utilidad. Por eso es importante tener criterio sobre su uso para proporcionarlo o recibirlo con conciencia.

Por otra parte tengamos en cuenta  que  no siempre y no de cualquiera, tenemos  por qué tomar en cuenta el feedback, pues no todos tienen la misma autoridad o derecho sobre  mí. Decido de quién y cómo y decido también en qué momento acometer la lucha por el cambio en lo que me han indicado. Claro está que la evaluación de desempeño es importante y he de considerar lo que me dicen y si yo doy el feedback las evidencias en las que me baso y los recursos que ofrezco para no dejar sola a la persona son importantísimas.

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En los próximos artículos iremos desgranando algunos recursos y herramientas para que el feedback sea constructivo y otros medios para utilizar en la puesta en marcha de los planes de acción para la mejora,  como el que sigue a continuación.

Herramienta SSC

La herramienta SSC es un recurso sencillo  y fácil de aplicar a nivel personal o de equipo. Hacer   un plan de acción que nos ayude a alcanzar los objetivos señalados en el feedback recibido.

Analicemos su acrónimo: “Stop” (Parar), “Start” (Empezar) y “Continue” (Continuar). Su aplicación es muy sencilla: detallamos los resultados que se han obtenido hasta el momento y se determina:

  • S: parar de hacer lo que no nos está dando resultado o está dañando al equipo. Señalar en qué hay que hacer STOP.
  • S: empezar a hacer aquello que hemos especificado y que creemos que nos beneficiará en la consecución del objetivo marcado.
  • C: continuar con aquellas acciones estratégicas que están resultando positivas dentro del plan de acción para alcanzar el objetivo, especificándolas de manera clara.

Es habitual que en una evaluación intermedia de nuestro plan de acción encontremos que hay que hacer modificaciones. Son ajustes necesarios y naturales y no hay que entenderlos como fracasos, sino como capacidad de adaptación y de proyectar diseños flexibles.

Contacto:
Web:Reyes Rite*
*La autora es directora ejecutiva de la Consultora del Desarrollo del talento humano Integrando Excelencia y Presidenta de Iryde.  En la última década ha seguido el proceso de transformación y desarrollo de la resiliencia personal y organizacional aplicando la metodología GPR © con cientos de empresas y altos ejecutivos en Europa y Latinoamérica. Autora del libro ¡Aquí Mando yo! Un espectacular viaje de la Resiliencia a la Ilusión  ha recibido distinguidos premios y reconocimientos por su aportación profesional en el ámbito empresarial como la Medalla Europea aql Mérito en el Trabajo otorgada por la AEDEEC.

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Acciones por la libertad y la justicia

La situación de las mujeres en Afganistan no puede pasar desapercibida ante la sociedad mundial. ¿Por qué Estados Unidos juega un rol importante en esa historia que ahora empieza a escribirse diferente para las mujeres?

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“Yo no tengo país, solo me queda Chile”: mujer clama porque saquen a su familia de Afganistán

Muchas veces quienes gozamos de haber nacido bajo los preceptos, valores e influencia occidental -muy especialmente las mujeres- no somos conscientes de lo afortunadas que somos. Vivimos en un mundo donde las leyes y las normas han evolucionado a lo largo de los siglos, adaptándose a las nuevas realidades, derivando en un marco legal orientado a proteger y hacer valer nuestros derechos y libertades.

Tampoco somos conscientes de la importancia que tuvo en nuestro modus vivendi actual la separación entre la iglesia y el Estado, circunscribiendo a la religión solo a una dimensión espiritual. El proceso de secularización de nuestra sociedad se dio gracias a hitos históricos tan importantes como la Revolución francesa, la Independencia estadounidense y las revoluciones liberales del siglo XVIII y XIX.

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Debido a lo que está pasando hoy en Afganistán y a lo que están dolorosamente condenadas a padecer las mujeres bajo el régimen Talibán y el yugo de la Ley Sharía, luego de la retirada de EE. UU., hay un foco de atención que debemos aprovechar.

Las mujeres libres y con influencia en nuestros respectivos entornos, tenemos el deber moral de pronunciarnos y condenar abiertamente la flagrante y sistemática violación de los Derechos Humanos que viven millones de mujeres musulmanas. No olvidemos que hoy las mujeres en países como Arabia Saudita, Irán o Yemen también están viviendo un verdadero infierno debido a la interpretación radical de la ley religiosa islámica. No nos confundamos: no hacerlo se constituiría en un silencio cómplice y hacerlo tampoco es desconocer las injusticias que viven muchas mujeres en nuestras propias sociedades.

De igual manera, en ningún caso debemos confundir “diferencias culturales” con nuestro deber indoblegable de abogar por la libertad, la autodeterminación y la equidad de género en el mundo.

Es cierto que en América Latina estamos lejos de vivir en un mundo donde la ley se aplique de manera efectiva para todos, en especial las mujeres. Pero las principales razones que explican dichas ineficiencias se centran principalmente en tres ámbitos: ineficiencias del Estado, negligencia por factores culturales, o por corrupción.

“Unamos nuestras voces por la libertad y la justicia para todas las mujeres del mundo. Más allá de un derecho, es nuestra responsabilidad”

En ningún caso las leyes en nuestros países van a permitir que oficialmente se lapide, se ampute, se azote o se decapite a una mujer en público porque fue adúltera, por negarse a casarse a los 10 años, salir a la calle sola, hacer un sonidos al caminar, estudiar o por reír a carcajadas, entre otras cosas. Bajo los preceptos de la Ley Sharía, la mujer no solo es considerada un ser inferior, sino propiedad de los hombres.

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Estados Unidos se equivocó con su retirada de Afganistán. La coyuntura política, la polarización ideológica, el complejo de ser un país hegemónico y razones personales del presidente Biden fueron los principales motivos para salir del territorio afgano.

Un error histórico que pesará por siglos sobre los hombros de EE. UU. Repito, no hay que confundir la defensa de los Derechos Humanos con la impunidad implícita que enmarca la defensa de la “multiculturalidad” cuando esta atenta contra la libertad individual. Unamos nuestras voces por la libertad y la justicia para todas las mujeres en el mundo. Más allá de un derecho, es nuestra responsabilidad.

Por: Marcela Prieto*
*La autora es Politóloga y experta en política pública. Vicepresidenta de Relaciones Institucionales para Iberoamérica y EE. UU. de Visión Américas LLC, directora del Comité de Política Pública de Women in Connection.

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