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No necesitamos empresarios buenos

El mundo vive una ‘oleada de moralismo’, en donde se critica la acción política y también la empresarial. ¿Por qué no debe hablarse de empresarios “buenos” o “malos?

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Las sociedades, cada tanto, viven oleadas de moralismo. Me refiero a periodos en los que surge una obsesión colectiva por juzgar moralmente todos los ámbitos de la vida de las personas. En la actualidad, el mundo occidental vive una de estas oleadas. La expansión internacional de la corrección política, a la que incluso en Latinoamérica ya hemos tenido que acostumbrarnos, es parte de este proceso.

Las consecuencias de la actual oleada son muchas y la discusión al respecto es amplia. No obstante, existe un espacio al que el moralismo ha llegado y sobre cuyas consecuencias se habla muy poco. Les hablo del moralismo en la actividad empresarial.

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Tradicionalmente, de las empresas se esperaba que buscaran generar el máximo valor posible a sus accionistas, cumpliendo, por supuesto, con todos los requisitos definidos en la Ley. Eso no basta ahora. Ya no es suficiente que una empresa genere empleos con todas las garantías legales, que pague a tiempo a sus proveedores, que ofrezca productos de calidad a precios competitivos, que no evada impuestos, y que respete todas las medidas de protección al consumidor y al medio ambiente. Hoy, la opinión pública espera que las empresas sean “buenas”.

Se espera que las empresas ofrezcan remuneraciones extraordinarias a sus empleados y proveedores, que se sumen a cuanto movimiento social esté de moda, y que tengan un CEO que monte en bicicleta y use lenguaje incluyente.

Yo pienso que este nuevo ideal de empresa “buena” es inapropiado. Permítanme explicar por qué.

Primero que todo, la búsqueda de empresas “buenas” alimenta la ilusión de que es posible mantener los estándares de vida modernos, evitando todo tipo de impacto negativo de hacerlo. Y aunque sería hermoso que esto fuera posible, realmente no lo es. Toda actividad productiva tiene impactos ambientales, sociales, culturales, y económicos; y dada la producción necesaria para satisfacer los niveles de consumo actuales, las magnitudes de aquellos impactos son realmente altos. 

Si nos limitamos a pensar en los impactos ambientales, por ejemplo, deberíamos tener claro que producir implica tomar recursos de la naturaleza y transformarlos. Esto, inevitablemente, afecta el curso de los ecosistemas de donde aquellos recursos son extraídos y el de los ecosistemas donde los residuos del consumo son depositados. Es decir, la esencia material misma del mundo en el que vivimos hace que los impactos negativos de la producción sean inevitables.

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Es más, sabemos que estos impactos son tales que, con la tecnología disponible en la actualidad, necesitaríamos de varios planetas Tierra para permitir que toda la población del mundo disfrutara de los estándares de vida promedio de un país desarrollado.

Por supuesto que estos impactos se pueden atenuar y pueden ser justificables si los beneficios generados por ellos son mayores. El punto es que los dilemas morales de la producción no son independientes del consumo. Entonces, es una completa hipocresía que las clases medias y altas juzguen al aparato productivo por no ser suficientemente “bueno”, mientras ellas disfrutan de todas las comodidades que éste les permite.

De otro lado, pedirles a las empresas que sean “buenas” ha dado pie al surgimiento de una narrativa de “empresario-héroe” que ha menoscabado la regulación estatal. En la narrativa del “empresario-héroe”, lo que las empresas dicen hacer no es buscar mayores beneficios, sino tratar de hacer al mundo un lugar mejor.

Basta con ver lo que oficialmente declaran como su misión algunas de las corporaciones más grandes del mundo: Facebook, “Darle poder a las personas para compartir y hacer un mundo más abierto y conectado”; Airbnb, “Crear un mundo donde tú puedes pertenecer en cualquier lugar”; Microsoft, “Empoderar a cada persona y cada organización del planeta para lograr más”. Este lenguaje corporativo de reinado de belleza es acompañado por la imagen de líderes empresariales amigables de camiseta y tenis viejos.

Bajo esa narrativa, la intervención del Estado no solo es innecesaria, sino perjudicial. ¿Por qué habría de querer regularse a los héroes de la historia?

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Esto contrasta con la narrativa clásica del empresario egoísta, el viejo desagradable de traje y corbata concentrado en maximizar sus beneficios. Esta narrativa clásica, aunque generaba menos simpatía en la opinión pública, tenía una ventaja clara y era la de hacer evidente la necesidad de un Estado que supervisara y regulara al empresario.

Por último, promover las empresas “buenas” genera unas ineficiencias enormes, ya que desvía recursos de cosas importantes a tonterías cosméticas. El mundo no necesita millones de dólares en publicidad y relaciones públicas gastados por petroleras, para convencernos de que no contaminan, o por empresas tecnológicas, para mostrarnos que no generan productos adictivos. La sociedad estaría bastante mejor reconociendo abiertamente los impactos negativos de esas actividades y usando aquellos recursos en mitigar dichos impactos.

De forma similar, buena parte de los recursos físicos, humanos, y financieros que deberían dirigirse a los proyectos productivos más rentables, son sistemáticamente absorbidos por proyectos que, aunque bien intencionados, no son viables como empresas. La sociedad ganaría más promoviendo proyectos realmente rentables y canalizando sus excedentes a iniciativas sin ánimo de lucro que sí estén convenientemente diseñadas para lograr objetivos de bienestar más general.

Nada de esto implica que las empresas deban estar libres de exigencias morales. Sin embargo, esto sí muestra que promover una cultura en la que la opinión pública juzga a las organizaciones a la luz de una moral para la cual no están diseñadas, no hace más que dificultar su funcionalidad original y promover el enmascaramiento de muchas de sus actividades. Que las empresas puedan hacer muchas cosas, no quiere decir que deban hacerlo. Las empresas tienen como función primordial generar bienestar mercantil. Ese es un objetivo valioso y, como tal, debemos defenderlo.

Claro que el bienestar mercantil no abarca todo lo que quisiéramos como sociedad. También es cierto que el bienestar mercantil puede deteriorar nuestras vidas en otras dimensiones. Pero la solución a esto es fortalecer las instituciones que complementan y regulan a la actividad empresarial. Y la búsqueda de la empresa “buena” lo que genera es lo opuesto, el deterioro de estas instituciones.

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Entonces, en vez prestarle atención a la cosmética, deberíamos concentrarnos en la esencia de los costos que vienen de la actividad económica y en las responsabilidades sistémicas detrás de ellos.

No habrá soluciones mágicas, después de todo, aquellos costos nunca desaparecerán del todo. Sin embargo, lo que sí es claro es que el capitalismo no será un sistema más digno a partir de consumidores que quieren cada vez más y que creen que todo será solucionado por una nueva generación de empresarios heroicos que derrocarán a los viejos empresarios villanos.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos
*El autor es Asociado postdoctoral en la división de Ciencias Sociales de la Universidad de Nueva York- Abu Dhabi. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Investigador de la Universidad de Burdeos e investigador visitante en la Universidad de Stanford.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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¿Qué documentos debo presentar en un puesto de control de la policía de tránsito?

Con los cambios hechos por el Mintransporte en materia de documentación requerida en un puesto de control, así es como debe proceder cuando un agente de tránsito le pida presentar sus documentos.

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Todos tenemos en algún momento interacción con los agentes de tránsito, cuando estos instalan puestos de control en las vías del país para controlar el cumplimiento de las normas de tránsito. En estos puestos de control se logran importantes objetivos, pues permite la verificación de los documentos requeridos para la conducción segura del vehículo, como lo son: la revisión técnico-mecánica, la licencia de conducción, SOAT, entre otros.

A continuación, la explicación de cómo debe proceder un conductor cuando un agente de tránsito le requiere la presentación de sus documentos:

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¿Debo detener el vehículo si lo indica un agente de tránsito?

Sí. Los conductores deben acatar las indicaciones o señales impartidas por el agente de tránsito, dentro de ellas, la de dirigir el vehículo hacia el lugar señalado, detenerlo lo más cerca posible al andén o en una bahía si ésta existe” (R. 3027/2010).

¿Qué documentos pedirá el agente de tránsito?

La normatividad indica que el agente de tránsito requerirá cinco documentos: (i) cédula de ciudadanía, tarjeta de identidad o pasaporte según sea el caso; (ii) licencia de conducción; (iii) licencia de tránsito del vehículo; (iv) Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT); y (v) certificado de revisión técnico-mecánica y de gases.  Lo anterior, sin perjuicio de documentos adicionales requeridos si se trata de un vehículo de servicio público (R. 3027/2010).

¿Puedo presentar el SOAT en versión electrónica?

Sí. En la normatividad se establece que la obligación del propietario o conductor del vehículo de portar el SOAT se entenderá cumplida con la presentación de la póliza de seguro física o electrónica a la autoridad de tránsito (L. 769/2002, Arts. 42, 131 D.2; R. 3027/2010, lit. D.02; R. 4170/2016, Arts. 3 y 4).

¿Puedo presentar el certificado de revisión técnico-mecánica en versión electrónica?

Sí. Se estableció en la ley que la autoridad de tránsito no podrá exigir el certificado físico de la revisión técnico-mecánica y de emisiones contaminantes. (L. 769/2002, Art. 53 par. 2).

¿La licencia de conducción y la licencia de tránsito del vehículo se pueden presentar de manera electrónica?

Sí. El Ministerio de Transporte acaba de expedir la circular 20221010000601 del 3 de enero de 2021, en la que indicó que la licencia de conducción, conocida coloquialmente como el “pase” y la licencia de tránsito del vehículo, conocida como “tarjeta de propiedad”, pueden presentarse de manera electrónica a través del mensaje de datos derivado de la consulta en línea y en tiempo real en el Registro Único Nacional de Tránsito, Runt, o también se puede presentar en físico al agente de tránsito.

¿Cómo debo acceder al Runt para revisar los documentos?

El sistema del Registro Único Nacional de Tránsito-RUNT cuenta con la opción para consulta de la ciudadanía, la cual puede realizarse a través de la página web https://www.runt.com.co

¿Qué pasa si voy por carretera y no hay buena señal para revisar en tiempo real las dos licencias (de conducción y de tránsito)?

Dado que es responsabilidad del conductor presentar los documentos, si no puede realizar la consulta en el Runt deberá presentarlos en físico al agente de tránsito. Por eso recomendamos tomar medidas antes de iniciar su viaje, llevando consigo los documentos en físico.

Por: Camilo Pabón Almanza*
*El autor es Viceministro de Transporte de Colombia

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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¿Qué son las sesiones de alto impacto y cómo benefician su productividad?

Saber usarlas le puede permitir tener momentos de productividad de 90 minutos sin ninguna distracción. Acá detalles de qué son y cómo conseguirlas.

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Las SAC, son el término que le he dado a las Sesiones de Alta Concentración. Son sesiones de 90 minutos, sin absolutamente ninguna distracción, que las vas a reservar en tu agenda, para hacer lo que yo llamo tu trabajo vital. El trabajo vital es aquel que más impacta en tus resultados, que está alineado con tus objetivos y en el cual empleas tus super poderes, es decir tus más grandes fortalezas, las que has venido o bien puliendo o desarrollando durante el tiempo.

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¿Por qué 90 minutos?

Resulta que toda nuestra vida está regulada por ciclos de 90 minutos, que son los ciclos ultradianos, los cuales no solo están presentes en nuestros ciclos de sueño, sino que gobiernan todas nuestras funciones durante el tiempo que estamos despiertos.  Por lo tanto el tiempo óptimo en el que podemos manejar un estado de alta concentración es 90 minutos.

¿Por qué funcionan?

Tenemos una capacidad limitada de enfoque durante el día. Durante el sueño, re tanqueamos la adrenalina, el neurotransmisor responsable de varios temas, pero principalmente de nuestra capacidad de concentración y enfoque.

Si tenemos unas reservas limitadas de adrenalina, entonces tenemos que saber usarlas sabiamente.

Esta adrenalina que segregamos es la puerta de entrada al enfoque. Al inicio nos va a producir una sensación inicial incómoda, nos va a producir estrés, agitación, pero pasada la barrera de 5 a 10 minutos, vamos a poder realmente enfocarnos en la tarea que queremos.  Nuestros ojos se van a enfocar, de ahí vendrá el enfoque cognitivo, y es cuando entramos en nuestro estado de alta concentración, o de flow como podrían llamar algunos. Te explico por qué deben ser sin absolutamente ninguna distracción: Solo el hecho de ver un mensaje que te entró en el celular, va a hacer que repitas el proceso inicial para recuperar el estado de concentración, es decir te puede tomar entre 5 y 25 minutos (aquí depende de cada persona) volver a ese estado de alta concentración.

Como te acabo de explicar, el enfoque cognitivo está precedido por el enfoque visual. Primero fijas tu mirada en algo y después el cerebro se enfoca. Algo tan pequeño como el celular hace que constantemente estemos enfocando nuestra mirada, haciendo que nuestro cerebro también se enfoque, y como a lo mejor ya dedujiste, gastando la preciada adrenalina. Por eso debes administrar muy bien el tiempo en el celular y reducirlo al mínimo posible.

¿Cómo las aplicas en tu vida?

Primero, deberías tener mínimo una SAC al día, y con un manejo adecuado de tu agenda deberías tener 2. Si una sola SAC diaria puede multiplicar tus resultados varias veces, imagínate lo que harían dos por día, pues sería exponencial.

El mejor momento para la mayoría de personas es a primera hora de la mañana, por dos razones, la primera es porque tendemos a estar más alertas en esas horas y la segunda es porque puedes manejar mejor las solicitudes del mundo exterior. Por ejemplo, podrías hacerlo entre las 6:00 am y las 7:30 am. Ponla en tu agenda, y no la sacrifiques por nada del mundo.

Para iniciarla, te recomiendo tener un ritual. Todo hábito acompañado de un ritual predispone al cerebro para ejecutarla tarea de forma óptima. En el caso mío, pongo el celular en silencio, con la pantalla hacia abajo, cierro todo lo que me pueda generar notificaciones en la computadora, pongo música clásica con audífonos que cancelan el sonido externo. Me desconecto literalmente del mundo.

Te invito a que pruebes el poder de las SAC en tu vida, pero es importante que lo hagas de manera consistente, puede ser que te tome algunas sesiones entrenar a tu cerebro para que logre alcanzar el estado de alta concentración que buscas.

Por: Jaime Rubiel*
*El autor es especialista latinoamericano en productividad exponencial y creador del método 4M para formar una nueva generación de Líderes Exponenciales.

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Inversión para un futuro más verde

Aunque Colombia avanza en la transición energética, siguen los problemas para que las empresas accedan a inversionistas que financien sus proyectos.

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Contaminación


La transición hacia una matriz energética ambientalmente limpia y el aprovechamiento de los recursos solares, eólicos, hidráulicos y geotérmicos son dos grandes retos que cada vez toman más relevancia en la agenda pública global. No obstante, según el Foro Económico Mundial, pese a la creciente afluencia de capital para cumplir este objetivo, las brechas de financiación persisten, por lo que se debe seguir diversificando las fuentes de fondeo, así como tener un mayor compromiso desde el sector privado.

Para el caso de Colombia, aunque en el último año se destacó como el tercer país de América Latina y el Caribe con mayores avances en transición energética, ocupando el puesto 29 entre 155 en el Índice de Transición Energética del WEF, el mismo documento señaló que las empresas locales –e internacionales– del sector presentan dificultades para acceder a inversionistas, fondos y créditos que financien sus proyectos, especialmente en los mercados emergentes.

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Esta situación es una preocupación que rebasa los límites del sector energético y toca las puertas de las diversas esferas de la economía, porque no contar con recursos para modificar la matriz de energía es una amenaza al futuro de la sociedad. Sin embargo, la buena noticia es que el sector privado, y especialmente las compañías que gestionan capital, aún cuentan con margen de maniobra para ayudar a superar el desafío de la financiación y acelerar el despegue de las energías verdes.

En ese sentido, el trabajo mancomunado entre el sector público y este tipo de empresas será vital porque permitirá que la experiencia en materia de estructuración financiera de proyectos esté al servicio de las iniciativas de transición energética, las cuales exigen inversiones de alto valor. Asimismo, desde sus portafolios es posible crear sinergias para configurar flujos de recursos que soporten económicamente dichas acciones, de manera que los gobiernos sientan el respaldo y dejen de ser percibidos como los únicos responsables de generar cambios.

Lo anterior, supone el despliegue de estrategias de asesoría en inversión que tengan como propósito mitigar la escasa tolerancia al riesgo o escepticismo que todavía está presente en muchos inversionistas cuando se trata de energías renovables. Además, esto debe ir de la mano con el entendido de que la innovación no se limita a la invención de sistemas o equipos, sino que también abarca procesos de investigación que deriven en enfoques para eliminar las ineficiencias de los actuales modelos de negocio y cadenas de suministro.

Estos son ejemplos de lo que las compañías de gestión de capital pueden hacer en el corto plazo para ser catalizadoras de la transición energética, pero, asumir este rol, exige una preparación interna en lo que respecta a la adopción de principios y prácticas responsables en la visión corporativa. Por ello, un paso previo esencial es la alineación con directrices globales como, por ejemplo, los Principios de Financiación Responsable (PRI), los cuales ayudan a que las empresas diseñen nuevas herramientas de impacto desde un enfoque sustentable.

Al hacerlo, se logra la incorporación de criterios ESG en el ADN de la compañía, lo que crea las condiciones necesarias para pasar de forma progresiva y coherente de un portafolio con inversiones ineficientes en términos medioambientales, a uno ecoeficiente que esté soportado en factores que van más allá de la rentabilidad inmediata, permitiendo identificar nuevas oportunidades que no son visibles desde los análisis financieros tradicionales.

De esta manera, los gestores de capital no solo podrán blindar sus portafolios de inversión y alcanzar mayor resiliencia, sino que también pasarán a ser ejes articuladores y promotores de la transición a una economía baja en carbono, logrando actuar de forma consecuente con las expectativas de sus clientes, la realidad que vivimos y el mañana que deseamos.

Por: Juan Pablo Galán*
*El autor es Country Head de Credicorp Capital en Colombia.

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¿Petróleo a 100 dólares el barril?

La pregunta del 2022 es ¿podrá llegar a 100 dólares el barril de petróleo? Analistas sostienen que la pregunta no es si podrá llegar sino cuándo llegará.

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Petróleo
Foto: Pexels

De nuevo el petróleo ha marcado un precio máximo, esta vez fue el pasado 20 de enero al llegar la referencia Brent hasta $88 dólares por barril tocando un nivel que no se veía desde el 13 de octubre de 2014. Si recuerdan bien, este fue el año en el cual inició su descenso desde aquel mítico nivel de $100 dólares hasta llegar a $25 dólares en 2016.

Tal y como puede verse en el gráfico, la tendencia creciente que venía marcando en 2021 se vio interrumpida en diciembre impactada por dos fuerzas simultáneamente que aumentaron la oferta, el uso de las reservas estratégicas de diferentes países, entre ellos Estados Unidos y las ventas de inversionistas ante la incertidumbre sobre el impacto económico que se pudiera derivar de la nueva variante Ómicron del Coronavirus.

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Ahora bien, esta tendencia se ha revertido y ha llevado a un crecimiento de 25.86% desde el 2 de diciembre cuando marcó $69.7 hasta el $88.4 de enero. ¿La razón? Básicamente lo que ha venido pasando es que el temor por medidas de restricción asociadas con la variante Ómicron se ha reducido considerablemente y vuelven a tomar fuerza los drivers estructurales que se venían viendo entre marzo y noviembre, una combinación de aumento esperado en la demanda y un crecimiento más lento en la producción.

En términos de la demanda esto se deriva de la reactivación de cada vez más sectores a medida que los países abandonan sus políticas de cero Covid y continúan reabriendo fronteras, viajes y sectores de su economía. Ahora bien, por parte de la oferta mucho del peso del actual rally en precios se debe a la combinación de dos factores, el primero es que la OPEP y sus aliados han mantenido controlado su aumento de producción en 400.000 barriles diarios y segundo, a la lenta reactivación de la producción del Shale Oil en Estados Unidos, donde la cantidad de taladros en funcionamiento no ha llegado a los niveles prepandemia.

Algunos efectos que se derivan de este aumento en precios en especial para Colombia deben revisarse con cuidado ya que no todos sus impactos son positivos. El primero y más obvio es un aumento en los ingresos de las exportaciones de crudo, siempre y cuando se puedan mantener los niveles de producción. Este aumento de ingresos es una mayor entrada de dólares que podría ayudar a controlar el aumento en la tasa de cambio, sin embargo, en ese mercado el riesgo electoral local es otro factor que será determinante durante el primer semestre de 2022.

Por último, el impacto inflacionario que tendría vía aumento de precio de los combustibles no solo sería local, sino global y esto impactaría en diferentes niveles, aumentando por ejemplo el costo de las importaciones, así como nuestro consumo interno de gasolina.

Finalmente llegamos a la pregunta que está rondando al mercado, ¿Podrá llegar a 100 dólares el barril? Muchos analistas internacionales, sostienen que no es una cuestión de si llegará sino de cuando pasara esto, inclusive algunos han mencionado que podría ser en el tercer trimestre de 2022. Sin embargo, pienso que la clave del aumento en el nivel de precios de aquí en adelante no dependerá tanto del aumento en la demanda que se viene dando, sino en la velocidad del Shale Oil de recuperar sus niveles de producción prepandemia, no olvidemos que eso fue un factor determinante en la caída desde $100 dólares de 2014 que mencioné anteriormente y podría repetir su influencia en 2022.

*Una nota rápida para tener en cuenta, los términos driver y rally que utilice en esta columna se refieren a las fuerzas que impulsan una tendencia y a un crecimiento sostenido y acelerado en el nivel de precios, respectivamente.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

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Emprendedores

Estos son los que están construyendo el ecosistema HealthTech en Colombia

La tecnología, en particular las herramientas de la Cuarta Revolución Industrial, tiene un enorme potencial transformador que todavía no estamos aprovechado en el sector salud.

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En Colombia tenemos los ingredientes para lograr posicionar al país como líder en HealthTech gracias a cambios y tendencias que se han materializado en los últimos años en el sector salud.  La tecnología, en particular las herramientas de la Cuarta Revolución Industrial, tiene un enorme potencial transformador que todavía no estamos aprovechado en el sector salud, tanto en Colombia como en otras partes del mundo.

Tenemos la oportunidad de impactar sustancialmente múltiples aspectos en salud como por ejemplo facilitar el acceso a servicios, mejorar la experiencia de las personas, generar eficiencias en la gestión y utilización de recursos, apoyar decisiones clínicas, entre muchas otras ventajas.  Para lograr esto es necesario fomentar la creación, aceleración y crecimiento de startups; un esfuerzo que tiene que ir en paralelo con la construcción de un ecosistema HealthTech que involucre a todos los actores del sistema de salud.   

Con esta columna pretendo lograr dos cosas: i) compartir una “foto” de las startups HealthTech colombianas para que las conozcamos y podamos generar interés y conversaciones alrededor del gran trabajo que están haciendo, y ii) hacer un llamado a todos los actores para que le apuesten este año, como nunca antes, a iniciativas que transformen exponencialmente la salud.

El Foro Económico Mundial ha identificado el emprendimiento como un factor crítico para el crecimiento económico, la innovación y la prosperidad, y si queremos aprovechar las startups para impactar el sector salud, es necesario entender hoy dónde estamos.

Fuente: Elaboración propia Germán Rueda.

En esta infografía les comparto el resultado de un ejercicio de mapeo de las startups HealthTech colombianas. Inicié este ejercicio de mapeo hace unos pocos meses, buscando entender en qué están trabajando los emprendedores colombianos y pensar en qué parte del sistema podría tener un impacto en lo personal. 

He tenido el privilegio de conversar con casi la mitad de los emprendedores en esta lista, quienes generosamente me contaron lo que están haciendo, lo que están soñando y cómo cada uno está apostándole a mejorar distintos aspectos de nuestro sistema de salud. Todos coinciden en la idea que en Colombia tenemos una gran oportunidad de fortalecer este ecosistema y ser un referente en HealthTech.  Esta lista no es exhaustiva, es simplemente una foto de la información que logré recoger por medio de la red que se ha ido conformando, a la que invito a todos a sumarse (espero que a raíz de este trabajo salgan muchas más para incluirlas).  Si queremos apostarle a HealthTech, es fundamental saber quiénes somos, en qué estamos, cuáles son nuestros retos y saber cómo podemos apoyarnos entre los miembros de esta comunidad.

Si como país priorizamos la creación y fortalecimiento de un ecosistema HealthTech robusto, lograríamos eliminar barreras de adopción de tecnología y acelerar así la evolución digital del sector salud.  Simultáneamente se lograrían impactar diferentes dimensiones desde la perspectiva de los diversos actores, como por ejemplo:

  • En el sector privado, elevaríamos el nivel de conocimiento de todos los actores sobre las soluciones tecnológicas y a su vez retroalimentarían a las startups para construir más y mejores soluciones.
  • Frente a las startups, volverían más robustos y sofisticados sus productos por la retroalimentación de sus clientes.
  • En el caso de los usuarios del sistema de salud, al digitalizar e innovar en servicios, se incrementaría la expectativa sobre la calidad y disponibilidad de las soluciones digitales, lo que conlleva a los actores a brindar más y mejores herramientas.
  • Las universidades podrían incorporar cada vez más temas tecnológicos en sus currículos, con mayor profundidad, a su vez generando conocimiento por medio de investigación aplicada de la mano del sector privado.
  • El sector de tecnología experimentaría cada vez más y para casos de uso más sofisticados, soluciones que utilicen inteligencia artificial, blockchain, IoT, genómica, róbótica, realidad virtual y realidad aumentada de la mano de usuarios y organizaciones.
  • El sector público podría reaccionar más rápida y efectivamente a las necesidades de reglamentación (especialmente si se crean espacios como “sandboxes” regulatorios); también podría impulsar e invertir en proyectos que aceleren el crecimiento del ecosistema y faciliten llegar a mercados internacionales.

Precisamente, frente al tema reglamentario, el ministro Fernando Ruiz en su intervención en Andicom 2021, presentó su agenda de salud digital para el 2022 la cual incluye un Conpes de Salud Digital. En mi opinión, esta es una tarea muy importante que ayudará a definir la política pública y una hoja de ruta para lograr la necesaria transformación digital del sector salud.  Estamos en un momento clave para que todos aportemos a la construcción de ese norte para los próximos 5 años.  Tenemos que construir sobre lo construido, aprovechando los importantes avances que hemos visto en Colombia los últimos años y en particular durante la pandemia, entre los cuales destaco:

En primer lugar, se aceleró la adopción de herramientas de salud digital (Ej: telemedicina) que ha logrado generar un cambio cultural en pacientes, personal de salud, prestadores y pagadores, con respecto al uso de soluciones digitales.  Según un informe de McKinsey de diciembre 2021, el 48% de los doctores en Colombia están abiertos a utilizar telemedicina (vs. 31% de doctores en Latinoamérica).  Adicionalmente, el informe revela que el 60% de los médicos encuestados consideran que la telemedicina es apropiada para realizar terapias.  Durante la pandemia, prestadores y aseguradores lograron rápidamente rediseñar procesos y adoptar tecnologías de telesalud, inteligencia artificial (Ej: analítica y gestión del riesgo) y computación en la nube, entre otras, tarea que se le facilitó a las entidades que venían avanzando en su transformación digital.

El uso de la tecnología podría generar eficiencias significativas en gasto en salud, además del ahorro en tiempo y productividad de las personas al evitarles desplazamientos.  También sabemos que durante la pandemia Colombia registró más de 100 millones de servicios de atención remota, con un número superior a lo realizado por planes privados en Brasil.  Estas cifras nos indican que las entidades prestadoras y aseguradoras lograron adaptar sus procesos para prestar servicios digitales (con resultados variados), que el personal de salud y los pacientes pueden aprender a usar la tecnología y sobre todo que estamos listos para aprovechar más los servicios digitales.  

En segundo lugar, se han logrado materializar cambios regulatorios fundamentales para la transformación digital del sector: la ley de interoperabilidad de datos de historia clínica (y sus actos administrativos reglamentarios), la actualización de la reglamentación de telesalud para facilitar su masificación, la regulación de la facturación electrónica y la ley de emprendimiento, entre muchos otros. Estos cambios, contemplados dentro de la política pública nacional de transformación digital implementada por el Presidente Duque (Conpes 3975 de 2019) y combinados con despliegues tecnológicos como lo ha sido la implementación de la plataforma nacional de interoperabilidad (X-Road Colombia), permiten que se materialicen proyectos en el sector salud como la Carpeta Ciudadana Digital (disponible en www.gov.co) la cual ya contiene algunos datos básicos de salud (inicialmente para miembros de EPS Capital Salud). 

Adicionalmente a los avances logrados, en Colombia contamos con un gran talento humano en distintos campos. Además del talento desarrollado y reconocido de nuestros profesionales en salud, los trabajadores colombianos son reconocidos por su ética de trabajo y creatividad, dos factores claves cuando hablamos de emprendimiento e innovación. Igualmente, el gobierno le ha apostado fuertemente a la creación de talento digital, con iniciativas para formar a 100.000 programadores de software, brindar habilidades digitales transversales a más de 300.000 colombianos por medio del Sena, entre muchas otras. Tenemos que aprovechar estas y muchas otras ventajas que tenemos en Colombia.

Para que la transformación digital del sector sea efectiva y masiva, tenemos retos de conectividad en los cuales hemos venido avanzando.  Aunque aún hay falencias y retos por cumplir, podemos construir mucho con las capacidades y cobertura que tenemos hoy día. 

¿Tenemos el potencial para ser un hub de HealthTech regional? Creo firmemente que la respuesta es . Estamos en un momento coyuntural donde se han reunido los ingredientes para construir una estrategia nacional que permita acelerar la transformación digital del sector salud.  Es claro que otros países como Brasil o México tienen poblaciones y mercados más grandes, pero tomando como ejemplo a Israel: con una población inferior a la de Bogotá, desarrolló un enfoque en HealthTech y hoy tiene startups que compiten en mercados internacionales.  Colombia tiene potencial de ser un laboratorio de soluciones disruptivas para la región y para el mundo.

La firma de consultoría KPMG anunció que el 3 de febrero lanzará el “Gran Mapeo del Ecosistema de Emprendimiento e Innovación de Colombia”, con apoyo de varios actores públicos y privados. Todavía no se conocen detalles de la iniciativa, pero espero que ese trabajo incluya la caracterización de varios sectores, incluyendo salud. Será importante, como resultado de este mapeo, enlazar a los actores del ecosistema HealthTech con las organizaciones, programas y recursos del ecosistema nacional identificados en el mapeo, para así facilitar el desarrollo, crecimiento y consolidación de más startups enfocadas en salud.

Construir un ecosistema HealthTech robusto tomará tiempo, pero como bien dice el proverbio chino, “el mejor momento para sembrar un árbol fue hace 20 años; el segundo mejor momento es ahora”.  Todos podemos sembrar en este campo fértil; si pensamos en todos los puntos de interacción con servicios de salud, la oportunidad es infinita para lograr transformar el sector con soluciones innovadoras y digitales, mejorando la salud de las personas, brindando una excelente experiencia y optimizando el uso de los recursos del ecosistema. Así que apostémosle todos, en grande, a que Colombia sea referente en HealthTech, por el bien de todos los ciudadanos y por el gran impacto social y económico que podemos tener para nuestra población y a nivel mundial.

*El autor fue viceministro de Transformación Digital de Colombia. Es ingeniero industrial de la Universidad de Miami, donde también hizo un MBA en Gestión y Política del sector salud.

Contacto: [email protected]

Linkedin: https://www.linkedin.com/in/germanrueda/

Twitter: @GermanRueda

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