El plena época preelectoral lo que se necesita no son mujeres formadas en políticas e ideas de los partidos, sino herramientas que permitan materializarlas.
Se acercan las elecciones en Colombia y empiezan a salir los programas de formación para lideresas. Los organizan entidades del Estado, multilaterales y fundaciones locales. Los programas, diseñados con la mejor de las intenciones, buscan formar mujeres en enfoque de género, en feminismo, derechos humanos y temas por el estilo.
Su currículo se parece mucho a los que salieron hace dos años en las elecciones locales y hace cuatro, en las elecciones para Congreso. Algunos partidos también sacan sus propios programas enfocados en formar mujeres militantes. Todos tienen en común su gran carga temática. Se discuten en detalle políticas, propuestas, leyes e ideas. En principio, todo bien. Por lo demás, comparto la mayoría de esas ideas. Pero eso no es lo que necesitamos.
Lea también: A propósito de gobierno corporativo y juntas directivas
Hace un mes, gracias a una beca del International Republican Institute y al impulso de Politikonas, participé en la Escuela de Campañas Políticas de la Universidad de Yale. La escuela, junto con Emily’s List, un fondo que financia campañas de mujeres demócratas bajo el principio de que la plata que entra rápido crece como levadura (Emily es un acrónimo para “early money is like yeast”), son las instituciones más prominentes, y por lo demás, exitosas, en promover la participación política de mujeres en Estados Unidos.
En el programa de una semana, en el que se duerme poco y se trabaja mucho, las participantes aprenden a hacer presupuestos, calcular el número de votos necesarios para salir elegidas, definir mensajes de campaña, organizar voluntarios, priorizar inversiones y pedir plata. En otras palabras, se aprenden a ganar campañas políticas.
Nunca se habla de políticas, propuestas o temas. La razón: la escuela parte de la base de que en un grupo de personas que quieren formarse para ser candidatas lo que abundan son las ideas. Y que lo que se necesita son las herramientas para acceder a los espacios en los que materializarán sus ideas.
Durante la semana que duró el curso aprendí mucho sobre la política de Illinois, incluyendo la importancia de la escultura de mantequilla de una vaca de la feria anual del estado. Pero, sobre todo, aprendí que enfocar los programas de formación política para mujeres y grupos poblacionales en propuestas es ignorar que nadie conoce mejor a sus comunidades que quien está interesada en liderarlas.
Lea también: El futuro exige liderazgo femenino en las empresas
Lo que necesitan son herramientas concretas para ganar elecciones. Los programas que están empezando a salir deberían medir su éxito por el número de exalumnas congresistas, concejalas, edilesas y no por la profundidad con la que se discute una propuesta. Tendremos una política más diversa, más representativa y seguramente con mayor legitimidad si formamos candidatas de todos los partidos para ganar elecciones, conscientes de que lo que traen a la mesa son precisamente sus ideas.
Por: Cristina Vélez Valencia*
*La autora es Codirectora del Comité de Políticas Públicas de Women In Connection.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.