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Colombia: una economía capaz, pero que no debe olvidar sus debilidades

¿Es Colombia un ‘Estado fallido’? Lo cierto es que el país se posiciona como la cuarta economía de la región y en términos generales tiene varios indicadores a su favor.

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Si analizamos la economía colombiana, podemos darnos cuenta de que esta ha evolucionado mucho con el paso de los años. Desde el punto de vista político, el régimen democrático que presenta Colombia es bastante estable, y salvo sucesos meramente coyunturales, no podemos decir que Colombia sea un Estado fallido.

Desde el punto de vista económico, el país se posiciona como la cuarta economía de Latinoamérica, por detrás de la economía brasileña, la mexicana y la argentina. Sin embargo, analizando objetivamente la economía de Colombia, vemos que esta presenta una mejor calificación en lo que a niveles de corrupción, informalidad económica, recaudación sobre PIB, así como en otros muchos indicadores en contraste con la economía mexicana, por ejemplo; a quien, dicho sea de paso, ha superado incluso en la respuesta fiscal ofrecida por el país para combatir la pandemia.

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Y esto lo podemos observar en situaciones como la que hemos vivido este año pasado, cuando una pandemia trastocaba los cimientos de la economía en todo el mundo. Pues, de acuerdo con la propia OCDE, Colombia, junto a Brasil, será la primera economía de América Latina que antes recupere el nivel previo a la pandemia tras la crisis.

Así, Colombia pretende adelantar a Costa Rica, a México, así como a todas sus economías vecinas en la recuperación económica. Incluso a España supera Colombia en dicha recuperación. Pues si atendemos al periodo estimado en las proyecciones, los colombianos podrían recuperar el nivel previo a finales del ejercicio 2022. Un escenario que despierta el optimismo de los analistas, que disparan el crecimiento colombiano en las proyecciones.

Sin embargo, no debemos olvidar que existen muchos riesgos que no se deberían obviar. La economía colombiana presenta una serie de debilidades que, desde hace años, hacen al país más vulnerable. Pues, si bien podemos resaltar las bondades de la economía colombiana y ese mejor desempeño en la recuperación, también podemos hablar de situaciones no tan positivas, y a las que el Gobierno debería prestar atención.

En lo relativo al crecimiento económico, el crecimiento que registra la economía colombiana, en línea con lo que han venido haciendo otras economías, ha ido moderándose con el paso del tiempo. Mientras la economía crecía a ritmos del 7 % y el 8 %, tras la crisis de 2008, y especialmente tras el año 2013, la economía colombiana dejó de crecer a ese ritmo, pasando a crecer a un ritmo bastante más moderado, alrededor del 3 % y el 2 %. Esta desaceleración, de no revertirse, podría frenar el desarrollo y no sacar del atolladero a una economía con tantos recursos como vulnerabilidades.

El desempleo en el país, aunque mejoró sustancialmente tras la crisis y hasta el año 2015, lo cierto es que, desde el citado año, la tasa de desempleo en el país no ha dejado de crecer, pasando de estar en el 8,9 % en el año 2015, a situarse en el 15 % en el año 2020.

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Y es que, aunque el Covid impactó con dureza en el mercado laboral colombiano, lo cierto es que la tendencia mostraba un crecimiento progresivo del desempleo en el país que venía observándose desde el ejercicio 2016, cuando el paro deja de estar en el 8 %, se sitúa en el 9 % y comienza a crecer.

Los niveles de deuda en Colombia también han crecido sustancialmente desde el año 2015. En este sentido, la deuda pública del Estado ha pasado de tener un peso en el PIB del 44 %, a tener un peso del 65 % del mismo. Como vemos, la deuda ha crecido a mayor ritmo que la economía, engordando esta deuda y limitando la capacidad de crecimiento del país colombiano, a la vez que frena el desarrollo que tanto precisa el país.

El déficit fiscal, como consecuencia de la pandemia, ha crecido hasta situarse en el 8 % del PIB. Un incremento muy notable si tenemos en cuenta que este no superaba el 3 % del PIB en el año 2019.

Y a todo esto, y como consecuencia final de todo lo mencionado en el artículo, algunos indicadores, pese al buen desempeño del país en indicadores que implementan criterios de pobreza, muestran que la incidencia de la pobreza monetaria en el país ha crecido con el paso de los años. Son muchos los ciudadanos colombianos que viven bajo el umbral de la pobreza, y el Covid ha agravado notablemente la situación. En otras palabras, el país retrocedió casi una década en la lucha contra la pobreza.

En resumen, la situación nos deja un sabor de boca bastante optimista, pues la economía colombiana avanza en una recuperación en la que todos los países trabajan a contrarreloj. Sin embargo, no debemos olvidar los riesgos y la falta de reformas en el territorio, así como la tan necesaria apertura comercial que sigue sin llegar a un país caracterizado por sus prácticas proteccionistas.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Al peso lo golpea la aversión

La aparición de la variante africana de Covid-19 empeoró otro factores que ya traían al peso en jaque hacia la devaluación. Este es el panorama ahora.

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Foto: Getty Images

El pasado viernes 26 de noviembre la tasa de cambio en Colombia abrió en $4.010 pesos por dólar, rompiendo la barrera de los $4.000 empujada por la nueva variante de coronavirus descubierta en África. Sin embargo, esta no es la única responsable del aumento de la tasa de cambio, no solo en Colombia sino también en otros emergentes, siendo más vale el último factor en una serie de elementos que ya venían impulsando estas devaluaciones.

Para dar algo de contexto, en mi columna pasada “Dólar global y dólar local” hablaba sobre cómo hay fuerzas locales y globales que afectan nuestra tasa de cambio, en ese momento se notaba una divergencia con el peso y el dólar ganando fuerza al mismo tiempo. Pero el punto es que uno lo hacía de forma local, mientras el otro global y ese comportamiento particular se explicaba por eventos locales particulares que llevaron al peso a reevaluarse y acercarse a $3.700,

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Sin embargo, como es comúnmente el caso, si las fuerzas locales no van en el mismo sentido de las globales estos efectos son transitorios como puede verse en el gráfico de la izquierda donde continúa la tendencia creciente del índice DXY en noviembre que denota un fortalecimiento del dólar a nivel global y al mismo tiempo aumenta la tasa de cambio local, reflejando la devaluación del peso.

Gráfico: Elaboración propia

Ahora bien, respecto a la ruptura del nivel de $4.000 sin lugar a dudas el impacto de la nueva variante del coronavirus es determinante, ya que hasta que se entiendan sus implicaciones reales al igual que como pasó con la delta en su momento aumenta la incertidumbre en los mercados lo que lleva a mayor aversión al riesgo.

Como era de esperarse también se dio un aumento en la demanda por activos refugio donde uno de los favoritos de los inversionistas son los tesoros de 10 años que mostraron caída de 14 puntos básicos en su tasa yield entre el 23 y 26 de noviembre. Una pequeña aclaración en este punto, una caída en tasa yield en un bono refleja un aumento en su precio ya su relación es inversa lo que muestra en este caso el mencionado aumento de demanda.

Pero aquí volvemos ver una divergencia momentánea entre el índice y la tasa de cambio donde la aversión al riesgo afecta de forma diferente al dólar y al peso. Si bien en el gran escenario global la divisa estadunidense pierde fuerza, se fortalece contra otras más riesgosas como las emergentes, ya que aumenta su demanda por parte de inversionistas que buscan retirar sus posiciones en activos de esos países a cambio de inversiones que se perciban más seguras.

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En ese orden de ideas, vale la pena revisar como están percibiendo el riesgo de Colombia en los mercados y una forma de hacerlo es a través del comportamiento de la prima de los Credit Default Swaps o CDS, que son instrumento derivados de cobertura contra el riesgo de default de bonos emitidos por el gobierno. Así, en el gráfico de la derecha se ve el CDS sobre bonos de 5 años comparado con el aumento de la tasa de cambio mostrando un crecimiento de 55 puntos básicos desde el 27 de octubre hasta el 26 de noviembre, lo que continúa confirmando que nos han venido percibiendo más riesgosos.

Como mencioné antes, este aumento en la aversión del riesgo no se da de la noche a la mañana y si bien la nueva variante del coronavirus, ha puesto nerviosos los mercados por la posibilidad de tener que implementar nuevas medidas de aislamiento, en realidad este escenario de tensión viene alimentándose por los problemas en las cadenas de suministro, la situación del mercado inmobiliario en China y el aumento de las expectativas globales de inflación. Así que, si algo nos ha mostrado noviembre, es que al peso lo golpea la aversión y lo golpea cada vez más fuerte.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia

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Vender o no vender a Nutresa, esa es la cuestión

Si se da el negocio de la familia Gilinsky por Nutresa, el país podría estar hablando del mayor evento del mundo de los negocios en los últimos 50 años. ¿Por qué? ¿Cómo esto afectará al GEA?

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La oferta pública de adquisición (OPA) de la familia Gilinski y el Royal Group por la mayoría de la propiedad de Nutresa podría ser el evento más importante del mundo de los negocios en Colombia en los últimos 50 años. Dos razones lo hacen así. Por un lado, es la primera muestra decidida de capitales internacionales por adquirir el control de activos en el sector de alimentos en Colombia.

Todo parece indicar que este interés será creciente y determinará profundamente el sendero de desarrollo del país. Por otro lado, la OPA de Nutresa representará una transformación profunda en los negocios del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), quizá el grupo económico más poderoso del país. He hablado sobre ambas cosas en otros medios antes. Sin embargo, hoy quisiera ahondar en el segundo elemento: ¿Cómo cambiará el GEA luego de esta OPA?

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Lo primero a decir es que nadie sabe qué pasará exactamente con la OPA. Todo depende de qué tantos accionistas quieran vender. A pesar de esto, para nuestro propósito, existen dos escenarios relevantes.

En el primer escenario, el GEA decide vender la mayor parte de su participación en Nutresa durante la OPA. Esto bastaría para que los Gilinski y el Royal Group controlaran Nutresa y le ofrecería al GEA una fuente extraordinaria de recursos para consolidar sus negocios alrededor de los planes estratégicos de Grupo Sura y Grupo Argos. Esto último, seguramente, se traduzca en dos estrategias puntuales.

Por un lado, el Grupo podría profundizar sus inversiones en los sectores de energía, fintech, y salud. Fuerzas de largo plazo como el crecimiento y envejecimiento de la población, las aún muy altas tasas de informalidad, y la creciente adopción tecnológica, sugieren un gran potencial de crecimiento en estos sectores a nivel regional, incluso en el marco de la desaceleración de las economías latinoamericanas que parece caracterizar esta década.

Por otro lado, y de forma algo paradójica, los recursos de la venta de Nutresa serían la herramienta más sencilla para que el GEA consolide su control sobre el resto de filiales del Grupo. Con esto se blindarían de la influencia que los Gilinski y el Royal Group tendrían en estas filiales a través de su participación en Nutresa, pero además de cualquier posterior intento de adquisición por otros grupos en el futuro.

Ya es claro que cualquier control práctico basado en una participación menor al 50% es susceptible de ser atacada. Un programa de recompra de acciones sería quizá la forma más sencilla (y más factible, en mi opinión) de consolidar aquel control.

Así, en conjunto, aunque vender a Nutresa sería la salida del GEA de la conexión más estrecha que tiene con su tradición industrial, podría representar su consolidación como uno de los grandes conglomerados en infraestructura y servicios de Latinoamérica; lo cual, de cierta forma, ha sido el referente aspiracional del Grupo ya por años.  

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Ahora bien, a pesar de la potencialidad de estos sectores y de las eficiencias que pueden venir con creciente especialización en un mercado más amplio, pocos de los negocios restantes del GEA tienen el potencial global que tiene Nutresa ante un contexto de progresivo impacto del cambio climático y disrupción de las cadenas productivas. Esto, por no hablar de las virtudes en términos de diversificación que ofrece un sector como los alimentos, el cual es estructuralmente resistente a fluctuaciones en la demanda agregada.

Y esto último es justamente lo que hace fundamental al segundo gran escenario de la OPA, en el cual el GEA no vende su participación en Nutresa y la OPA, no obstante, es exitosa (sea parcial o totalmente), haciendo que los Gilinski y el Royal Group compartan la administración de Nutresa con el GEA.

Lo primero a decir sobre este escenario es que es problemático. La naturaleza sorpresiva de esta OPA, la narrativa agresiva en las comunicaciones entre ambos lados del negocio, y la historia de disputas legales entre los Gilinski y la élite antioqueña hacen pensar que la coordinación entre estos no será sencilla. Los frentes de lucha serán muchos; Nutresa ciertamente será uno de ellos, pero a través de la participación de Nutresa en Sura y Argos, las tensiones seguro se reflejarán en buena parte del resto de negocios del GEA.

Lo segundo a decir sobre este escenario es que, a pesar de lo problemático que parece, es bastante más factible de lo que los comentaristas y opinadores parecen sugerir. Por un lado, tal como mencioné arriba, Nutresa es un negocio con un valor estratégico que el GEA no puede sustituir fácilmente. Por otro lado, las recientes declaraciones del Grupo, las cuales incluyen la expresión de interés en buscar un socio estratégico para Sura, sugieren preparativos para una confrontación larga y costosa en un mundo post-OPA.

La forma exacta en la que esta confrontación tendría lugar es bastante incierta aún, dependerá de quién y bajo qué condiciones llegue aquel socio estratégico y qué otras fuerzas se unan a la disputa. En cualquier caso, muy seguramente, esta confrontación terminaría desviando recursos de inversiones productivas destinadas a ampliar negocios estratégicos para priorizar adquisiciones que ofrezcan mayor influencia en la toma de decisiones de las diferentes filiales en cuestión.

Así las cosas, esta es, sin lugar a dudas, la decisión más importante que los directivos del GEA han enfrentado en sus carreras. Vender hará al Grupo transitar hacia un sendero que añoraba, pero que quizá no esperaban emprender tan pronto. Mientras tanto, no vender, aunque parezca garantizar la permanencia del estatus quo, lo que hará será abrir la puerta para una confrontación que nadie sabe cuánto dure. Sea lo que sea, luego del 17 de diciembre, día en el que se cierra el plazo de la OPA, el GEA no volverá a ser el mismo.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos

*El autor es Asociado Postdoctoral en el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Ha sido investigador y profesor de la Universidad de Nueva York–Abu Dhabi e investigador visitante de la Universidad de Burdeos.

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Análisis de la recuperación colombiana: optimistas, pero pendientes

La economía colombiana crece de manera muy intensa. Ahora bien, debemos señalar el peligro de contrastar los datos con base en el año 2020, así como los riesgos que enfrenta una economía con claras debilidades estructurales.

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Tenemos datos muy positivos sobre la evolución que está experimentando la economía colombiana a lo largo de estos meses, en los trabaja para recuperarse de una crisis que no encuentra precedentes en la historia. Pues debemos saber que la economía sufría una contracción en el segundo trimestre que hoy le permite registrar estas cifras al calcular la variación, pero ello no quita que hablamos de una economía que, atendiendo a los datos que ofrece el tercer trimestre, ya se posiciona como la segunda economía que más crece en la región, por detrás de Chile.

De esta forma, la economía colombiana ha sorprendido a los analistas, que eran optimistas, pero no como para estimar un crecimiento como el registrado. Nosotros mismos destacábamos este crecimiento en esta columna, pero los datos han sido, incluso, mejores. Así, hablamos de un crecimiento en el tercer trimestre del 5,7%, en comparación con el trimestre anterior. Un dato que mejora cuando lo comparamos con el mismo trimestre del pasado año, de 2020, siendo este del 13,2%. Datos que, como decíamos, convierten a Colombia en la segunda economía de la región con mayor crecimiento.

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Los datos, como vemos, son bastante clarividentes.

Por tanto, podemos decir que la economía colombiana sigue su avance y a buen ritmo, previendo cerrar el año con un crecimiento muy destacable en contraste con sus vecinos. La economía se recupera en tanto en cuanto va reanimándose una economía obstaculizada por el virus meses atrás. Además, los datos que se prevén para el cuarto trimestre, teniendo en cuenta que la demanda interna es uno de los factores que más está estimulando el crecimiento en el país, son aun mejores.

La Navidad, el black Friday, así como esas fechas tan señaladas, hacen que la temporada más intensa del año en lo relativo al gasto se conviertan en un soplo de aire fresco para los indicadores económicos.

Y es que, en relación con esto que comentamos, es conveniente señalar que el propio banco central, así como los principales mandatarios, consideran esto mismo que comentamos hoy. Por esta misma razón, el Banco de la República sigue con su retirada de estímulos, mediante incrementos en la tasa de interés de referencia.

La gran reactivación de la demanda, sumada a claros desacoples de la oferta, han generado una inflación que crece al mismo nivel que crece la economía. Y es que una mayor restricción al crédito sentaría muy bien a esa elevada inflación, pero también alimenta un estancamiento muy peligroso.

Pues debemos ser cautelosos con los datos que se muestran.

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Hoy vemos una tasa de crecimiento que despierta el interés de cualquier economista. Pero esa tasa de variación que hoy resaltamos, a la luz de la lupa del economista, no es más que una tasa de variación, la cual se ha calculado con base en el año pandémico. ¿Qué quiero decir con esto? Explicado de una forma sencilla, que situamos el punto de partida en el punto más bajo de la caída, mostrando lo recorrido desde ese escenario más drástico. Ahora bien, lo que vemos es un rebote, pues, pese a crecer, debemos tener en cuenta el nivel previo a la pandemia, el de 2019.

Y es que, en primer lugar, esto es algo que debemos tener claro antes de nada, sabiendo que un análisis más riguroso y realista lo obtenemos tomando como año de referencia el ejercicio previo a la pandemia, el 2019, y no en el que se situaba el país tras la contracción. Esto puede dar lugar a lecturas erróneas, como que la economía está creciendo como nunca, pudiendo incluso no haber recuperado el nivel previo a la pandemia. En palabras muy simples, imaginemos que estamos en la casilla 8 de 10 casillas y caemos hasta la casilla 2. Aunque después avancemos 5 casillas de golpe, seguiremos estando en la casilla 7, lo que nos situaría por detrás del punto de partida anterior.

Pero también debemos tener en cuenta que, además de lo comentado, hablamos de una economía que se enfrenta a numerosos riesgos globales, como puede ser una nueva variante que amenaza al planeta y que ya se encuentra presente en Europa, así como las propias debilidades estructurales que Colombia, como economía emergente y como ocurre en sus economías vecinas, ya padece. Una situación que podría retroalimentarse, teniendo en cuenta que esa retirada de estímulos, por pequeña que sea, está alimentando la desaceleración, el estancamiento, así como la reducción del propio crecimiento y el ritmo de la recuperación.

Por esta razón, pese a que somos optimistas y pese a que la economía colombiana sigue la tendencia esperada y deseada, debemos ser cautos y estar muy pendientes de todo en un escenario de excepcional incertidumbre. Además, debemos medir y calibrar los pasos que se dan en lo relativo a la retirada de estímulos, pues recordemos que la respuesta fiscal y el estímulo ofrecido por estas economías también fue menor.

En resumen, debemos contemplar los múltiples escenarios y no emborracharnos de éxito en un momento en el que la excepcional incertidumbre citada no libra al país de cualquier destino.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El crecimiento no debe analizarse solo

Variables como el desempleo siguen preocupando, la cifra es del 12,1%. Al igual que los precios, las altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que podría reducir la demanda por bienes y servicios.

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El dato de crecimiento del tercer trimestre publicado en noviembre fue de 13,2% en su tasa anual superando el esperado de 10,70% de acuerdo a la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo.

Esto sin duda, le da más peso a la decisión del Banco de la República de aumentar su proyección para el cierre de 2021 a 9,8% en su reunión de octubre. Viendo la importancia que tiene este dato publicado por el Dane vale la pena revisar con mayor detalle que pasó en este trimestre y que sectores están jalonando la recuperación.

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Vale la pena aclarar que el crecimiento económico se mide como la variación del Producto Interno Bruto (PIB) y dentro de su cálculo no todas las actividades tienen el mismo peso, por lo que es crucial saber cuales fueron las más significativas en términos de su aporte al movimiento. En ese orden de ideas el mayor aporte vino del comercio que con una tasa anual en el tercer trimestre de 33% significó 5,7 puntos porcentuales del total del crecimiento, así mismo las Industrias manufactureras con 18,8% contribuyeron con 2,4 puntos.

Gráfico. Elaboración propia.
Fuente: Dane

Si se ve el detalle para el caso del Comercio, el mayor crecimiento se presentó en el subgrupo de alojamiento y servicios de comida con 118,3%. Lo que tiene mucho sentido con la cada vez mayor apertura de los restaurantes y los viajes dentro y fuera del país y el aumento en la demanda por este tipo de productos y servicios en particular.

Otra forma de ver estos resultados es a partir del PIB vía gasto que calcula el producto a partir del consumo de los hogares, el gasto público, las inversiones y las exportaciones netas. En esta metodología, el grupo de “Gasto en Consumo Final” creció un 20% anual, el cual de acuerdo al Dane incluye el gasto de consumo final individual de los hogares; gasto de consumo final de las instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares y gasto de consumo final del gobierno general. Centrando el análisis solamente en los hogares se confirma la tendencia del consumo ya que creció en niveles de 20,2% anual, complementando el dato visto en el comercio.

Uno de los sectores industriales que venían rezagados y vale la pena mencionar ya que ha ganado impulso frente al mismo periodo de 2020 es el de fabricación de productos textiles que presentó la mayor tasa de crecimiento anual con 40,9% dentro del grupo de industrias manufactureras. Donde la de3manda por sus productos se ha visto favorecida por esta vuelta a la presencialidad en diferentes niveles.

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Un hecho a mencionar es que en términos anuales ningún grupo presento contracciones, pero el menor crecimiento fue el del sector de la construcción con 0,8%, que estuvo acompañado por una contracción 1,6% trimestral en su serie ajustada por efecto estacional. Vale la pena recordar que antes de la pandemia este era precisamente el sector que mayores contracciones venía presentando por lo que seguirlo de cerca es crucial en especial al ser un generador importante de empleo.

Ya para finalizar, el crecimiento es un dato muy relevante pero también hay que verlo como una señala de la parte de producción de la economía por lo que el seguimiento de otras dos variables cruciales también se hace necesario, los precios y el desempleo. En términos de los precios, si bien el dato de octubre sorprendió a la baja y se sitúo en 4,50% sigue estando por encima de la meta del Banco de la República por lo que de continuar aumentando podría deteriorar ese impulso del consumo enfrentando la demanda a mayores niveles de inflación.

Lo mismo sucede con el desempleo que con 12,1% continúa mostrando una reducción en su tasa todavía se ubica en niveles de dos dígitos y además presenta un rezago considerable frente, precisamente, al crecimiento económico. Y al igual que los precios, altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que a su vez podría reducir la demanda por bienes y servicios, de ahí que al final del día lo que queda claro es que el crecimiento no debe verse solo.

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Starter Company “más que un evento”

Starter ha conectado más de 1200 Startups con 85 corporativos multinacionales, logrando reunir cerca de 600 inversionistas ángeles y 60 fondos de inversión.

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De izquierda a derecha fundadores de Starter: Tomas Rios M – CEO, Juan Gabriel Arboleda R – CFO , Santiago Puerta V y Santiago Mesa M.

Por: Juan Gabriel Arboleda Ramírez*

Emprender es un camino complejo, y más aún si se hace en un país como Colombia o una región como América Latina. Las barreras para crear relacionamiento, crear modelos de negocio adecuados, proyecciones financieras, realizar ventas a grandes empresas se mezclan con la falta de entidades como incubadoras, aceleradoras, financiadoras, haciendo que el camino del emprendedor sea difícil. Según el medio Entrepreneur, solo 2 de cada 10 empresas sobreviven los primeros 5 años de operación en América Latina.

El arduo camino no ha sido ajeno a los fundadores de Starter Company quienes, previo a este lanzamiento, habían creado ya sus propias empresas, y conocieron por experiencia propia el camino. Empresas como Melborp, Prótesis Avanzadas, Santiago Puerta L&M y Línea de Aseo, son algunas de los emprendimientos creados por los fundadores de Starter Company SAS.

Uno de los fundadores, con su Startup Prótesis Avanzadas había participado en diversos programas del ecosistema de emprendimiento de Colombia, donde había sido ganador de muchos de ellos, accediendo a reconocimiento, recursos en dinero y en especie, experimentante buenas y malas experiencias. En algunos ni el dinero le pagaron, en otros, tomaron la foto y luego ningún programa continuó.

El founder de Prótesis asistió a un evento de talla mundial, este realizado en Irlanda en en la ciudad de Dublin, llamado el WebSummit, “la cumbre Web”. El cuál trataba de reunir las tecnologías web, app, y de robótica más importante del mundo. Y en este evento, en efecto, se reunieron 42,000 personas de todo el mundo, creando reuniones constantes, dinámicas de negocios, inversiones, y conferencias de los creadores de Startups más importante del mundo.

Al ir,  entendieron que los espacios para las dinámicas de negocios de los emprendedores debían ser muy diferentes a las que se tenían en la región y en Colombia. Y por esto los -founder de Starter Company, Juan Gabriel Arboleda, Santiago Mesa, Santiago Puerta y Tomás Ríos decidieron crear un mundo plano, sin burocracia, que resaltara el valor de las Startups, donde por primera vez, los emprendedores eran los protagonistas, donde se subían al escenario principal.

Por muchos meses se planeo lo que sería el evento de Startups más exitoso, aunque con dificultades todo salió adelante con muy buenos resultados. Poder romper el esquema de espacios para emprendimientos en un país donde la cultura de inversión es emergente no fue tarea sencilla. No obstante, al contar la historia con pasión, con una buena presentación y demostrar claridad en las tareas empezaron a tener apoyo de entidades de gran prestigio y reconocimiento como el Grupo Sura, quién creyó en nosotros desde el primer momento.

Melborp puso su magia, creando un look & feel inédito, una escenografía impecable que logró hacer de un evento, una experiencia única. Un evento con pantallas de 15 metros de largo, una tarima concéntrica y un sonido abrumador, hicieron de StartCo un evento del que todo el mundo habló. El equipo Starter Company logró convocar 500 Startups de las cuales seleccionaron las mejores 264 Startups, más de 6400 asistentes de 19 países, 323 inversionistas.

“El modelo atrevido y emergente de las startups me ha enseñado que no debemos creer en todas, pero tenemos mucho que aprender de cada una de ellas”, afirma Santiago Mesa, cofundador de Starter Company SAS.

En medio de toda esta organización, llegó a nuestra mesa la idea de invitar a un Colombiano que según muchos, estaba creando algo increíble, un neo-banco en Brasil, una Fintech sin sedes, sin filas, sin trámites, sin dolores de cabeza que llegaría a ser de carácter mundial y que por aquella fecha ya era un Unicornio -una Startup valorada en más de 1.000 millones de dólares- y cuyo fundador era David Vélez quién ya había trabajado en Sequoia Capital. Fue el boom del evento, el Colombiano que hoy en día está en la lista Forbes de personas más adineradas del mundo, a quién le invirtió Warren Buffet y que ahora no solo está avaluada en $30 billones de dólares sino que se preparan para su IPO en la bolsa de Nueva York.

Adicional a todo esto, llevar empresas como Grupo Bios, Corona, Pintuco, Andercol, Finsocial, Grupo Sura, entre otros, crearon en una dinámica de dos días en el Gran Salón de Plaza Mayor Medellín, una interacción que en promedio fue de 104 reuniones por startup. Sin contar las reuniones que se dieron en las mesas destinadas para el networking.

Al final de esto, y con un público de más de 3000 personas en simultáneo se dio la primera ronda de inversión pública en el país. Lo que buscaba dinamizar el ecosistema de emprendimiento para poder poner en boca de todos los asistentes un “sí pasan las cosas”, y así fue, se lograron 1,14 MM USD en Stratups como Tualy, Talentu, EnlaU, CoCo Digital, entre otras.

Posterior al evento StartCo, en su primera edición, los fundadores de Starter Company se dispusieron a organizar la segunda versión en mayo del año 2020, una que esperaba más de 10.000 asistentes. Una nueva versión que ya contaba con más de 15 grandes empresas del país dado el éxito de la primera versión. Con una boletería que inició en pre-venta con casi un año de distancia al evento. No obstante, llegó una pandemia, lo cual impidió realizar un evento presencial, razón social principal de Starter Company. Es allí donde nace Starter como una multiplataforma de conexiones estratégicas para Startups.

Un momento de incertidumbre y donde no teníamos un panorama claro, debido a que habíamos realizado un evento exitoso en el 2019 pero no teníamos oferta para la pandemia. Fue ahí cuando nace Start TV,  Speed datings by Starter y las 51 Starter de Innpulsa, plataformas digitales que buscan dinamizar el ecosistema de emprendimiento a través de la inversión, financiación y negocios por medio del relacionamiento en vivo,  pero lo más importante fue que no perdimos nuestro propósito de conectar a los emprendedores con las oportunidades de recursos y negocios.

Se realizaron diferentes convocatorias durante el 2020 y primer semestre del 2021, se registraron más de 900 startups de 19 ciudades del País y Latam, en 12 categorías. Realizamos 3 versiones de Start TV, denominado el Netflix de las Startups, 15 Speed datings, una versión de las 51 starter,  donde 260 Startups (29% de las inscritas)  lograron presentar su pitch ante inversionistas y entidades financieras como Ricardo Ortiz, Vertical Partners, Otto Holding, Arrebol Capital, Bancolombia, Sempli, Finaktiva, entre otros  y crearon conversaciones de negocios para llegar a posibles negocios. Además, contamos con speakers inspiradores de talla mundial como Salim Ismail de Singularity University, Hernán Kazah de Mercado Libre, Carlos Upegui de Frubana entre otros.

“Estamos muy orgullosos, porque StartCo, es la plataforma, donde las Startups, son los  protagonistas”, expresa Santiago Puerta, cofundador de Starter Company SAS

A la fecha se han logrado impactar más de 25.000 personas en la región, conectando más de 1200 Startups con 85 corporativos multinacionales, logramos reunir cerca de 600 inversionistas ángeles y 60 fondos de inversión. Y ahora la meta llega con StartCo Caribe el 25 y 26 de noviembre de 2021 y en 2022 regresa StartCo a su ciudad natal, Medellín.

“En la pandemia entendimos que nuestro modelo de negocio no eran los eventos, si no la data que empezamos a recibir de las Startups a partir de las convocatorias, conocer sus necesidades, su equipo de trabajo y sus dolores de cabeza, nos permitieron entender que somos una plataforma que conecta las necesidades de los emprendedores en etapa temprana con las oportunidades de acceso a recursos (vía deuda o inversión) y negocios con las grandes empresas”, comentó Tomás Ríos.

*El autor es CFO & fundador Starter Company.

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