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Capital para reactivar emprendedores

Si bien es claro que se necesitan incentivos en el sector privado para generar nuevos instrumentos de evaluación crediticia y scoring especializado en la naturaleza altamente riesgosa de los emprendimientos, también es fundamental que los emprendedores conozcan la variedad de alternativas de financiamiento que existen actualmente y la importancia de diversificar y mezclar diferentes vehículos.

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Foto: Reuters.

Todas las empresas que han sido financiadas por capital de riesgo en sus primeros años de vida siguen una ruta para escalar, sin importar en dónde operen. No obstante, casi que el 99% de las empresas en el mundo no logran acceder a este financiamiento. Un estudio realizado por la Cámara de Comercio de Cali en el 2019, que contó con la participación de 189 empresas del Valle del Cauca, reportó que 60% de los emprendedores cuenta con un plan de crecimiento para los próximos 3 años, de los cuales el 89% necesita inversión para cumplirlo.  

A pesar de ello, el panorama de acceso a financiamiento en el país sigue siendo desalentador. La caracterización de un programa de aceleración en etapa temprana encontró que de las 326 empresas que fueron seleccionadas en 2020, solo el 32% ha recibido financiamiento (en su mayoría de fondos personales, familia o amigos), y solo el 13% ha logrado acceder a inversión.

En cuanto al acceso a financiamiento e inversión para las empresas en etapa de escalamiento, se evidencia que de las 30 que participaron en el programa Valle Impacta entre el 2019 y el 2020, el 76% ha recibido financiamiento -principalmente de bancos-, pero se sigue notando una brecha grande en el acceso a inversión, donde solo el 10% ha accedido a esta.

Si bien es claro que se necesitan incentivos en el sector privado para generar nuevos instrumentos de evaluación crediticia y scoring especializado en la naturaleza altamente riesgosa de los emprendimientos, también es fundamental que los emprendedores conozcan la variedad de alternativas de financiamiento que existen actualmente y la importancia de diversificar y mezclar diferentes vehículos.

Muestra de ello es la gran diferencia en capital recibido por los emprendedores en etapa temprana que se financian con más de dos vehículos versus los que solo se financian con solo un vehículo. La misma caracterización de las 326 empresas encontró que el 58% de los emprendedores se financian con más de dos vehículos, los cuales recibieron en promedio $622 millones de pesos, mientras que los que se financiaron con un solo vehículo recibieron en promedio $46 millones de pesos. Es decir, una diferencia promedio -nada despreciable- de $576 millones más de los que usan dos vehículos versus los que no.

Si bien las emprendedoras y emprendedores sueñan con construir grandes compañías, aquellos que están preparados para recibir inversión son quienes saben muy bien a dónde quieren llegar, tienen claro que necesitarán capital para llegar a la meta y entienden cómo pueden lograr posibilidades de grandes retornos para sus inversionistas. Todos los emprendedores que quieran explorar estas alternativas de financiación para poder acceder a más de un vehículo, importantísimo que se agenden ya mismo al Capital Summit, el evento virtual de financiamiento inteligente que este 15 y 16 de septiembre los conectará con inversionistas, entidades de deuda, corporativos y otros empresarios para que conozcan la mejor manera de financiar sus empresas.

*El autor es director de Emprendimiento e Innovación de la Cámara de Comercio de Cali.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Entre el romanticismo y la demonización del GEA

Para algunos el GEA es un grupo de héroes y para otros un grupo de villanos. Ambas visiones podrían ser incorrectas. ¿Por qué?

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El Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) se ha vuelto una figura polarizadora en la opinión pública colombiana.  Para unos, el GEA es un colectivo de héroes; unas amigables organizaciones que solo generan empleo y riqueza, siendo el símbolo supremo de la pujanza antioqueña y uno de los principales patrimonios de la región. Para otros, el GEA es un grupo de villanos; una mafia de avaros rentistas paisas, que no buscan más que mantener el poder de mercado de compañías ancestrales y su control sobre ellas a costa del bienestar de todos los colombianos.

Yo he estudiado por años a la élite empresarial antioqueña y pienso que ambas visiones acerca del GEA son erróneas—en cuanto a que malinterpretan el funcionamiento del Grupo—e inapropiadas—puesto que contribuyen a narrativas de intervención poco convenientes para la sociedad en general.

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Para empezar, los defensores del GEA tienen razón en reconocer en él un legado resaltable de la historia antioqueña. El GEA aglomera los remanentes de muchas de las empresas insignia de la región. Eso es valioso. También están en lo correcto en señalar que son empresas que generan muchos empleos y alimentan el ecosistema empresarial regional. Esto también es bueno. Sin embargo, nada de esto quiere decir que los intereses del GEA siempre estén alineados con los intereses de la mayoría de los antioqueños, y que protegerlos sea una responsabilidad de toda la sociedad.

Para entender esto, lo primero es reconocer que el GEA no es de todos los antioqueños, el GEA es de sus dueños y sus dueños son, primordialmente, la élite empresarial antioqueña. Es cierto que en Antioquia ha existido una cultura emprendedora donde se ha valorado ampliamente las iniciativas del empresariado. Las historias de abuelos comprando acciones de Coltejer y Fabricato para regalar a sus nietos de cumpleaños son ciertas. Pero para todos esos abuelos, y el resto de los accionistas minoritarios de las empresas antioqueñas, siempre fue claro que su participación en ellas eran apuestas puntuales al éxito de la élite empresarial regional más que generosos esfuerzos de las élites por democratizar el manejo de sus compañías.

Así que no, lo que es bueno para el GEA no es necesariamente bueno para todos los antioqueños. Es bueno para sus dueños y aunque muchos antioqueños han sido accionistas de estas empresas, la gran mayoría de las personas en la región no lo son, e incluso aquellas que sí lo son, al ser accionistas minoritarios, tienen poca vos y voto en las decisiones del Grupo.  

La primera generación de directivos del GEA trató de evitar la toma de los Santodomingo, los Michelsen y los Ardila; la segunda generación enfrentó las inflintraciones del narcotráfico; y la actual generación afronta las compras masivas de los Gilinski y el Royal Group.

Justamente en la forma de tomar decisiones dentro del GEA es que se basan muchos de sus críticos para demonizarlo. Y aquí también hay que reconocer algo de validez en aquellas afirmaciones. Es cierto que el accionar del GEA responde a los intereses de sus juntas directivas, cuyos miembros, como tal, no son los accionistas mayoritarios de las compañías. En ese sentido, Revista Semana, en una de sus ya regulares críticas a las directivas del GEA, tiene algo de razón al decir “los accionistas les entregaron las llaves de la finca a los mayordomos y estos se creen dueños”. De hecho, Nicanor Restrepo, quien fuese la figura más visible del GEA en los 90s, solía describir su función como eso, la de un capataz que administraba una finca de la que otros eran dueños.

Sin embargo, lo anterior no tiene nada de inmoral o ilegal. Esa es la naturaleza de las corporaciones. Las corporaciones son grandes aglomeraciones de individuos y su manejo está en las manos de una junta elegida por los accionistas.

Es más, la naturaleza corporativa del GEA es una de las cosas a elogiar de la élite empresarial antioqueña. A diferencia del ecosistema empresarial de otras regiones de Colombia, en Antioquia, la élite fue bastante exitosa desde finales del siglo XIX en generar iniciativas colectivas de gran escala, las cuales desbordaban la empresa familiar y se basaban en la corporación como figura organizacional. Esto permitió el surgimiento de un mercado de capitales particularmente robusto y un espíritu asociativo que fue fundamental en el desarrollo económico de la región.

Y aunque por décadas fue fácil rastrear el origen de los administradores de las grandes empresas antioqueñas a algunas de las familias fundadoras, estas familias se fueron ramificando y aquel linaje de ejecutivos se fue desvaneciendo. El GEA, no obstante, fue cultivando todo un nuevo estrato de ejecutivos dentro de las canteras mismas del Grupo. Gente entrenada en administración y promovida basada en sus méritos y fidelidad a los principios del Grupo. Los actuales gerentes de las compañías son la generación más reciente de dicho estrato y comparten los mismos objetivos de la larga tradición directiva del Grupo: manejar las empresas antioqueñas tradicionales de la mejor forma, manteniéndolas bajo el control antioqueño.

Entonces no, los directivos del GEA no son unos bandidos que le han arrebatado el poder a los pobres accionistas. Tampoco son unos santos que no quieren más que la prosperidad de la región. Son los representantes de la élite empresarial antioqueña tradicional, y quieren proteger estas empresas de negocios que las deterioren y de grupos que quieran arrebatarles su control.

La primera generación de directivos del GEA trató de evitar las tomas de los Santodomingo, los Michelsen, y los Ardila; la segunda generación enfrentó las infiltraciones del narcotráfico; y la actual generación afronta las compras masivas de los Gilinski y el Royal Group. Que estos esfuerzos fueran los más convenientes para el pequeño accionista de las empresas del GEA es difícil saberlo. Quizá bajo el control de estos otros grupos aquellas empresas podrían haber sido más exitosas y los pequeños accionistas haber tenido mejores retornos. Eso nadie lo sabe. Lo que sí se ha sabido desde un comienzo, y todo inversionista minoritario ha tenido esto claro, es que la identidad del Grupo implicaba el control antioqueño y en eso sus directivos han sido coherentes a lo largo de los años.

Así las cosas, siento que esta discusión debería propiciar el surgimiento de una actitud más realista de la opinión pública hacia el empresariado en Colombia. Es importante que dejemos de pensar a los empresarios como héroes o villanos. No son ni lo uno ni lo otro. Son actores primordialmente motivados por el lucro propio, pero son esenciales en la generación de riqueza y la prosperidad social.

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LinkedIn: Javier Mejía Cubillos*
*El autor es Asociado Postdoctoral en el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Ha sido investigador y profesor de la Universidad de Nueva York–Abu Dhabi e investigador visitante de la Universidad de Burdeos.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Retos del 2022 para el mercado TES

En términos de deuda pública, el mercado local enfrenta una combinación de factores que pueden reducir el apetito de los inversionistas. Así está el panorama para este 2022:

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Banco de la República

Los bonos públicos son un instrumento crucial en el esquema de financiamiento de cualquier gobierno y han cobrado aún más importancia con la pandemia. Dichos títulos en Colombia se denominan TES y en este contexto creo que vale la pena revisar cual fue su comportamiento en 2021 y que esperar en este inicio de 2022.

De acuerdo al Informe de Tenedores de Deuda publicado por el Ministerio de Hacienda para diciembre de 2021, el total de la deuda emitida en bonos por el gobierno es de 397.8 billones de pesos lo que representa un crecimiento de 14,35% frente al año anterior y de 27,37% frente a 2019.

Lea también: Inflación 2021: expectativa y realidad

Estos aumentos tienen sentido entendiendo que debido a que la implementación de medidas por efecto de la pandemia ha aumentado el gasto público y con ingresos que no crecen al mismo ritmo, el resultado es lógicamente el aumento del endeudamiento. Este escenario por supuesto se conecta también con el déficit fiscal donde se suspendió la regla fiscal y cuya meta está en 7,6% para 2021 de acuerdo con el Ministro de Hacienda.

Gráfico: Elaboración propia.
Datos: Bloomberg e Informe Tenedores MHCP.

Ahora bien, entendiendo la importancia estratégica de la deuda en términos de política pública es necesario entender el comportamiento de su mercado, por lo que en la parte izquierda del grafico se ve el aumento de la tasa yield de los bonos con vencimiento a julio de 2024, la referencia más liquida, pasando de 3,29% a 7,15% y los de septiembre de 2030 que han replicado la tendencia también. Para entender mejor el alcance de este movimiento es necesario notar que la tasa yield es inversa al precio lo que significa que estos títulos han perdido valor a lo largo de 2021.

Para entender este comportamiento se puede ver que hay varias fuerzas que actúan sobre este mercado, de las cuales creo que vale la pena resaltar dos, la percepción de riesgo y la inflación. A lo largo de 2021 se notó un aumento de la percepción de riesgo de Colombia como país, medida a través del CDS o Credit Default Swap que para los títulos 10 años pasó de 160 puntos básicos a 277, lo que implica que la cobertura de un bono del gobierno colombiano es ahora más costosa en el mercado internacional.

Adicionalmente en términos del comportamiento de los precios, diciembre de nuevo sorprendió al alza con 5,62% por el grupo de los alimentos, además, el último aumento de tasa del Banco de la República hace pensar, que la inflación es ahora un problema más estructural que pasajero. Esto a su vez reduce el incentivo por tener bonos, en especial de largo plazo, ya que el valor del dinero en el tiempo puede verse reducido de continuar presentándose escenarios de alta inflación.

El resultado de la inflación de diciembre lo analicé en mi columna de la semana anterior.

Analizando de nuevo las tenencias de bonos, de acuerdo al informe, frente a diciembre de 2020 el porcentaje de los fondos internacionales se ha mantenido relativamente estable pasando de 25,08% a 24,76%, es más su posición neta entre 2020 y 2021 aumentó en $11.2 billones de pesos, mientras las carteras colectivas redujeron en $3 billones. Por su parte la posición de los Fondos de Pensiones también presentó una variación importante reduciéndose desde 29,59% en diciembre de 2020 a 27,48% doce meses después. Esto muestra que ha existido un apetito de los internacionales a pesar del aumento en la percepción de riesgo en 2021, mientras las reducciones han sido mayormente locales.

Concluyendo, en términos de deuda pública de cara a 2022, el mercado local enfrenta la combinación de dos factores que pueden reducir el apetito de inversionistas, el aumento de la percepción de riesgo sobre Colombia y los altos niveles inflacionarios.

Sumado a lo anterior está el resultado de la inflación de diciembre en Estados Unidos de 7,0%, el más alto desde 1982, lo que hace que la posibilidad aumentos de tasas de la Reserva Federal en 2022 se haga cada vez más real, inclusive se ha hablado que iniciaría en marzo lo que traería aún mayor presión sobre las tasas de los bonos locales. Así que el 2022 viene con sus retos particulares para los bonos y debido a su importancia estratégica no podemos perder de vista este mercado.

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Las relaciones como factor central de un futuro prometedor

Las relaciones son la base que genera cambios en la sociedad. Pero los líderes tienen una tarea alrededor del fortalecimiento de estas. ¿Cuál es el camino?

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Relaciones públicas

Con los inicios de año es normal hacer un balance, pensar en lo que hemos logrado y hacer una lista lo que queremos conquistar en el futuro. Como todo nuevo comienzo, nos hace reflexionar. Por eso, quiero compartir con ustedes algunos pensamientos, preparándome para un 2022 que llega con la promesa de renovados desafíos en el ámbito de los negocios.

Transformación digital a ritmo acelerado

La transformación digital ya era una realidad, pero vimos que la pandemia aceleraba este movimiento. Algunas necesidades han ganado nuevos terrenos, ya sea en la forma en que trabajamos, aprendemos o nos conectamos. Empezamos a vivir en un escenario híbrido, que conecta el mundo físico y digital, con nuevas demandas de los consumidores y los empleados que han dado como resultado nuevas experiencias con marcas y empresas.

Lea también: Colombia: recuperarnos, para seguir recuperándonos

Con eso, llegaron los ajustes de prioridades y las acciones que cobraron protagonismo en las compañías: desde la revisión de los procesos logísticos y de la cadena de suministro para responder al consumo en línea, pasando por la hiperpersonalización de productos y servicios, hasta la adaptación al trabajo remoto, vimos que el mundo se vuelve más conectado e hipercolaborativo.

Hacer frente al ritmo del cambio es fundamental para seguir buscando la diferenciación, crear valor y cumplir con las expectativas del mercado.

La tecnología como catalizador de los negocios

Como parte de la transformación digital, hemos visto una mayor adopción de nuevas tecnologías. Ya sea por la preocupación por la seguridad y protección frente a los ataques cibernéticos, la resiliencia de las operaciones, el cumplimiento de la normativa, ser más sostenibles o generar innovación, la tecnología ganó terreno como impulsor de negocios. Aplicado entre bambalinas o en primera línea, se ha convertido en un aliado esencial para empresas de todos los tamaños e industrias, que han aprovechado sus beneficios para operar de manera más eficiente e innovadora.

En este escenario, la computación en la nube se convirtió en algo fundamental para garantizar que las empresas y las personas pudieran operar desde cualquier lugar. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial ha ayudado a las empresas a transformar servicios y crear nuevas experiencias para clientes, ciudadanos y empleados. En América Latina, el 43 % de los profesionales de TI de la región informan que su empresa aumentó el uso durante la situación de la pandemia  de Covid-19.

Esto se puede sumar a otros elementos como la automatización, las estadísticas avanzadas, 5G e IoT, que contribuyeron a la infraestructura de TI y los procesos comerciales de las empresas que enfrentan los desafíos de la nueva realidad.

Por mucho que gran parte de estas tecnologías ya estén incorporadas en las actividades cotidianas de profesionales y consumidores, como líderes es necesario supervisar de cerca sus impactos y el valor que pueden aportar su aplicación a los negocios para que las empresas sea más competitivas frente a los cambios que siguen surgiendo.

Conexión con el presente y el futuro

Dentro de todo esto, para mí, hay un elemento que es clave: la conexión. Conexión entre marcas y consumidores, entre empresas, entre personas.  Vimos la expansión de los ecosistemas. Las alianzas y las redes de trabajo nunca fueron tan amplias, y lograron un alcance global, acercando a diversas partes.

Este trabajo conjunto y colaborativo ha fortalecido los negocios, pero también ha requerido una nueva mentalidad por parte de los equipos de liderazgo. El papel y la responsabilidad de las empresas es promover la diversidad y la inclusión para permitir que cada persona desarrolle su potencial. Basta con pensar en los impactos de sus acciones, para que la sostenibilidad sea una parte central de la estrategia; anteponiendo la confianza y la ética para cuidar las relaciones que se establecen; cuidar el bienestar de las personas de manera amplia; y asegurar que la educación continua sea una prioridad para mejorar las habilidades necesarias para el futuro.

Solo una cultura organizacional que vea y dé un espacio a estos elementos, guiada por un equipo de liderazgo de impacto, con una clara visión de los objetivos para definir el enfoque de acción, dispuesta a evaluar y asumir riesgos, podrá emprender reflexiones cuyo resultado sean relaciones saludables y promisorias.

***

Tomo lo aprendido como una experiencia vivida para aportar una nueva mirada a algunas preguntas clave: como líderes, ¿cuál es el objetivo que nos mueve más lejos y qué estamos haciendo para brindar mejores relaciones que generen los cambios positivos que queremos ver en la sociedad?

El futuro lo creará el ser humano, y la tecnología será quien lo haga posible. La conexión entre personas y máquinas, bajo una mirada atenta y cuidadosa a las relaciones que establecemos, permitirá explorar lo mejor de cada una, rumbo a un futuro más exitoso para todos.

Por: Tonny Martins*
*El autor es gerente General de IBM Latinoamérica.

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Tres revoluciones que están por venir luego de la pandemia

Con la pandemia también cambió la velocidad con la que cambian las cosas. Productos, servicios y modelos de negocio se están desarrollando aún más rápido. Con ese panorama se abre un nuevo reto para la educación. ¿Cuál?

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Creatividad

Quien sienta que últimamente los cambios han ocurrido muy rápidamente, que se siente a ver lo que está por venir. 

Es cierto que la pandemia aceleró los cambios, que muchos llegaron para quedarse, y también que cambió para siempre la velocidad del cambio.  Seguirán creándose más rápidamente nuevos productos y servicios, nuevos modelos de negocios, nuevas soluciones tecnológicas, nuevas expectativas de los clientes, y nuevas reorganizaciones de las empresas para adaptarse y mantenerse vigentes.

Lea también: ¿Qué hacen los colombianos cuando se pensionan?

La progresiva automatización de las tareas, que pasan a ser ejecutadas por algoritmos y máquinas en remplazo de los humanos, está yendo a la par de un requerimiento mayor de las habilidades más “humanas” de parte de los trabajadores, como la creatividad, la iniciativa, el pensamiento crítico, la negociación, la resolución de problemas complejos, y la orientación al servicio.

¿Excitante? Esas no son las únicas presiones de cambio sobre la fuerza laboral.  El trabajo remoto que trajo la pandemia está requiriendo del trabajador (y permitiéndole) mayores autonomía e iniciativa, y mayores responsabilidad y capacidad para decidir, lo que supone reportar a un líder “empoderador”, persuasivo y aglutinador, a cambio del supervisor autoritario.

Primera revolución

Toda una transformación para la gente que trabaja y para quienes la dirigen.

Por todo esto, veremos pronto grandes cambios “revolucionarios” en el sistema educativo, en el sistema legal, y en la “mentalidad” de empresarios, gerentes y empleados colombianos.

¿Por qué lo podemos afirmar? Porque no hay opción. El Foro Económico Mundial informó que el 59% de las grandes empresas harán cambios en su cadena de valor, o ya los están haciendo, y que el 70% de los trabajos verán una automatización parcial o total de sus tareas. 

Y así lo ilustraron cinco expertos panelistas de primer nivel en el foro “Esquemas de Trabajo, Desarrollo del Talento y Empleo en época de Postpandemia” que este columnista tuvo la oportunidad de moderar, en el marco del congreso Andicom 2021, el más importante del país en el campo de la tecnología, realizado en noviembre pasado en Cartagena.

Es inevitable, en primer lugar, el deterioro de la sincronía entre el sistema educativo colombiano y las necesidades de la industria, y la necesidad de implementar medidas creativas que lleven a superar, primero, la falta 150.000 técnicos y profesionales en el país, relacionados con el área de Informática y, segundo, a insertar en el mundo digital a la fuerza laboral colombiana, hoy poco educada, lejana a los sistemas tecnológicos y sin conocimiento funcional del idioma inglés.  Así lo comentó Ximena Duque, presidente ejecutivo de Fedesoft, quien ha trabajado por más de 10 años en organizaciones de fortalecimiento empresarial y en el ecosistema digital de Colombia.  Una transformación revolucionaria del sistema educativo en Colombia tendrá que llegar, y mejor pronto que tarde.

Segunda revolución

La segunda revolución tendrá que ocurrir en legislación laboral colombiana.  Carlos Hernán Godoy, quien es una autoridad en Derecho Laboral en el país, hizo ver de qué manera nuestro Código Sustantivo del Trabajo, que fue creado hace 70 años y para las grandes empresas, hoy día es abiertamente retardatario frente a las realidades modernas de las relaciones de los trabajadores con las empresas, es una carga pesada para las Mipymes -que son el 90% de las empresas del país y casi todas las TIC- y un obstáculo para los trabajadores que anhelan prestar servicios personales bajo esquemas nuevos, en los que las plataformas y los clientes ocupan un lugar de primer orden en esa relación, actores que no considera el código laboral.

Tercera revolución

Y la tercera revolución inevitable se dará en la “mentalidad” de los empresarios y los ejecutivos.  Antonio José Sánchez y Felipe Delgado, de las firmas cazatalentos Boyden y Michael Page, respectivamente, y Xavier García, ejecutivo corporativo de la petrolera canadiense Frontera Energy, hablaron sobre los nuevos perfiles de liderazgo que requieren las empresas, mucho más orientados hoy a canalizar el potencial creativo de la gente, a facilitarles espacios de participación y a focalizar la gestión de los equipos sobre los resultados finales, otorgando a los trabajadores niveles de participación y de autonomía sustancialmente superiores. 

Esto, como factor clave para poder contar con el mejor talento y obtener su cooperación en épocas de turbulencia constante, donde la “tranquilidad laboral” es un concepto que suena ya poco menos que atávico. 

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Tres revoluciones que veremos, porque no tenemos opción. Las elecciones de 2022 definirán el futuro del país en muchos frentes, y uno de ellos será en las posibilidades del país de avanzar a la velocidad a la que el mundo va. 

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LinkedIn:Camilo Vásquez*
El autor es consultor en desarrollo de carrera, con más de 25 años de experiencia. Es gerente de  Vásquez Kennedy, empresa que ha apoyado el desarrollo profesional de más de 10.000 gerentes y profesionales; coach de desarrollo de carrera, especialista en Comunicación Organizacional y Psicólogo. Fue elegido en 2021 en el Top 5 de los HR Influencers de Colombia.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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La verdad detrás de los Workations

¿Trabajar mientras está de vacaciones? El mundo del trabajo remoto ha puesto sobre la mesa un montón de conceptos y flexibilidades para los empleados que hoy son una realidad. Pero es necesario evaluar cómo realizarlos con éxito.

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El mundo del trabajo remoto se ha venido nutriendo de una serie de palabras, conceptos y terminologías nuevas para describir prácticas y actividades que nacen a raíz de estar trabajando en lugares diferentes a la oficina convencional. Muchas de estas, son el resultado de combinaciones de palabras existentes para referirse a las nuevas modalidades de trabajo.

Tal es el caso de “Workation”, el resultado de Work + Vacation, o, “Woliday”, el resultado de Work + Holiday. Estas dos se utilizan para referirse a una nueva modalidad de trabajo en la cual los trabajadores pueden realizar sus labores usuales, desde cualquier parte del mundo, y combinarlo con “vacaciones”. Transformar la vida laboral en vacaciones. ¿Qué tal trabajar en esa hoja de cálculo densa viendo la Torre Eiffel? O ¿Por qué no tomar esa reunión con un cliente mientras recorremos El Camino de Santiago? Esto suena de maravilla, ¿A quién no le encantaría poder realizar el mismo trabajo que hace en su casa, desde La Patagonia, o recorriendo Barcelona?

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El término se viene popularizando desde antes de la pandemia y nació en Estados Unidos. Inclusive hay una terminología para describir a aquellos viajeros trabajadores que recorren el mundo haciendo ambas cosas, los nómadas digitales.

Comencé a leer en internet de esto hace un tiempo cuando fundé Ontop. Quería sumergirme en el mundo del trabajo remoto y volverme un experto en el tema. Cuando leí sobre los workations vi ante mis ojos un cuento de hadas, lleno de nómadas digitales, lugares exóticos, risas y fiestas. Fantaseé con este nuevo estilo de vida y me pregunté cómo la humanidad podía haber vivido sin esto por tanto tiempo. Pero tanta belleza no podía ser verdad. ¿Será que si era cómo lo mostraban en los artículos y videos de YouTube? ¿Qué tan sostenible era? Así que decidí embarcarme en una aventura. Crearía mi propio workation y probaría de primera mano si todo lo que leía en internet era tan bonito como lo pintaban.

El itinerario

Viajaría durante 2 meses, visitando lugares que me gustaran, intentando tomar vuelos largos y cortos, buses, trenes, inclusive barcos, y actuaría como si estuviera en vacaciones, pero no me tomaría vacaciones, es decir, estaría disponible para mi día normal en Ontop, como si estuviera sentado en la oficina de mi casa. La idea era probar varias zonas horarias y lugares del mundo para ver qué tan fácil sería trabajar mientras se está de “vacaciones”.

  • Miami – Iría a una junta directiva, varias reuniones y lo combinaría con noches de fiesta, salidas de compras y turismo general.
  • Nueva York – Reuniones varias y turismo general.
  • Cartagena – Iría a un paseo en catamarán hasta cholón, tour por la ciudad vieja y visita a varios restaurantes.
  • Anapoima – Tendría tres días de descanso en una finca campestre con piscina.
  • Barcelona – Haría todos los planes turísticos para hacer en la ciudad. Sería mi primera vez en esta ciudad y por lo tanto sería un verdadero workation.
  • Sant Cugat – Iría a una boda.
  • Berlin – Caminar por la ciudad y vivirla como un local. Ya conocía todos los lugares turísticos, pero me enfocaría en vivir la ciudad desde una perspectiva local y cambiaría de hotel tres veces.
  • Madrid – Turismo general y caminar por la ciudad.

Los implementos

Llevaría solo lo básico, pues en mi oficina casera normalmente tengo una cámara HD externa, un micrófono de podcasting BlueYeti, teclado inalámbrico, mouse y adaptador para conexión a ethernet. Sin embargo, para optimizar el peso de mi maleta llevaría:

  • Computador
  • iPad
  • Airpods

El resultado

La realidad es que no funciona tan bien como lo pintan y no hay tal cosa como un workation. Aunque soy un promotor y evangelista del trabajo remoto / flexible, me parece que hay quienes todavía no han entendido que, como cualquier actividad, esta nueva modalidad de trabajo se debe abordar con disciplina y metodología. No se puede tomar a la ligera, fantaseando con tener todo a la misma vez- visitar y conocer la hermosa acrópolis de Atenas, mientras respondemos correos, mandamos mensajes por Slack y tratamos de conectarnos a video llamadas importantes desde el celular, con conectividad y datos limitados.

Los conceptos de trabajo y vacaciones son opuestos y no se pueden combinar, pues una cosa es trabajar y estar enfocado en la tarea que tenemos en frente nuestra, otra es desconectarse y disfrutar por un periodo de tiempo prolongado para no pensar en nada más sino en el lugar en el que estamos. La esencia de las vacaciones consiste en darle un descanso a nuestra mente de temas laborales. Si seguimos conectados a nuestro trabajo mentalmente, no importa si estamos en un catamarán en el caribe o en La Sagrada Familia en Barcelona, el estrés laboral nos va a dar igual de duro, y, es más, nos daña la experiencia de visitar estos lugares increíbles.

Una de las cosas que me pasó a mi fue que el hecho de tener a todo mi equipo trabajando conectado en un momento dado y yo haciendo turismo en lugares increíbles mientras tenía que responderles a sus dudas, problemas o peticiones, me hacía no hacer ninguna de las dos cosas bien. Me perdí de vivir la magia de los lugares que visité y tener una inmersión real en la cultura, y adicional, no estaba pudiendo atender bien a lo que me pedían porque algunas de las cosas no las podía realizar en el celular. Y a esto sumarle los problemas de conectividad, que tal vez es lo más importante en todo este concepto.

Aún así, descubrí que hay algo que si se puede hacer y es trabajar remoto desde cualquier parte del mundo, pero eliminando el concepto de vacaciones y turismo. Lo importante a tener en cuenta es lo siguiente:

  1. La diferencia horaria importa – Lo óptimo para trabajar remoto es no tener una diferencia horaria de más de 3 horas con el equipo principal con el que realizamos tareas diarias. En mi caso, cuando estaba en Europa y mi equipo estaba sentado en la zona horaria de Miami, me daba mucha ansiedad no tener con quién comunicarme en mis mañanas, pues todos estaban durmiendo. Yo soy una persona que opera mejor por las mañanas y todas las ideas se me ocurren en ese momento. ¡No tener con quién hablar me estresaba mucho y cuando llegaba la tarde, ya estaba drenado energéticamente y el día apenas empezaba para mi equipo!
  2. Una buena conexión a WiFi no es negociable – Una de las cosas que he debido empacar en mi kit de viaje era algún sistema de WiFi global, pues los datos del celular muchas veces no me funcionaron y se me cortaban las llamadas, cosa que hacia que las comunicaciones fueran lentas y nos retrasáramos en las reuniones. Muchas veces el WiFi de los cafés, restaurantes o lugares públicos en los que estaba no era suficiente para poder mostrar mi video en las llamadas y compartir pantalla. Asegúrense de tener la mejor conexión a WiFi posible o va a convertirse en un infierno intentar comunicarse con su equipo.
  3. Una estación de trabajo adecuada es necesaria – Creemos que en cualquier café o restaurante vamos a poder trabajar de una manera adecuada, pero esto no es cierto. El efecto que tiene sobre nuestra mente tener una buena estación de trabajo, con una buena silla y mesa de apoyo es impresionante. Nos hace sentir en control y listos para abordar los problemas. Intentar tener una reunión con el computador en las rodillas mientras estamos en la playa no es sostenible. Se podrá hacer una vez, pero definitivamente nos trae muchos inconvenientes a la hora de pensar, analizar y poder transmitir bien las ideas. No se tiene el mismo nivel de concentración y no se logra la misma productividad. Sea donde sea que elijan trabajar, asegúrense de tener una estación de trabajo adecuada con el mínimo de cosas: Silla cómoda, mesa grande, conexión eléctrica y no mucho ruido.
  4. La disciplina y lo horarios importan – Lo más importante cuando trabajamos remoto es tener una rutina y ser disciplinados con nuestros horarios. El workation asume que podemos trabajar y tener vacaciones al tiempo, sin embargo, el concepto de vacaciones implica dejar la rutina y la disciplina que tenemos todo el año cuando trabajamos, por ende, es imposible combinar las dos. Cumplir con las reuniones, estar a tiempo, estar preparados es lo más importante que podemos hacer por respeto a nuestro equipo y la cultura organizacional. Por más que estemos en Las Bahamas, en un escenario exótico, eso no es excusa para cambiar los horarios de levantada, inicio de labores o jornada laboral.
  5. No combinar con turismo, cuando se trabaja, se trabaja, punto – La última regla es no pretender hacer turismo mientras trabajamos. Intenté hacer turismo mientras no tenía reuniones y apenas tuviera la primera conectarme desde el celular con airpods y no funciona. Cuando hacemos turismo, no deberíamos estar pensando en nada más, de lo contrario es perder nuestro dinero. Cuando visitamos lugares nuevos debemos poder tener una inmersión total en la experiencia, sintiendo el lugar, disfrutando el momento y estando en el momento presente. Cuando estamos trabajando deberíamos estar enfocados en lo que estamos haciendo, y no pensando en la boleta de la siguiente atracción, en el siguiente museo o en el almuerzo en el restaurante que nos recomienda la guía.

El trabajo remoto es real. Los workations no lo son. El trabajo siempre será trabajo y requiere de cierta disciplina y dedicación. Las vacaciones siempre serán ese momento sagrado en el que descansamos de toda nuestra rutina cotidiana. Por favor, no mezclemos las dos. Si queremos ser productivos, eficientes y exitosos, no es viable pretender serlo en las llamadas Workations.

Contacto:
LinkedIn: Julián Torres*
Twitter: @juliantorresgo
*El autor es administrador de empresas de la Universidad de los Andes. Es cofundador de Fitpal y Ontop, una plataforma que le permite a las empresas contratar globalmente de forma legal y rápida.

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