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Red Forbes

El Caribe emprendedor

El economista y rector de la Universidad de Norte Adolfo Meisel presenta una mirada a la historia empresarial del Caribe colombiano como columnista invitado en Forbes. “Conocer las tradiciones de las migraciones que recibimos en esta región del país permite fortalecer la visión de futuro de una sociedad creativa, innovadora y versátil en la actividad empresarial”, dice.

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Adolfo Meisel, rector de la Universidad del Norte. Foto: Universidad del Norte.

La nueva historiografía del Caribe colombiano ha puesto de presente aspectos poco conocidos de esta región y rescatado otros que han caído en el olvido. Entre los más significativos está el volver a mirar la profunda tradición empresarial que caracterizó a esta parte del país y su aporte a la nueva historia empresarial nacional.

Sobre la base de nuevos archivos, tanto nacionales como extranjeros, ha sido posible reconstruir la presencia, desde fines de la colonia española, de una sólida comunidad empresarial de inmigrantes que dinamizó la economía regional y ayudaron a forjar un espíritu inversionista e innovador que se reflejó en múltiples iniciativas productivas. A fines del siglo XVIII en Cartagena de Indias había un grupo de grandes comerciantes dedicados a las exportaciones e importaciones, la mayoría de los cuales eran de Cádiz, España. Bastante más pequeño, pero también activo, era el grupo de comerciantes catalanes asentados en Santa Marta.

Con el advenimiento de la república empezaron a llegar a Barranquilla una gran cantidad de inmigrantes, inicialmente norteamericanos, pero sobre todo judíos sefarditas de las islas del Caribe, Saint Thomas, Curazao y Aruba. Los apellidos de esos inmigrantes se volvieron con el tiempo barranquilleros típicos: Cortissoz, Juliao, Sourdis, Heilbron, Álvarez-Correa, Salas, entre otros. Este grupo judío forjó empresarios locales emblemáticos, como Ernesto Cortissoz, uno de los fundadores de SCADTA, la segunda línea aérea comercial del mundo. También hubo una amplia corriente de inmigrantes que venían de Alemania e Italia, en su mayoría ligados al negocio de la exportación del tabaco desde los Montes de María y la navegación fluvial: Held, Lindemeyer, Geiseken.

Desde la última década del siglo XIX empezaron a llegar de Medio Oriente muchos sirio-libaneses y palestinos que huían de las persecuciones del Imperio Otomano, y por esa razón entraron con pasaportes emitidos por Turquía. Fue así como los Muvdi, Yidi, Abufhele, Maria, Dacarett, entre otros, también enriquecieron la cultura del Caribe colombiano.

Con el ascenso del Nazismo al poder en 1933 aumentó la llegada de judíos ashkenazi, es decir del norte de Europa. Apellidos como Stecklel, Schmulson, Gilinski, Mayer, Sredni, Caridi, se vincularon a la actividad industrial y comercial.

He mencionado solo algunos grupos de inmigrantes, pero hay que señalar que hubo destacados oriundos de Estados Unidos, como los Parrish, empresarios de la construcción. Karl Parrish y Karl Parrish Jr., su hijo, construyeron la nueva Barranquilla y su emblemático barrio El Prado; también lideraron la fundación de instituciones educativas, como la Universidad del Norte y el Colegio Parrish.

Ellos, junto a quienes migraron del interior del país y los costeños, han forjado una tierra fértil para la actividad empresarial en la costa norte. Conocer las tradiciones de las migraciones que recibimos en esta región del país permite fortalecer la visión de futuro de una sociedad creativa, innovadora y versátil en la actividad empresarial. Las nuevas generaciones de empresarios del Caribe colombiano son muestra de ello y del potencial económico que proyectan a futuro.

*El autor es rector de la Universidad del Norte.

**Esta columna de opinión apareció en la edición impresa de Forbes Colombia de septiembre 2021.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

Capital Humano

¿Por qué debemos normalizar las conversaciones de salud mental?

Durante el último año, ha sido evidente que los trastornos emocionales han incrementado y actualmente son la principal causa de discapacidad en el mundo y la segunda razón de muerte para los menores de 40 años.

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Por: Juan Pablo Montoya*.

Aunque la salud mental es uno de los ámbitos más importantes en la vida de los seres humanos, históricamente ha existido tabú y estigmatización frente al tema. Durante el último año, ha sido evidente que los trastornos emocionales han incrementado y actualmente son la principal causa de discapacidad en el mundo y la segunda razón de muerte para los menores de 40 años.

Pero no todo son noticias negativas, estas circunstancias también han permitido que la salud mental cada vez está más presente en las conversaciones de nuestro día a día y así se contribuya a aumentar el awareness.

Inicia entendiendo la salud mental

Para que la salud mental este en el radar del mundo, primero es relevante tener claro qué es y cómo podemos trabajar en ella para nuestro beneficio.

La OMS define la salud como un estado de bienestar en el que la persona reconoce sus capacidades y puede hacerle frente al estrés normal de la vida, trabajar productivamente y contribuir a su comunidad.

No se trata solamente de sentirnos felices, sino también físicamente saludables, pues la salud emocional y el cómo estamos físicamente está mucho más relacionado de lo que nos imaginamos. Por ejemplo, las personas afectadas por un trastorno mental tienen mucha más probabilidad de sufrir diabetes, obesidad, problemas del corazón, entre otras complicaciones de salud. Es por este vínculo que la expectativa de vida de quienes tienen una enfermedad mental grave es  menor que el promedio de la población, según reporta el Departamento de Salud Mental de Massachusetts.

“Solo quiere llamar la atención”, “¿Por eso te vas a poner así?” o “Eres un desagradecido con la vida” son frases que reflejan el desconocimiento general sobre los retos de salud mental y la estigmatización que viven aquellos que luchan día a día con sus retos emocionales

Definitivamente, debemos disminuir el estigma y comenzar a normalizar las conversaciones acerca de cómo nos sentimos, los retos que vivimos y las preocupaciones de nuestra vida. Reconocer estos retos no nos hace vulnerables, nos permite empatizar con quienes nos rodean y exteriorizar los retos que puedan existir. 

Tips para normalizar las conversaciones sobre la salud mental

Usualmente es fácil decirlo, pero difícil ponerlo en práctica. Por eso, implementando estos tips podrás normalizar las conversaciones alrededor de la salud mental

  • Abramos la conversación.   Empezar una reunión o encuentro con una pregunta genuina ¿Cómo has estado en los últimos días? – ¿Hay algo que quieras compartir con alguien y que seas escuchado?
  • Generemos conciencia. Compartir información confiable reduce las malinterpretaciones que alimentan los estigmas. ¿Cuántas personas crees que han buscado ayuda gracias a que J Balvin ha hablado públicamente sobre sus retos emocionales?
  • Cuidemos nuestro lenguaje. Frecuentemente usamos condiciones mentales como adjetivos negativos o decimos frases despectivas sobre quienes están viviendo situaciones difíciles.
  • Empaticemos con quienes nos rodean. Todos podemos estar pasando por dificultades que impactan nuestras emociones, es clave identificar cuando alguien puede estar viviendo una lucha interna y demostrarle nuestro apoyo.
  • Normalicemos la búsqueda de ayuda. Aprender a identificar y aceptar que necesitamos apoyo conduce a que otros hagan lo mismo.  Identificar cuando una persona necesita un consejo genuino y cuando un apoyo profesional es también muy importante.

No está mal tener un reto laboral, sentirse mal o sentir una preocupación, lo realmente importante es aprender a identificar emociones, aceptar nuestros sentimientos y buscar ser escuchados e inclusive ayuda, de ser necesario.

Normalizar las conversaciones sobre la salud mental no solamente nos ayuda a solucionar nuestros problemas, también estamos salvando vidas. Es bastante probable que, sin darnos cuenta, estemos facilitando que alguien encuentre el apoyo que necesita, antes de que sea demasiado tare.

¿Qué esperas para comenzar a normalizar las conversaciones sobre salud mental?

*El autor es CEO y cofundador de Momentu (www.momentu.co), la plataforma corporativa para el cuidado del bienestar emocional de sus empleados.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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Red Forbes

Estudios ambientales: ¿qué son y para qué sirven?

Son varios los sectores económicos que, a raíz de su actividad, tienen un impacto directo en el medio ambiente. Conocer cómo analizar dichas afectaciones es indispensable para crear planes de acción que contribuyan a la formación de desarrollos verdaderamente limpios.

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Por: Gloria Lee*.

Es absolutamente indispensable concientizarse sobre cómo analizar el verdadero impacto ambiental que genera cualquier obra o actividad a desarrollar. Por un lado, tenemos aquel que recae sobre el área puntual donde se ubica el proyecto; por el otro, también tenemos aquel impacto que se extiende sobre todo el ecosistema en su entorno.

Medir los impactos ambientales ayuda a cuantificar las afectaciones para elaborar un plan de manejo adecuado, respetando, minimizando y compensando los impactos negativos que generan los proyectos en desarrollo.

Lamentablemente, en Colombia, el uso de la tecnología en los estudios ambientales aún no se prioriza como se debe. Tanto autoridades como usuarios de los estudios se resisten a implementar tecnologías de punta para su elaboración.

Desafortunadamente, tuvo que aparecer la pandemia para que algunas de estas herramientas tecnológicas fueran admitidas y tuvieran una buena aceptación de las partes interesadas, tanto en su elaboración como en la evaluación.

En Colombia hay una gran variedad de autoridades que tienen como misión proteger el medio ambiente: Ministerio del Medio Ambiente, Corporaciones Regionales, Parques Nacionales, Agencia Nacional del Medio Ambiente, entre otras. Sin embargo, definitivamente hay un tema que a nadie le gusta afrontar por el impacto social y económico que se generaría. La realidad es que la responsabilidad ambiental está mal repartida.

Estas entidades exigen elaborar los Estudios de Impacto Ambiental con términos de referencia complejos, sin embargo, se limitan a sectores específicos como el energético, de infraestructura y minería. El factor común en estos sectores es que tradicionalmente están en la mira de la gente del común, las comunidades y los ambientalistas, quienes los señalas de ser los grandes causantes de todos los desastres ambientales.

Ahora bien, a raíz de esa limitación, casi no hay ninguna obligación y tampoco conciencia común de que todos somos responsables cuando del medio ambiente se trata. Toda actividad que involucre industria y desarrollo también genera impactos negativos graves que afectan directamente el ecosistema.

Al igual que los grandes sectores como el energético, infraestructura y minero, proyectos como, por ejemplo, agricultura, ganadería, industrias de manufactura, textiles, hoteles, hospitales, fábricas y miles de empresas más, también deben ser controlados y exigidos.

Aunque en la actualidad hay muchas empresas que practican producción limpia, la gran mayoría no cumplen ni con el mínimo requisito de protección al medio ambiente. Tampoco hay entidades que lo controlen verdaderamente y mucho menos hay responsabilidad individual en las personas.

El alcance que se le exige a estas empresas en el sector energético, infraestructura y minería es exagerado y minucioso. Si bien es cierto que realizar estudios de impacto ambiental es indispensable para ayudar a cuantificar el nivel de afectación, en algunos casos estos deberían ser menos complejos. Asimismo, se deberían exigir a toda persona que –desde su actividad- ocasionen algún deterioro ambiental.

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Por ejemplo: las superficies por zonas extensas son homogéneas y no hay necesidad de repetir y volver a analizar lo mismo, en muchos casos, describiendo áreas que ya están perfectamente cuantificadas. En ese caso, será más productivo fortalecer a las autoridades y concentrar la mayoría de su esfuerzo, su estructura y empeño en cuidar las áreas de reserva irrecuperable, así como exigir más de lo que se establece en los planes de manejo y en los planes de compensación. 

Hoy la tecnología permite controlar diariamente los proyectos en el momento que se están ejecutando, y no esperar a que las empresas reporten de forma tardía el impacto que generaron sus proyectos. Esta posibilidad permite evitar y corregir a tiempo daños que, en caso contrario, habrían sido irremediables.

Por supuesto, aquellos responsables de proyectos que no cumplen con las precauciones ambientales correspondientes deberán recibir sanciones ejemplarizantes.

Países como Colombia, que cuenta con un ecosistema rico e indispensable para el planeta, necesitan un adecuado plan de cuidado y protección ambiental. Si bien es inevitable no afectar a los ecosistemas con proyectos de desarrollo, mediante la correcta elaboración de un buen estudio ambiental y la implementación de planes de manejo y compensación, el deterioro sería mucho más lento, dando espacio y tiempo a desarrollos verdaderamente limpios.

Finalmente, respecto al impacto de los estudios ambientales en las comunidades, su elaboración les permite conocer y proteger el ecosistema en que habitan. Además, en muchos casos, aprender a mejorar malas prácticas milenarias que por desconocimiento y costumbres todavía se realizan, dañando aún más su entorno.

*La autora es presidenta de Atención Social Integral – ASI.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes.

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Colombia acelera la transición energética

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer.

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Por: Ricardo Sierra Fernández*

Colombia vive su mejor momento en transición energética, un hecho indiscutible y respaldado por cifras importantes. Recientemente el presidente Duque desde nuestra granja Celsia Solar El Carmelo, en el Valle del Cauca, afirmó que “en Colombia hoy tenemos entre proyectos instalados y por instalar –a agosto del 2022– 2.500 megas de energías renovables no convencionales; eso significa pasar de menos del 0,3% de nuestra matriz de renovables a más del 14%, y la cifra seguirá en ascenso”.

Este impulso que comenzó a partir de la expedición Ley 1715 de 2014 para promover el desarrollo de las energías renovables, nos ha permitido a las empresas generadoras a aventurarnos, creer que esta transición es posible y hacerla realidad.

Ya es un hecho la proliferación de proyectos de energía solar y eólica en Colombia. Sin embargo, el camino apenas empieza y aún tenemos mucho por recorrer. En Celsia consideramos que hay otros temas que es necesario promover para acelerar la transición:

Movilidad eléctrica: en Colombia le estamos perdiendo el miedo a la movilidad eléctrica. Ya se está alcanzando una sana paridad entre el costo del vehículo de combustión y el eléctrico. Si entendemos la otra parte de la ecuación que son los beneficios para la salud pública, (disminución en ruido y contaminación) no hay duda de que debemos promover la infraestructura para masificar estos vehículos.

Tecnología de medición inteligente AMI: en Celsia queremos que nuestros clientes accedan a nuevas formas de consumo eficiente de energía, con herramientas que generen datos e intercambio de información. Esta medición trae beneficios como mejora en el proceso de facturación; acceso a recursos distribuidos; fortalecimiento de la gestión de red; nuevas posibilidades de eficiencia energética y estímulo a la competencia minorista.

Almacenamiento de energía: si la década pasada fue de la energía solar y eólica, esta va a ser la década de las baterías. Al integrarlas a las redes actuales y a la energía renovable podremos superar los problemas de intermitencia. Además, van a permitir que haya una verdadera revolución en el transporte eléctrico, pues con la masificación de las baterías se mejoran el precio y el acceso.

Estos pasos los tenemos que dar con firmeza. Tener incorporadas en nuestra matriz de generación las energías solares y eólicas, complementada con la hídrica -que es limpia y adecuada para nuestra geografía- es un sueño hecho realidad. Hoy en Celsia tenemos alrededor de 225 MW en proyectos de energía solar operando y en instalación (granjas, pisos y techos), y avanzamos en la pre-construcción de nuestros parques eólicos en La Guajira.

Sin embargo, lo que más nos emociona es que como empresa privada que hace parte del Grupo Argos, creamos valor social y aportamos a la transformación de las comunidades cercanas a nuestros proyectos, con programas de empleo e inversión social, acceso a educación, obras por impuestos, restauración forestal, salud y servicios básicos. Nuestro sueño es aportar a un desarrollo integral, económico y social, respetuoso del medio ambiente y de las comunidades. Esa sin duda, es la verdadera transición que el país requiere y en Colombia podemos hacerla.

*El autor es lider de Celsia.

Twitter: @risierra88.

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Unas previsiones para aplicar reformas

La economía colombiana podría cerrar el año con un crecimiento de entre el 8% y el 10%. Un crecimiento idóneo para aplicar reformas en unas economías que, como las de Latam, precisan combatir numerosas fallas estructurales.

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Billetes colombianos, dinero, economía, moneda, dinero en efectivo foto: Diana Rey Melo

Si atendemos a las perspectivas económicas que se han ido publicando en las últimas semanas sobre la economía colombiana, lo que hemos podido observar es que, mientras el crecimiento de la economía mundial se alejaba del objetivo previsto, Colombia, lejos de revisarse su crecimiento a la baja como numerosas economías, prevé crecer más de lo esperado el presente ejercicio; un crecimiento que podría, en el mejor de los casos, rozar el 10%.

Los principales informes que se han ido publicando, nos muestran que la economía colombiana crece favorablemente. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la economía colombiana podría crecer este año a un ritmo cercano al 8%. Pese a que es un dato muy positivo, lo cierto es que se aleja del previsto por otras economías como Chile, la cual prevé crecer un 11% de acuerdo con el organismo.

Lea también: Una preocupante recuperación económica

Sin embargo, otras previsiones, entre las que podemos destacar las de BBVA Research o las de Banrepública, nos dicen que este crecimiento previsto por el organismo multilateral sigue siendo un escenario posible, pero pesimista. Pues las citadas corporaciones bancarias, en sus estimaciones, han revisado al alza el crecimiento para este año, situando la tasa de crecimiento prevista para el caso de Colombia en el 9,2% y el 8,6%, respectivamente.

Teniendo en cuenta este crecimiento, de darse este escenario, la economía colombiana podría ser de las economías que más crezca en el presente ejercicio, situándose muy cerca de Perú, que prever crecer un 10%, así como de Chile, que sería la que lideraría la recuperación en la región. Y es que debemos subrayar este crecimiento, pues en las últimas semanas hay quien ya pronosticaba una estanflación que comenzaría por las economías desarrolladas y terminaría lastrando a estas economías emergentes.

Así, hablamos de un rebote que encuentra pocos precedentes en la historia. La naturaleza de esta crisis, muy distinta a la de otras, ha hecho que la recuperación, como consecuencia de ello, también sea distinta a la registrada tras otros periodos recesivos. Pues hablamos de que, de acuerdo con el propio FMI, pese a las divergencias y los claros descuelgues en la recuperación, lo cierto es que el 98% de las economías desarrolladas, y cerca del 96% de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, retomarán su nivel de producción previo a la pandemia antes de que finalice el ejercicio 2022.

Dicho de otra forma y pese a los numerosos riesgos que enfrenta la economía, que nos recuperamos es un hecho que nadie puede cuestionar.

Sin embargo, debemos saber que, como siempre debe señalarse cuando hablamos de economías en desarrollo, el nivel previo a la pandemia es el objetivo que hoy perseguimos. Sin embargo, esas ansias por alcanzar dicho objetivo preocupan por el hecho de que, cuando esta crisis pase, Colombia, así como multitud de economías de América Latina deben enfrentarse a numerosos problemas que estas economías enfrentan y, como siempre, siguen sin combatirse con las reformas pertinentes.

Lea también: La desigualdad: un factor determinante en la recuperación

Pese a que el objetivo es alcanzar el nivel previo a la pandemia de PIB, lo cierto es que este venía desacelerándose desde hace años. Mientras que estas economías emergentes crecían, antes de la crisis de 2008, a un ritmo medio cercano al 14%, desde entonces, estas se han desacelerado hasta situarse en un nivel de crecimiento medio cercano al 7%. Una desaceleración que amenaza a la convergencia y el desarrollo de estas economías, y que debe concienciarnos de que el Covid no es el fin de nuestros problemas.

En lo relativo al empleo, pese a que se espera que el 70% de las economías emergentes recupere el nivel de empleo previo a la pandemia, la realidad que muestran numerosas economías de América Latina es que, antes de la pandemia, muchas de estas economías presentaban niveles de informalidad económica desorbitados. Para que nos hagamos una idea, ciertas economías de América Latina cuentan con una población empleada en la informalidad laboral que asciende al 70% de la fuerza laboral en el país.

Pero si seguimos mirando indicadores, la caída que ha experimentado la inversión extranjera directa en las distintas economías de América Latina, la corrupción y la violencia, la migración irregular, así como numerosos fenómenos que siguen haciendo sufrir a estas economías, a la vez que limitan su potencial, deben ser combatidos, pese a que la pandemia, tarde o temprano, pase a la historia. Pues estos son los verdaderos retos que deben combatirse para una recuperación plena, pues de combatir los desequilibrios coyunturales y no los estructurales, hablamos de disfunciones que seguirán siempre presentes.

En resumen, este crecimiento que va a registrar la economía colombiana, y que le situará en niveles de producción y empleo previos a la pandemia, es muy beneficioso para impulsar y sacar reformas adelante que no solo recuperen la economía, sino que consoliden esa recuperación, corrigiendo problemas de paso que siguen impidiendo el desarrollo. Hablamos de una oportunidad única, por lo que trabajar en esas reformas debería ser una prioridad para todas esas economías de América Latina que hoy celebran el optimismo.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

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Y usted, ¿ya volvió al médico?

Se estima que se ha recuperado hasta el 85% de la asistencia a hospitales y clínicas en el país durante los últimos meses.

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El último año el debate de salud pública en el mundo se ha enfocado en el COVID-19. Y no es para menos: 220 millones de personas se han contagiado en el mundo y 4.5 han muerto por causas asociadas, de las cuales 127.000 han sido en Colombia. Pero por miedo al contagio miles de personas han dudado en ir a sus visitas al médico para tratar otras enfermedades crónicas de base o han descuidado sus comorbilidades, y lo que algunos no saben es que el bajo diagnóstico y tratamiento puede ser una amenaza para la salud pública.

Aunque apenas tenemos estimaciones preliminares, en nuestro país llegamos a tener una disminución del 60% de asistencia a centros médicos de pacientes no COVID-19. De acuerdo con la Funcolombiana, el 38% de los pacientes oncológicos atrasó o suspendió sus quimioterapias, y en otros países como Estados Unidos, el número de pruebas de detección de cáncer de mama, colon, próstata y pulmón disminuyó 85%, 75%, 74% y 56%.

El mismo caso se dio con otras enfermedades de base. Pacientes con condiciones cardiovasculares, las más mortales previo al COVID-19, dejaron de atender sus citas de control, terminando en muchos casos con complicaciones que pudieron prevenirse. Además, mientras las cifras de sobrepeso se disparan y la obesidad infantil en América Latina llegó al máximo histórico de 30%, miles han preferido ver sus niveles de azúcar elevados antes que salir de su casa a recibir atención.

El impacto ya ha empezado a estimarse. Según The Economist, estos cambios han implicado un “exceso de mortalidad” (muertes que, en circunstancias normales, no sucederían, ya que están por encima del promedio de años anteriores) por causas distintas del COVID-19. Hasta ahora, se estima que en Colombia se han registrado 170.000 muertes en exceso, de las cuales pueden atribuirse 127.000 al virus. Es decir, “otras causas” diferentes al COVID-19 han generado al menos 43.000 muertes más que el promedio de los años anteriores. 

Estamos en un momento clave para cambiar la tendencia, y con las alentadoras cifras de baja mortalidad y limitado contagio del COVID-19, llegó la hora de volver al médico. Debemos volver a los procedimientos rutinarios, y empoderar a los pacientes de nuevo en sus rutas de acceso y atención en salud.

Los últimos meses son un buen indicio de que la asistencia a hospitales y clínicas se está normalizando cada día más. Se estima que se ha recuperado hasta el 85% de la asistencia, y los proveedores de atención en salud están más preparados que nunca para atender a todos los pacientes que lo requieran.

Tras 18 meses de pandemia tal vez no haya un lugar más bioseguro para ir que un consultorio. Colombia es uno de los países que más rápido está volviendo a la normalidad en la región, y la población está comenzando su lista de planes pendientes y atrasados por la pandemia. Todos tenemos que reagendar las vacaciones y viajes atrasados, las reuniones familiares con seres queridos, los festejos con amigos. También todos, sin falta, podemos agregar en esa lista una visita al médico para que, luego de la crisis del Covid-19, la salud siga siendo la prioridad.

Por: Juan Carlos Madriñán, director de Acceso al Mercado de Medtronic

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