La primera parte de la investigación sobre los 'Pandora Papers' involucró a tres mandatarios latinoamericanos (Chile, Ecuador y República Dominicana) que actualmente están en funciones. Estas pueden ser las consecuencias que enfrentarían en el corto plazo.
“Incluso si es un negocio legal, no se ve bien que un mandatario saque su dinero fuera del país que gobierna. Eso envía el mensaje de que no confía en su propia nación“, comentó a Forbes el profesor de Economía Internacional del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Charles Kane.
La frase adquiere relevancia en América Latina cuando se observa el caso ‘Pandora Papers’, pues tres gobernantes en funciones resultaron salpicados en la primera entrega de la investigación realizada por el International Consortium of Investigative Journalists (ICIJ). Se trata del chileno Sebastián Piñera, el ecuatoriano Guillermo Lasso y el dominicano Luis Abidaner.
Además de político, Piñera siempre ha sido un empresario destacado en los rankings de las fortunas más grandes del mundo. Hoy en día, ocupa el puesto 1.064 de la lista Forbes con un patrimonio de US$2.800 millones. Justamente sus nexos con el mundo empresarial lo tienen en la cuerda floja, aunque sus líos no provienen de una época reciente.
Sumado a la crisis de popularidad relacionada con el estallido social de 2019, así como a las complicaciones del proceso constituyente que se adelanta en su país, Piñera enfrenta ahora una acusación relacionada con un negocio realizado en el proyecto ‘Dominga‘, durante su primer mandato presidencial.
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Además de que el proyecto se aprobó a pesar de la oposición de grupos ambientalistas al establecerse en una zona que alberga 80% de la población mundial de Pingüinos de Humboldt, se han generado suspicacias debido a que el contrato de la minera se celebrara en las islas vírgenes británicas y no en Chile, según explicó a Forbes la doctora en Ciencias Políticas de la Universidad de Lovaina, Paulina Astroza.
“Este no es solamente un negocio que se hace fuera de Chile para no tributar, sino que además se condiciona ese pago a una acción carísima, y Piñera no iba a hacer nada que impidiera que se aprobara”, agregó.
Dicha afirmación se refiere a una de las cláusulas del negocio, que indicaba la venta de la participación de Piñera en el proyecto al empresario Carlos Alberto Délano, mediante un acta notarial firmada en Chile por US$ 14 millones y otra en las Islas Vírgenes Británicas por US$138 millones, 10 veces esa cantidad.
La figura de Delano tampoco está exenta de controversia, pues fue condenado en 2018 a cuatro años de libertad vigilada por delitos tributarios en relación con el Caso Penta, centrado en el fraude al Fondo de Utilidades Tributables (FUT) por parte de Empresas Penta. Además, tuvo que pagar una multa de US$2,1 millones junto a su socio, Carlos Eugenio Lavin.
Impacto asimétrico
Para el analista internacional de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo Jassir, el impacto que tendrá el caso ‘Pandora Papers’ en los presidentes implicados va a ser asimétrico, pues mientras que Piñera va de salida y no prevé regresar a la política, la crisis en Chile se va a decantar por las elecciones, donde seguramente “se va a ver afectada la derecha”.
En el caso de Ecuador las cosas se ven diferentes, pues no solo hay que tener en cuenta que el presidente Lasso apenas está comenzando su mandato. Su pasado como presidente ejecutivo del Banco Guayaquil entre 1994 y 2012, así como su desempeño como ministro de Economía entre agosto y septiembre de 1999, en medio de la crisis que desembocó en la dolarización de Ecuador, pueden perjudicarlo aún más.
“Cuando Ecuador tuvo su crisis financiera, la peor de su historia, se especuló mucho acerca de la responsabilidad de los banqueros. Esto le da credibilidad al discurso del centro y de la izquierda de mayor transparencia fiscal”, dijo Jaramillo a Forbes.
La investigación del ICIJ apunta a que Lasso habría recurrido a 14 sociedades financieras ubicadas en Panamá y Estados Unidos, de las cuales 11 están inactivas en la actualidad. Cabe destacar que el mandatario se deshizo de la mayoría de su entramado offshore antes de su candidatura presidencial, mientras que niega cualquier relación con las tres sociedades que aún se mantienen vigentes.
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El problema vendría con lo sucedido con gran parte de las acciones de dichas sociedades disueltas, pues habrían sido utilizadas para crear dos fideicomisos en Dakota del Sur a finales de 2017. No obstante, Lasso niega cualquier tipo de relación con los mismos, y a su vez, los documentos de la investigación no revelan ningún beneficiario directo.
La mala hora del sector financiero
El sector financiero también se ha visto salpicado en Brasil con el ministro de Economía, Paulo Guedes, así como el presidente del Banco Central, Roberto Campos Neto, quienes habrían creado empresas ‘offshore’ en paraísos fiscales sin notificarlo a la opinión pública, a pesar de la relevancia de sus cargos.
Mientras que Guedes aparece como accionista de la empresa Dreadnoughts International Group, registrada en las Islas Vírgenes Británicas, Neto es propietario de cuatro empresas; en dos de ellas, ‘Cor Assets’ y ‘ROCN Limited’, registradas en Panamá, aparece en sociedad junto con su esposa, Adriana Buccolo de Oliveira Campos.
Con estas implicaciones, Jaramillo señala que la legitimidad del sistema financiero y fiscal a nivel internacional queda muy maltrecha, porque se habla de una alianza que favorece la evasión mediante estructuras que “dejan al descubierto una enorme ventaja para los capitales más grandes, que pagan un impuesto que nada tiene que ver con las dimensiones de su riqueza”.
Al respecto, mencionó que desde hace mucho tiempo se ha hablado de combatir la evasión fiscal y que hubiera más cooperación de los llamados paraísos fiscales, necesidad que revive ante las revelaciones de los ‘Pandora Papers’.
Como resultado, esta trama desembocará en una mayor presión sobre los políticos para que haya más transparencia en sus ingresos, revelando huecos en el sistema internacional para que las grandes fortunas estén protegidas y no estén declaradas, mostrando “unos estados muy hipócritas que no están dispuestos a cooperar de manera efectiva”.
“Esto va a desacreditar a todas aquellas personas que tengan un pasado como empresarios o banqueros, estilo Piñera, Trump o Lasso, de quienes se asume van a cubrir de trampas el sistema financiero para tributar mucho menos”, concluyó.