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El boyacense detrás del éxito de la alcaldesa de París

Las aspiraciones presidenciales de Anne Hidalgo vienen respaldadas por una larga administración en la capital francesa y una amplia popularidad. Para conocer su éxito, Forbes entrevistó a uno de sus asesores más cercanos, que nació en Tunja, Boyacá.

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Foto: ©Sebastián Montes / Forbes Colombia

La alcaldesa de París, Anne Hidalgo, ha estado al frente de la Ciudad Luz por siete años y medio. Su segundo periodo, que se hizo oficial a finales de junio de 2020, tuvo su foco principal en convertir a la capital francesa en “la ciudad de los 15 minutos”, que busca ofrecer servicios esenciales con una movilidad de bajas emisiones en un perímetro corto. Dicha idea, que le valió para mantenerse en su cargo con una amplia mayoría, tiene a un colombiano como su principal gestor.

“Mi función es dar una visión científica de la transformación de las ciudades para anticipar las mutaciones ligadas a los paradigmas de vida: cambio climático, nuevos modelos económicos e impacto social”, aseguró Carlos Moreno, que además de ser el creador de dicho concepto, es el enviado especial de la alcaldesa Hidalgo en lo referente a las smart cities, título que le permite representar a París en diferentes encuentros a nivel mundial.

Esa visión fue la que llevó a Hidalgo, actualmente en la carrera por la presidencia de Francia, a interesarse por la ciudad de los 15 minutos. Tanto así, que en febrero de 2020 realizó una conferencia de prensa conjunta con Moreno para convertir este concepto en una cuestión mundial.

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Para llegar a este punto, Moreno ha desarrollado una larga y exitosa carrera en Francia durante los últimos 40 años. A pesar de su estrecha vinculación con la alcaldesa, a quien conoce desde hace más de una década, confiesa al equipo de Forbes desde sus oficinas en París que su papel no es político, pues prefiere definirse como científico y académico; y los hechos lo avalan.

¿Cómo empezó?

Moreno entró a Francia como refugiado político a sus 20 años de edad, en diciembre de 1979, pues había formado parte de la guerrilla del M-19 en Colombia. A su llegada, comenzó a estudiar en la Universidad París-Sur, situada en el barrio parisino Orsay, donde se formó en temas relacionados con las matemáticas y las ciencias de la computación.

De hecho, las etapas iniciales de su trabajo le llevaron por el camino de la tecnología, campo en el que colaboró con un equipo pionero en robótica e inteligencia artificial en la Universidad de la Sorbona. Gracias a esa experiencia llegó al mundo de las ciudades, donde se desenvolvió en campos como la industria nuclear y la biotecnología.

Los avances que había desarrollado llamaron la atención de la industria nuclear en Francia entre 2002 y 2003. Para entonces, la empresa del Estado tenía dificultades para contratar científicos que trabajaran en actividades de seguridad nuclear, por lo que pidieron usar su tecnología, aunque debían hacerlo a través de una empresa. Por esa razón, fundó una compañía dentro de su laboratorio de la universidad llamada ‘Sinovia’.

Fue esa misma tecnología la que se usó para las ciudades, especialmente en temas como la gestión de crisis, el alumbrado público, así como la primera plataforma digital que permitía controlar infraestructuras técnicas. Tras seis rondas de inversión para levantar capital, vendió su compañía en 2010 a la empresa multinacional Engie Ineo, que a su vez lanzó una división mundial de soluciones digitales en las ciudades basada en el trabajo de Moreno.

Llegado a este punto, siendo uno de los pioneros de las smart cities, Moreno comprendió que “habíamos llegado al techo de vidrio”, donde la tecnología no era lo suficientemente poderosa como para resolver por sí sola problemas tan complejos como el cambio climático, la fragilidad de los recursos, la vida urbana, la creación de valor económico y el impacto social.

Nuevo paradigma

Hacia 2013, el académico creó el concepto de la human smart city, focalizando su interés en el impacto del cambio climático con respecto a las ciudades, pues estas son las principales generadoras de CO2, siendo responsables de hasta 70 % del total de emisiones a nivel global.

“El siglo XXI es el siglo de las ciudades, y comprender esto muestra que los eventos determinantes de este siglo, más allá del impacto de la tecnología y la revolución digital, son el cambio climático y la salud mundial pandémica, que están íntimamente ligados a ellas”, afirmó.

Frente a esos dos aspectos, fue tajante al aseverar que las ciudades son el problema y la solución. Curiosamente, ocho años antes de llegar a esa conclusión, dicha idea pasó por la cabeza del alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013, Michael Bloomberg, quien impulsó la creación del Grupo de Liderazgo Climático, conocido como C40, en octubre de 2005. Con más de 100 ciudades de todo el mundo integradas entre sí, el propósito de esta plataforma es que se lean entre ellas de manera transnacional.

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Fue allí donde, según cuenta, conoció la potencia y la visión de la alcaldesa Hidalgo, que comprendió el vínculo estrecho entre el cambio climático y la actividad humana, que hace que las ciudades crezcan. “Vi su capacidad de visualizar esa gran encrucijada mundial, y me pareció extraordinario que una persona como ella tuviera esa capacidad de proponer una transformación en profundidad del modo de vida en París”, señaló.

No fue sino hasta 2015 cuando Moreno lanzó el concepto de la ciudad de los 15 minutos. Lo hizo durante la COP21, la primera reunión de Estados centrada en discutir las decisiones a tomar frente al cambio climático y que originó el conocido Acuerdo de París. Al respecto, la cuestión a resolver no se centraba en cómo disminuir los niveles de CO2 ni en medidas para hacer el transporte más limpio, pues la pregunta de fondo era por qué nos desplazamos tanto. Para el académico, el asunto no se trata de mejorar las emisiones, sino cuestionárselo de raíz.

“La idea se trata de crear una ciudad policéntrica en la que ofrecemos unos servicios que permiten disminuir esos desplazamientos. En ese momento, yo visualicé seis cosas fundamentales a satisfacer en materia de proximidad, que permiten disminuir la presión sobre las movilidades: trabajar lo más cerca posible a mi casa, hacer las compras en un circuito corto, acceder a la salud física y mental, acceder a educación y cultura, y descansar rodeado de biodiversidad. Yo los llamé las seis funciones sociales urbanas claves”, explicó.

Llegada de la pandemia

Moreno comenzó a estudiar el impacto del Covid-19 a finales de enero de 2020, destacando que sería la viralidad más grande del mundo moderno, que a su vez iba a cambiar profundamente la manera de vivir en el mundo, y cuya duración conllevaría un largo tiempo.

Al respecto, detalló que el último trimestre del año estará condicionado por dos conceptos que ya mencionó previamente: el cambio climático y la salud mundial pandémica.

En el primer caso, puntualizó que el mundo está muy atrasado frente a la meta fijada en los acuerdos de París, que preveían disminuir 45 % las emisiones de carbono, y así limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados centígrados en 2030. “Los estados no han cumplido, las políticas urbanas no han estado a la altura del desafío climático, el sector privado no ha tomado a pecho el impacto, y el agua nos está llegando al cuello”, apuntó.

Con respecto al segundo, sostuvo que el mundo está enfrentando una pandemia que no logra controlar, pero señaló que aquellos que podrán salir adelante en medio de los cambios derivados del Covid son aquellos que “les hagan frente a las dos cosas a la vez, con una política clara de sanidad que sea compatible con el cambio climático”.

“Por esa razón, esta visión que tuvimos con la alcaldesa se volvió mundial, y para este trimestre se ha convertido poco a poco en el turning point”, donde podemos pasar de un lado a otro. No es el fin del mundo, pero si no nos adaptamos, este será cada vez menos habitable, y será un lugar donde estas amenazas estarán cada vez más presentes”, concluyó.

¿Cómo aplicarlo en la región?

El C40 creó una fuerza de trabajo enfocada en la pandemia dirigida por el alcalde de Milán, Giuseppe Sala. Dicho grupo incluyó ciudades del mundo entero, entre las que estuvieron ciudades de América Latina como Buenos Aires, Santiago, Bogotá, Medellín, Sao Paulo, Río de Janeiro y Quito. De este trabajo, se adoptó el concepto de las ciudades de 15 minutos como visión de proximidad policéntrica y como hoja de ruta para tiempos de cambio climático y pandemia.

Para implementarlo en la región, Moreno aconsejó verlo como un marco conceptual o guía práctica sobre la necesidad de modificar nuestros modos de vida, pues el cambio climático que amenaza a América Latina hoy en día “ya está alterando nuestras maneras de vivir”.

“América Latina se caracterizó por ser un continente que se urbanizó en muy poco tiempo. Cuando yo salí de Colombia, había 30 % de zonas urbanas y 70 % rurales, pero 40 años después son 20 % rurales y 80 % urbanas. Así las cosas, Latinoamérica es el continente más urbanizado del mundo”, sentenció.

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El experto destacó que, más que una red de países, el continente se ha convertido en una red de ciudades que las ha llevado a competir entre ellas, incluso en un mismo país, sin que haya un contrapunto permanente. “El problema de América Latina es de gobierno y de política urbana, porque realmente les ha faltado lo esencial: el bien común”, dijo.

Para Moreno, los responsables de crear políticas nacionales o locales deben preguntarse si dejan que el cambio climático les tome más ventaja, o si mejoran la participación ciudadana, pues la ciudad de 15 minutos es, a su criterio, una puerta abierta hacia la transparencia, el policentrismo, y sobre todo, hacia la democracia.

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El colombiano que enviará una cámara a la Luna en un cohete de SpaceX

Daniel Posada es uno de los líderes de un grupo que enviará una cámara a la Luna, que saldrá del planeta a bordo de un cohete de SpaceX este semestre. Será el primer proyecto estudiantil de este tipo.

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Daniel Posada cursa un doctorado en ingeniería espacial. Foto: Proporcionada.

Para poder cubrir algunos gastos de vivir en Bogotá, Daniel Posada viajaba a Medellín, ciudad en la que creció, para trabajar como mesero durante sus vacaciones mientras estudiaba ingeniería mecánica en la Universidad de los Andes.

Aunque su tesis de pregrado se enfocó en un sistema de control para estabilizar satélites, al graduarse, el trabajo que encontró fue como asesor bilingüe en un call center .

“Enfrentarse al mercado laboral colombiano fue lo más díficil”, recuerda Posada. “Necesitaba ahorrar porque quería salir a estudiar, porque me daba la flexibilidad de prepararme y de poder dedicar mis tardes a aplicar a programas de posgrado en el exterior”.

Desde una oficina en Daytona Beach, en la Florida (Estados Unidos), el ahora candidato a doctor en Ingeniería Aeroespacial de la Embry Riddle Aeronautical University, confirmó a Forbes que es uno de los líderes del grupo de estudiantes que enviará una cámara de 360 grados a la Luna, que saldrá del planeta Tierra en el primer semestre de este año a bordo de un cohete de SpaceX.

Daniel Posada trabajando en el proyecto. Foto: Embry-Riddle Aeronautical University.

“Es un orgullo para mí ser ingeniero principal en el proyecto, pues he sido afortunado de trabajar con un gran equipo. Estamos viviendo en un tiempo muy especial ya que no se decide regresar a la Luna todos los días”, dijo Posada en entrevista con Forbes. “Es algo emocionante porque vamos a realizar algunas primicias. Esta misión tomará la primera foto en tercera persona de un aterrizaje en un cuerpo celeste diferente al nuestro. Se va a probar tecnología WiFi en la Luna por primera vez para transmisión de datos, y mucho más. Creo que lo más representativo es que esta misión es una prueba de que con arduo trabajo y dedicación, los sueños y las metas se pueden lograr”.

EagleCam Canadensys Delivery
Tres lentes con un campo de visión de 180 grados están alineadaos contra la estructura del marco externo del CubeSat. Diseñadas para resistir las duras condiciones del entorno espacial, las cámaras garantizarán que EagleCam capture una vista de 360 grados, independientemente de cómo EagleCam aterrice en la luna. (Foto: Embry-Riddle Aeronautical University)

El colombiano, que nació en Bogotá y creció en Medellín, lleva dos años supervisando el proyecto CubeSat, que con su cámara conocida como EagleCam irá junto al módulo de aterrizaje lunar Nova-C, pero se lanzará a la superficie 30 segundos antes del módulo para capturar una especie de selfie de la nave mientras aterriza.

Las fotos que se tomen desde los tres lentes de la cámara, serán enviadas al módulo de aterrizaje a través de WiFi, una tecnología que nunca antes ha sido utilizada en la luna y que lo será con el diseño de los estudiantes universitarios.

 “Es satisfactorio saber que lo que se está haciendo es para mejorar nuestra calidad de exploración espacial y entender más ese ambiente inhóspito y tranquilo. Todo en miras de poder regresar humanos a la Luna y, quién sabe, de pronto a Marte”, asegura Posada.

Él primero se fue becado a estudiar una maestría en ingeniería aeroespacial, en donde empezó a interactuar con Intuitive Machines, una compañía con sede en Houston que desarrolló el vehículo de aterrizaje lunar. Su tesis fue el diseño de un sistema de navegación para la etapa final que ayuda a distinguir el área segura de aterrizaje. Graduádose con una distinción, aseguró más adelante un puesto en el doctorado.

“La realidad de un extranjero acá es que uno debe trabajar mucho para mostrar que uno vale su peso en oro y garantizar que le sigan pagando a uno la universidad y que le paguen un sueldo para la supervivencia”, relata Posada. “Algunos momentos fueron muy difíciles porque, además, empezó la pandemia y no podía viajar a visitar a mi familia, a tal punto que murió mi abuelita y no pude ir a su entierro. Ella siempre fue una de las personas que más me apoyó y que también amaba el espacio. Tengo la tranquilidad de que ella me vio triunfar y empezar mi doctorado y ahora me encuentro en este proceso de investigar métodos usando inteligencia artificial para detectar lugares seguros para aterrizar en cualquier cuerpo celeste”.

El proyecto involucra a varios profesores y estudiantes de ingeniería aeroespacial, ingeniería eléctrica, ingeniería de sistemas y negocios. A lo largo del curso del proyecto, los estudiantes están aprendiendo a construir hardware para soportar entornos espaciales y lanzamientos hostiles, así como sensores de sistema de interfaz a computadoras.


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Luis Carlos Sarmiento regresa al trono como el hombre más rico de Colombia

La inquietud sobre la Fed ha causado bajas en la Bolsa de Nueva York, lo que cambia el panorama de las fortunas de los colombianos más ricos en el mundo.

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Luis Carlos Sarmiento Angulo
Foto: Archivo.

El accionista mayoritario de Grupo Aval, Luis Carlos Sarmiento Ángulo, está tomando distancia al coronarse nuevamente como el colombiano más rico en el mundo, con una fortuna de US$9.600 millones, que lo ubica en el puesto 235 de los más ricos del planeta en la lista Forbes.

El colombiano David Vélez, el fundador de Nubank, que había irrumpido en el listado con un patrimonio superior, queda por el momento en el segundo puesto con US$8.600 millones, que lo ubica en el puesto 295 a nivel global.

Como Forbes lo había previsto, en los próximos meses habrá un sube y baja entre Vélez y Sarmiento, ya que estos patrimonios netos se mueven al ritmo del mercado bursátil.

En esta ocasión, las acciones que se cotizan en Wall Street han experimentado un ánimo de inquietud entre los inversores por el devenir de los estímulos de la Reserva Federal de los Estados Unidos y el repunte de infecciones de covid-19 con la variante ómicron.

Los principales índices de Wall Street cerraron en baja el jueves debido a que los inversores tomaron ganancias, particularmente en acciones tecnológicas después de un repunte de tres días, mientras varios funcionarios de la Reserva Federal hablaron sobre la inflación y las alzas en las tasas de interés.

Las acciones de crecimiento de Wall Street, sensibles a las tasas de interés, como las de tecnología, quedaron rezagadas con respecto al mercado en general en la última sesión antes de que comience la temporada de ganancias del cuarto trimestre.

Wall Street acusó recibo de las declaraciones de varios funcionarios de la Fed, quienes hablaron públicamente sobre la lucha contra la alta inflación.

Con la baja de las acciones Nubank también dejó de ser el banco más valioso de América Latina, con una valoración de US$38.600 millones, pero muy cerca del que lo es, Itaú, que registra una capitalización bursátil US$41.200 millones.

El precio de la acción de Nu (US$8.3) ha experimentado un descenso de -18.93 % desde su debut en la Bolsa de Nueva York.

Por su parte, Grupo Aval, valuado en US$5.900 millones, también ha registrado bajas en su acción (US$5.36) que ha registrado una disminución de -6.46% en los últimos seis meses en el mismo mercado bursátil.

Acción de Grupo Aval en los últimos seis meses.

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Cómo los Gilinski construyeron un emporio y alteraron el enroque del GEA

Jaime Gilinski Bacal empezó su carrera laboral en Morgan Stanley, en Nueva York. Regresó a Colombia en 1987 y se convirtió a partir de la década de los 90′ en uno de los banqueros más importantes del país. En 2013 hizo su debut en la lista de millonarios Forbes y ahora acaba de penetrar lo que por muchos años se conoció como el Sindicato Antioqueño. Esta es su historia.

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Jaime Gilinski Bacal. Foto: Forbes US / 2013.

Jaime Gilinski logró su cometido. Con una jugada de ajedrez, única en su tipo, alteró en menos de dos meses lo que algún día se conoció como el Grupo Empresarial Antioqueño (GEA). Un jaque mate que le salió tal y como lo imaginó, y que ahora lo ubica como uno de los máximos accionistas de Sura y Nutresa.

Gilinski, que hace parte de una dinastía de empresarios judíos que llegaron a principio del siglo XX a Colombia, penetró finalmente la estructura societaria que preservó el GEA por más de 40 años. Encontró el punto débil, consiguió la plata, movió sus fichas, lanzó el anzuelo y entró a lo que para muchos siempre fue un enroque indestructible.

Pero el éxito no fue de la noche a la mañana. La historia detrás de cómo los Gilinski llegaron al trono de las juntas directivas de Sura y Nutresa va más allá. Cuando gran parte de los empresarios estaban preocupados por atajar el virus, preservar las operaciones y salvaguardar las vidas, los Gilinski ya analizaban esta movida.

Todo comenzó hace poco más de 20 meses cuando en un análisis a puerta cerrada encontraron el talón de Aquiles del GEA: Nutresa. Se dieron cuenta que desde hace más de dos décadas nadie tenía el 50% de participación en la empresa de alimentos, por lo que esa sería su puerta de entrada a esa estructura.

Lea también: Jaime y Gabriel Gilinski logran su cometido: alcanzan el mínimo de 25% en la OPA de Sura

Al analizar la compañía, encontraron que antes de dar un paso adelante debían pedir una autorización a la Superintendencia Financiera. Sura tenía más del 10% de Nutresa, lo que los obligaba a pedir ese permiso ante la entidad. Los Gilinski hicieron la solicitud y en un par de meses les fue aprobada. De manera silenciosa, surtieron los trámites y entregaron toda la información requerida. Nunca nadie se enteró.

El aval de la Super, tal y como lo reportó Forbes Colombia, bloqueó a nuevos inversionistas debido a que este proceso tarda hasta un año. Los Gilinski sabían que no sería nada fácil que un jugador internacional se uniera con el GEA para lanzar una OPA competitiva. Y sí fue.

Jaime Gilinski ocupa el puesto 775 en el listado de las 1.000 personas más ricas del mundo.

Tras surtir este proceso, Jaime, junto a su hijo Gabriel, tocó las puertas de la Superintendencia de Industria y Comercio para analizar si se configuraba un monopolio al unir eventualmente sus inversiones en Yupi y Nutresa. De eso tampoco nadie se enteró y el concepto se emitió sin ningún contratiempo. Ahí se aclaró el panorama ante la eventual OPA que meses después vendría.

El 11 de noviembre, a eso de las 7:30 de la noche, la Superintendencia Financiera sorprendió al mercado. En una comunicación enviada al presidente de la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), Juan Pablo Córdoba, la entidad ordenó suspender la negociación de la acción de Nutresa. Los medios de comunicación, de entrada, titularon: ‘OPA hostil por el Grupo Nutresa’.

Lea también: Oferta de ‘toma de hostil’ por Nutresa, los fabricantes de la chocolatina Jet y galletas Saltín Noel

Sin mucha información, la noticia movió las fibras del mundo empresarial y financiero en Colombia. Horas después, a eso de las 11 de la noche, se conoció que Jaime y Gabriel Gilinski estaban detrás del millonario negocio.

Y todo no paró ahí. Jaime, quien siempre había mantenido un bajo perfil, salió a hablar en medios argumentando las razones de la movida. El GEA, por su parte, se defendió y con unos comunicados escuetos aseguró que analizaría el precio ofrecido en Nutresa. Para entonces, aún no se preveía la OPA de Sura.

Con la promesa de analizar la política dividendos, listar sus empresas en la bolsa de Estados Unidos, buscar socios estratégicos e inclusive avanzar en indicadores sostenibles, el GEA buscó frenar la avanzada de los Gilinski. Sin embargo, su mensaje dividió al mercado, en el que se argumentó siempre que la prima ofrecida en la OPA era una muy buena oportunidad para salir de esa posición.

En medio de las festividades, la ‘Noche Buena’ y el ‘Fin de Año’, el país presenció lo que para muchos fue el despertar de la Bolsa de Valores de Colombia.

Lea también: El GEA se despierta: así promete dar valor a sus inversiones

Así, tras frenéticas semanas y una lluvia de información que inundaron las redes sociales, ayer se concluyó que el Grupo Gilinski alcanzó el mínimo en su oferta por Sura y se espera que tenga un buen resultado en Nutresa. La razón: logró convencer a los inversionistas extranjeros, a los fondos de pensiones y a los minoritarios.

Un emporio que crece

Pocos colombianos habían escuchado el nombre de Jaime Gilinski antes del 11 de noviembre del 2021. La OPA de Nutresa lo convirtió en el tema de debate, en una novela que conjugó un negocio billonario, hombres poderosos y una rivalidad histórica que se volvió a revivir después de muchos años.

El empresario saltó de nuevo a la escena local tras construir un emporio de la mano del negocio financiero, el hotelero y de alimentos. Oriundo del Valle del Cauca, se mantuvo en la sombra por muchos años, pues gran parte de la fortuna que amasó la construyó viviendo fuera del país.

Sin embargo, Jaime no empezó de la nada. Es miembro de una familia de industriales que llegaron a Colombia hace casi un siglo para radicarse en Barranquilla. Su padre Isaac Gilinski Sragowicz fundó parte de las empresas que hoy lidera, pese a que años más tarde pasó a la política a desempeñarse primero como Embajador de Colombia en Israel y ahora como Embajador Alterno de Colombia ante la ONU.

Junto a Perla Bacal, su madre, Jaime creció entre los negocios familiares y se graduó del colegio hebreo Jorge Issac de Cali. Tras su paso por la secundaria, viajó a Atlanta, Estados Unidos, e ingresó a estudiar ingeniería industrial en el Instituto de Tecnología de Georgia. Luego hizo un MBA en Harvard y trabajó en el área de fusiones y adquisiciones de Morgan Stanley, en Nueva York.

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Para entonces, Isaac ya había fundado dos importantes empresas: bocadillos Yupi y plásticos Rimax. Eso le dio a la familia la base financiera para pagar la costosa educación de Jaime en Estados Unidos.

Durante su paso por Harvard, Forbes registró que Jaime conoció al multimillonario George Soros, quien años después sería una ficha clave cuando él concretó la compra del Banco de Colombia.

Su paso por Estados Unidos terminaría en 1987 cuando el joven banquero regresó al país para trabajar junto a su padre. Al volver, logró catapultar las empresas de la familia e indujo a su Isaac para ingresar en el negocio bancario.

En 1990, los Gilinski, impulsados por Jaime, adquirieron los activos colombianos del BCCI (Banco de Crédito y Comercio Internacional) tras su colapso global. Reseña la Silla Vacia que fue una entidad que “estaba en quiebra y en líos judiciales después de haber reconocido públicamente que lavaba dinero del narcotráfico colombiano”.

Rebautizado como Banco Andino, lo que antes se conoció como BCCI logró ser una de las entidades financieras más eficientes del país. “El banquero reestructuró el banco en problemas e incorporó una gerencia profesional para detener una corrida de activos”, reseña Forbes. En menos de tres años, el grupo empresarial cuadruplicó los activos del banco, y, un año después, lo vendieron por más de US$70 millones.

Con 37 años, el joven banquero se perfiló como uno de los empresarios más prolíficos de su época. De hecho, fue precisamente en 1994 cuando Jaime demostró sus ávidas técnicas de negociación y adquirió el Banco de Colombia por un monto de US$375 millones de esa época. El joven Gilinski obtuvo el apoyo de aproximadamente 100 inversionistas internacionales, incluido su amigo Soros, quien se dice que aportó US$50 millones.

Ese fue quizás uno de los grandes negocios de los 90’s, pues Gilinski obtuvo préstamos puente de Barclays e ING, respaldados por acciones del banco.

Un viejo conocido

Su primer contacto con lo que para entonces se conocía como el Sindicato Antioqueño fue en 1997. Con el Banco de Colombia en su propiedad, los Gilinski vendieron el 51% de su participación al Banco Industrial Colombiano (BIC), de Antioquia. Los medios de comunicación lo registraron como ‘el negocio del Siglo’, pese a que trajo años después una pelea que se extendería por más de una década.

Todo se debe a una demanda que interpuso Jaime Gilinski en 1999, cuando argumentó que el GEA solo puso US$8 millones de los US$415 millones del negocio. En su momento, se advirtió que el pago nunca se realizó con el dinero de un préstamo, sino que se le cargó a los accionistas de la entidad.

Tomado de Twitter: @galmau

Pero el GEA no cedió ante los Gilinski y la guerra entre estos pesos pesados se extendió por más de 11 años, con tribunales en Colombia y Estados Unidos.

En medio de esta disputa, que iba y venía con pesos pesados del derecho, la familia Gilinski se mantuvo en silencio y Jaime se consolidó en el trono del grupo mientras sus hijos se formaban en Estados Unidos. Tras un par de años en silencio, en 2003 el empresario compró el Banco Sudameris de Intesa Sanpaolo, una de las entidades más grandes de Italia. Ahí lo fusionaron con Servibanca y sumaron al Banco Tequendama del Banco del Crédito de Perú. De esta manera, aumentaron notablemente su riqueza, consolidando finalmente el Banco GNB Sudameris.

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A pesar de la crisis financiera del 2008, el clan Gilinski supo sortear los obstáculos y salir avante con su conglomerado. De ahí a que en 2010 compró la comisionista de bolsa Suma Valores y en 2014 aumentó sus activos con la compra de los negocios de HSBC en Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay.

En 2013, Jaime Gilinski entró a la lista de multimillonarios de Forbes. Su debut se hizo tras registrar una fortuna de US$2.400 millones. Ese año fue catalogado como la estrella bancaria de Colombia.

“Hay un momento en la vida en el que tienes que asumir todo el riesgo, simplemente poner todas las cartas sobre la mesa”, dijo Gilinski hace unos años.

Con esta suma de activos bancarios, Jaime se apalancó de los conocimientos de su hijo Gabriel para seguir aumentando su fortuna. En 2015, de hecho, compraron por US$100 millones varios hoteles en el país, así como ingresaron al mundo de los bienes raíces.

La familia Gilinski es parte de un ambicioso proyecto de desarrollo en Panamá, donde se asoció con los multimillonarios Ian y Richard Livingstone del Reino Unido. Estos dos hermanos son son dueños de propiedades en todo Londres, incluidas tiendas de alta gama, hoteles ostentosos y apartamentos de lujo. Su firma London & Regional, posee más de 45 ubicaciones de Holiday Inn Express en Europa y opera hoteles en Los Ángeles, Las Vegas y Miami.

Junto a Jaime y Gabriel Gilinski, los Livingstone ganaron los derechos para desarrollar un lote de 2,750 acres que antes era una Base de la Fuerza Aérea de EE. UU. Con la promesa de invertir US$705 millones, superaron la oferta de otros 16 concursantes y aseguraron la tierra durante los próximos 40 años.

Evolución de la fortuna de Jaime Gilinski, según Forbes.

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A todo el conglomerado que han logrado constituir, con una serie de fusiones y adquisiciones estratégicas, se suma su división de medios de comunicación. En 2019, por ejemplo, Gabriel lideró la compra de Publicaciones Semana, un negocio que les dio la puerta de entrada en esta industria.

El portafolio

Con los millonarios negocios que han concretado en los últimos años, la fortuna de Gilinski ha pasado de US$2.600 millones en 2013 a US$3.800 en 2021. Más de US$1.200 millones más en solo ocho años, por lo que Forbes lo ubica entre los cinco colombianos más ricos del mundo.

Su holding financiero es Banco GNB Sudameris, una matriz que conforman las firmas Servivalores (comisionista de bolsa), Servitrust (fiduciaria), Servibanca (red de cajeros electrónicos) y las filiales Banco GNB Perú y Banco GNB Paraguay.

En este momento, Gabriel asume la presidencia del Grupo y apuntan a seguir creciendo en el negocio financiero ahora con LuloBank. Se trata de un neobanco al que le apuesta los Gilinski, y el cual estaría al mando Benjamín, otro de los hijos de Jaime y quien está detrás de toda la estrategia.

La entidad, 100% digital, ya está en fase beta en Colombia. De hecho, hace unos meses, anunciaron que tendrán cuentas de ahorro y créditos digitales, con los que buscan continuar democratizando el acceso al sistema financiero en el país.

Todo esto se daría luego de que a principios del año pasado el Grupo BBVA vendiera el 100 % del capital social de BBVA Paraguay al Banco GNB Paraguay, filial del Grupo Financiero Gilinski.

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El multimillonario de Wall Street Mike Novogratz predice un “nuevo piso” para Bitcoin

Además, arriesga un pronóstico para este 2022: “Si la inflación no baja como piensa la Fed, todas las apuestas están canceladas”.

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Los precios de Bitcoin y las criptomonedas cayeron drásticamente durante la última semana, y el mercado de criptomonedas combinado bajó alrededor de US$ 1 billón desde su pico de noviembre, incluso cuando el gigante de Wall Street, Goldman Sachs, emitió una enorme predicción del precio de bitcoin.

El precio de bitcoin ha caído alrededor del 10% desde principios de 2022, llegando a US$ 40.000 desde máximos de casi US$ 70.000 a fines del año pasado. Mientras tanto, otras criptomonedas importantes como ethereum, BNB, solana, cardano y XRP de Binance también se han desplomado, perdiendo porcentajes de dos dígitos la semana pasada.

Ahora, mientras los comerciantes buscan desesperadamente señales de que la venta masiva terminó, el multimillonario de bitcoins y criptomonedas, Mike Novogratz, dijo que no espera que el bitcoin caiga más, llamando al precio mínimo justo por debajo de los mínimos de esta semana de US$ 40.680.

“En las listas, US$ 38.000 y US$ 40.000 se sienten como el lugar en donde deberíamos tocar fondo”, dijo a CNBC Novogratz, director ejecutivo de la compañía de gestión de inversiones en criptomonedas Galaxy Digital, señalando “una enorme cantidad de demanda institucional al margen”.

El multimillonario Mike Novogratz revela cuánto tiene invertido en Bitcoin  - CRIPTO TENDENCIA
Mike Novogratz.

“Conozco grandes instituciones que están pasando por su proceso para colocar posiciones, y creo que las verán como niveles atractivos para comprar”, dijo Novogratz, un veterano de Wall Street que saltó de cabeza a bitcoin y cripto en 2017 después de períodos en Fortress y Goldman Sachs.

Los gigantes de Wall Street y los inversores institucionales han entrado en los mercados de criptomonedas desde 2020. El precio de bitcoin aumentó alrededor de un 400% en los últimos dos años, y las criptomonedas más pequeñas como ethereum y solana obtienen ganancias aún mayores.

Sin embargo, bitcoin y las criptomonedas siguen siendo muy volátiles, lo que desanima a muchos grandes inversores a pesar de que algunos predicen que bitcoin ganará participación de mercado del oro como reserva de valor en los próximos años.

El precio de bitcoin cayó drásticamente esta semana después de que la Reserva Federal publicara las actas de su reunión de diciembre en la que los funcionarios discutieron la posibilidad de aumentos más rápidos de las tasas de interés y la reducción del enorme balance general de la Fed para frenar la inflación vertiginosa.

El precio de bitcoin cayó a mínimos de poco más de US$ 40.000 por bitcoin esta semana antes de recuperarse y ahora subió a más de US$ 42.000. El precio de ethereum también se ha recuperado de sus mínimos esta semana, ayudando a que el precio de sus rivales más pequeños BNB, solana y cardano de Binance también sigan el mismo camino. El XRP de Ripple también se movió más alto.

“Hemos tenido esta filosofía de que la Fed mantendrá las tasas bajas para siempre e, incluso ahora, van a subir las tasas al 2% durante dos años gradualmente y continuarán comprando bonos del Tesoro por un tiempo”, dijo Novogratz. “Así que estamos en esta burbuja de liquidez”.

Novogratz también advirtió que si la Fed no logra controlar la inflación, la situación podría salirse de control. “Si la inflación no baja como piensa la Fed, todas las apuestas están canceladas”, dijo.

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La historia de Dutchie, el unicornio del cannabis en el que invierten famosos y multimillonarios

Duplicó su valoración el año pasado para llegar a los US$ 3.800 millones, pero, a medida que se extienda la legalización, su negocio podría esfumarse.

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Foto: Forbes US

El 1 de octubre de 2015, el día que se legalizó el uso recreativo de cannabis en Bend (Oregón, EE.UU.), Ross Lipson esperaba una fila de una hora para comprar un poco de marihuana. Unos años antes, había vendido por unos US$ 30 millones el negocio de pedidos online de comida a domicilio que había cofundado después de abandonar la universidad. Desde entonces, el veinteañero emprendedor pasaba sus días practicando snowboard, durante lo que describe como su “año sabático”. Pero antes de llegar a esa caja registradora, una nueva idea de negocio golpeó a Lipson como un desgarro: crear una empresa que ayude a los dispensarios a recibir pedidos online.

“Realmente siento que fui la persona correcta, en el lugar correcto, en el momento correcto”, dice Lipson, ahora de 34 años. “Fue el primer día de legalización en Oregón, la primera hora, estaba haciendo cola y se encenció la bombilla en mi cabeza, que es un pedido en línea de cannabis. Y sabes que soy la persona adecuada para hacer eso porque tengo muchísima experiencia durante casi una década en el sector de los restaurantes”.

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Inmediatamente, llamó a su hermano mayor, Zach, que estaba en el proceso de vender su startup RepPro, una herramienta en línea para asesores financieros, para ver si su idea era buena o una ilusión empresarial inspirada por el cannabis. “Rápidamente me dijo: ‘Está claro que tienes que hacerlo’”, recuerda Ross Lipson.

En julio de 2017, los hermanos habían lanzado Dutchie, con sede en Bend, como una empresa de software de comercio electrónico que ayuda a los dispensarios a poner sus menús en línea para que los clientes puedan pedir flores, comestibles o vaporizadores desde sus teléfonos inteligentes y vayan a recogerlos (no tiene servicio de entrega a domicilio). Un modelo que es esencialmente una combinación de Shopify y Seamless, pero para la venta de marihuana.

El primer dispensario que utilizó el software de Dutchie fue el mismo en el que Lipson tuvo su momento eureka, pero en pocos meses 50 dispensarios de Oregón se habían inscrito en el servicio.

Emocionados por una forma de invertir en la industria del cannabis, sin invertir directamente en una droga que aún es ilegal a nivel federal, muchos inversores se lanzaron a la piscina. La empresa del rapero Snoop Dogg, Casa Verde Capital, lideró una ronda de US$ 3 millones en 2018. Dos años después, Josh Kushner’s Thrive Capital, el fondo de la estrella de la NBA Kevin Durant y el multimillonario y ex director ejecutivo de Starbucks, Howard Schultz también se unieron.

En marzo de 2021, Dutchie recaudó US$ 200 millones en una Serie C, liderada por Tiger Global, que ha respaldado a empresas como Peloton, Roblox, Spotify y Juul. La inversión convirtió a Dutchie en un unicornio de cannabis, valorado en US$ 1.700 millones.

Siete meses después, a mediados de octubre, Dutchie anunció una nueva ronda de financiación de 350 millones de dólares, liderada por D1 Capital Partners del multimillonario Daniel Sundheim con una valoración de 3.800 millones de dólares. Todo se basa en el potencial. En total, Forbes estima que Dutchie generó alrededor de US$ 5 millones en ingresos en 2020 y alrededor de US$ 45 millones en 2021. Lipson no ha querido comentar sobre los ingresos de su empresa.

Dutchie vende software de comercio electrónico y ayuda a los dispensarios a tomar pedidos en línea, administrar el inventario, a cumplie de las leyes estatales y administrar sus cajas registradoras. El producto se vende por suscripción mensual, que puede costar entre US$ 500 y US$ 1.000 por dispensario. Actualmente, se estima que hay 9.000 dispensarios en los Estados Unidos y Canadá, y Dutchie afirma que alrededor de 5.000 tienen al menos un producto de software Dutchie.

Pero más que nada, en lo que confían los inversores de Dutchie es en el potencial de la industria del cannabis mientras aún está en su infancia. En 2020, las ventas de cannabis en EE.UU. alcanzaron los US$ 17.500 millones, y se prevé que esa cifra aumente a 100.000 millones de dólares en 2030. Así que Dutchie se ha convertido en una forma de invertir en la industria sin invertir en una empresa de cannabis.

Según Lipson, Dutchie nunca cultivará, venderá ni distribuirá marihuana. “Siempre, siempre, siempre será software”, dice. «Somos inflexibles en permanecer en esa pieza tecnológica del rompecabezas, en lugar de movernos a tocar la planta». Es una distinción importante porque muchos fondos de inversión se rigen por reglas que impiden respaldar a las empresas que infringen la ley o infringen la cláusula de moralidad de los socios comanditarios.

Gaurav Ahuja, socio de la firma de inversiones de Josh Kushner, Thrive Capital, que invirtió en Dutchie, dice que todavía faltan años para la mejora. “Vemos muchos paralelismos con la cerveza, el vino y las bebidas espirituosas, que es una categoría [de ventas anuales] de US$ 235.000 millones”, dice Ahuja. “Pero estos son días todavía relativamente tempranos para la industria del cannabis. La oportunidad de Dutchie crecerá a medida que el acceso al cannabis crece para los consumidores y los recursos bancarios se amplían para las empresas relacionadas con el cannabis”.

“La gente se está dando cuenta de lo grande que es esta oportunidad y de cuánto más puede hacer Dutchie”, dice Karan Wadhera, socio gerente de Casa Verde Capital de Snoop Dogg, que participó en todas las rondas de financiación de Dutchie. “Diría que, en esencia, convertirse en uno de los principales actores en el punto de venta y el comercio electrónico por sí solo es increíblemente emocionante. Dutchie tendrá presencia en cada mercado nuevo, y luego habrá oportunidades fuera del país y fuera del continente”.

Otros se muestran escépticos sobre lo alto que puede llegar la empresa. Por ejemplo, Dutchie dice que su plataforma procesará US$ 12.000 millones en transacciones de cannabis en los EE.UU. y Canadá este año. Pero la palabra «procesamiento» es un nombre poco apropiado. Dutchie y sus productos de punto de venta, GreenBits y LeafLogix, no son procesadores de pagos y muchas de las transacciones que fluyen a través de su plataforma de comercio electrónico se registran en otros sistemas de punto de venta.

Además, la mayoría de las transacciones en la industria todavía se realizan en efectivo; Visa, MasterCard, Square y otros procesadores de pago no aceptarán transacciones de cannabis hasta que sea legal a nivel federal. Esto significa que los dispensarios solo pueden aceptar efectivo o equivalentes de efectivo, como transferencias ACH o transacciones en cajeros automáticos sin efectivo.

Para poner ese reclamo de US$ 12.000 millones en perspectiva, EE.UU. y Canadá alcanzaron un estimado de US$ 29.000 millones en ventas anuales en 2021, según analistas de Cowen. En otras palabras, Dutchie afirma haber tenido el 41% del mercado norteamericano el año pasado. Pero entrevistas con inversores, operadores y analistas de cannabis de la industria sugieren que la cuota de mercado de Dutchie es lo más generosa y positiva posible. «Veo esos números y pongo los ojos en blanco», dice un inversor de cannabis desde hace mucho tiempo que pidió permanecer en el anonimato.

La mayoría de los inversores de Dutchie, incluidos los multimillonarios Howard Schultz y Dan Sundheim, junto con Josh Kushner y los directores de Tiger Global, han rechazado las peticiones de entrevistas y no han respondiido a preguntas por correo electrónico. Lipson defiende sus números, diciendo que las proyecciones de su empresa son ciertas. “Respaldamos plenamente la precisión de nuestros números, al 100%”.

Por el momento, no importa si los números de Dutchie son infalibles. La compañía ha podido convertir su enorme capital en un arma y vender su software a dispensarios por un precio más barato que sus competidores porque Lipson dice que en este momento está más preocupado por el crecimiento que por la rentabilidad. Dutchie no es rentable y no tiene una línea de tiempo para cuándo estará en números negros.

Mientras tanto, la legalización federal no es algo seguro bajo la Administración de Biden, y la reforma de la banca de cannabis fue eliminada del proyecto de ley de gastos de defensa del Congreso el año pasado. Esa es una noticia doblemente mala para la industria, pero buena para Dutchie. Cuando Estados Unidos finalmente ponga fin a su prohibición de la marihuana, los gigantes del comercio electrónico como Shopify y las empresas de procesamiento de pagos, como Visa o Square, se apresurarán a entrar, y empresas como Dutchie serán vulnerables.

Siempre el predicador optimista, Lipson descarta la idea de que Dutchie pueda ser aplastado por los jugadores convencionales que descenderán después de la legalización. “No lo vemos como una amenaza», dice. «Lo vemos como una oportunidad. No es un mercado donde el ganador se lo lleva todo, y hay muchas oportunidades para muchos”.

Por: Will Yakowicz

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