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Unas previsiones para aplicar reformas

La economía colombiana podría cerrar el año con un crecimiento de entre el 8% y el 10%. Un crecimiento idóneo para aplicar reformas en unas economías que, como las de Latam, precisan combatir numerosas fallas estructurales.

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Billetes colombianos, dinero, economía, moneda, dinero en efectivo foto: Diana Rey Melo

Si atendemos a las perspectivas económicas que se han ido publicando en las últimas semanas sobre la economía colombiana, lo que hemos podido observar es que, mientras el crecimiento de la economía mundial se alejaba del objetivo previsto, Colombia, lejos de revisarse su crecimiento a la baja como numerosas economías, prevé crecer más de lo esperado el presente ejercicio; un crecimiento que podría, en el mejor de los casos, rozar el 10%.

Los principales informes que se han ido publicando, nos muestran que la economía colombiana crece favorablemente. En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó que la economía colombiana podría crecer este año a un ritmo cercano al 8%. Pese a que es un dato muy positivo, lo cierto es que se aleja del previsto por otras economías como Chile, la cual prevé crecer un 11% de acuerdo con el organismo.

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Sin embargo, otras previsiones, entre las que podemos destacar las de BBVA Research o las de Banrepública, nos dicen que este crecimiento previsto por el organismo multilateral sigue siendo un escenario posible, pero pesimista. Pues las citadas corporaciones bancarias, en sus estimaciones, han revisado al alza el crecimiento para este año, situando la tasa de crecimiento prevista para el caso de Colombia en el 9,2% y el 8,6%, respectivamente.

Teniendo en cuenta este crecimiento, de darse este escenario, la economía colombiana podría ser de las economías que más crezca en el presente ejercicio, situándose muy cerca de Perú, que prever crecer un 10%, así como de Chile, que sería la que lideraría la recuperación en la región. Y es que debemos subrayar este crecimiento, pues en las últimas semanas hay quien ya pronosticaba una estanflación que comenzaría por las economías desarrolladas y terminaría lastrando a estas economías emergentes.

Así, hablamos de un rebote que encuentra pocos precedentes en la historia. La naturaleza de esta crisis, muy distinta a la de otras, ha hecho que la recuperación, como consecuencia de ello, también sea distinta a la registrada tras otros periodos recesivos. Pues hablamos de que, de acuerdo con el propio FMI, pese a las divergencias y los claros descuelgues en la recuperación, lo cierto es que el 98% de las economías desarrolladas, y cerca del 96% de las economías de mercados emergentes y en desarrollo, retomarán su nivel de producción previo a la pandemia antes de que finalice el ejercicio 2022.

Dicho de otra forma y pese a los numerosos riesgos que enfrenta la economía, que nos recuperamos es un hecho que nadie puede cuestionar.

Sin embargo, debemos saber que, como siempre debe señalarse cuando hablamos de economías en desarrollo, el nivel previo a la pandemia es el objetivo que hoy perseguimos. Sin embargo, esas ansias por alcanzar dicho objetivo preocupan por el hecho de que, cuando esta crisis pase, Colombia, así como multitud de economías de América Latina deben enfrentarse a numerosos problemas que estas economías enfrentan y, como siempre, siguen sin combatirse con las reformas pertinentes.

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Pese a que el objetivo es alcanzar el nivel previo a la pandemia de PIB, lo cierto es que este venía desacelerándose desde hace años. Mientras que estas economías emergentes crecían, antes de la crisis de 2008, a un ritmo medio cercano al 14%, desde entonces, estas se han desacelerado hasta situarse en un nivel de crecimiento medio cercano al 7%. Una desaceleración que amenaza a la convergencia y el desarrollo de estas economías, y que debe concienciarnos de que el Covid no es el fin de nuestros problemas.

En lo relativo al empleo, pese a que se espera que el 70% de las economías emergentes recupere el nivel de empleo previo a la pandemia, la realidad que muestran numerosas economías de América Latina es que, antes de la pandemia, muchas de estas economías presentaban niveles de informalidad económica desorbitados. Para que nos hagamos una idea, ciertas economías de América Latina cuentan con una población empleada en la informalidad laboral que asciende al 70% de la fuerza laboral en el país.

Pero si seguimos mirando indicadores, la caída que ha experimentado la inversión extranjera directa en las distintas economías de América Latina, la corrupción y la violencia, la migración irregular, así como numerosos fenómenos que siguen haciendo sufrir a estas economías, a la vez que limitan su potencial, deben ser combatidos, pese a que la pandemia, tarde o temprano, pase a la historia. Pues estos son los verdaderos retos que deben combatirse para una recuperación plena, pues de combatir los desequilibrios coyunturales y no los estructurales, hablamos de disfunciones que seguirán siempre presentes.

En resumen, este crecimiento que va a registrar la economía colombiana, y que le situará en niveles de producción y empleo previos a la pandemia, es muy beneficioso para impulsar y sacar reformas adelante que no solo recuperen la economía, sino que consoliden esa recuperación, corrigiendo problemas de paso que siguen impidiendo el desarrollo. Hablamos de una oportunidad única, por lo que trabajar en esas reformas debería ser una prioridad para todas esas economías de América Latina que hoy celebran el optimismo.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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Análisis de la recuperación colombiana: optimistas, pero pendientes

La economía colombiana crece de manera muy intensa. Ahora bien, debemos señalar el peligro de contrastar los datos con base en el año 2020, así como los riesgos que enfrenta una economía con claras debilidades estructurales.

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Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Tenemos datos muy positivos sobre la evolución que está experimentando la economía colombiana a lo largo de estos meses, en los trabaja para recuperarse de una crisis que no encuentra precedentes en la historia. Pues debemos saber que la economía sufría una contracción en el segundo trimestre que hoy le permite registrar estas cifras al calcular la variación, pero ello no quita que hablamos de una economía que, atendiendo a los datos que ofrece el tercer trimestre, ya se posiciona como la segunda economía que más crece en la región, por detrás de Chile.

De esta forma, la economía colombiana ha sorprendido a los analistas, que eran optimistas, pero no como para estimar un crecimiento como el registrado. Nosotros mismos destacábamos este crecimiento en esta columna, pero los datos han sido, incluso, mejores. Así, hablamos de un crecimiento en el tercer trimestre del 5,7%, en comparación con el trimestre anterior. Un dato que mejora cuando lo comparamos con el mismo trimestre del pasado año, de 2020, siendo este del 13,2%. Datos que, como decíamos, convierten a Colombia en la segunda economía de la región con mayor crecimiento.

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Los datos, como vemos, son bastante clarividentes.

Por tanto, podemos decir que la economía colombiana sigue su avance y a buen ritmo, previendo cerrar el año con un crecimiento muy destacable en contraste con sus vecinos. La economía se recupera en tanto en cuanto va reanimándose una economía obstaculizada por el virus meses atrás. Además, los datos que se prevén para el cuarto trimestre, teniendo en cuenta que la demanda interna es uno de los factores que más está estimulando el crecimiento en el país, son aun mejores.

La Navidad, el black Friday, así como esas fechas tan señaladas, hacen que la temporada más intensa del año en lo relativo al gasto se conviertan en un soplo de aire fresco para los indicadores económicos.

Y es que, en relación con esto que comentamos, es conveniente señalar que el propio banco central, así como los principales mandatarios, consideran esto mismo que comentamos hoy. Por esta misma razón, el Banco de la República sigue con su retirada de estímulos, mediante incrementos en la tasa de interés de referencia.

La gran reactivación de la demanda, sumada a claros desacoples de la oferta, han generado una inflación que crece al mismo nivel que crece la economía. Y es que una mayor restricción al crédito sentaría muy bien a esa elevada inflación, pero también alimenta un estancamiento muy peligroso.

Pues debemos ser cautelosos con los datos que se muestran.

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Hoy vemos una tasa de crecimiento que despierta el interés de cualquier economista. Pero esa tasa de variación que hoy resaltamos, a la luz de la lupa del economista, no es más que una tasa de variación, la cual se ha calculado con base en el año pandémico. ¿Qué quiero decir con esto? Explicado de una forma sencilla, que situamos el punto de partida en el punto más bajo de la caída, mostrando lo recorrido desde ese escenario más drástico. Ahora bien, lo que vemos es un rebote, pues, pese a crecer, debemos tener en cuenta el nivel previo a la pandemia, el de 2019.

Y es que, en primer lugar, esto es algo que debemos tener claro antes de nada, sabiendo que un análisis más riguroso y realista lo obtenemos tomando como año de referencia el ejercicio previo a la pandemia, el 2019, y no en el que se situaba el país tras la contracción. Esto puede dar lugar a lecturas erróneas, como que la economía está creciendo como nunca, pudiendo incluso no haber recuperado el nivel previo a la pandemia. En palabras muy simples, imaginemos que estamos en la casilla 8 de 10 casillas y caemos hasta la casilla 2. Aunque después avancemos 5 casillas de golpe, seguiremos estando en la casilla 7, lo que nos situaría por detrás del punto de partida anterior.

Pero también debemos tener en cuenta que, además de lo comentado, hablamos de una economía que se enfrenta a numerosos riesgos globales, como puede ser una nueva variante que amenaza al planeta y que ya se encuentra presente en Europa, así como las propias debilidades estructurales que Colombia, como economía emergente y como ocurre en sus economías vecinas, ya padece. Una situación que podría retroalimentarse, teniendo en cuenta que esa retirada de estímulos, por pequeña que sea, está alimentando la desaceleración, el estancamiento, así como la reducción del propio crecimiento y el ritmo de la recuperación.

Por esta razón, pese a que somos optimistas y pese a que la economía colombiana sigue la tendencia esperada y deseada, debemos ser cautos y estar muy pendientes de todo en un escenario de excepcional incertidumbre. Además, debemos medir y calibrar los pasos que se dan en lo relativo a la retirada de estímulos, pues recordemos que la respuesta fiscal y el estímulo ofrecido por estas economías también fue menor.

En resumen, debemos contemplar los múltiples escenarios y no emborracharnos de éxito en un momento en el que la excepcional incertidumbre citada no libra al país de cualquier destino.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El crecimiento no debe analizarse solo

Variables como el desempleo siguen preocupando, la cifra es del 12,1%. Al igual que los precios, las altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que podría reducir la demanda por bienes y servicios.

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El dato de crecimiento del tercer trimestre publicado en noviembre fue de 13,2% en su tasa anual superando el esperado de 10,70% de acuerdo a la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo.

Esto sin duda, le da más peso a la decisión del Banco de la República de aumentar su proyección para el cierre de 2021 a 9,8% en su reunión de octubre. Viendo la importancia que tiene este dato publicado por el Dane vale la pena revisar con mayor detalle que pasó en este trimestre y que sectores están jalonando la recuperación.

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Vale la pena aclarar que el crecimiento económico se mide como la variación del Producto Interno Bruto (PIB) y dentro de su cálculo no todas las actividades tienen el mismo peso, por lo que es crucial saber cuales fueron las más significativas en términos de su aporte al movimiento. En ese orden de ideas el mayor aporte vino del comercio que con una tasa anual en el tercer trimestre de 33% significó 5,7 puntos porcentuales del total del crecimiento, así mismo las Industrias manufactureras con 18,8% contribuyeron con 2,4 puntos.

Gráfico. Elaboración propia.
Fuente: Dane

Si se ve el detalle para el caso del Comercio, el mayor crecimiento se presentó en el subgrupo de alojamiento y servicios de comida con 118,3%. Lo que tiene mucho sentido con la cada vez mayor apertura de los restaurantes y los viajes dentro y fuera del país y el aumento en la demanda por este tipo de productos y servicios en particular.

Otra forma de ver estos resultados es a partir del PIB vía gasto que calcula el producto a partir del consumo de los hogares, el gasto público, las inversiones y las exportaciones netas. En esta metodología, el grupo de “Gasto en Consumo Final” creció un 20% anual, el cual de acuerdo al Dane incluye el gasto de consumo final individual de los hogares; gasto de consumo final de las instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares y gasto de consumo final del gobierno general. Centrando el análisis solamente en los hogares se confirma la tendencia del consumo ya que creció en niveles de 20,2% anual, complementando el dato visto en el comercio.

Uno de los sectores industriales que venían rezagados y vale la pena mencionar ya que ha ganado impulso frente al mismo periodo de 2020 es el de fabricación de productos textiles que presentó la mayor tasa de crecimiento anual con 40,9% dentro del grupo de industrias manufactureras. Donde la de3manda por sus productos se ha visto favorecida por esta vuelta a la presencialidad en diferentes niveles.

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Un hecho a mencionar es que en términos anuales ningún grupo presento contracciones, pero el menor crecimiento fue el del sector de la construcción con 0,8%, que estuvo acompañado por una contracción 1,6% trimestral en su serie ajustada por efecto estacional. Vale la pena recordar que antes de la pandemia este era precisamente el sector que mayores contracciones venía presentando por lo que seguirlo de cerca es crucial en especial al ser un generador importante de empleo.

Ya para finalizar, el crecimiento es un dato muy relevante pero también hay que verlo como una señala de la parte de producción de la economía por lo que el seguimiento de otras dos variables cruciales también se hace necesario, los precios y el desempleo. En términos de los precios, si bien el dato de octubre sorprendió a la baja y se sitúo en 4,50% sigue estando por encima de la meta del Banco de la República por lo que de continuar aumentando podría deteriorar ese impulso del consumo enfrentando la demanda a mayores niveles de inflación.

Lo mismo sucede con el desempleo que con 12,1% continúa mostrando una reducción en su tasa todavía se ubica en niveles de dos dígitos y además presenta un rezago considerable frente, precisamente, al crecimiento económico. Y al igual que los precios, altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que a su vez podría reducir la demanda por bienes y servicios, de ahí que al final del día lo que queda claro es que el crecimiento no debe verse solo.

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Starter Company “más que un evento”

Starter ha conectado más de 1200 Startups con 85 corporativos multinacionales, logrando reunir cerca de 600 inversionistas ángeles y 60 fondos de inversión.

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De izquierda a derecha fundadores de Starter: Tomas Rios M – CEO, Juan Gabriel Arboleda R – CFO , Santiago Puerta V y Santiago Mesa M.

Por: Juan Gabriel Arboleda Ramírez*

Emprender es un camino complejo, y más aún si se hace en un país como Colombia o una región como América Latina. Las barreras para crear relacionamiento, crear modelos de negocio adecuados, proyecciones financieras, realizar ventas a grandes empresas se mezclan con la falta de entidades como incubadoras, aceleradoras, financiadoras, haciendo que el camino del emprendedor sea difícil. Según el medio Entrepreneur, solo 2 de cada 10 empresas sobreviven los primeros 5 años de operación en América Latina.

El arduo camino no ha sido ajeno a los fundadores de Starter Company quienes, previo a este lanzamiento, habían creado ya sus propias empresas, y conocieron por experiencia propia el camino. Empresas como Melborp, Prótesis Avanzadas, Santiago Puerta L&M y Línea de Aseo, son algunas de los emprendimientos creados por los fundadores de Starter Company SAS.

Uno de los fundadores, con su Startup Prótesis Avanzadas había participado en diversos programas del ecosistema de emprendimiento de Colombia, donde había sido ganador de muchos de ellos, accediendo a reconocimiento, recursos en dinero y en especie, experimentante buenas y malas experiencias. En algunos ni el dinero le pagaron, en otros, tomaron la foto y luego ningún programa continuó.

El founder de Prótesis asistió a un evento de talla mundial, este realizado en Irlanda en en la ciudad de Dublin, llamado el WebSummit, “la cumbre Web”. El cuál trataba de reunir las tecnologías web, app, y de robótica más importante del mundo. Y en este evento, en efecto, se reunieron 42,000 personas de todo el mundo, creando reuniones constantes, dinámicas de negocios, inversiones, y conferencias de los creadores de Startups más importante del mundo.

Al ir,  entendieron que los espacios para las dinámicas de negocios de los emprendedores debían ser muy diferentes a las que se tenían en la región y en Colombia. Y por esto los -founder de Starter Company, Juan Gabriel Arboleda, Santiago Mesa, Santiago Puerta y Tomás Ríos decidieron crear un mundo plano, sin burocracia, que resaltara el valor de las Startups, donde por primera vez, los emprendedores eran los protagonistas, donde se subían al escenario principal.

Por muchos meses se planeo lo que sería el evento de Startups más exitoso, aunque con dificultades todo salió adelante con muy buenos resultados. Poder romper el esquema de espacios para emprendimientos en un país donde la cultura de inversión es emergente no fue tarea sencilla. No obstante, al contar la historia con pasión, con una buena presentación y demostrar claridad en las tareas empezaron a tener apoyo de entidades de gran prestigio y reconocimiento como el Grupo Sura, quién creyó en nosotros desde el primer momento.

Melborp puso su magia, creando un look & feel inédito, una escenografía impecable que logró hacer de un evento, una experiencia única. Un evento con pantallas de 15 metros de largo, una tarima concéntrica y un sonido abrumador, hicieron de StartCo un evento del que todo el mundo habló. El equipo Starter Company logró convocar 500 Startups de las cuales seleccionaron las mejores 264 Startups, más de 6400 asistentes de 19 países, 323 inversionistas.

“El modelo atrevido y emergente de las startups me ha enseñado que no debemos creer en todas, pero tenemos mucho que aprender de cada una de ellas”, afirma Santiago Mesa, cofundador de Starter Company SAS.

En medio de toda esta organización, llegó a nuestra mesa la idea de invitar a un Colombiano que según muchos, estaba creando algo increíble, un neo-banco en Brasil, una Fintech sin sedes, sin filas, sin trámites, sin dolores de cabeza que llegaría a ser de carácter mundial y que por aquella fecha ya era un Unicornio -una Startup valorada en más de 1.000 millones de dólares- y cuyo fundador era David Vélez quién ya había trabajado en Sequoia Capital. Fue el boom del evento, el Colombiano que hoy en día está en la lista Forbes de personas más adineradas del mundo, a quién le invirtió Warren Buffet y que ahora no solo está avaluada en $30 billones de dólares sino que se preparan para su IPO en la bolsa de Nueva York.

Adicional a todo esto, llevar empresas como Grupo Bios, Corona, Pintuco, Andercol, Finsocial, Grupo Sura, entre otros, crearon en una dinámica de dos días en el Gran Salón de Plaza Mayor Medellín, una interacción que en promedio fue de 104 reuniones por startup. Sin contar las reuniones que se dieron en las mesas destinadas para el networking.

Al final de esto, y con un público de más de 3000 personas en simultáneo se dio la primera ronda de inversión pública en el país. Lo que buscaba dinamizar el ecosistema de emprendimiento para poder poner en boca de todos los asistentes un “sí pasan las cosas”, y así fue, se lograron 1,14 MM USD en Stratups como Tualy, Talentu, EnlaU, CoCo Digital, entre otras.

Posterior al evento StartCo, en su primera edición, los fundadores de Starter Company se dispusieron a organizar la segunda versión en mayo del año 2020, una que esperaba más de 10.000 asistentes. Una nueva versión que ya contaba con más de 15 grandes empresas del país dado el éxito de la primera versión. Con una boletería que inició en pre-venta con casi un año de distancia al evento. No obstante, llegó una pandemia, lo cual impidió realizar un evento presencial, razón social principal de Starter Company. Es allí donde nace Starter como una multiplataforma de conexiones estratégicas para Startups.

Un momento de incertidumbre y donde no teníamos un panorama claro, debido a que habíamos realizado un evento exitoso en el 2019 pero no teníamos oferta para la pandemia. Fue ahí cuando nace Start TV,  Speed datings by Starter y las 51 Starter de Innpulsa, plataformas digitales que buscan dinamizar el ecosistema de emprendimiento a través de la inversión, financiación y negocios por medio del relacionamiento en vivo,  pero lo más importante fue que no perdimos nuestro propósito de conectar a los emprendedores con las oportunidades de recursos y negocios.

Se realizaron diferentes convocatorias durante el 2020 y primer semestre del 2021, se registraron más de 900 startups de 19 ciudades del País y Latam, en 12 categorías. Realizamos 3 versiones de Start TV, denominado el Netflix de las Startups, 15 Speed datings, una versión de las 51 starter,  donde 260 Startups (29% de las inscritas)  lograron presentar su pitch ante inversionistas y entidades financieras como Ricardo Ortiz, Vertical Partners, Otto Holding, Arrebol Capital, Bancolombia, Sempli, Finaktiva, entre otros  y crearon conversaciones de negocios para llegar a posibles negocios. Además, contamos con speakers inspiradores de talla mundial como Salim Ismail de Singularity University, Hernán Kazah de Mercado Libre, Carlos Upegui de Frubana entre otros.

“Estamos muy orgullosos, porque StartCo, es la plataforma, donde las Startups, son los  protagonistas”, expresa Santiago Puerta, cofundador de Starter Company SAS

A la fecha se han logrado impactar más de 25.000 personas en la región, conectando más de 1200 Startups con 85 corporativos multinacionales, logramos reunir cerca de 600 inversionistas ángeles y 60 fondos de inversión. Y ahora la meta llega con StartCo Caribe el 25 y 26 de noviembre de 2021 y en 2022 regresa StartCo a su ciudad natal, Medellín.

“En la pandemia entendimos que nuestro modelo de negocio no eran los eventos, si no la data que empezamos a recibir de las Startups a partir de las convocatorias, conocer sus necesidades, su equipo de trabajo y sus dolores de cabeza, nos permitieron entender que somos una plataforma que conecta las necesidades de los emprendedores en etapa temprana con las oportunidades de acceso a recursos (vía deuda o inversión) y negocios con las grandes empresas”, comentó Tomás Ríos.

*El autor es CFO & fundador Starter Company.

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¿Cantidad o calidad?: Colombia debe apostar por reforzar sus relaciones comerciales, no generar nuevas

Mientras el comercio en Colombia en 1960 representaba el 30% del PIB, hoy representa el 37%. Si Colombia se está abriendo al exterior, ¿cómo se explica esto?

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Colombia ha sido, históricamente, un país al que podemos considerar de corte proteccionista. Es decir, es un país que se mostraba más reacio que otros a participar en los mercados internacionales, en el comercio global. Pese a que hablamos de la cuarta economía del continente latinoamericano, Colombia es una economía que no ha aprovechado un motor económico como el comercio internacional tanto como podía haberlo hecho, pues, quitando el café y el petróleo, su apertura comercial es bastante limitada.

Con todo, desde hace años, distintos presidentes coincidieron en la idea de que incrementar la participación de Colombia en los mercados internacionales era una estrategia beneficiosa para el país. Por lo que el país comenzó a abrirse al exterior, incrementando dicha participación en los mercados –medida como la suma de exportaciones e importaciones y expresada como porcentaje del PIB–, a la vez que iniciaba a concretar relaciones con numerosas economías, encabezando uno de los más destacables hasta la fecha en el continente.

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La Alianza del Pacífico, encabezada por Colombia, sumada a otros 16 tratados comerciales que siguen vigentes, muestran los deseos de una economía que buscaba incrementar su peso en los mercados. Pues debemos saber que la economía colombiana, además de estar integrada en los acuerdos de Mercosur, entre otros muy importantes, mantiene vínculos con economías como la de Estados Unidos u otras economías de la Unión Europea. Acuerdos que, atendiendo a la estrategia del presidente Iván Duque, pretenden impulsarse cada vez más.

Para el presidente Iván Duque, estos acuerdos son muy beneficiosos para Colombia. Además, su postura es la de facilitar el comercio entre regiones y países. Sin embargo, la nueva estrategia de Duque parece tener más fundamento que la adoptada por otros gobernantes en el pasado. Atendiendo a esa estrategia citada de Duque, el presidente de Colombia ha afirmado que se van a frenar aquellas acciones enfocadas a abrir nuevos acuerdos comerciales con otras economías con las que comerciar. Para Duque, es conveniente impulsar los tratados ya firmados que seguir firmando nuevos acuerdos que quedan expuestos en una galería, pero que ofrecen poco rendimiento al país.

Pues debemos saber que esta estrategia de Duque, si analizamos el contexto y la historia de Colombia, tiene un gran sentido. Y es que, si observamos la apertura comercial de Colombia, en este caso con el peso del comercio (exportaciones e importaciones) sobre el PIB en 1960, esta apertura se situaba en el 30%.

Hoy, después de 60 años, la apertura comercial de Colombia no supera el 37%. Pero podemos decir lo mismo atendiendo a la ratio de exportaciones, donde vemos que en 1960 las exportaciones representaban cerca del 12% del PIB, y hoy, estas representan prácticamente lo mismo.

¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede una economía decir que se está abriendo al mercado exterior y, sin embargo, no incrementar su participación en el comercio?

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Si atendemos al ejemplo de México, podemos hablar de la economía más abierta de Latinoamérica. Hoy en día, su PIB supeditado a los mercados internacionales asciende por encima del 80%. Las exportaciones sobre PIB en el país azteca rebasan el 40%, y su relación con Estados Unidos va tan viento en popa, que ha logrado convertirse en su principal socio comercial en todo el planeta.

El TLCAN, hoy renombrado bajo el nombre T-MEC, dio a México una capacidad de estimular su economía hasta el punto de que, gracias al comercio, parte de la economía se mantuvo activa, incluso, durante la pandemia.

Pero debemos saber una cosa, atendiendo a lo comentado anteriormente. En 1994, cuando México firma el TLCAN con Canadá y los Estados Unidos, el peso del comercio en el PIB mexicano era el 30%. Dos años después, en 1996, el peso de este era del 50% del PIB. ¿Qué quiere decir esto? Los datos hablan por sí solos. El comercio, cuando el TLCAN se puso en marcha, absorbió de lleno a la economía mexicana. Y recordemos que, en 1970, el peso del comercio en el país azteca era inferior al de la economía colombiana, no superando el 17% del PIB en aquel año. Un adelanto tan intenso como rápido.

Teniendo en cuenta todo lo comentado, podemos entender lo que decía de que era evidente que la estrategia de Iván Duque es más acertada que la que podrían adoptar otros, que únicamente persiguen la foto y la firma. Como vemos, Colombia ya ha firmado más de 16 tratados, con México, con Estados Unidos, así como con numerosas economías en todo el mundo, y su participación en los mercados no ha sido capaz de incrementarse en más de 7 puntos porcentuales, mientras México lo ha hecho en más de 60 pp durante el mismo periodo analizado. Lo que nos dice que es preciso reforzar unas relaciones comerciales que, a la vista de los datos, no son tan fructíferas como en el país vecino.

Es conveniente resaltar, antes de acabar, que para ello es preciso que Colombia apueste por sus empresas, por ofrecer valor y por ser un país competitivo en los mercados. Pues, en un escenario de repliegue, incertidumbre y aires proteccionistas, una reconfiguración de las distintas cadenas de valor podría ser una oportunidad histórica para el país.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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El camino por pavimentar a la COP27 en Sharm El-Sheikh

Aunque no hay dudas de que hubo avances hacia la acción climática en la COP26, lo acordado sigue sin ser suficiente. Así está el panorama para la edición que viene.

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COP26
Foto: EFE

La conferencia de las partes (COP) las Naciones Unidas sobre cambio climático número 26 tuvo lugar en Glasgow entre el 31 de octubre y el 13 de noviembre del 2021, el mayor encuentro de diplomacia global de los últimos seis años.  Aunque no hay dudas de que hubo avances hacia la acción climática, lo acordado no fue suficiente. Hay que decirlo, para esta COP había grandes expectativas sobre las negociaciones y se esperaba que, en palabras de Boris Johnson, primer ministro del Reino Unido, “el mundo recordara la COP26 de Glasgow como el principio del fin del cambio climático”.

El Pacto de Glasgow para muchos ambientalistas, representantes tanto de gobiernos como de la sociedad civil, significa un avance. No obstante, tuvo variaciones en asuntos importantes y un debilitamiento en la redacción de los términos de aspectos críticos que habían sido inicialmente incluidos en el borrador del acuerdo a negociar, ya que se esperaba acordar la eliminación de las emisiones de carbono y no solo la reducción progresiva. 

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Después de dos semanas de negociaciones con representantes de 197 países, en el último día China e India dejaron claro que solo renunciarán al uso del carbón cuando sus economías alcancen una prosperidad económica sostenible y que ya no lo requieran. 

La consecuencia de esto es la amenaza de no poder garantizar que se alcanzará lo acordado en la COP 21 en París en el 2015, en la que se estableció mantener el calentamiento del planeta a 1,5 grados centígrados de los niveles pre-industriales, a un nivel donde la vida en la Tierra pueda seguir siendo viable. 

Para la activista Greta Thunberg el nuevo pacto es muy vago y abundante en lagunas y, sobretodo, no es lo suficientemente fuerte en la urgencia de actuar contrarreloj.

cambio climático / EFE
Foto: EFE

Aspectos controversiales del texto final del pacto de Glasgow son las lagunas en la regulación de los mercados de compensación de emisiones de carbono (carbon offset) del artículo 6 del Acuerdo de París. La compensación de carbono es visto como una alternativa para continuar con industrias como la de combustibles fósiles, y otras altamente contaminantes.

Asimismo, en la COP26 hubo discusiones importantes en cuanto al transporte, principalmente hacia los vehículos eléctricos. En este tema, 30 países y 6 empresas de la industria automotriz se comprometen a dejar de vender vehículos de combustión al año 2040. Sin embargo, países como Japón, China, Alemania, y Estados Unidos no hicieron parte de este compromiso.

Algunos de los mayores logros del texto final del Pacto de Glasgow son asumir las evidencias científicas del cambio climático y el abordaje explícito de la justicia climática, así como las obligaciones que como humanidad tenemos con la integridad de los ecosistemas y protección de la biodiversidad, las personas y las comunidades con mayor vulnerabilidad al cambio climático.

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Para esto en el texto se promete -algo previamente acordados en la COP21- concretar al menos 100 mil millones de dólares anuales de los países ricos (y altamente emisores de gases de efecto invernadero) para que los países en vía de desarrollo asuman las pérdidas y daños causados por el clima (aumento del nivel del mar, sequías e inundaciones), con miras a la adaptación a los impactos climáticos y apoyar su transición hacia energías descarbonizadas.

Otro logro importante fue que 25 países acordaron suspender para finales del 2022 las subvenciones a los proyectos de combustibles fósiles y el uso de los recursos para la transición a energías limpias. El texto borrador del pacto aspiraba por una “eliminación progresiva”, pero documento fue modificado controversialmente por una reducción progresiva de las subvenciones ineficientes a este tipo de combustibles.

Además de lo anterior, al margen del acuerdo oficial se llevaron a cabo acuerdos no oficiales como, por ejemplo, el acuerdo de acabar con la deforestación en el 2030. Este acuerdo liderado por el Reino Unido fue firmado por 100 países, lo que representa un 85 por ciento del área forestal en la Tierra. Sumado al acuerdo de deforestación está el compromiso global con el metano liderado por Estados Unidos en el cual 80 países se comprometieron a disminuir en un 30 por ciento las emisiones de este gas.

También se dieron anuncios importantes en cuanto a planes de mitigación. Es decir, actualizaciones de metas más ambiciosas de los planes climáticos nacionales y las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), divulgación de iniciativas de reducción de gases de efecto invernadero, “race to cero”, y de variados esquemas de descarbonización tanto para empresas, universidades y organizaciones, así como para países y municipalidades.

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De manera complementaria durante la COP26 se hicieron anuncios claves como la creación del corredor marino entre Colombia, Costa Rica, Panamá y Ecuador, que sería la reserva marina más grande en el hemisferio occidental. También el anuncio de Guillermo Lasso, presidente de Ecuador, de reducir el 22,5 por ciento de las emisiones nacionales al 2025, y la conservación adicional 60.000 kilómetros en reserva marina en las islas Galápagos en trueque por una reestructuración de deuda externa del país equivalente a 1.000 millones de dólares. 

Tenemos un largo camino por recorrer, y aunque está pavimentado con buenas intenciones y acuerdos, estamos cortos en acciones. La COP 27 será en Sharm El-Sheikh, Egipto, del 7 al 22 de noviembre 2022, y para esta se espera que los países presenten actualizaciones aún más ambiciosas de sus NDC para poder lograr el objetivo de esta década. Se prevé que enfoque de la COP27 será en financiación de la adaptación.

Contacto
LinkedIn: María Alejandra Gonzalez-Perez
Twitter:@alegp1
*La autora es profesora titular de la Universidad Eafit. Es expresidente para América Latina y El Caribe de la Academia de Negocios Internacionales (AIB). PhD en Negocios Internacionales y Responsabilidad Social Empresarial de la Universidad Nacional de Irlanda.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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