¿Qué tienen en común el popular médico y el salto digital que impulsó el coronavirus?
¿Sabías que la transformación digital de tu empresa en el siglo XXI está íntimamente ligada con dos eventos sucedidos respectivamente en los siglos II y XVIII?
Si hace varias vidas, allá por el siglo II, eras un emperador romano, es probable que cayeras en las manos de Claudio Galeno, un famoso doctor que, tras muchos años de estudio y atender gladiadores, terminó por ser el médico de cabecera del emperador Marco Aurelio.
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Digo “caer en las manos” porque, pese a la sofisticación y conocimiento anatómico -para la época- de susodicho personaje, parece ser que nadie en la antigüedad dudaba de los métodos de quienes ejercían la medicina. Si te alcanzaba la enfermedad siendo reina o emperador, tu médico de cabecera podía recetarte sin dudar horas y horas de sanguijuelas para teóricamente “mejorar tu circulación.”
Y puede que te salvaras (“este médico es un sabio”) o… morir por falta de sangre: “El paciente estaba fuera de toda salvación posible”, diría ese galeno que tomaba su nombre del Galeno del que hablaba al inicio de este texto, y cuya reputación y capacidad nunca se veían afectadas pese a cualquiera de estas atrocidades.
Durante muchos siglos, la medicina vivió en el oscurantismo porque nunca se cuestionó nada. Entonces, en el siglo XVIII, otro médico llamado James Lind, a bordo de un barco lleno de marineros deshidratados por una enfermedad desconocida que acabó siendo el escorbuto, decidió repartir varios compuestos por entre los sobrevivientes. Con este método desesperado descubrió que podía salvar la vida de aquellos cuya solución contenía limón.
Esta comparación entre los dos tipos de intervención, la de la solución “perfecta” que se ha implementado toda la vida sin que nadie la cuestione versus la búsqueda de alguna solución “suficientemente buena” a través de múltiples experimentos, es la que viene a mi mente cada vez que me topo con la gran cantidad de textos y opiniones al respecto de cómo debe suceder la transformación digital dentro de las empresas, tan necesaria e inevitable en esta época extraña de pandemia y post-
pandemia.
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El único camino para esta transformación es el de las dudas que nos permitirán hacernos nuevas preguntas, aprender a base de realizar errores de la forma más rápida posible, y contar con la confianza de la dirección de la compañía para poder hacer el suficiente número de experimentos fallidos hasta llegar a uno o varios que sean exitosos.
Quien vende la fórmula del plan “perfecto” para la transformación digital de una compañía es porque o nunca ha puesto en práctica aquello que dice, o porque lleva en el bolsillo un un diagnóstico tan cierto o falso como aquellos que hacían Galeno y todos sus discípulos posteriores: una moneda al aire con la salvación o debacle en cada una de sus caras.
Para esta transformación digital necesitamos reconocer que, en realidad, no sabemos nada, y que el único método para descubrir el futuro de nuestras compañías es probar e iterar, una y otra vez. Y desconfiar de quien diga lo
contrario.
Seamos más Lind. Seamos menos Galeno.
Por: Daniel Granatta*
*El autor es Creative Lead de Platzi.com, la plataforma de educación profesional para aprender de tecnología, más grande en español. Trabajó durante muchos años como publicista, faceta en la que ganó todos los premios del mundo publicitario además de ser jurado en gran cantidad de festivales. Granatta también es futurista, conferencista, escritor de libros, y columnista en diferentes revistas y blogs, así como instructor en universidades y escuelas en España, Estados Unidos, Colombia y México.
Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.