Todos los Derechos reservados © 2004 - 2019, Forbes Colombia

Red Forbes

Espejismos de la inclusión financiera

Los titulares sobre inclusión financiera en Colombia muestran que cada vez más personas hacen parte del sistema financiero. Pero acceso no es lo mismo que inclusión.

Publicado

on

Monedas colombianas, dinero, economìa, moneda, dinero en efectivo
Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Las cifras de inclusión financiera en Colombia tienen un elemento de espejismo. Si bien el país ha hecho avances en este sentido, lo que algunos titulares muestran como un paisaje alentador es más una situación llena de matices y la contundencia aparente de algunas cifras contrasta con realidades que son más difusas.

Según el Reporte de Inclusión Financiera 2020 de la Banca de las Oportunidades, 2,6 millones de colombianos ingresaron al sistema financiero durante el 2020, lo cual representó un crecimiento de 5,3 puntos porcentuales con respecto al 2019 y elevó a 87,8% el porcentaje de adultos en el país con al menos un producto financiero.

Lea también: Fintech sin fronteras: retos de expandirse a nuevos mercados

En ese sentido, el indicador de acceso para personas naturales mantuvo la tendencia creciente que viene arrastrando durante los últimos 10 años. Pero acceso no es lo mismo que inclusión. Y entrar al sistema no significa que todas las herramientas financieras estén a disposición o sean usadas por los 32 millones de adultos colombianos que ya hacen parte del sistema.

El caso de los productos de crédito y los productos de depósito es paradigmático. Mientras las cuentas de ahorro tradicionales, las cuentas de ahorro electrónicas, los depósitos electrónicos y las cuentas de ahorro de trámite simplificado crecieron, la penetración de tarjetas de crédito, créditos de consumo y microcréditos se redujo.

Ese escenario habla más de bancarización que de inclusión financiera y explica qué productos están impulsando las cifras de acceso. Mientras el 76,7% de la población adulta tiene una cuenta de ahorro, solo el 22,2% tiene una tarjeta de crédito, el 18,8 un crédito de consumo y apenas un 6,5% un microcrédito.

Adicionalmente, según el más reciente Índice de Inclusión Financiera del Grupo Credicorp, 7 de cada 10 colombianos no utilizan ningún producto financiero al mes, lo cual desdibuja la imagen alentadora que en algunos casos se presenta cuando se habla de inclusión financiera.

Así las cosas, a pesar de que este universo es más complejo que los indicadores referentes al acceso, los depósitos pasivos, la tenencia de créditos o el uso de herramientas financieras, sí es cierto que la supuesta inclusión, como los espejismos, es una cuestión de percepción.  Lo que parece estar cerca en realidad está lejos. Y bancarizar a los colombianos no es igual a darles las herramientas financieras para que prosperen.

Lea también: Todas las compañías pueden ser una fintech

¿Cuál es entonces el camino a seguir? Por una parte, es importante seguir fomentando desde la legislación y desde las alianzas público-privadas el crecimiento de las fintech y compañías financieras no tradicionales, que a través de tecnología y modelos de riesgo más flexibles pueden abrirle las puertas del crédito a poblaciones desatendidas por la banca tradicional, incluyendo a la población rural, los jóvenes y los adultos mayores de 65 años, tres segmentos que siguen siendo un desafío en materia de inclusión.

Y por otra, en línea con el punto anterior, es fundamental incentivar innovaciones en productos financieros que respondan a las necesidades de poblaciones de bajos recursos, con el fin de que puedan acceder a cuentas bancarias más amigables, créditos por montos responsables  y seguros diseñados para su capacidad adquisitiva.

De otra forma seguiremos viendo un espejismo. Y la verdadera inclusión financiera, aquella en la que el acceso es más robusto, tiene mayor alcance y abre la puerta a más posibilidades, será una contradicción de la que solo unos pocos hacen parte.

Contacto:
LinkedIn: Tarek El Sherif
*El autor es cofundador y CEO de Zinobe, fintech colombiana enfocada en impulsar la inclusión financiera en el país, ampliando el acceso a servicios financieros 100 % digitales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Red Forbes

El fin de la Responsabilidad Social Empresarial y el comienzo del lenguaje de la restauración

Los líderes empresariales han empezado a hablar de la restauración de los ecosistemas, más que de RSE. Esta es una buna noticia para el medioambiente. ¿Por qué?

Publicado

on

medioambiente

Por fortuna, ya son varios meses en los que he dejado de escuchar sobre “Responsabilidad Social Empresarial” de manera recurrente. Siento que el término cumplió su ciclo de vida y que la narrativa de hoy es otra y, lentamente, los y las líderes empresariales empiezan a hablar el lenguaje de la regeneración y/o de la restauración de ecosistemas.

Y no podría ser de otra manera, considerando la posición que tiene Colombia como uno de los once países más vulnerables al cambio climático. Sin duda, esta información es un llamado a replantear nuestras urgencias y prioridades como sociedad, incluido el papel que juega el sector privado en la adaptación de los territorios. 

Lea también: Empresas: La carbono neutralidad no es como soplar y hacer botellas

Seguramente los lectores ya están al tanto del crítico panorama que enfrentará Colombia si es que, a nivel global, no cambiamos el rumbo: nuestra ubicación geográfica nos enfrentará a torrenciales aguaceros y a fuertes sequías que, entre otros, afectarán el ciclo de los cultivos y la producción agrícola. En cuanto a las ciudades, el hecho de que el desarrollo urbanístico se haya dado en la zona de las cordilleras y valles interandinos hace que la población afronte riesgos de derrumbes.

Nuestras cordilleras son jóvenes geológicamente y su estabilidad es más frágil en comparación a otras regiones de la cordillera de los Andes. Sumado a esto, la avanzada deforestación hace que la región donde vive cerca del 70% de la población nacional pueda verse afectada por derrumbes, desplazamientos climáticos, destrucción de la infraestructura o conflictos sociales derivados de la lucha por acceder a alimentos o agua, entre otros.

No son pocas las personas y organizaciones que no creen en este futuro o lo ven muy lejano. Si ese es su caso, lo invito a que converse con sus padres o abuelos sobre cómo era el clima en Bogotá, Cali, Barranquilla o cualquier ciudad del país hace 20 años. Y si tiene la oportunidad de conversar con un agricultor o empresario del campo sobre su experiencia en los últimos años, pues tanto mejor.

Para los que sí están convencidos de que esta es la realidad que nos depara, señores y señoras, es imperativo ponerse la camiseta del país con un único propósito: contribuir a la identificación, construcción y financiación de las medidas de adaptación ante el cambio climático. Para lograrlo debemos dejar atrás los pañitos de agua tibia que buscan réditos reputacionales y empezar a actuar de frente, con inversión privada, para evitar a que un porcentaje muy alto de la población, sobre todo los más vulnerables, queden completamente expuestos a las consecuencias del cambio climático.

Contaminación
Foto: Pexels

Si bien la agenda política promete la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2030, las empresas deben responder de manera más activa, acelerada y sobre todo anticipada, a los posibles incentivos que la agenda pública traerá para descarbonizar sus operaciones y compensar su huella de carbono y ecológica.

En ese orden de ideas, a continuación quiero compartirles siete enfoques que pueden empezar a considerar las compañías para refinar y replantear sus estrategias de sostenibilidad, a partir de los escenarios inminentes de riesgo climático que nos deparan los próximos años:

Empresas: estrategias para reafinar sus estrategias de sostenibilidad

  1. Empecemos por replantear el nombre “sostenibilidad” porque las palabras tienen poder. Pensar en sostenibilidad significa aceptar que lo que hoy está debe mantenerse o sostenerse. ¡Error! el reto no es mantener el status quo de degeneración y degradación de nuestros ecosistemas, sino procurar medidas de regeneración y restauración de los mismos. Así como algunas empresas ya tienen departamentos de felicidad, o de cumplimientos de sueños ¿por qué no cambiar el nombre de Líder de Sostenibilidad a Líder de Regeneración/Restauración?
  2. Si bien el mercado del carbono es la narrativa que ya empieza a calar entre las empresas y organizaciones, no puede ser la única medida de escape para sentir que estamos “haciendo la tarea por el planeta”. Las inversiones para propiciar medidas de adaptación a escala territorial es otra muy buena alternativa.  
  3. Oriente sus inversiones y programas en la restauración de ecosistemas en su entorno de operación, pero también fuera de él. En últimas, todos los sistemas ecológicos están interconectados y cualquier aporte positivo, por ejemplo, en la Amazonía, generará impactos positivos en otras partes del país.
  4. Invierta en el desarrollo de sistemas agrícolas que le den a las comunidades urbanas y rurales la posibilidad de garantizar acceso a alimentos.
  5. Empiece por educarse y educar a sus colegas. Invierta en una cultura organizacional orientada a la adaptación al cambio climático. Comprenda nuevas narrativas como la de las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) las cuales, en otras palabras, son acciones, proyectos, emprendimientos que permiten que las personas puedan adaptarse ante los riesgos del cambio climático. Póngase la tarea de entender, antes de girar el cheque, la diferencia entre reforestar y restaurar, la importancia de invertir en los suelos y en cuidar a los polinizadores.
  6. Promueva programas de educación comunitaria para que más y más personas apropien conocimiento para llegar más y mejor preparados ante los escenarios venideros. Y finalmente,
  7. Hágase escuchar ante su CEO, CFO, Vicepresident, etc. etc. etc. Usted como líder de esta área tiene la responsabilidad de mostrarle a sus pares que el riesgo del cambio climático también tiene consecuencias en la productividad y rentabilidad de su negocio.

De momento fueron siete recomendaciones, pero bien pueden ser muchas más. En la próxima columna daré un giro a la historia y los acercaré a un territorio que puede reflejar cómo la restauración de ecosistemas es un instrumento poderoso para cumplir las futuras metas del área de la empresa que usted puede ir replanteando desde ahora.

Contacto:
Por:Julio Andrés Rozo*
*El autor es director de Amazonía Emprende: Escuela Bosque, ubicada en Florencia, Caquetá. Este proyecto académico se enfoca en fortalecer las capacidades de empresas y comunidades en  restauración de ecosistemas y compensación de huella de carbono.

Seguir Leyendo

Red Forbes

Al peso lo golpea la aversión

La aparición de la variante africana de Covid-19 empeoró otro factores que ya traían al peso en jaque hacia la devaluación. Este es el panorama ahora.

Publicado

on

Foto: Getty Images

El pasado viernes 26 de noviembre la tasa de cambio en Colombia abrió en $4.010 pesos por dólar, rompiendo la barrera de los $4.000 empujada por la nueva variante de coronavirus descubierta en África. Sin embargo, esta no es la única responsable del aumento de la tasa de cambio, no solo en Colombia sino también en otros emergentes, siendo más vale el último factor en una serie de elementos que ya venían impulsando estas devaluaciones.

Para dar algo de contexto, en mi columna pasada “Dólar global y dólar local” hablaba sobre cómo hay fuerzas locales y globales que afectan nuestra tasa de cambio, en ese momento se notaba una divergencia con el peso y el dólar ganando fuerza al mismo tiempo. Pero el punto es que uno lo hacía de forma local, mientras el otro global y ese comportamiento particular se explicaba por eventos locales particulares que llevaron al peso a reevaluarse y acercarse a $3.700,

Lea también: La jugada de los Gillinski con Nutresa

Sin embargo, como es comúnmente el caso, si las fuerzas locales no van en el mismo sentido de las globales estos efectos son transitorios como puede verse en el gráfico de la izquierda donde continúa la tendencia creciente del índice DXY en noviembre que denota un fortalecimiento del dólar a nivel global y al mismo tiempo aumenta la tasa de cambio local, reflejando la devaluación del peso.

Gráfico: Elaboración propia

Ahora bien, respecto a la ruptura del nivel de $4.000 sin lugar a dudas el impacto de la nueva variante del coronavirus es determinante, ya que hasta que se entiendan sus implicaciones reales al igual que como pasó con la delta en su momento aumenta la incertidumbre en los mercados lo que lleva a mayor aversión al riesgo.

Como era de esperarse también se dio un aumento en la demanda por activos refugio donde uno de los favoritos de los inversionistas son los tesoros de 10 años que mostraron caída de 14 puntos básicos en su tasa yield entre el 23 y 26 de noviembre. Una pequeña aclaración en este punto, una caída en tasa yield en un bono refleja un aumento en su precio ya su relación es inversa lo que muestra en este caso el mencionado aumento de demanda.

Pero aquí volvemos ver una divergencia momentánea entre el índice y la tasa de cambio donde la aversión al riesgo afecta de forma diferente al dólar y al peso. Si bien en el gran escenario global la divisa estadunidense pierde fuerza, se fortalece contra otras más riesgosas como las emergentes, ya que aumenta su demanda por parte de inversionistas que buscan retirar sus posiciones en activos de esos países a cambio de inversiones que se perciban más seguras.

Lea también: La lira, el real y el riesgo político

En ese orden de ideas, vale la pena revisar como están percibiendo el riesgo de Colombia en los mercados y una forma de hacerlo es a través del comportamiento de la prima de los Credit Default Swaps o CDS, que son instrumento derivados de cobertura contra el riesgo de default de bonos emitidos por el gobierno. Así, en el gráfico de la derecha se ve el CDS sobre bonos de 5 años comparado con el aumento de la tasa de cambio mostrando un crecimiento de 55 puntos básicos desde el 27 de octubre hasta el 26 de noviembre, lo que continúa confirmando que nos han venido percibiendo más riesgosos.

Como mencioné antes, este aumento en la aversión del riesgo no se da de la noche a la mañana y si bien la nueva variante del coronavirus, ha puesto nerviosos los mercados por la posibilidad de tener que implementar nuevas medidas de aislamiento, en realidad este escenario de tensión viene alimentándose por los problemas en las cadenas de suministro, la situación del mercado inmobiliario en China y el aumento de las expectativas globales de inflación. Así que, si algo nos ha mostrado noviembre, es que al peso lo golpea la aversión y lo golpea cada vez más fuerte.

Por: Gregorio Gandini*
*El autor es fundador de Gandini Análisis, plataforma donde crea contenido de análisis sobre mercados financieros y economía. También es el creador del podcast Gandini Análisis y se desempeña como profesor en diferentes universidades en temas asociados a finanzas y economía.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia

Seguir Leyendo

Red Forbes

Vender o no vender a Nutresa, esa es la cuestión

Si se da el negocio de la familia Gilinsky por Nutresa, el país podría estar hablando del mayor evento del mundo de los negocios en los últimos 50 años. ¿Por qué? ¿Cómo esto afectará al GEA?

Publicado

on

La oferta pública de adquisición (OPA) de la familia Gilinski y el Royal Group por la mayoría de la propiedad de Nutresa podría ser el evento más importante del mundo de los negocios en Colombia en los últimos 50 años. Dos razones lo hacen así. Por un lado, es la primera muestra decidida de capitales internacionales por adquirir el control de activos en el sector de alimentos en Colombia.

Todo parece indicar que este interés será creciente y determinará profundamente el sendero de desarrollo del país. Por otro lado, la OPA de Nutresa representará una transformación profunda en los negocios del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), quizá el grupo económico más poderoso del país. He hablado sobre ambas cosas en otros medios antes. Sin embargo, hoy quisiera ahondar en el segundo elemento: ¿Cómo cambiará el GEA luego de esta OPA?

Lea también: El éxito profesional requiere identificar los códigos sociales

Lo primero a decir es que nadie sabe qué pasará exactamente con la OPA. Todo depende de qué tantos accionistas quieran vender. A pesar de esto, para nuestro propósito, existen dos escenarios relevantes.

En el primer escenario, el GEA decide vender la mayor parte de su participación en Nutresa durante la OPA. Esto bastaría para que los Gilinski y el Royal Group controlaran Nutresa y le ofrecería al GEA una fuente extraordinaria de recursos para consolidar sus negocios alrededor de los planes estratégicos de Grupo Sura y Grupo Argos. Esto último, seguramente, se traduzca en dos estrategias puntuales.

Por un lado, el Grupo podría profundizar sus inversiones en los sectores de energía, fintech, y salud. Fuerzas de largo plazo como el crecimiento y envejecimiento de la población, las aún muy altas tasas de informalidad, y la creciente adopción tecnológica, sugieren un gran potencial de crecimiento en estos sectores a nivel regional, incluso en el marco de la desaceleración de las economías latinoamericanas que parece caracterizar esta década.

Por otro lado, y de forma algo paradójica, los recursos de la venta de Nutresa serían la herramienta más sencilla para que el GEA consolide su control sobre el resto de filiales del Grupo. Con esto se blindarían de la influencia que los Gilinski y el Royal Group tendrían en estas filiales a través de su participación en Nutresa, pero además de cualquier posterior intento de adquisición por otros grupos en el futuro.

Ya es claro que cualquier control práctico basado en una participación menor al 50% es susceptible de ser atacada. Un programa de recompra de acciones sería quizá la forma más sencilla (y más factible, en mi opinión) de consolidar aquel control.

Así, en conjunto, aunque vender a Nutresa sería la salida del GEA de la conexión más estrecha que tiene con su tradición industrial, podría representar su consolidación como uno de los grandes conglomerados en infraestructura y servicios de Latinoamérica; lo cual, de cierta forma, ha sido el referente aspiracional del Grupo ya por años.  

Lea también: ¡Jaque instantáneo! La historia secreta de cómo el Grupo Gilinski está a punto de hacerse a Nutresa

Ahora bien, a pesar de la potencialidad de estos sectores y de las eficiencias que pueden venir con creciente especialización en un mercado más amplio, pocos de los negocios restantes del GEA tienen el potencial global que tiene Nutresa ante un contexto de progresivo impacto del cambio climático y disrupción de las cadenas productivas. Esto, por no hablar de las virtudes en términos de diversificación que ofrece un sector como los alimentos, el cual es estructuralmente resistente a fluctuaciones en la demanda agregada.

Y esto último es justamente lo que hace fundamental al segundo gran escenario de la OPA, en el cual el GEA no vende su participación en Nutresa y la OPA, no obstante, es exitosa (sea parcial o totalmente), haciendo que los Gilinski y el Royal Group compartan la administración de Nutresa con el GEA.

Lo primero a decir sobre este escenario es que es problemático. La naturaleza sorpresiva de esta OPA, la narrativa agresiva en las comunicaciones entre ambos lados del negocio, y la historia de disputas legales entre los Gilinski y la élite antioqueña hacen pensar que la coordinación entre estos no será sencilla. Los frentes de lucha serán muchos; Nutresa ciertamente será uno de ellos, pero a través de la participación de Nutresa en Sura y Argos, las tensiones seguro se reflejarán en buena parte del resto de negocios del GEA.

Lo segundo a decir sobre este escenario es que, a pesar de lo problemático que parece, es bastante más factible de lo que los comentaristas y opinadores parecen sugerir. Por un lado, tal como mencioné arriba, Nutresa es un negocio con un valor estratégico que el GEA no puede sustituir fácilmente. Por otro lado, las recientes declaraciones del Grupo, las cuales incluyen la expresión de interés en buscar un socio estratégico para Sura, sugieren preparativos para una confrontación larga y costosa en un mundo post-OPA.

La forma exacta en la que esta confrontación tendría lugar es bastante incierta aún, dependerá de quién y bajo qué condiciones llegue aquel socio estratégico y qué otras fuerzas se unan a la disputa. En cualquier caso, muy seguramente, esta confrontación terminaría desviando recursos de inversiones productivas destinadas a ampliar negocios estratégicos para priorizar adquisiciones que ofrezcan mayor influencia en la toma de decisiones de las diferentes filiales en cuestión.

Así las cosas, esta es, sin lugar a dudas, la decisión más importante que los directivos del GEA han enfrentado en sus carreras. Vender hará al Grupo transitar hacia un sendero que añoraba, pero que quizá no esperaban emprender tan pronto. Mientras tanto, no vender, aunque parezca garantizar la permanencia del estatus quo, lo que hará será abrir la puerta para una confrontación que nadie sabe cuánto dure. Sea lo que sea, luego del 17 de diciembre, día en el que se cierra el plazo de la OPA, el GEA no volverá a ser el mismo.

Contacto
LinkedIn: Javier Mejía Cubillos

*El autor es Asociado Postdoctoral en el departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Stanford. Ph.D. en Economía de la Universidad de Los Andes. Ha sido investigador y profesor de la Universidad de Nueva York–Abu Dhabi e investigador visitante de la Universidad de Burdeos.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Seguir Leyendo

Red Forbes

Análisis de la recuperación colombiana: optimistas, pero pendientes

La economía colombiana crece de manera muy intensa. Ahora bien, debemos señalar el peligro de contrastar los datos con base en el año 2020, así como los riesgos que enfrenta una economía con claras debilidades estructurales.

Publicado

on

Monedas colombianas, dinero, economìa, moneda, dinero en efectivo
Foto: Diana Rey Melo / Forbes Colombia

Tenemos datos muy positivos sobre la evolución que está experimentando la economía colombiana a lo largo de estos meses, en los trabaja para recuperarse de una crisis que no encuentra precedentes en la historia. Pues debemos saber que la economía sufría una contracción en el segundo trimestre que hoy le permite registrar estas cifras al calcular la variación, pero ello no quita que hablamos de una economía que, atendiendo a los datos que ofrece el tercer trimestre, ya se posiciona como la segunda economía que más crece en la región, por detrás de Chile.

De esta forma, la economía colombiana ha sorprendido a los analistas, que eran optimistas, pero no como para estimar un crecimiento como el registrado. Nosotros mismos destacábamos este crecimiento en esta columna, pero los datos han sido, incluso, mejores. Así, hablamos de un crecimiento en el tercer trimestre del 5,7%, en comparación con el trimestre anterior. Un dato que mejora cuando lo comparamos con el mismo trimestre del pasado año, de 2020, siendo este del 13,2%. Datos que, como decíamos, convierten a Colombia en la segunda economía de la región con mayor crecimiento.

Lea también: ¿Cantidad o calidad?: Colombia debe apostar por reforzar sus relaciones comerciales, no generar nuevas

Los datos, como vemos, son bastante clarividentes.

Por tanto, podemos decir que la economía colombiana sigue su avance y a buen ritmo, previendo cerrar el año con un crecimiento muy destacable en contraste con sus vecinos. La economía se recupera en tanto en cuanto va reanimándose una economía obstaculizada por el virus meses atrás. Además, los datos que se prevén para el cuarto trimestre, teniendo en cuenta que la demanda interna es uno de los factores que más está estimulando el crecimiento en el país, son aun mejores.

La Navidad, el black Friday, así como esas fechas tan señaladas, hacen que la temporada más intensa del año en lo relativo al gasto se conviertan en un soplo de aire fresco para los indicadores económicos.

Y es que, en relación con esto que comentamos, es conveniente señalar que el propio banco central, así como los principales mandatarios, consideran esto mismo que comentamos hoy. Por esta misma razón, el Banco de la República sigue con su retirada de estímulos, mediante incrementos en la tasa de interés de referencia.

La gran reactivación de la demanda, sumada a claros desacoples de la oferta, han generado una inflación que crece al mismo nivel que crece la economía. Y es que una mayor restricción al crédito sentaría muy bien a esa elevada inflación, pero también alimenta un estancamiento muy peligroso.

Pues debemos ser cautelosos con los datos que se muestran.

Lea también: El desabastecimiento navideño: ¿quién se preocupa de la oferta?

Hoy vemos una tasa de crecimiento que despierta el interés de cualquier economista. Pero esa tasa de variación que hoy resaltamos, a la luz de la lupa del economista, no es más que una tasa de variación, la cual se ha calculado con base en el año pandémico. ¿Qué quiero decir con esto? Explicado de una forma sencilla, que situamos el punto de partida en el punto más bajo de la caída, mostrando lo recorrido desde ese escenario más drástico. Ahora bien, lo que vemos es un rebote, pues, pese a crecer, debemos tener en cuenta el nivel previo a la pandemia, el de 2019.

Y es que, en primer lugar, esto es algo que debemos tener claro antes de nada, sabiendo que un análisis más riguroso y realista lo obtenemos tomando como año de referencia el ejercicio previo a la pandemia, el 2019, y no en el que se situaba el país tras la contracción. Esto puede dar lugar a lecturas erróneas, como que la economía está creciendo como nunca, pudiendo incluso no haber recuperado el nivel previo a la pandemia. En palabras muy simples, imaginemos que estamos en la casilla 8 de 10 casillas y caemos hasta la casilla 2. Aunque después avancemos 5 casillas de golpe, seguiremos estando en la casilla 7, lo que nos situaría por detrás del punto de partida anterior.

Pero también debemos tener en cuenta que, además de lo comentado, hablamos de una economía que se enfrenta a numerosos riesgos globales, como puede ser una nueva variante que amenaza al planeta y que ya se encuentra presente en Europa, así como las propias debilidades estructurales que Colombia, como economía emergente y como ocurre en sus economías vecinas, ya padece. Una situación que podría retroalimentarse, teniendo en cuenta que esa retirada de estímulos, por pequeña que sea, está alimentando la desaceleración, el estancamiento, así como la reducción del propio crecimiento y el ritmo de la recuperación.

Por esta razón, pese a que somos optimistas y pese a que la economía colombiana sigue la tendencia esperada y deseada, debemos ser cautos y estar muy pendientes de todo en un escenario de excepcional incertidumbre. Además, debemos medir y calibrar los pasos que se dan en lo relativo a la retirada de estímulos, pues recordemos que la respuesta fiscal y el estímulo ofrecido por estas economías también fue menor.

En resumen, debemos contemplar los múltiples escenarios y no emborracharnos de éxito en un momento en el que la excepcional incertidumbre citada no libra al país de cualquier destino.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

Seguir Leyendo

Red Forbes

El crecimiento no debe analizarse solo

Variables como el desempleo siguen preocupando, la cifra es del 12,1%. Al igual que los precios, las altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que podría reducir la demanda por bienes y servicios.

Publicado

on

El dato de crecimiento del tercer trimestre publicado en noviembre fue de 13,2% en su tasa anual superando el esperado de 10,70% de acuerdo a la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo.

Esto sin duda, le da más peso a la decisión del Banco de la República de aumentar su proyección para el cierre de 2021 a 9,8% en su reunión de octubre. Viendo la importancia que tiene este dato publicado por el Dane vale la pena revisar con mayor detalle que pasó en este trimestre y que sectores están jalonando la recuperación.

Lea también: La jugada de los Gillinski con Nutresa

Vale la pena aclarar que el crecimiento económico se mide como la variación del Producto Interno Bruto (PIB) y dentro de su cálculo no todas las actividades tienen el mismo peso, por lo que es crucial saber cuales fueron las más significativas en términos de su aporte al movimiento. En ese orden de ideas el mayor aporte vino del comercio que con una tasa anual en el tercer trimestre de 33% significó 5,7 puntos porcentuales del total del crecimiento, así mismo las Industrias manufactureras con 18,8% contribuyeron con 2,4 puntos.

Gráfico. Elaboración propia.
Fuente: Dane

Si se ve el detalle para el caso del Comercio, el mayor crecimiento se presentó en el subgrupo de alojamiento y servicios de comida con 118,3%. Lo que tiene mucho sentido con la cada vez mayor apertura de los restaurantes y los viajes dentro y fuera del país y el aumento en la demanda por este tipo de productos y servicios en particular.

Otra forma de ver estos resultados es a partir del PIB vía gasto que calcula el producto a partir del consumo de los hogares, el gasto público, las inversiones y las exportaciones netas. En esta metodología, el grupo de “Gasto en Consumo Final” creció un 20% anual, el cual de acuerdo al Dane incluye el gasto de consumo final individual de los hogares; gasto de consumo final de las instituciones sin fines de lucro que sirven a los hogares y gasto de consumo final del gobierno general. Centrando el análisis solamente en los hogares se confirma la tendencia del consumo ya que creció en niveles de 20,2% anual, complementando el dato visto en el comercio.

Uno de los sectores industriales que venían rezagados y vale la pena mencionar ya que ha ganado impulso frente al mismo periodo de 2020 es el de fabricación de productos textiles que presentó la mayor tasa de crecimiento anual con 40,9% dentro del grupo de industrias manufactureras. Donde la de3manda por sus productos se ha visto favorecida por esta vuelta a la presencialidad en diferentes niveles.

Lea también: El cambio climático y la alineación de incentivos

Un hecho a mencionar es que en términos anuales ningún grupo presento contracciones, pero el menor crecimiento fue el del sector de la construcción con 0,8%, que estuvo acompañado por una contracción 1,6% trimestral en su serie ajustada por efecto estacional. Vale la pena recordar que antes de la pandemia este era precisamente el sector que mayores contracciones venía presentando por lo que seguirlo de cerca es crucial en especial al ser un generador importante de empleo.

Ya para finalizar, el crecimiento es un dato muy relevante pero también hay que verlo como una señala de la parte de producción de la economía por lo que el seguimiento de otras dos variables cruciales también se hace necesario, los precios y el desempleo. En términos de los precios, si bien el dato de octubre sorprendió a la baja y se sitúo en 4,50% sigue estando por encima de la meta del Banco de la República por lo que de continuar aumentando podría deteriorar ese impulso del consumo enfrentando la demanda a mayores niveles de inflación.

Lo mismo sucede con el desempleo que con 12,1% continúa mostrando una reducción en su tasa todavía se ubica en niveles de dos dígitos y además presenta un rezago considerable frente, precisamente, al crecimiento económico. Y al igual que los precios, altas tasas de desempleo afectan los ingresos de los hogares, lo que a su vez podría reducir la demanda por bienes y servicios, de ahí que al final del día lo que queda claro es que el crecimiento no debe verse solo.

Seguir Leyendo
Publicidad
Publicidad

Destacado