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¿Cantidad o calidad?: Colombia debe apostar por reforzar sus relaciones comerciales, no generar nuevas

Mientras el comercio en Colombia en 1960 representaba el 30% del PIB, hoy representa el 37%. Si Colombia se está abriendo al exterior, ¿cómo se explica esto?

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Colombia ha sido, históricamente, un país al que podemos considerar de corte proteccionista. Es decir, es un país que se mostraba más reacio que otros a participar en los mercados internacionales, en el comercio global. Pese a que hablamos de la cuarta economía del continente latinoamericano, Colombia es una economía que no ha aprovechado un motor económico como el comercio internacional tanto como podía haberlo hecho, pues, quitando el café y el petróleo, su apertura comercial es bastante limitada.

Con todo, desde hace años, distintos presidentes coincidieron en la idea de que incrementar la participación de Colombia en los mercados internacionales era una estrategia beneficiosa para el país. Por lo que el país comenzó a abrirse al exterior, incrementando dicha participación en los mercados –medida como la suma de exportaciones e importaciones y expresada como porcentaje del PIB–, a la vez que iniciaba a concretar relaciones con numerosas economías, encabezando uno de los más destacables hasta la fecha en el continente.

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La Alianza del Pacífico, encabezada por Colombia, sumada a otros 16 tratados comerciales que siguen vigentes, muestran los deseos de una economía que buscaba incrementar su peso en los mercados. Pues debemos saber que la economía colombiana, además de estar integrada en los acuerdos de Mercosur, entre otros muy importantes, mantiene vínculos con economías como la de Estados Unidos u otras economías de la Unión Europea. Acuerdos que, atendiendo a la estrategia del presidente Iván Duque, pretenden impulsarse cada vez más.

Para el presidente Iván Duque, estos acuerdos son muy beneficiosos para Colombia. Además, su postura es la de facilitar el comercio entre regiones y países. Sin embargo, la nueva estrategia de Duque parece tener más fundamento que la adoptada por otros gobernantes en el pasado. Atendiendo a esa estrategia citada de Duque, el presidente de Colombia ha afirmado que se van a frenar aquellas acciones enfocadas a abrir nuevos acuerdos comerciales con otras economías con las que comerciar. Para Duque, es conveniente impulsar los tratados ya firmados que seguir firmando nuevos acuerdos que quedan expuestos en una galería, pero que ofrecen poco rendimiento al país.

Pues debemos saber que esta estrategia de Duque, si analizamos el contexto y la historia de Colombia, tiene un gran sentido. Y es que, si observamos la apertura comercial de Colombia, en este caso con el peso del comercio (exportaciones e importaciones) sobre el PIB en 1960, esta apertura se situaba en el 30%.

Hoy, después de 60 años, la apertura comercial de Colombia no supera el 37%. Pero podemos decir lo mismo atendiendo a la ratio de exportaciones, donde vemos que en 1960 las exportaciones representaban cerca del 12% del PIB, y hoy, estas representan prácticamente lo mismo.

¿Cómo puede ser esto? ¿Cómo puede una economía decir que se está abriendo al mercado exterior y, sin embargo, no incrementar su participación en el comercio?

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Si atendemos al ejemplo de México, podemos hablar de la economía más abierta de Latinoamérica. Hoy en día, su PIB supeditado a los mercados internacionales asciende por encima del 80%. Las exportaciones sobre PIB en el país azteca rebasan el 40%, y su relación con Estados Unidos va tan viento en popa, que ha logrado convertirse en su principal socio comercial en todo el planeta.

El TLCAN, hoy renombrado bajo el nombre T-MEC, dio a México una capacidad de estimular su economía hasta el punto de que, gracias al comercio, parte de la economía se mantuvo activa, incluso, durante la pandemia.

Pero debemos saber una cosa, atendiendo a lo comentado anteriormente. En 1994, cuando México firma el TLCAN con Canadá y los Estados Unidos, el peso del comercio en el PIB mexicano era el 30%. Dos años después, en 1996, el peso de este era del 50% del PIB. ¿Qué quiere decir esto? Los datos hablan por sí solos. El comercio, cuando el TLCAN se puso en marcha, absorbió de lleno a la economía mexicana. Y recordemos que, en 1970, el peso del comercio en el país azteca era inferior al de la economía colombiana, no superando el 17% del PIB en aquel año. Un adelanto tan intenso como rápido.

Teniendo en cuenta todo lo comentado, podemos entender lo que decía de que era evidente que la estrategia de Iván Duque es más acertada que la que podrían adoptar otros, que únicamente persiguen la foto y la firma. Como vemos, Colombia ya ha firmado más de 16 tratados, con México, con Estados Unidos, así como con numerosas economías en todo el mundo, y su participación en los mercados no ha sido capaz de incrementarse en más de 7 puntos porcentuales, mientras México lo ha hecho en más de 60 pp durante el mismo periodo analizado. Lo que nos dice que es preciso reforzar unas relaciones comerciales que, a la vista de los datos, no son tan fructíferas como en el país vecino.

Es conveniente resaltar, antes de acabar, que para ello es preciso que Colombia apueste por sus empresas, por ofrecer valor y por ser un país competitivo en los mercados. Pues, en un escenario de repliegue, incertidumbre y aires proteccionistas, una reconfiguración de las distintas cadenas de valor podría ser una oportunidad histórica para el país.

Por: Francisco Coll Morales*
*El autor es economista, Redactor jefe y jefe de análisis de Economipedia. Analista económico en más de 40 medios, nacionales e internacionales.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Colombia.

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