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Economía y Finanzas

Primer reto para 2022: ¿Qué va a pasar con la crisis de suministros?

Si bien los expertos coinciden en que se trata de un problema cuyo final no se puede predecir, también destacan que el mundo posee herramientas para aplacarlo, aunque esto implica adaptar las políticas monetarias en un contexto donde Ómicron se erige como una amenaza a tener en cuenta.

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Pasado el arranque del 2022, el mundo ya se prepara para su primer gran reto al margen de la pandemia. Y es que la continuidad de la crisis de suministros que surgió en el tercer trimestre del año pasado sigue preocupando a los expertos debido a su alto nivel de impredecibilidad. Si bien coinciden en que será un problema que terminará en algún punto del año, la cuestión está en encontrar las herramientas adecuadas para darle fin.

La estrategia más inmediata para paliar la crisis ha dependido de los bancos centrales y el aumento de las tasas de interés, según comentó a Forbes el excodirector del Banco de la República, José Antonio Ocampo, quien hizo hincapié en el hecho de que todos los países, incluyendo Estados Unidos, están aplicando esta medida.

Para el economista jefe de Tressis, Daniel Lacalle, el impacto en la inflación y la subida de tasas de interés de los bancos centrales va a ser evidente. Asimismo, mientras se mantengan las políticas monetarias que estamos viviendo en todo el mundo, el riesgo de que estos problemas de corto plazo duren más de lo esperado puede volverse mucho más importante.

Basta con observar el caso de Colombia, que registró una inflación anual de 5.26% a comienzos de diciembre, y donde el último incremento de tasas de interés del Banco de la República fue de 50 puntos básicos. Sobre esta última medida, Lacalle explicó a Forbes que puede mitigar ligeramente la subida de la inflación, pero no tendrá tanto efecto.

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“Eso sucede por una sencilla razón: la subida actual sigue siendo muy moderada, ubicándose por detrás de los niveles de inflación. A pesar de ello, aún puede ayudar, pero no es la solución única”, aseveró.

Por su parte, Ocampo comentó que la inflación de ahora es “muy extraña“, porque está asociada al problema de oferta derivado de las cadenas de suministro, así como a los cambios en los patrones de demanda que ha generado la crisis de la pandemia.

Para solucionar este cuello de botella, Lacalle también considera necesario reducir el aumento de masa monetaria, entendida como la cantidad de dinero que inyectan los bancos centrales en la economía. Al mismo tiempo, consideró clave que las tasas de interés se adecúen a los niveles reales de inflación. No hay más alternativas.

Todo lo demás que pueda entrar en la ecuación es, a su juicio, una cuestión de oferta y demanda que se ha ido solucionando, pero en cuanto al problema monetario, lo único que se puede hacer a corto plazo es eliminar dicho factor de la inflación.

¿Corto o largo plazo?

Con respecto a la incertidumbre frente a expertos sobre la duración, Lacalle solo señaló que “lo único permanente es la muerte y los impuestos”. Esto para dar a entender que la crisis se solucionará, pero llevará más tiempo de lo que mucha gente está esperando.

Para entender este punto, el director del Consultorio de Comercio Exterior de la Universidad Icesi, Jose Roberto Concha, comentó a Forbes que esta es una crisis originada por la súbita detención de los movimientos de mercancía en los mercados internacionales.

“Debido a eso, algunos puertos se paralizaron y la reactivación del comercio no ha sido fácil en el sentido que el mundo se ha concentrado a mover mercancías desde China hacia el resto de países, pero el regreso de esos contenedores a China no ha sucedido en la misma forma. Por eso, la demanda que hay de mercancía del Oriente excede a la oferta de contenedores”, sostuvo.

Eso se va a ir disminuyendo en el tiempo, pero cuánto se va a demorar en volver a la normalidad anterior no es fácil predecirlo. Algunos países que son exportadores de materias primas se están reactivando poco a poco, como Colombia, pero es más lenta que en el caso de productos manufacturados, que es el caso de los países del Oriente.

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Mientras tanto, si la demanda excede a la oferta, va a haber un incremento sustancial en los costos. Esto atemoriza a los comerciantes de estos productos manufacturados, y lo que hace es reflejar ese aumento en fletes que se han triplicado en sus precios.

Eso ha contribuido a un aumento de la inflación en medio de la temporada navideña, donde el consumo suele crecer en todo el mundo. No obstante, Concha aseveró que en este semestre se verá una regularización de la demanda hará que disminuya la tensión en el mercado, por lo que para mayo o junio “estaremos en situaciones normales”.

Al respecto, Ocampo destacó que el hecho de que la gente no gaste en servicios, por el simple hecho de que no puede usarlos, está generando mayor demanda de algunos bienes. “En EE.UU., por ejemplo, los bienes de consumo han aumentado significativamente, pero lo que se puede hacer para controlar esta anomalía y superarla, para ser sincero, no tiene antecedentes en ninguna parte“, subrayó.

“Tengo la impresión de que se está solucionando lentamente y que ya pasó lo peor, en todo lo referente al transporte marítimo, pues ya están bajando las tarifas internacionales y está mejorando un poco el sistema de suministro, pero esto va a tardar bastante”, complementó.

La sombra de Ómicron

“Cuanto más tiempo se mantengan las políticas monetarias, más tiempo se mantengan las restricciones del covid, más presión inflacionista hay”, aseveró Lacalle al ser consultado sobre la nueva variante de la pandemia.

Para Concha, la situación es muy diferente a lo que estábamos viviendo, pero muy similar a cuando comenzó la pandemia, que se vivió particularmente en países latinoamericanos, especialmente Colombia, como muy lejana. “En realidad los grandes efectos se han visto ahora en Europa y China”, señaló.

Por su parte, Ocampo destacó que “no sabemos a ciencia cierta cómo puede impactar. Está generando muchos casos rapidamente, es un problema serio en Europa y Estados Unidos. No creo que esto genere nuevamente encierros por la oposición de la ciudadanía, que está siendo frontal en todas partes, y porque la nueva oleada que está generando Ómicron indica que la variante es muy transmisible pero con efectos no tan acentuados en la salud”, concluyó.

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